15 f√°bulas infantiles cortas ¬°con moraleja!

Las f√°bulas son cuentos cortos en las que los protagonistas son animales o cosas inanimadas que presentan caracter√≠sticas humanas. Pero sin duda lo que distingue a una f√°bula de otro tipo de narraciones es que tienen una intenci√≥n educativa: es decir que tienen moraleja, una ense√Īanza √ļtil o ethical. Por eso son un buen recurso para padres y educadores, que nos ayuda a transmitir a nuestros peques valores y ense√Īanzas de vida.

Os hemos preparado una selecci√≥n de las mejores f√°bulas infantiles para que pod√°is leer con vuestros peques antes de ir a dormir, o trabajar en clase sin son educadores. Al remaining de cada f√°bula encontrar√©is tambi√©n la moraleja. Pod√©is usar el √≠ndice de aqu√≠ abajo para ir directamente a la f√°bula que os interese.

F√°bulas cortas con valores

Fábula del elefante y el ratón

F√°bulas

 

Un día como tantos en la sabana, un gran elefante dormía la siesta. Unos ratoncitos jugaban a las escondidas a su alrededor, y a uno de ellos, que siempre perdía porque sus amigos lo encontraban enseguida, se le ocurrió esconderse en las orejas del elefante. Se dijo:

-A nadie se le ocurrirá buscarme allí, ¡por fin ganaré!

Entonces se escondi√≥, pero sus movimientos despertaron al elefante, que muy molesto pues hab√≠an perturbado su sue√Īo, pis√≥ la cola del ratoncito con su enorme pata y le dijo:

-¬ŅQu√© haces rat√≥n impertinente? Te voy a aplastar con mi enorme pata para que aprendas a no molestarme mientras duermo.

El ratoncito, asustado, le suplicó llorando:

-Por favor elefante, no me pises. Si me perdonas la vida yo te deberé un favor.

El elefante soltó una carcajada y le respondió:

-Te soltar√© solo porque me das l√°stima, pero no para que me debas un favor. ¬ŅQu√© podr√≠a hacer un insignificante rat√≥n por m√≠?

Entonces el elefante soltó al ratón. Sucedió que semanas más tarde, mientras el ratoncito jugaba con sus amigos, se encontró con el elefante atrapado bajo las redes de un cazador. Estaba muy débil porque había luchado mucho para liberarse, y ya no tenía fuerzas para nada más. El ratoncito se puso a roer las cuerdas y después de un rato, logró liberarlo. El elefante le quedó sinceramente agradecido, y nunca más volvió a juzgar a nadie por las apariencias.

La moraleja de la f√°bula

Nunca hay que juzgar a nadie por su apariencia, sin conocerla. Las cualidades que no se ven a primera vista son las que definen a una persona.

Las mulas y los ladrones

F√°bulas cortas

Dos mulas caminaban cargadas por un camino. Las dos llevaban cargas muy pesadas, una en sus alforjas cargaba grano, y la otra monedas de oro. Pero mientras que la mula que cargaba el grano iba caminando tranquila por el camino, la que llevaba el oro caminaba con la cabeza erguida y la mirada altiva, moviendo su lomo para hacer tintinear las monedas de oro. Estaba orgullosa de haber sido escogida para llevar una carga preciosa, ¬°no ese grano tan ordinario!

Pero de repente, desde atrás de unos arbustos en donde se habían escondido, dos ladrones les salieron al camino. Con unos bastones le pegaron a la mula de las monedas de oro hasta dejarla tirada en el suelo, le arrebaraton los sacos de monedas y escaparon a toda velocidad, sin hacer ni caso de la otra mula.

La mula que llevaba el grano ayudó como pudo a la otra a levantarse, y juntas siguieron su camino. ¡La mula del grano estaba muy contenta con su carga ordinaria!

La moraleja de la f√°bula

La ostentación exagerada de la riqueza solo trae desaventuras.

El lobo con piel de oveja

F√°bulas con moraleja

Un lobo que estaba cansado de fracasar al intentar cazar las ovejas de un pastor, un buen d√≠a tuvo un plan: se disfraz√≥ cubri√©ndose con una piel de oveja, y se mezcl√≥ con el reba√Īo para pasar desapercibido. Tan bueno period su disfraz, que al remaining del d√≠a el pastor lo llev√≥ junto con las dem√°s ovejas al corral, y all√≠ lo encerr√≥. El lobo estaba feliz, pues finalmente iba a poder comerse a unas cuantas ovejas; estaba a punto de llevar a cabo su plan, cuando entr√≥ el pastor al corral: ten√≠a que procurar carne para su familia y ven√≠a a escoger una oveja para sacrificar. Escogi√≥ al lobo y lo sacrific√≥ al instante, sin darse cuenta de nada.

La moraleja de la f√°bula

Seg√ļn hagamos el enga√Īo, as√≠ recibiremos el da√Īo.

El lobo y la grulla

F√°bulas infantiles

Un lobo que estaba comiendo un hueso, de repente se atragantó al quedarle el hueso atravesado en la garganta. Desesperado, comenzó a correr de aquí para allá pidiendo ayuda. Se topó con una grulla y le pidió por favor que le ayudara, prometiéndole que la recompensaría por ello. La grulla accedió y metió su cuello dentro de la boca del lobo, con el pico cogió el hueso y lo extrajo de la garganta del lobo. Entonces, le pidió su recompensa al lobo; pero éste se alejó riendo mientras le decía:

-La recompensa es que hayas podido sacar tu cabeza de mi boca sin que te comiera

La moraleja de la f√°bula

Nunca confíes en las promesas de malvados y deshonestos: mucha paga tendrás si te dejan sano y salvo.

La liebre y la tortuga

F√°bulas para ni√Īos

Una liebre presumida se burla de una tortuga por ser tan lenta. La tortuga trababa de no hacerle caso, pero un día se cansó y la retó a correr una carrera para ver cuál de las dos period la más rápida. La liebre, muerta de risa, aceptó el reto.

Al d√≠a siguiente la liebre y la tortuga se presentaron en la l√≠nea de largada, ante los ojos de los dem√°s animales. Cuando el b√ļho dio la se√Īal, la liebre sali√≥ corriendo como un rayo, levantando una nube de polvo. La tortuga comenz√≥ a caminar despacito, tosiendo por el polvo, y cuando pudo ver la liebre ya se hab√≠a perdido de vista. Pero no se desanim√≥ y sigui√≥ con su paso lento pero seguro.

Al ver la enorme ventaja que había sacado, la liebre presumida decidió echarse a descansar a la sombra de un árbol, tan segura estaba de su victoria. Pero se quedó dormida, y la tortuga, pasito a pasito, la superó. La liebre se despertó y vió a la tortuga a dos pasos de la línea de meta: desesperada salió corriendo pero no pudo alcanzarla, ¡y la tortuga ganó la carrera!

Lee la versión completa

La moraleja de la f√°bula

Jam√°s hay que burlarse de los dem√°s, porque todos tenemos capacidades diferentes y nadie es mejor que otro. Adem√°s, la vanidad y el exceso de confianza pueden llevarnos a fracasar en nuestros objetivos.

F√°bulas de Esopo

Esopo fue un fabulista de la Antigua Grecia. Period tan famoso ya en época clásica, que hoy en día es difícil conocer cuáles datos de su biografía son reales y cuáles pertenecen al mito. Es el autor de fábulas más famoso, y aquí te dejamos algunas de sus creaciones más populares:

Las ranas pidiendo rey

F√°bulas de Esopo

Las ranas vivían en el caos y la anarquía, y estaban cansadas de esta situación. Así que mandaron una delegación para pedirle a Zeus, el rey de los dioses, que les enviara un rey.

Zeus, atendiendo su petici√≥n, les envi√≥ un grueso le√Īo a su charca.

Las ranas se asustaron con el ruido que hizo el le√Īo al caer, y se escondieron entre ramas y piedras. Por fin, al darse cuenta de que el le√Īo no se mov√≠a, fueron saliendo de sus escondites. Poco a poco, dada la quietud que reinaba, las ranas comenzaron a despreciar al nuevo rey, brincando sobre √©l y sent√°ndosele encima, burl√°ndose continuamente.

Al poco se sintieron humilladas por tener un easy le√Īo como monarca, y volvieron a ver a Zeus, pidi√©ndole que les cambiara al rey, porque √©ste period demasiado tranquilo.

Entonces Zeus, indignado, les mandó una serpiente de agua muy activa y movediza que, una a una, las atrapó y devoró sin compasión.

La moraleja de la f√°bula

A la hora de elegir los gobernantes, es mejor escoger a uno sencillo y honesto, en vez de a uno muy emprendedor pero malvado o corrupto.

El escorpión y la rana

F√°bulas

Una rana estaba descansando a la orilla de un río, cuando ve llegar a un escorpión. La rana se asusta un poco, pero el escorpión se demuestra amigable y le cube:

-Amable rana, ¬Ņpodr√≠as ayudarme a cruzar el r√≠o llev√°ndome en tu lomo? Te prometo que no te picar√©. Si lo hiciera, las dos morir√≠amos ahogadas.

La rana duda un momento, pero después se deja convencer por la explicación del escorpión. Así que lo hace montar en su lomo y comienza a nadar para atravesar el río. A mitad de camino, la rana siente un tremendo dolor en el lomo y se da cuenta de que el escorpión la ha picado. Ya sintiendo que las fuerzas la abandonan y la muerte se acerca, cube al escorpión:

-¬ŅC√≥mo has podido hacerme esto? ¬°Ahora moriremos los dos!

-No he podido evitarlo, es mi naturaleza- responde el escorpión, mientras se hunde junto con la rana.

La moraleja de la f√°bula

No trates de enga√Īarte con alguien creyendo que es o puede ser igual que t√ļ; hay personas que sacar√°n su maldad sin importarles las consecuencias de sus actos, ni da√Īarse incluso a s√≠ mismos.

El parto de los montes

F√°bula

Un d√≠as los montes comenzaron a temblar, sacudirse y lamentarse. Todos los lugare√Īos se asustaron much√≠simo al ver a estos montes siempre tan serenos y bonitos, en una actitud tan extra√Īa. Los montes parec√≠an contraerse y lamentarse, tanto que las parteras del pueblo comenzaron a decir que iban a dar a luz. Y as√≠ las personas que viv√≠an en los alrededores, atemorizadas, fueron viendo durante todo el d√≠a c√≥mo los montes se quejaban y temblaban, cada vez m√°s fuerte. Hasta que al anochecer, se produjo un estruendo tremendo, los montes se abrieron, y de la grieta sali√≥ un peque√Īo rat√≥n.

La moraleja de la f√°bula

La moraleja de esta historia recuerda el refr√°n popular ¬ęmucho ruido y pocas nueces¬Ľ, es decir aquellos acontecimientos que se anuncian como algo mucho m√°s grande o importante de lo que realmente terminan siendo.

La gallina de los huevos de oro

F√°bulas con ense√Īanza

Un granjero y su esposa compraron una gallina gorda en el mercado del pueblo y la dejaron en el gallinero, junto con las demás gallinas. Al día siguiente, cuando fueron al gallinero a recoger los huevos, ¡no salían de su asombro al ver que la gallina gorda había puesto un huevo de oro! La escena se repitió por varios días: el granjero y su esposa iban al gallinero a recoger los huevos, y la gallina gorda había puesto un huevo de oro.

La pareja entonces ideó un plan: pensaron que si mataban a la gallina y le abrían la barriga, iban a poder sacar todos los huevos de oro juntos, sin tener que esperar a que pusiera uno por día. Pero se llevaron la peor sorpresas de sus vidas cuando abrieron la panza de la pobre gallina y la encontraron vacía. El granjero y su esposa se arrepintieron por el resto de sus vidas por haber matado a la gallina de los huevos de oro.

La moraleja de la f√°bula

La avidez nos puede llevar a perder lo que tenemos. Es mejor conservar lo poco que se tiene que arriesgarse a perderlo en busca de m√°s.

La zorra y las uvas

F√°bulas cortas infantiles

Una zorra que dormía bajo una vid se despertó hambrienta y vio sobre su cabeza un hermoso y apetitoso racimo de uvas. Deseosa de probar aquel dulce y refrescante manjar, la zorra se paró sobre dos patas tratando de alcanzarlas; pero se dió cuenta de que el racimo estaba demasiado alto para alcanzarlo. Pensó que podría saltar para cogerlo, tomó carrera y dio un gran salto, pero sus patas apenas pudieron rozar las tan deseadas uvas. Siguió intentándolo varias veces, hasta que rendida, se dio por vencida y se alejó del árbol.

Pero en ese momento not√≥ un pajarillo que hab√≠a estado observ√°ndola todo el tiempo, y sinti√≥ verg√ľenza: ¬°aquel p√°jaro deb√≠a pensar que period rid√≠cula e incapaz! Entonces se dirigi√≥ al pajarillo y le dijo:

-Si hubiera querido comerme las uvas las habría alcanzado, pero al saltar me di cuenta de que no están maduras. Las uvas verdes no son un buen alimento para un paladar tan refinado como el mío.

Y diciendo esto se alejó altanera.

La moraleja de la f√°bula

A menudo los seres humanos fingimos despreciar aquello que secretamente anhelamos y que sabemos que es inalcanzable.

F√°bulas infantiles espa√Īolas

Todas las f√°bulas que encontrar√©is a continuaci√≥n fueron escritas por el fabulista, dramaturgo y poeta espa√Īol Tom√°s de Iriarte (1750-1791).

La rana y la gallina

F√°bulas infantiles cortas

Desde su charco, una parlera rana
oyó cacarear a una gallina.
¬ę¬°Vaya! -le dijo-; no creyera, hermana,
que fueras tan incómoda vecina.
Y con toda esa bulla, ¬Ņqu√© hay de nuevo?¬Ľ
¬ęNada, sino anunciar que pongo un huevo¬Ľ.
¬ę¬ŅUn huevo s√≥lo? ¬°Y alborotas tanto!¬Ľ
¬ęUn huevo s√≥lo, s√≠, se√Īora m√≠a.
¬ŅTe espantas de eso, cuando no me espanto
de oírte cómo graznas noche y día?
Yo, porque sirvo de algo, lo publico;
t√ļ, que de nada sirves, calla el pico¬Ľ.

La moraleja de la f√°bula

Al que hace hago se le puede perdonar que lo pregone; el que nada hace, debe callar.

El oso, la mona y el cerdo

Fabulas

Un oso, con que la vida
ganaba un piamontés,
la no muy bien aprendida
danza ensayaba en dos pies.

Queriendo hacer de persona,
dijo a una mona: ¬ę¬ŅQu√© tal?¬Ľ
Period perita la mona,
y respondi√≥le: ¬ęMuy mal¬Ľ.

¬ęYo creo -replic√≥ el oso-
que me haces poco favor.
Pues ¬Ņqu√©?, ¬Ņmi aire no es garboso?
¬ŅNo hago el paso con primor?¬Ľ

Estaba el cerdo presente,
y dijo: ¬ę¬°Bravo! ¬°Bien va!
Bailarín más excelente
no se ha visto ni ver√°¬Ľ.

Echó el oso, al oír esto,
sus cuentas allá entre sí,
y con adem√°n modesto,
hubo de exclamar así:

¬ęCuando me desaprobaba
la mona, llegué a dudar;
mas ya que el cerdo me alaba,
muy mal debo de bailar¬Ľ.

Guarde para su regalo
esta sentencia un autor:
si el sabio no aprueba, ¬°malo!
si el necio aplaude, ¬°peor!

La moraleja de la f√°bula

Nunca una obra se acredita tanto de mala como cuando la aplauden los necios

El gusano de seda y la ara√Īa

F√°bulas breves

Trabajando un gusano su capullo,
la ara√Īa, que tej√≠a a toda prisa,
de esta suerte le habló con falsa risa,
muy propia de su orgullo:
¬ę¬ŅQu√© cube de mi tela el se√Īor gusano?
Esta ma√Īana la empec√© temprano,
y ya estará acabada a mediodía.
¬°Mire qu√© sutil es, mire qu√© bella!‚Ķ¬Ľ
El gusano, con sorna, respondía:
¬ę¬°Usted tiene raz√≥n; as√≠ sale ella!¬Ľ

La moraleja de la f√°bula

Un trabajo bien hecho lleva su tiempo, lo que se hace de prisa queda mal hecho.

El burro flautista

F√°bula infantil

Esta fabulilla,
salga bien o mal,
me ha ocurrido ahora
por casualidad.

Cerca de unos prados
que hay en mi lugar,
pasaba un borrico
por casualidad.

Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.

Acercóse a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.

En la flauta el aire
se hubo de colar,
y sonó la flauta
por casualidad.

¬ę¬°Oh! -dijo el borrico-,
¡qué bien sé tocar!
¬°Y dir√°n que es mala
la m√ļsica asnal!¬Ľ

Sin reglas del arte,
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.

La moraleja de la f√°bula

Quien no estudia y se prepara para una tarea, puede que la primera vez acierte y le salga bien, pero será solo casualidad. No podrá repetir su logro porque no sabe cómo hacerlo.

Los dos conejos

F√°bulas

Por entre unas matas,
seguido de perros
-no diré corría-
volaba un conejo.

De su madriguera
sali√≥ un compa√Īero,
y le dijo: ¬ęTente,
amigo, ¬Ņqu√© es esto?¬Ľ

¬ę¬ŅQu√© ha de ser? -responde-;
sin aliento llego…
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo¬Ľ.

¬ęS√≠ -replica el otro-,
por allí los veo…
Pero no son galgos¬Ľ.
¬ę¬ŅPues qu√© son?¬Ľ ¬ęPodencos¬Ľ.

¬ę¬ŅQu√©? ¬ŅPodencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo¬Ľ.

¬ęSon podencos, vaya,
que no entiendes de eso¬Ľ.
¬ęSon galgos, te digo¬Ľ.
¬ęDigo que podencos¬Ľ.

En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.

La moraleja de la f√°bula

No debemos detenernos en cuestiones frívolas, olvidando el asunto principal.

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