A Ana no le gusta la hora del baño

La pequeña Ana solo quiere jugar. Cuando llega del cole con mamá merienda un exquisito bocadillo de jamón y queso y una parte de fruta. En relación termina se levanta corriendo de la silla para proceder a su cuarto a sacar sus juguetes del baúl.

Le agrada jugar con sus coches de colores, con su cocina actualizada con uno y mil comestibles que ubica alrededor de el en la alfombra. Otros días le agrada jugar con sus piezas de lego y sus rompecabezas de su serie favorita. Mamá le deja un rato y después va al cuarto con ella, juega un poco y le manda agarrar todas sus cosas para llevar a cabo la ficha que le ha mandado la profe y leer un poco.
Le agrada llevar a cabo las cosas del cole, porque la profe siempre lo mira y le dice las cosas que hizo bien y eso le hace sentir realmente bien. Leer le cuesta un poco más, más que nada algunas letras.
Cuando termina de llevar a cabo sus deberes le toca el instante del día que menos le agrada. Mamá le sugiere que debe proceder a la ducha, que debe quedar muy limpia para reposar bastante superior y además estar sana y lista para el día siguiente.

A Ana no le agrada el baño, porque transporta tiempo y le gustaría volver a divertirse antes de cenar, porque algunas veces siente escalofríos cuando sale de la bañera, y porque no le agrada secarse el pelo, que es tremendamente poco entretenido. Mamá por el momento no sabe qué llevar a cabo para hallar que Ana se vaya al baño sin discusiones o inclusive que disfrute del baño.

Un día todo fue distinto. Mamá le ha dicho a Ana que hoy después de merendar harían la ficha, tendrían su tiempo de lectura y después irían a la ducha así tendría más tiempo para jugar después y además se encontraba segura de que este día el baño le iba a gustar, porque tenía una sorpresa para ella.
Cuando acabaron de llevar a cabo todo mamá salió al baño y Ana, que tenía mucha curiosidad, decidió no llorar ni quejarse como en otras ocasiones. Fue allí y, súbitamente, del baño salieron notas musicales. Mamá abrió el agua despacio mientras sonaba su música favorita. ¡Qué bien! Ana sonrió y le ha dicho a mamá que si cantaba con ella. Juntas cantaron una canción mientras Ana se metía en la ducha y no perdía el tiempo como en otras ocasiones. Mamá se encontraba contenta porque Ana había gozado con la hora del baño. Desde en este momento la música formaría parte de su día a día.

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