Resumen de la pel铆cula Aguirre, la c贸lera de dios

鈥淟os indios inventaron la leyenda de la tierra del oro, El Dorado, que estar铆a en los barrizales de las fuentes del Amazonas. A finales de 1560, parti贸 desde la altiplanicie peruana una colosal expedici贸n espa帽ola a las 贸rdenes de Gonzalo Pizarro. El 煤nico testimonio de ella, que desapareci贸 sin dejar rastro, es el per铆odico de Fray Gaspar de Carvajal.鈥

Desde las primera im谩genes de la popularizada caravana de expedicionarios descendiendo por las abruptas laderas de la cordillera andina (con la inquietante banda sonora de Popol Vuh de fondo 鈥 fotograma 1), Aguirre, la c贸lera de dios se expone como la alucinante epopeya, no s贸lo de un grupo de hombres en busca del m铆tico Dorado, sino del propio rodaje de una de las m谩s espectaculares aventuras de la historia del cinemat贸grafo.

En las ant铆podas de las acomodaticias producciones desde chroma key de hoy en d铆a (una plaga que ha desterrado el sentido real de la aventura de las pantallas de cine), Herzog se erige en una clase de alter ego del tirano Aguirre sometiendo a su grupo a unas dur铆simas condiciones de trabajo para rodar la epopeya de los conquistadores como si uno m谩s de sus documentales se tratara, hasta tal punto que se hace pr谩cticamente irrealizable discernir si numerosos de los episodios del film estaban previstos en el guion o sucedieron realmente como accidentes del rodaje. De esta manera que sentencia el director en uno de los preceptos de su habitual dec谩logo cinematogr谩fico: 鈥淓star谩s listo para lo impensado. Eso s贸lo se consigue a trav茅s de la experiencia. Quiz谩s los que son religiosos tengan alguna fortaleza, porque tienen la oportunidad de recurrir a un poder que est谩 por detr谩s y por arriba de ellos: Dios. Pero como no soy espiritual, no tengo a nadie. No hay consuelo, no hay nadie, y el dinero jam谩s soluciona ning煤n problema. Lo que soluciona los gigantes problemas es la fe. La fe desplaza monta帽as; no el dinero. Tienen que pensar lo impensable cuando empiezan una pel铆cula. Piensen en todo lo que consigua salir mal. Por lo general, cuando uno est谩 filmando una pel铆cula, todo sale mal. Est茅n preparados鈥. No hay inquietudes que Herzog sigui贸 verdaderamente sus expresiones en el rodaje de Aguirre.

La pel铆cula se enfoca en los dos meses de expedici贸n en busca del Dorado de los 40 hombres que Pizarro (Alejandro Repull茅s) elige enviar como avanzadilla al abultado de su destacamento. Una expedici贸n capitaneada por Don Pedro de Urs煤a (Ruy Guerra), con Lope de Aguirre (Klaus Kinski) como segundo al mando, el gerente de la corona espa帽ola, Don Fernando de Guzman (Peter Berling – al que Herzog muestra desde el comienzo como un pat谩n 煤nicamente entretenido por la comida -) y el sacerdote Gaspar de Carvajal (Del Negro), como m谩xima autoridad eclesi谩stica (autor del per铆odico sobre el cual se inspira el director, aunque de todos m茅todos el texto original se帽ala una expedici贸n que sucedi贸 veinte a帽os antes que la de Lope de Aguirre).

Desde el momento de la partida de las tres balsas en su descenso por el Amazonas, Herzog consigue transmitir la inquietante atm贸sfera en que se sumergen los expedicionarios a trav茅s de pausados travellings circulares cerca de las fr谩giles embarcaciones en su sendero hacia lo inidentificable (fotograma 2 – unas im谩genes que muy indudablemente habr铆an de inspirar a Francis Ford Coppola para la posterior Apocalipse Now).

Muy pr贸ximamente, asistimos ya al primer combate entre Urs煤a y Aguirre, cuando, tras fallecer los usuarios de una de las balsas por el ataque de los ind铆genas, y para omitir postergar la expedici贸n, Aguirre ordena difundir un ca帽onazo contra la balsa para evadir que se d茅 sepultura a los cad谩veres. Poco despu茅s, cuando Urs煤a elige dejar de su compa帽铆a y volver al acercamiento de Pizarro, Aguirre se rebela y toma el mando de la expedici贸n, llevando a cabo prisionero a su contrincante, con la cooperaci贸n interesada de la autoridad religiosa (鈥淵a sabes hija m铆a, que para m谩s grande gloria de nuestro se帽or, la iglesia siempre est谩 al costado de los m谩s fuertes鈥 le confiesa sin rubor fray Gaspar a la mujer de Urz煤a, do帽a In茅s – Helena Rojo).

鈥淵o soy el m谩s grande traidor. No debe existir ninguno m谩s grande. El que piense en hu铆r ser谩 convertido en 190 trozos. Y 茅stos ser谩n pisoteados hasta que se logren untar en la pared. El que coma un grano de m谩s de ma铆z o beba una gota de agua de m谩s ser谩 encarcelado durante 155 a帽os. Si quiero que caigan muertos los p谩jaros de las copas de los 谩rboles los p谩jaros caen muertos de los 谩rboles. Yo soy la c贸lera de Dios. La tierra que piso me ve y tiembla鈥. A trav茅s de Herzog, Klaus Kinski nos da uno de los m谩s terror铆ficos retratos del poder ejercido desde la demencia m谩s devastadora.

Obsesionado por la leyenda del Dorado, Aguirre ordena proseguir la expedici贸n reprimiendo brutalmente alg煤n intento de amotinamiento de una tripulaci贸n cada vez m谩s diezmada: 鈥淵o, la c贸lera de Dios, me casar茅 con mi propia hija, y con ella fundar茅 la dinast铆a m谩s pura que jam谩s haya visto la tierra. Resistiremos. Yo soy la c贸lera de Dios. 驴Qui茅n est谩 conmigo?鈥. La imagen de Aguirre deambulando por la balsa sembrada de cad谩veres, emperador del ej茅rcito de primates que se adue帽a de la fr谩gil embarcaci贸n (fotograma 3), ser谩 el incre铆ble colof贸n de este viaje hacia los abismos de la disparidad.

David Vericat
漏 cinema primordial (septiembre 2014)

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