Resumen de la película Belle epoque

 

Belle epoque

España / Portugal / Francia (1992) *

Duración: 108 min.

Música: Antoine Duhamel

Fotografía: José Luis Alcaine

Guion: Rafael Azcona (A.: Rafael Azcona, Fernando Trueba, José Luis García Sánchez)

Dirección: Fernando Trueba

Intérpretes: Ariadna Gil (Violeta), Penélope Cruz (Luz), Maribel Verdú (Rocío), Miriam Díaz-Aroca (Clara), Jorge Sanz (Fernando), Fernando Fernán Gómez (Manolo), Gabino Diego (Juanito), Agustín González (Don Luis), Chus Lampreave (Doña Asun), Mary Carmen Ramírez (Amalia), Michel Galabru (Danglard), Juan José Otegui (Cabo), Jesús Bonilla (Guardia), María Galiana (Apolonia), Joan Potau (Paco).

En el invierno de 1930, tras el fracaso de la sublevación antimonárquica de Jaca, Fernando, un soldado del aeródromo de 4 Vientos escoge desertar, siendo interceptado ya en febrero de 1931 por una pareja de la guardia civil, que lo arrestan por la deserción.

Sendero del cuartelillo el cabo le ofrece a su subordinado dejarlo en independencia, ya que es inminente la llegada de la República, a eso que el otro guardia se niega, dispuesto a realizar la legalidad a toda costa, aunque ello le suponga matar al otro guardia que además era su suegro, procediendo, tras ver la barbaridad cometida a suicidarse él.

Aun con las esposas, Fernando llega a un pueblo y se dirige a casa de la Polonia, dispuesto a pasar la noche con la prostituta local.

Allí tiene ocasión de comprender además a un conjunto de individuos, que, en una salón contigua juegan a las cartas, y entre las que están el cura y Manolo, un artista librepensador que lo invita a su casa, realizando Fernando a cambio la comida dada su buena mano para la cocina, que aprendió en el seminario

Fernando deberá por último marcharse frente la inminente llegada de sus hijas y buscar otro destino, aunque cuando llega a la estación y ve que del tren bajan las 4 hijas de su amigo se queda prendado de ellas, y, pretextando haber perdido el tren vuelve a su casa, dejando a las muchachas fascinadas con sus aventuras como desertor del ejército.

Reciben también la visita de Juanito, que acude con su madre, una beata carlista a soliciar la mano de Rocío, una de las hijas de Manolo, aunque cuando esta niega estar enamorada la madre se alegra, ya que no le gusta emparentar con unos agnósticos.

Se festeja el carnaval, y tanto las chicas como Fernando, disfrazado de doncella acuden al baile, donde Violeta, disfrazada de soldado besa a Fernando, al que saca a bailar, llevando ella el paso, librándolo más adelante de otro hombre que lo fastidiaba, debiendo escapar tras ello del lugar y acabando en un pajar donde hacen el cariño.

Fascinado por Violeta, al día siguiente Fernando le confiesa a Manolo que se ha enamorado frente lo que su amigo le dice que su amor es realmente difícil, aunque cuando Fernando le cuenta que se acostaron juntos Manolo se expone feliz, hasta que nuestra Violeta le dice que lo de la noche previo no significa nada, desanimando otra vez a Manolo que le enseña a Fernando que es realmente difícil que se case con Violeta, ya que ella es como un hombre.

Decepcionado, Fernando prepara su maleta para marcharse, aunque lo retiene Clara, la más grande, que se quedó viuda por un corte de digestión de su marido, y que tras contarle su catástrofe y hablarle de Violeta – que logró la comunión vestida de marinero – le otorga un beso.

Entretanto, y tras haber hecho las paces la noche previo, Juanito vuelve a conocer a Rocío, en esta ocasión con el traje de novia de su madre, que espera que su novia se pruebe para hacerle los detalles necesarios.

Pero cuando Rocío le pide que tenga paciencia y que espere a la llegada de la República para casarse, ya que así podrán divorciarse si lo quieren, vuelven a marcharse enfadados.

Rocío se queda entonces llorando y en paños inferiores tras quitarse el vestido de novia, y Fernando, que se iba con su maleta entra para consolarla, acabando por acostarse con ella, más allá de lo cual revela que tampoco eso significa nada para Rocío, que sigue enamorada de Juanito, lo que transporta a Fernando a marcharse terminantemente.

No llega a llevarlo a cabo, ya que se emborracha y pierde el tren, llevándolo Manolo, tras encontrarlo borracho, de vuelta a su casa.

Entretanto Juanito, enamoradísimo de Rocío acude a conocer a Don Luis, el párroco, para mencionarle que está dispuesto a apostatar si con eso consigue ganarse el cariño de Rocío.

Clara pasea con Fernando por la orilla del río en que murió el marido de esta y le cuenta que se siente sola desde que se quedó viuda, frente lo que Fernando la besa, y ella lo empuja al río, aunque arrepentida inmediatamente debe asistirlo a salir, dado que no sabe nadar, y tras sacarlo termina por último realizando el cariño con él.

Pero el baño provoca que Fernando enferme, cuidándole las 4 hermanas.

Al día siguiente llega a visitarlos Amalia, la madre de las chicas tras regresar de una da un giro por Sudamérica representando zarzuelas, adjuntado con Danglard, su gerente, y apasionado.

Este llorará de mal al notar que ella se acuesta con Manolo, debiendo este consolarlo, diciéndole que, si lo mira bien, debería ser él el ofendido, dado que es el marido, lamentando Danglard que, más allá de lo afirmado por Amalia, su da un giro fue un absoluto fracaso y perdió muchísimo dinero con ella.

Llega entonces la novedad del triunfo de la República que celebran con alegría.

A lo largo de una salida al campo, donde Fernando prepara una paella, Luz, la pequeña, y la única verdaderamente enamorada de Fernando se expone indignada por las atenciones prestadas a sus hermanas, debiendo asistir Fernando a consolarla, siendo sus hermanas presentes de ese primer acercamiento de la hermana menor, con la que Fernando está también próximo de acostarse, lo que ellas evitan, aunque esa noche Luz se cuela en su cama.

Enseguida organizan la boda de los jóvenes, conociendo al llegar a la iglesia que Don Luis se ha suicidado, por lo cual es imposible festejar la ceremonia, más allá de que, y dada la llegada de la República Manolo escoge que se tengan en cuenta en matrimonio, ya que no es necesaria ya la bendición de la iglesia.

Por último las hermanas de Luz se marchan en el tren, mientras Fernando y ella se irán con la madre de ella intentando encontrar una vida mejor en América, tierra de oportunidades, donde Amalia vuelve para seguir con su “triunfal” da un giro.

Pero Fernando mira con melancolia a las otras hermanas, no pareciendo feliz de tener que abandonar ellas.

Calificación: 3