Todo sobre «Charles Dickens»

Charles Dickens fue un célebre escritor y novelista inglés, destacable por sus proyectos en la literatura clásica universal, fue uno de los más indispensables autores de la época Victoriana. Su narrativa es recurrente por tener toques de humor e ironía, los cuales utilizaba como enlace para detectar sus agudas críticas sociales. En este artículo te exponemos los puntos más indispensables de la biografía de Charles Dickens, sus atrayentes libros, oraciones y otras curiosidades sobre este increíble escritor.

Charles Dickens: Datos Biográficos

El nombre real de este célebre constructor es Charles John Huffam Dickens, quien nació el 7  de Febrero de 1812 en Portmouth, una ciudad portuaria y base naval en Inglaterra.

Dickens fue un maestro del género narrativo, sus escritos como escritor y novelista, dejaron un legado de insuperables libros que forman parte a las considerables proyectos maestras de la literatura clásica, los argumentos de este reconocido constructor siempre tenían esa esencia única donde abunda la descripción profunda de los individuos y sitios donde se desenvolvía la historia; también era práctica poder leer en sus libros referencias a la realidad que hay en la sociedad.

Durante su crónica como escritor pudo disfrutar del éxito de sus proyectos, las cuales fueron internacionalmente reconocidas y admiradas por los que leen de la época. Su colosal popularidad se nota en la proporción de ejemplares publicados, editados y puestos en escena en el teatro, ya más recientemente en la televisión y en el cine.

Una nota destacable que debemos comentar es que Charles Dickens escribió novelas por entregas, ya que no todos los que leen tenían el dinero para comprar sus libros, con este método, cuando salía una única distribución de sus historias, el entusiasmo y la pasión que provocaba era considerable, las ansias por cubrir cómo seguía la trama eran innegables, tanto para los que leen locales como para toda Inglaterra y más allá de sus fronteras.

Sus proyectos fueron admiradas a través del tiempo, Dickens es un constructor de predominación a nivel mundial, escritores de todo el planeta encuentran en sus proyectos una fuente de inspiración; puesto que supo imprimirle su esencia personal al género narrativo, utilizando de manera magistral los elementos del realismo períodico, algunas oportunidades trágico o sarcástico, donde sale a relucir su aptitud de expresar su genialidad única.

 

Primeros años

Los padres de Charles Dickens fueron duros con la crianza de su hijo, quien siempre se quejó de la carencia de aprecio, solidaridad y guía en sus primeros años de vida, algo que dejó plasmado en numerosos de sus libros. Como un trauma que debía sacar a la luz, a la vez que servía de crítica para la sociedad de entonces, que permitía numerosos tratos abusivos contra los niños pobres que debían trabajar para llevar el dinero a casa.

Dickens no recibió educación formal hasta los nueve años, donde además de estudiar en una escuela en Rome Lane, pasaba muy de su instante de independencia aprendiendo cultura y leyendo; sus autores favoritos eran Tobias Smollet y Henry Fielding, y en relación al género, sus preferidos eran las novelas y los libros sobre aventuras.

Su padre tenía un trabajo persistente pero con un sueldo bajo, su madre era quiere de casa de clase media en Londres, cuando el pequeño Charles tenía únicamente cinco años, la familia se mudó a la ciudad de Kent.

A su padre le gustaba el derroche, a través de su práctica de amontonar deudas sin intención o aptitud de abonar, fue encarcelado. A raíz de esto, la vida de toda la familia cambió radicalmente, la mayoría de ellos fueron a vivir a la cárcel colocado colocado junto con el padre, pero no Charles, puesto que fue acogido en una casa de abrigo, con el permiso de cubrir a su padre solo los domingos.

 

Charles Dickens tuvo una niñez muy dura, a los 12 años comenzó a trabajar en una fábrica, donde tenía que cumplir más de diez horas en una día laboral difícil para un niño, pero ganaba algo de dinero con el que ayudaba a la paupérrima economía familiar.

Después de algunos meses, su familia pudo mudarse de la cárcel donde compartían la celda de su padre, puesto que recibieron una herencia de parte de la abuela paterna de Charles, quien acababa de fallecer, pero el pequeño tuvo que seguir en la fábrica, por decisión de su madre.

Este momento marcó la vida del escritor, puesto que en sus cuentos tenía inclinación a expresar lo deprimido que se sentía frente la carencia de compasión y amor maternal que tuvo en este período. En sus proyectos observamos reflejada esta parte de su niñez, como en su novela llamada «David Copperfield«, la cual tiene bastantes pasajes autobiográficos, a continuación leeremos uno de ellos:

«Yo no recibía ningún consejo, ningún acompañamiento, ningún estímulo, ningún consuelo, ninguna asistencia de ningún tipo, de nadie que me pudiera acordar. ¡Cuanto deseaba ir al cielo!

Comienzos de su trayectoria literaria

En el año 1827, Charles Dickens comenzó a trabajar como pasante en un bufete de procuradores y se desempeñó durante algún tiempo como taquígrafo judicial, para el año siguiente empezó a laborar como asistente de notero para después pasar a ser un cronista parlamentario en el períodico The Sun; después de esto y hasta el año 1834 estuvo como periodista político, cubriendo debates y campañas electorales en el períodico The Morning Cronicle.

 

En el año 1836 se concentró en sus esbozos literarios, numerosos de los cuales fueron mostrándose en diferentes publicaciones, que se recopilaron formando el primer volumen que tenía por título «Sketches by Boz», como una publicación preliminar a la distribución de «Los papeles póstumos del club Pickwick», del mismo año.

El día 2 de abril del año 1836 contrae matrimonio con Catherine Thompson Hogarth, se mudó a Bloomsbury donde estableció su vivienda y tuvo diez hijos; hay muchas ediciones que hablan de que Dickens tuvo una vida matrimonial turbulenta, llena de infidelidades y mentiras que hicieron que su unión no fuera feliz del todo.

Durante su crónica adulta Charles Dickens colaboró como editor y contribuyente recurrente en varios diarios de éxito de la época, dos de ellos se destacan por la proporción de artículos que han comunicado del constructor, ellos son el «Household Words» y el «All the Year Round».

En relación a su interés por la religión, mostró alguna inclinación por el unitarismo católico, aunque siempre perteneció a la iglesia Anglicana, en el año 1849 Dickens escribió un libro corto que transporta por título «La vida de nuestro Señor», en este escrito aborda temas propios de la vida de Jesucristo desde su visión singular, siempre cuidando que el lenguaje fuera fácil, ya que lo escribió con el propósito de asesorar los primeros pasos de sus hijos en la religión.

En numerosos de sus trabajos podemos ver que a Dickens le causaban rechazo las muestras de dominación de parte de los líderes católicos y de los protestantes, ya que las consideraba hipócritas y una desviación del sentido real de la espiritualidad; con esto revela ser no solo un católico practicante, sino también un hombre de profundas convicciones religiosas.

 

Desde sus inicios los escritos de Charles Dickens fueron populares, su estilo único, hermoso, satírico pero suavizado con algo de pícaro humor, fue el deleite de críticos y leyentes en la mayoría de las situaciones, lo cual comenzó a realizar ganancias sustanciosas para el constructor.

Para el año 1856 pudo comprar una colosal casa en el área de Higham, en Kent, esta adquisición tuvo un método que más bien sacaba a relucir su lado sensible, puesto que esa casa era la que él miraba todos los días cuando vivía sus peores tiempos de pobreza, la vivienda lo hacía soñar en que algún día sería su dueño.

Entre el año 1836 y 1837 vio publicada una veintena de entregas que formaban parte de «Los papeles póstumos del Club Pickwick» , la cual tuvo un éxito considerable, después de estos escritos salió a la luz una de sus proyectos más reconocidas, «Oliver Twist», que es una narración autobiográfica, lanzada por entregas en un transcurso de dos meses, durante el año 1838.

Un año después publica Nicholas Nickleby en 1840 y en el 1841 le regala al planeta una obra llamada «La tienda de antigüedades» donde el personaje escencial es la desdichada Nelly, una pequeña que señala inspirado en su cuñada Mary Hogarth, quien había muerto súbitamente en los brazos del escritor a la tierna edad de 17 años.

 

El prestigio de Charles Dickens fue en aumento, en el año 1841 fue nombrado ‘Hijo Célebre de la región de Edimburgo’; a inicios de 1842 fue a USA, pero se encontró con una sociedad llena de detractores a los cuales no les gustaba su acompañamiento a la independencia de los oprimidos; en su novela ‘Notas de América’ se enseñaba su posición frente estos asuntos, influenciado por los maltratos que él mismo recibió cuando era un desamparado niño trabajador.

Después de este suceso se reconcilió con el público cuando saca la publicación de su recurrente obra «Canción de Navidad» en el año 1843.

Sus trabajos literarios tenían un argumento bien estructurado que daba a sospechar que muy de él era producto de una increíble improvisación, lo cual tuvo un cambio drástico cuando en el año 1848 se publica el libro «Dombey e Hijo», el cual deja una sensación de estar leyendo una obra completamente planificada, utilizando inteligentemente los elementos literarios de manera magistral.

En el año 1849 Charles Dickens fundó el semanario llamado Household Words, en el cual se concentró en darle difusión a los trabajos de los autores que eran, según su juicio, muy talentosos pero no reconocidos. En este períodico semanal publicó dos de sus más prestigiosas proyectos, «La casa desolada» de 1853 y «Los tiempos difíciles» publicada en 1854, ámbas tuvieron un éxito rotundo entre sus asiduos leyentes.

Charles Dickens se consideraba en estos instantes como un novelista con motivación recurrente, pero al estar bajo la presión de sostener un nivel de trabajo que dejara satisfechos a los que leen y peleando en combates permanentes con sus editores, el constructor decidió tomarse un tiempo además, viajó a las considerables capitales de todo el planeta, como Italia, Suiza y Francia, donde pudo recargarse y contemplar la rica hermosura cultural de todos estos países.

 

Cuando regresa a Inglaterra, está en la necesidad económica de tener que realizar más capital de los que venía llevando a cabo antes, así que tiene la intención de expandir sus ocupaciones hasta otros campos de trabajo, así como organizar charlas sobre diferentes temas sociales donde defendía los derechos de los más atacables, además de ser el importante constructor del Daily News.

Su libro más redituable fue sin lugar a dudas «David Copperfield», con el cual llegó a vender 100.000 ejemplares en un corto tiempo.

Etapa Adulta

Para el año 1850, la mala fortuna se apropia del pobre Dickens, primero se quejaba siempre de sentirse débil y con problemas de salud, después la desaparición toca a su puerta, llevándose a su padre, a una de sus hijas y a su hermana.

Después de esto, Charles Dickens se divide de su mujer, en el año 1858; para la época, esto era una considerable falta a la moralidad, así que el constructor dejó a su mujer pero continuó manteniendo a su familia  hasta el resto de sus días.

Más allá de que su mundo estaba lleno de disputa, siempre luchó por continuar estando a flote, así que continuó llevando a cabo el esfuerzo por escribir, se refugió en la vivienda de alguien a quien él consideraba un verdadero amigo llamado Wilkie Collins, de esta convivencia nacieron cuentos que escribieron en colaboración recíproca, además de recomendarse ideas sobre sus propios trabajos. De este período una de sus proyectos más resaltadas es «La historia de dos ciudades» del año 1859.

 

En un viaje donde regresaba de Francia, Charles Dickens sufrió un terrible hecho en un choque ferroviario, los siete primeros vagones del tren cayeron al vacío desde un puente que estaba siendo reparado, el único vagón que no se precipitó fue el de primera clase, donde venía el escritor.

Dickens contribuyó a controlar la situación atendiendo a los moribundos y heridos mientras llegaba la ayuda; cuando ya le tocaba partir, recordó que en medio del caos se le había olvidado el manuscrito inconcluso de «Nuestro amigo mutuo», y se regresó para recuperarlo.

Como había hecho en su pasado, Dickens convertiría este terrible episodio de su crónica, donde había visto de cerca la fría cara de la desaparición, en un hecho profundo que lograría abrirle la cabeza para que brotara una historia como la de «El Guardavía», una narración corta donde el personaje importante tiene una premonición de un choque ferroviario.

Aunque el constructor salió ileso del hecho, jamás se recuperó del todo, debilitado y enfermizo, se dedicó a llenar «Nuestro Amigo mutuo» y a comenzar su obra «El misterio de Edwin Drood» la cual quedó sin tener un final de parte de su prolífico constructor, lo que generó muchas hipótesis sobre cómo hubiese podido terminar esta historia.

Cuando ya estaba en sus últimos años, se empeñó en hacer lecturas públicas de sus proyectos, las más queridas por sus leales. Su fascinación por el teatro era tal que lo veía como un escape de todo el planeta real, donde se podía vivir una situación alterna, llena de matices más amigables que la vida día tras día.

 

Últimos días

A comienzos del año 1850, la condición de salud del afamado constructor comienza a deteriorarse, debido a que se esforzaba al máximo con el propósito de ser más productivo y hacer mejor la excelencia de sus trabajos.

Como resultado del exceso de trabajo al que se sometía, pasando largas horas sentado, sin descanso y sin tomar en cuenta la recomendaciones de sus médicos, poco a poco su condición fue empeorando.

Un detonante de su delicada condición médica fue tener que batallar la amarga muerte de varios que corresponden de su familia, primordialmente la de su padre, con quien había tenido una relación turbulenta y con poco afecto; otras muertes que lo dañaron muy anímicamente fueron las de una de sus hermanas y su querida hija.

Charles Dickens se mantuvo escribiendo durante toda su crónica, sus proyectos eran parte destacable de ella, y hasta los últimos instantes de su crónica se dedicó a eso que amaba, sin importarle su propia condición de salud.

 

En el año 1858 pasa otro hecho que trastorna la salud del ya debilitado autor; después de veintidós años de matrimonio, en los cuales tuvo 10 hijos y media vida de recuerdos y vivencias matrimoniales, se divide de su esposa Catherine Hogarth, más allá de que para la época era una decisión inapropiada que podía ensuciar su reputación y ocasión.

Cuando esto pasa hace aparición una enigmática carta firmada por su mujer, donde ella enseña que la causa de su separación matrimonial más allá del amor que los seguía uniendo, era que su matrimonio había caído en una monotonía asfixiante debido a que Dickens tan sólo se interesaba por la escritura, y que sus novelas se habían vuelto su único y verdadero amor.

Muy pocas personas le creyeron a la resignada mujer, sus causas no convencían a la mayoría, ya que la teoría más recurrente sobre el desenlace del matrimonio de Charles Dickens era la existencia de una tercera persona, alguien a quien el constructor le dedicaba tiempo, esmero y dedicación y que terminó por absorberlo del todo, lo cual era cierto, su nombre era Ellen Ternan.

 

Esta teoría tenía su fundamento en que durante toda su crónica Dickens tuvo numerosos deslices de infidelidad, algunos muy populares como la relación que tuvo con la actriz Maria Beadnelli, lo cual causó todo un revuelo en los círculos de la alta sociedad de la época, algo de lo cual se cuidaba muy el constructor, para él la reputación era destacable.

Desde los 45 años de edad, Dickens conoció y se enamoró de una actriz inglesa que era muy más joven que él, llamada Ellen Ternan, el escritor la había recurrente en el año 1857 y desde esa fecha mantuvieron una relación que duró por trece años, hasta que el constructor muere. Más allá de que estaba totalmente enamorado de la joven, la mantuvo en secreto, puesto que no quería de ninguna forma dañar su imagen pública.

Durante los últimos años de su crónica, el constructor se dio el gusto de transformarse en editor de su propia revista semanal titulada “Household Words”, en su cabeza mantenía el emprendimiento de que este semanario siguiera una línea editorial de corte serio, en donde los trabajos literarios fueran de trasfondo crítico, con temas sociales y de actualidad; en estos nueve años que duró el emprendimiento, se han comunicado proyectos como “Tiempos difíciles”, “La casa desolada” y “La pequeña Dorrit”.

 

Muerte del Autor

En la mayoría de las situaciones, todos conocían y admiraban las magníficas proyectos de Charles Dickens, desde la multitud más humildes a quienes emocionaban las lecturas públicas y los finales inesperados, hasta los aristócratas y acaudalados hombres de negocios que encontraban un entretenido tema de conversación en las afirmaciones satíricas que el constructor les entregaba en todas sus proyectos, sobre su forma de continuar.

Cuando lo llama la atención el ocaso de su crónica, Charles Dickens estaba ocupado escribiendo artículos diferentes en el periódico «Old Year Magazine», cosa que le ayudó a tolerar numerosos de los hechos tristes que vivió en el desenlace de sus días.

La genialidad de Charles Dickens va juntos con el ámbito en que le tocó vivir, este constructor especial, capaz y creativo, no puede ser analizado de forma aislada, sino como parte de un todo, ya que fue la dura situación que tuvo que vivir desde pequeño la que moldeó desde su niñez la personalidad y los valores que de a poco fueron consolidándose como su filosofía de vida.

Numerosos expertos en literatura creen que Dickens tenía una extraña dependencia del ámbito Londinense, sus calles, su gente, sus prácticas y su esencia influyó completamente en el enfoque que siempre le dio su talento a los escritos que le regaló al planeta, este universo de emociones, provocó que la inventiva de este hombre racional y justo se conectara intensamente con su ciudad, creando un retrato de lo que era la realidad y de lo que tengan la oportunidad de ser historias con un final feliz entre tanto padecimiento.

 

La vida y obra de Charles Dickens siempre tuvo un propósito exacto, hallar un equilibrio general para la colosal mayoría, donde lo espiritual le impulsara al lector a hacer en el planeta real los cambios que representaran una condición de vida más óptima para los ciudadanos de Londres, lugar donde convivían las más adineradas personas, quienes se regodeaban en su opulencia en tanto que en los suburbios la multitud moría de hambre y frío, imaginando que la desaparición aliviaría su padecimiento.

Una fecha inolvidable para Dickens fue cuando lo recibió la Reina de Inglaterra, la cual aparentemente era una asidua lectora de sus proyectos, pero uno de sus superiores orgullos fue el transformarse en el decimosexto presidente del «Birmingham and Midland Institute» en el año 1869, cargo que ocuparía hasta el día de su muerte.

Pasaron cinco años desde que estuvo implicado en el hecho ferroviario, esas secuelas sentimentales y físicas hicieron que su actitud y buena salud desaparecieran de a poco, hasta que el 9 de Junio de 1870, el talento de Charles Dickens se viera apagado para toda la presencia. El día antes de su fallecimiento el constructor había sufrido una apoplejía, de la cual jamás llegó a volver como se encontraba, podría decirse que se durmió sin despertar jamás.

En varias oportunidades había expresado su deseo de ser enterrado en la Catedral de Rochester, la cual estaba cerca de su domicilio de hoy, y de forma tajante había dicho, que no quería totalmente ninguna ceremonia ostentosa, la presunción aparentemente jamás fue de su predilección.

 

 

 

Sus deseos que su entierro fuera efectuado «de forma económica, sin ostentaciones y rigurosamente privada«, pero esos deseos no se cumplieron del todo, ya que su cuerpo encontró su última morada en la Abadía de Westminster, bajo la mirada triste de sus leales y colegas de todo el planeta literario.

Al momento de hacerse su funeral, se pone en circulación un epitafio impreso en el que se podía leer:

«Fue simpatizante del pobre, del miserable y del oprimido; y con su muerte, el planeta ha perdido a uno de los más colosales escritores ingleses«.

Más allá que el constructor no quería que se erigieran ningún tipo de esculturas en su honor, estás hay por todo el planeta y una se destaca entre todas, la de tamaño natural que data de 1981, construida por Francis Edwin Elwell, localizada en el Clark Park de Filadelfia, en USA.

Estilo Literario de Charles Dickens

El estilo de la escritura de Charles Dickens es hermoso, retórico, capaz y poético, algunas oportunidades intercala toques satíricos y de humor refinado. El sarcasmo está presente siempre, ya que se vale de él para hallar insertar críticas sobre temas sociales que consideraba injustos, deprimentes y parte de una situación que creía sin corazón para bastantes que no estaban en una posición privilegiada.

 

La ironía en sus escritos era uno de los puntos preferidos por sus leyentes, los cuales encontraban eficazmente entretenida la forma de establecer comparaciones entre mundos tan diferentes y separados como el de la aristocracia con el de los desposeídos.

Personajes 

Los humanos que fueron emblemáticos del escritor Charles Dickens, son memorables por su aporte de riqueza a las historias a las cuales forman parte, estos individuos primordiales son imaginativos, profundos, singulares e inimitables, con características insólitas que se quedaban en la cabeza del lector para ser conmemorados por siempre.

Un caso de exhibe de estos individuos son: Ebenezer Scrooge, Fagin, Mrs. Gamp, David Copperfield, Charles Darnay, Oliver Twist, Micawber, Miss Havisham, Wackford Squeers y numerosos otros, que nos traen recuerdos de historias fantásticas y maravillosamente creativas, tanto que nos da la sensación de que tienen vida propia.

La inspiración del constructor estaba en el estilo literario del siglo XVIII, específicamente en el romance gótico, quizás uno de los individuos mejor descritos que tiene Dickens es Londres, puesto que le gusta dedicarle tiempo dentro de sus proyectos a redactar datos realistas que reflejan su peculiar visión de la región, con lo cual comprende todos los puntos de la región más considerable británica, puntos y características que solo podía sentir alguien sensible como el constructor,  que tenía la aptitud de ver todos sus sitios para encontrar algo que destacar.

Características de sus novelas 

Era común para la época llevar a cabo publicaciones por semana o mensual de los trabajos literarios, en la situacion de las novelas de Charles Dickens, estas entregas se realizaron en periódicos como «El reloj de Maese Humphrey» y «Household Words», después de las entregas se acostumbraba a que las historias fueran reimpresas y recopiladas en libros, lo cual hacía que las tengan la oportunidad de leer personas con poco poder de adquisición.

 

Charles Dickens trabajó de manera muy cercana con sus ayudantes y sobretodo con los ilustradores de sus proyectos. Desde el comienzo del emprendimiento para cada libro, Dickens les comunicaba de todos los puntos indispensables de sus individuos, sin dejar nada a la suerte, para conseguir controlar que lucieran de la forma en que él los había soñado.

El constructor tomaba presente los intereses del lector, pero también guiaba su trabajo según su método, sus entregas siempre eran muy esperadas, algunas oportunidades sus leyentes debían tener paciencia para cubrir cómo acababa de resolverse un asunto al cual el constructor había decidido darle largas, con la intención de extender la intriga.

Debido a que Charles Dickens no escribía los capítulos de sus libros con mucha anticipación, tenía el tiempo escencial para agarrar las impresiones de sus leyentes sobre el episodio previo al que trabajaba, lo cual consideraba una verídica virtud, ya que podía cambiar un poco el progreso de la historia en relación de estas reacciones.

Un caso de exhibe del avance que se sigue hasta el desenlace final de una historia, lo podemos ver en el libro «La vieja tienda de Antigüedades», en la cual el constructor alargó la trama con los intrincados giros de una persecución, la cual instantaneamente causó expectativa en los que leen, pero Dickens sabía que en algún instante el personaje escencial debía fallecer, para prestar cumplimiento a las reglas de la composición dramática correspondiente al tipo de libro que estaba escribiendo.

En todos sus trabajos literarios Charles Dickens solía imprimir su propia crítica recurrente, uno de los temas más recurrentes se ajusta a las notorias diferencias entre las clases sociales, donde los más pobres trabajaban como esclavos por un pago que los mantenía sumidos en la pobreza en tanto que los más favorecidos se regodeaban en el despilfarro de sus colosales fortunas sin preocupación alguna.

 

La nobleza y la burguesía de la alta sociedad de la época, siempre fueron blanco de sus críticas, puesto que en carne propia había vivido una niñez en la mitad de una pobreza terrible, lo cual le impulsaba a intentar llevar a cabo suponer a todos los que leían sus proyectos sobre la consideración de ayudar al desamparado.

Por ejemplo cosas cosas la novela Oliver Twist de 1839, era consistente con su empatía frente la difícil situación que se vive en las peligrosas zonas pobres, donde tienes que asegurar tu vida en todo momento de los actos de crueldad que se hallan a diario; Dickens también escribió humanizando a las mujeres que trabajaban de prostitutas, tratándolas como víctimas de la economía de la era Victoriana y no como inmorales.

De igual modo refería temas como la corrupción en las instituciones públicas, los interminables trámites y litigios que solo eran adversidades para hallar encontrar dinero y favores, sin tener en cuenta que arruinaban las vidas de los en deber, también señaló la ineficiencia de los centros que debían atender a los más necesitados y que por culpa de gente sin escrúpulos hacían vivir una catástrofe a la multitud que requerían de asistencia para subsistir.

Elementos y Técnicas Literarias

Recurrentemente, los libros de Charles Dickens detallan individuos totalmente idílicos, pensados y delineados con delicados puntos que daban a cubrir un contraste muy considerable entre lo sublime e falso, bajo la visión de una sociedad dura e insuperable.

Los elementos recurrentes que logramos hallar en todos sus libros son increíbles, logrando conmover con la tristeza, la frustración y la mala fortuna de algunos individuos increíblemente buenos, de corazón puro, que tienen que atravesar un sinfín de oportunidades peligrosas que no logran cambiar la esencia de su alma.

 

Ejemplo de esto es Oliver Twist, un jovencito de características honorables, que muestra una condición de nobleza aún estando en el ámbito más riesgoso y sombrío, no se deja aplastar por una situación sin corazón de crueles orfanatos o de hecho otros jóvenes como él, adaptados al sistema criminal reinante en los bajos fondos de la región.

En sus escritos Dickens dejó claro que es partidario de un cambio de la realidad donde habita, ya que los mecanismos de control recurrente eran una sentencia de muerte con ejecución lenta para la multitud de pocos elementos económicos, basando la calma de unos pocos en el sacrificio de la mayoría, excluyendo de beneficio sociales a los que no tenían fortuna ni educación.

Para este afamado escritor, las autoridades eclesiásticas y civiles tenían un accionar hipócrita, al no tener una participación activa en todo este asunto; para Dickens el bien siempre termina triunfante, de hecho valiéndose de formas inesperadas, y lo atestiguaba con su propia vida, ya que él pasó de ser un niño obrero que trabajaba en largos y agotadores turnos en una fábrica, para transformarse en uno de los novelistas más prolíficos de Inglaterra.

Es muy común que los autores incluyan temas autobiográficos a sus trabajos literarios, Charles Dickens no fue la excepción, muchas de las vivencias de su humilde pasado las tiene dentro en sus escritos, además de que teniendo experiencia como periodista, sabía de primera mano sobre casos de abuso de parte de mandatarios del gobierno y aristócratas que podían llevar a cabo lo que les encantaría sin que nadie interviniera.Otro ejemplo de que sus historias tienen datos autobiográficos es «La tienda de curiosidades», donde la pequeña niña de la historia es su cuñada fallecida de manera inesperada, además de que los individuos de Nicholas Nickleby y Wilkins Micawber están basados en su padre, en tanto que la señora Nickleby y Wilkins Micawber distribuyen semejanzas con la madre del constructor.

Las lecturas públicas de Dickens

El afamado escritor Charles Dickens, después de escribir las más célebres novelas, sintió un impulso indefinible de llevar a cabo algo que se acostumbraba entre los escritores de renombre, se dispuso a leer las novelas de su autoría en público, cosa que disfrutó siempre, puesto que lo acercaba más a sus seguidores  y lo llenaba de satisfacción.

Las lecturas eran realizadas de forma magistral, lo cual hacía que se llenaran todos los espacios dispuestos, con personas que se emocionaban con la actuación del constructor al hacer la lectura, creciendo la proporción de fanáticos que aplaudían con frenesí al escritor, el cual viajó hasta USA y Francia, solo para recibir buena recepción por parte del público.

Al leer Dickens no permanecía sentado en todo instante, como era la práctica de otros autores de renombre, él permanecía en movimiento, pasando por todos los sitios, dándole vida a cada línea de sus proyectos, utilizando movimientos teatrales, sus brazos y piernas oscilaban en un atrayente intento por trasmitir lo que imaginaba al escribir sobre sus individuos.

En su rostro expresaba las emociones propias de la historia, cambiando la actitud, los movimientos, las miradas y hasta la forma de caminar, adaptados a todos sus individuos, imitando a su forma lo que sería tener al personaje enseñando su situación dentro de la historia.

Bibliografía de Charles Dickens

Charles Dickens fue un talentoso escritor, cuyo talento literario lo convirtió en el constructor más célebre de Inglaterra, su popularidad es recurrente internacionalmente y sus novelas son ejemplos de inspiración para otros literatos que alaban el magnífico trabajo del constructor.

 

Todos sus trabajos tienen una narrativa común pero entretenida, con temas y individuos diferentes, al constructor le complacía poder deleitar a sus leyentes con sus proyectos y el método de comunicar por entregas le agregaba emoción, ya que la trama de la obra tenía giros inesperados y el desenlace del libro podía cambiar según la reacción que él percibía de sus leyentes.

Después de su muerte, su popularidad llegó a bajar un poco, pero se mantuvo a través del tiempo como uno de los escritores más leídos y preferidos tanto por la crítica como por sus leales leyentes.

Se tiene conocimiento de al menos 180 películas y adaptaciones para la televisión que se apoyaron en los libros de Charles Dickens, lo cual afirma su colosal éxito. Mientras estuvo vivo, Dickens disfrutó d  presenciar adaptaciones y puestas en oportunidades de escritos propios y otros trabajos literarios inspirados por sus historias o sus magníficos individuos.

Básicamente, los individuos de los libros de Charles Dickens han perdurado en la memoria de los que leen, algunos de ellos se ve que tienen vida propia, calando en la civilización recurrente como sinónimos peculiares de referencias recurrentes en los escritos de Dickens.

 

Como ejemplo podemos citar su obra más recurrente, recurrente cerca de todo el planeta, la más escenificada y versionada de todas las proyectos de Dickens, «Cuento de Navidad», la cual es una historia con una lección moral atrayente, donde el constructor se vale de un relato sobre una fantasiosa noche, donde la percepción de la realidad de un adulto más grande, se ve transformada por su acercamiento repentino y fantasmal que le muestra el método real de los valores humanos, como la compasión, el cariño y la solidaridad.

En esta historia, el mítico personaje de Ebenizer Scrooge es sinónimo de un sujeto avara, codiciosa, con el corazón endurecido, que no siente culpa o remordimiento por sus acciones y quien escoge la soledad, amarga y austera, antes que tener contacto con otra gente, puesto que según su oscura visión, todo el que se le acerca quiere aprovecharse de su dinero.

Otro punto destacable que debemos tomar en cuenta al investigar la bibliografía que nos deja Dickens en su legado literario, es que él vivió en la época en que Colosal Bretaña era la aptitud política y económica de todo el planeta, pero en media opulencia que reinaba en la sociedad, el constructor sacó a relucir la vida de los más pobres, olvidados por el resto de todo el planeta, pero necesarios para sostener el estilo de vida al cual estaban familiarizados.

En vista de esto, se apoyó en sus características periodísticas para realizar campañas para llamar la atención de la sociedad sobre la paupérrima vida que llevaban los pobres, la desigualdad de clases sociales fue siempre su bandera para hacer sus más duras críticas en contra del sistema reinante.

Charles Dickens señala la explotación de la cual eran víctima todos los días los desposeídos, con malas pagas, sin derecho a salud, higiene o un espacio digno donde vivir, con pocas configuraciones de educación y avance. El blanco de la crítica de Dickens fue descrito en la novela «Tiempos Difíciles» del año 1854, la cual trata de la terrible situación a la que se enfrentaba la clase obrera.

 

La estrategia empleada por Dickens dio sus frutos, algunos periodistas y figuras políticas incluyeron en sus agendas tratar puntos de interés recurrente que eran reflejados en las novelas de Dickens, el cual expuso frente el planeta la realidad detrás de la opulencia y el derroche.

Los novelistas de siempre sienten fascinación por la retórica de Dickens y la capaz interacción de sus individuos en la mitad de historias que captan la atención del lector desde el comienzo del libro; escritores como Anne Rice, Tom Wolfe y John Irving tienen en sus propias proyectos reminiscencias de los textos de Dickens.

Podemos deducir entonces, que Charles Dickens sigue como un genio de la literatura universal, alguien que con sus historias y individuos nos hace constituir lugar de este planeta que él ha soñado, convirtiéndose en el modelo ideal de las proyectos de literatura, las cuales hacen mella en la cabeza de su ávido público.

Libros de Charles Dickens

Charles Dickens está dentro de los más colosales escritores que forman parte a la escuela verídica, por lo cual exhibe la realidad en sus escritos así como él la siente. En sus historias predomina la narrativa rica en contenido diverso, donde se destaca la condición humana, sin distinguir la casta recurrente ni caer en la exclusión hacia los desposeídos.

Los papeles póstumos del Club Pickwick

La primera novela que publicó Dickens tiene por título «Los papeles póstumos del Club Pickwick» del año 1837, la cual según las críticas de los expertos en materia literaria, está dentro de las proyectos maestras de la literatura inglesa.

 

Con la publicación de su primera novela, Dickens consiguió una popularidad instantánea, la cual se mantuvo durante toda su trayectoria, al inicio esta obra se publicó por entregas, una en el mes de abril de 1836 y otra en noviembre de 1837, siendo todas ellas todo un hecho literario.

De este trabajo de Dickens podemos decir que el libro está lleno de extravagantes individuos, quienes distribuyen sus aventuras, narradas con colosal sentido del humor. Como es práctica en los escritos de este constructor, estamos hablando de manera irónica la hipocresía detrás de las proyectos de filantropía realizadas recurrentemente por gente hipócrita que solo quiere destacarse.

Oliver Twist 

Oliver Twist es la segunda novela de Charles Dickens, esta obra se publicó por entregas de aparición mensual en la recurrente revista Bentley’s Miscellany, la cual era apuntada por el constructor, las fechas en que salió a la luz la publicación fue entre 1837 y abril de 1839.

Al inicio el constructor quería que este texto formara parte de una obra más grande, llamada «The Mudfog Papers», al inicio fue así pero solo hasta noviembre de 1838, agrupadas en tres volúmenes, hasta que en el desenlace se publicó por entregas, su constructor revisó las reediciones de los años 1846, 1850, 1858 y 1867.

«Oliver Twist» es la primera novela inglesa que tiene a un niño como personaje importante y una de las que más datos exhibe sobre el sórdido mundo de los criminales que, llenos de odio, envidia y ganas de fastidiar a los que tienen más privilegios que ellos, solo opínan en sacar provecho de sus probables víctimas, sin tener escrúpulos de ningún tipo.

 

Es destacable recalcar que este libro de Dickens está dentro de las primeras novelas sociales de la crónica de la literatura, fue toda una novedad para su época, ya que el lector se encontró súbitamente con cuentos que se podían contrastar fácilmente con la realidad que lo rodeaba, temas álgidos como el trabajo infantil y el método de gente deshonesta que utilizaba niños para cometer delitos.

Estos temas tan difíciles de tocar, fueron descritos de manera capaz por Dickens, no obstante, el constructor le añadió ironías, intercalando toques de humor para encontrar que el texto fuera lo más alcanzable posible, ya que su propósito era llegar a más personas e empezar un cambio de conciencia que a la famosa mejorara situación de quien más lo necesitaba.

Comunican que la inspiración que tuvo Dickens para redactar esta novela fue la historia lanzada por Robert Blincoe, donde un niño huérfano tenía una vida de pobreza, que dependía de su trabajo en un molino de algodón y de las rudas y dolorosas oportunidades que tuvo que batallar mientras crecía.

Argumento 

El argumento de Oliver Twist es el de una historia triste, donde un niño sin familia que está en el orfanato de la señora Mann, pasa hambre, frío y falta de cariño. Un día juegan a cubrir quién pedirá un plato más de comida, para ser recibido el niño entra en el juego, se le acerca al solicitado pidiendo otro plato de cena, con la tímida cita «Por favor Señor quiero un poco más» lo cual bastó para que el pobre Oliver  sea tachado de problemático y es brindado al mejor postor como aprendiz.

De aquí en adelante las cosas solo tienden a empeorar, para el pobre chico, aún teniendo una corta edad, era común que los huérfanos trabajaran como aprendices de un trabajo y que les pagaran dándoles un lúgubre lugar donde quedarse o un plato de comida; así que rápidamente Oliver se transforma en el aprendiz del enterrador Sowerberry, dueño de una funeraria, pero Oliver se ve envuelto en una pelea con otro de los chicos que trabajaban como aprendices en dicho lugar, ya que este se broma de la madre muerta de Oliver, así que este elige irse lejos y escapa a Londres.

Estando ya en la ciudad de Londres, específicamente en las afueras, agotado, triste y con hambre; conoce a Jack Dawkins, apodado el «Pillastre», personaje oscuro que le ofrece un espacio para quedarse. Oliver fue víctima de su inocencia, cuando conoce a Fagin quien tiene la intención de ponerlo a «trabajar» cuando de todos métodos es el robo su especialidad, así que súbitamente está en la mitad de un mundo lleno de ladrones y mal vivientes, donde una banda de niños carteristas le dará una probada de lo que es vivir en esa ciudad difícil, donde abunda la pobreza, la mugre y la delincuencia.

Otros niños de la banda de ladronzuelos le hurtan la cartera a un caballero, con la mala suerte que este se da cuenta de lo que sucede y culpa a Oliver, persiguiéndolo de manera insuperable hasta que lo captura; pero las cosas toman un giro diferente cuando a través de un testigo del hecho, sale libre de toda culpa y termina por seguir a la vivienda del caballero, quien en el desenlace lo asistencia.

Pero las cosas vuelven a ponerse feas cuando un día, el caballero Brownlow envía a Oliver a hacer un pago, y en el sendero lo interceptan Nancy y Bill, quienes bajo artimañas lo llevan otra vez con el repudiable Fagin y su banda de niños ladrones, en tanto que su benefactor piensa que estuvo equivocado y de todos métodos Oliver si es un carterista, que vio la oportunidad y huyó con el dinero.

Mientras esto pasa, el siniestro Fagin ordena al pobre Oliver a sumarse a otros chicos para remover en una casa, lo necesitan para entrar ya que al ser el más pequeño cabe por una de las ventanas, y les puede abrir la puerta. Pero las cosas van mal y en media confusión al intentar huír, Oliver sale herido de un tiro.

 

La dueña de la vivienda llamada Mayle, sus hijos Harry y Rose, además del doctor Losberne, se conmueven de verlo tan pequeño e indefenso, lo cuidan y protegen  hasta que se está recuperando y escuchan su crónica muy alerta, quieren ayudar al chico por ser inocente y tener buen corazón.

Después de esto, Oliver conoce a un hombre con malas pretenciones, llamado el Sr. Monks, el cual resulta ser su medio hermano, cuyo nombre real es Edward Leeford, quien sabe que el pequeño es su familiar y necesita asistencia, no obstante, se comporta de la peor forma al sumarse a Fagin para que lo mantenga en su familia delictiva y no le estorbe en sus proyectos de quedarse con la fortuna que ha heredado.

Pero la fortuna vuelve a brillar para el pequeño Oliver, que al haber tocado el corazón de las buenas personas que ha recurrente, recibe la asistencia de la Señora Maylie, sus hijos y el caballero Brownlow, entre todos idean un plan para garantizar al pequeño.

Cuando nació Oliver su madre murió en el parto, ella tenía un medallón y un anillo que de ser encontrados servirían como prueba de que el niño existía y era heredero de un hombre muy rico, así que su hermanastro malvado trata de ocultar estos elementos lanzándolos al río Támesis.

El desenlace de la historia es increíble, después de ser un huérfano que no tenía nada para comer, se había comprobado que era el heredero de la fortuna de un hombre llamado Edwin Leeford, quien dejó un testamento que así lo confirmaba. El caballero Brownlow repartió la fortuna entre los dos medios hermanos, el más grande se va a USA y despilfarra todo el dinero antes de que lo encarcelen, para después fallecer solo en prisión.

Oliver felizmente consigue ser parte de una familia, recibe su herencia y es adoptado por el caballero Brownlow, dejando atrás ese violento y turbio pasado de padecimiento y pobreza.

 

Nicholas Nickleby

Nicholas Nickleby es la siguiente obra que Dickens, después del éxito de Oliver Twist, esta novela dramática fue publicada al inicio con entregas mensual, como ya era práctica para el constructor, lo cual le llevó desde 1838 hasta 1839.

En este libro de Dickens logramos hallar un estilo episódico, donde el constructor nos comunica las vivencias de vida de un joven llamado Nicholas Nickleby, quien más allá de su corta edad, tiene la deber de ser el proveedor de su madre y su hermana, puesto que su padre murió súbitamente.

Este texto tiene un tono satírico, con las ironías pertinentes para abrirle una herida a la sociedad, a través de su desequilibrio entre las clases, donde unos tienen muy y otros únicamente tienen para subsistir.

De esta novela quedan individuos memorables como el maligno Tío Ralph, quien es el antagonista de Nicholas, cuyo desprecio le hace la vida más difícil al chico, repitiéndole en todo momento que jamás llegará a ser alguien en la vida; también está el villano Squeers Wackford, un ser repudiable y abusivo, quien piensa que por tener algo de autoridad tiene la posibilidad de realizar lo que quiera, cuando quiera.

Esta novela tiene un ámbito contemporáneo, también un enfoque de la dura situación que viven los niños pobres, que con escasas oportunidades, tratan de salir adelante. Parte considerable del avance de la historia tiene a Londres como ámbito, también se nombran Portsmouth (lugar de nacimiento de Dickens), así como Yorkshire y Devon.

La novela ofrece al lector una dura crítica sobre el ámbito en el cual se formaban los jovencitos que tenían pocos elementos económicos en el Yorkshire de la época, donde los pobres niños recibían todo tipo de maltratos, insultos y brutales castigos, de parte de avariciosos e inescrupulosos seres a quienes les divierte el trato sin corazón y sin corazón. Según el constructor, la novela solo exhibe una observación de la realidad siniestra que los niños debían batallar todos los días.

 

La Tienda de Antigüedades

«La Tienda de Antigüedades» o en su título en inglés, «The Old Curiosity Shop» está dentro de las novelas del afamado escritor Charles Dickens, la cual consiguió increíbles críticas por su atrayente y conmovedor contenido que llegó a tocar numerosos de los corazones de sus recurrentes leyentes.

Esta novela se publicó por entregas entre los años 1840 y 1841, siendo un éxito rotundo entre los seguidores de Dickens, como era la práctica para este tipo de trabajos literarios, al terminar las entregas, la obra era editada en un solo volumen que se ponía a la venta rápidamente.

Trata de una historia triste sobre la vida de Nell Trent, una hermosa y dulce jovencita, que está próximo de cumplir catorce años. Al quedar huérfana, se va a vivir con su abuelo materno, quien tiene una tienda de antigüedades. El abuelo de Nell es cariñoso y compasivo, la quiere, asegura y aconseja, ella se siente bien con él y también lo quiere, pero se siente un poco sola ya que no tiene amigos de su edad, a excepción de Kit, un jovencito que trabaja para su abuelo en la tienda.

El abuelo se preocupa por el futuro de la pequeña, ellos no tienen dinero y él no quiere que ella pase trabajo por culpa de no tener fortuna, este pensamiento lo obsesiona de tal forma que elige jugar durante las noches, lo ve como una última ocasión de llevar a cabo algo por el futuro de su nieta.

 

Pero tiene la mala suerte de que lo pierde todo, por eso comete el error de pedirle prestado a Daniel Quilp, un hombre de corazón oscuro, que saca provecho del abuelo y la familia pierde la tienda de antigüedades, quedándose en la calle.

Al batallar estos sucesos el abuelo sufre un colapso y pierde la razón, lo cual los hace huír y mendigar para comer, además de que las cosas se complican porque numerosas personas avariciosas y miserables los persiguen suponiendo que el abuelo y su nieta esconden una cuantiosa herencia, lo cual es totalmente opuesto a la verdad.

Tiempo después de estar mendigando, la salud de Nell se empieza a cubrir afectada, debe en todo momento transcurrir una vida donde hay que esconder y no confiar en nadie; cuando Kit y otros amigos la encuentran, ella está en su lecho de muerte; su abuelo que está totalmente demente, no sabe que ella ha muerto, y con un triste semblante la espera a que regrese todos los días, hasta que él mismo muere.

La Casa Encantada

La obra de Charles Dickens llamada «La Casa Encantada» fue publicada en 1859, en el semanario llamado «All the Year Round» que dirigía el autor; este libro tiene como característica especial que radica en la colaboración de varios escritores, llevando a cabo una atrayente colección para hacer una historia compuesta, donde Dickens nos regala dos entretenidos cuentos, localizados al inicio y en el desenlace de la publicación.

El libro está estructurado con los títulos de la siguiente manera:

  1. «Los mortales de la casa» escrito por Charles Dickens.
  2. «El fantasma de la habitación del reloj» de la autora Hesba Stretton.
  3. «El fantasma de la habitación doble», libro de George Augustos Salón llamado.
  4. «El fantasma de la habitación del cuadro» por Adelaide Anne Procter.
  5. «El fantasma de la habitación del armario» de Wilkie Collins.
  6. «El fantasma de la habitación del Amo B» por Charles Dickens.
  7. «El fantasma de la habitación del jardín» de Elizabeth Gaskell
  8. «El fantasma de la habitación de la esquina» de Dickens.

 

La parte inaugural de la trama «Los mortales de la Casa» es una historia sólida, donde el constructor revela su genialidad al hacer cuentos y individuos de calidad; en este relato el narrador llamado John por causas de salud, debe pasar un tiempo en el campo, llegando a una sombría mansión localizada entre Londres, que además de ser colosal, fría, desolada y lúgubre, tiene popularidad de estar habitada por fantasmas.

En la vivienda se escuchan permanentes ruidos extraños y molestos, que le erizan la piel a alguno, por ello John se muda allí planeando estar solo seis meses con su hermana Patty, sin sirvientes o ninguna otra persona, a excepción de un trabajador de las caballerizas, quien al estar sordo no escuchaba los extraños ruidos.

A Patty piensa la idea de invitar a un grupo de amigos para investigar el lado paranormal de la mansión, al llegar se sortean los cuartos, cada uno con una historia fantasmal, diferente y espantosa.

En estos cuartos se escuchan alarmantes ruidos así como una campanilla que en teoría toca un molesto fantasma, llamado el amo B; hasta que John quita la campana; los otros invitados tienen que lidiar cada uno con el ámbito de ultratumba que tiene cada cuarto. Los amigos se ponen en concordancia en que no compartirán vivencias hasta la noche de reyes, a menos que algún hecho les obligue a romper el silencio.

 

Y es así como todos ellos protagoniza todos los cuentos antes nombrados, donde los fantasmas son una visión figurativa de historias de personas que debieron batallar terribles injusticias, llenos de terror o sentimientos de soledad y arrepentimiento.

Historia de Dos Ciudades

La obra «Historia de dos Ciudades» o en su título en inglés «A Tale of two Cities» es una novela del escritor Charles Dickens, la cual narra la vida en el siglo XVIII en los días de la Revolución Francesa y se posiciona en dos metrópolis de la época, en Londres con sus fríos aires de misterio y París con su cada vez más pujantes pensadores e innovadores en todos los campos.

El constructor se esmera en prestar un contraste considerable a ámbas localidades, por ejemplo cosas cosas, a Londres la señala como apacible y tranquila, con una vida fácil, donde todo tenía su lugar y así debía seguir estando, en tanto que París según el constructor, representa la agitación por el cambio, los rostros desafiantes y el caos de no querer seguir ningún orden preestablecido. Como es de esperarse el conflicto que se expone en la mitad de estos dos mundos tan diferentes es el marco de nuestra historia, la cual está llena de informaciónes y cuentos sobre bruscos adelantos sociales.

 

Esta obra de Dickens se publicó en el semanario «All the Year Round» y fue dividida en 31 entregas por semana entre los meses de abril y noviembre de 1859. La aceptación de este relato de Dickens fue excepcional, el público la recibió encantada y el éxito de su publicación se revela porque la tirada alcanzó unos 120.000 ejemplares, teniendo un promedio de 100.000 ejemplares por semana.

El argumento de la novela se sitúa en la turbulenta época de la Revolución Francesa, y en sus primeras líneas se cita uno de las más populares principios que un libro tiene la oportunidad de tener en la literatura clásica:

«Eran los atrayentes tiempos, eran los peores tiempos, era el siglo de la disparidad, era el siglo de la razón, era la edad de la fe, era la edad de la incredulidad, era la época de la luz, era la época de las tinieblas, era la primavera de la promesa, era el invierno de la desesperación, lo teníamos todo, no teníamos nada, íbamos directos al Cielo, íbamos de cabeza al Infierno; era, en una palabra, un siglo tan diferente del nuestro que, en opinión de autoridades muy respetables, tan sólo se puede comentar de él en increíble, tanto para bien como para mal».

La sección primera de esta atrayente historia está ambientada en Francia del año 1775, todo comienza con el relato de una muchacha que encuentra a su padre perdido ya hace numerosos años, a quien creía muerto, se reúnen en Francia por la intervención de un amigo mutuo después que saliera de la prisión de la Bastilla.

En la segunda parte se cuenta el riguroso e injusto juicio a un personaje llamado Charles Darnay, quien era acusado de espionaje.

 

Mientras estas historias de amor, encuentros, padecimiento e injusticias se van entrelazando, se deja ver como trasfondo que la situación polític a y recurrente del país va en aumento hacia un estallido que nadie puede parar. Los individuos primordiales viven su crónica en tiempos muy difíciles y convulsionados, donde el constructor retrata lo tumultuoso de la época, donde la justicia era administrada de manera desigual y personas eran condenadas sin pruebas, recurrentemente a muerte solo por capricho de quien estaba a cargo.

Cuento de Navidad

«Un cuento de Navidad» o en su título en inglés «A Christmas Carol» es una novela corta redactada por Charles Dickens y de hecho la obra más recurrente del constructor, son incontables las ediciones que hay de este increíble relato.

Su publicación data del 19 de Diciembre de 1843 y su argumento es el avance de cambio que experimenta un adulto más grande, rico, avaro, y frío, que con su famosa vida como prestamista se ha designado a guardar cada centavo que consigue, sin tomar en cuenta valores indispensables como los vínculos de familia, los amigos y la empatía con los que no tienen dinero y pasan necesidad.

Este hombre hace derroche cada día de su espíritu grosero y tosco, donde solo él importa, la multitud le parecen estúpidas por perder el tiempo en celebraciones tontas según él, ya que no tiene sentido dejar de trabajar para sentarse a transmitir con la familia y los amigos en el día de Navidad, así que solo y gruñón, se quita a su colosal mansión.

 

 

 

Este sombrío personaje se llama Ebenezer Scrooge, y en la historia se prueba el cambio que da su crónica al contemplar el método real de la navidad y los valores humanos, tratando a los demás como jamás antes lo había hecho, siendo una aceptable persona, justa y comprensiva, que se arrepiente de la terrible vida de prestamista insuperable que llevaba.

Todo este cambio hay que a la visita de tres seres fantasmas, que representan los miedos ocultos que tiene en su corazón el viejo Ebenezer, recordándole la melancolia por las navidades pasadas, la frialdad de las navidades presentes y las lúgubres navidades futuras.

Esta entretenida obra, magníficamente redactada, se llevó a cabo durante la época Victoriana, donde la multitud tenían una sensación de melancolia por revivir antiguas tradiciones navideñas, donde la imaginación y el espíritu de las fechas inspiraba a numerosos, de hecho comenzaban a imponerse tradiciones como el árbol de navidad.

En este cuento de Dickens nos encontramos con su técnica preferida, la cual radica en llevar a cabo duras críticas a un sistema en el que reina la desigualdad y donde a las considerables industrias de personas ricas y capaces, no les preocupaba en lo más mínimo el confort de los más humildes y necesitados.

 

Para Dickens importan los valores familiares, sobretodo en la celebración de las fiestas navideñas, como una ocasión donde primordialmente se tienen que honrar los valores familiares, quizás es por esto que este libro especial no dejó jamás de ser leído y recordado, ha servido de inspiración para millones de hogares, y también se convirtió en una tradición más que se frecuenta revivir en las fiestas de Navidad.

Frases de Charles Dickens

Charles Dickens era un hombre de convicciones firmes, estaba decidido a marcar una distingue realizando críticas a la sociedad donde vivía, puesto que tenía la necesidad de contribuir con el cambio para encontrar un equilibrio recurrente, entre sus escritos hay bellísimos e capaces pensamientos que se han vuelto oraciones inspiradoras del constructor, donde su genialidad se muestra.

A continuación citamos algunas que se han extraído de sus increíbles libros, reportajes para la prensa local y algunos encuentros con leyentes o editores, las cuales quedaron en la historia como expresión de su magnífico intelecto:

  1. “Hay una sabiduría de la cabeza y una sabiduría del corazón.”
  2. “Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra que algunas oportunidades cubre y mancilla nuestro endurecido corazón.”
  3. “Hay cuerdas en el corazón humano que valdría más no llevar a cabo vibrar.”
  4. “Las nociones comúnes de un enamorado no tienen la oportunidad de ser algunas siempre.”
  5. “El mal de la separación no es nada relacionado con la alegría de reunirse otra vez.”
  6. “Un corazón amoroso es conveniente y más fuerte que la sabiduría.”
  7. “Los caminos de la lealtad son siempre rectos.”
  8. “No está en mi naturaleza ocultar nada. No puedo cerrar mis labios cuando he abierto mi corazón.”
  9. “Quererla así que la has escogido, por las características que tiene y no por las que no tiene.”
  10. “¡Feliz, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra niñez, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar!”

 

Curiosidades sobre el Autor

Charles Dickens es reconocido internacionalmente por ser uno de los superiores exponentes de la novela inglesa, sus escritos son universales, en los cuales hace gala de su magnífica pluma, sus creencias y críticas sobre la realidad donde vivía.

Siempre con un enfoque primordialmente franco, se distingue etc escritores por sostener en sus trabajos literarios juicios personales sobre la sociedad de la época Victoriana, el humor y la sátira suavizaban un poco sus acusaciones al sistema económico que hay, donde los menos favorecidos eran tratados como esclavos sin derechos.

Hasta este día, sus proyectos internacionalmente reconocidas son fundamento de inspiración, así como sus célebres oraciones y posición en temas políticos y sociales, a través de esto exponemos algunas de las curiosidades que rodearon la vida de este increíble escritor inglés.

 

Más allá de no tener una educación formal, sus primeros trabajos fueron como aprendiz en periódicos de la época, donde poco a poco se convirtió en cronista en los tribunales donde se encargaba de reseñar los datos de las oportunidades que necesitaban una decisión legal, aunque recurrentemente no era la más justa.

También ejerció el periodismo parlamentario, tiempo en el cual le tocó acompañar a los políticos en campaña, es aquí donde siente de primera mano la burocracia, la cooperación, las oportunidades de corrupción y el tráfico de influencias; todos estos pormenores lo impulsarían a escribir con fachada en relación al desequilibrio que hay en los temas sociales.

Charles Dickens utilizó para el comienzo de su trayectoria como cronista el seudónimo de «Boz«, bajo este peculiar nombre saldrían a la luz sus primeros artículos, basados en la realidad recurrente de la región de Londres, estas crónicas eran firmadas como: «Esbozos por Boz«.

El constructor tuvo que trabajar desde muy corta edad, confrontando una dura día laboral de interminables horas continuas, pasando frío, hambre y pretenciones, para continuar estando y ayudar a su familia.

 

Por otro lado a Dickens se le considera uno de los primeros escritores y verdaderamente fue un fenómeno de masas, ya que la expectativa que se creaba antes de la salida de sus escritos era aparente, por las calles se podía escuchar a la mayoría de la multitud, ciudadanos recurrentes, que solo querían ver y escuchar a su constructor favorito.

Charles Dickens siempre quiso ser actor, antes de sospechar en la escritura como estilo de vida, tenía un sueño, hallar prestigio y admiración participando en proyectos de teatro. Él pensaba que tenía muy talento para la interpretación, pero cuando al fin tenía la oportunidad de demostrarlo en una audición para un papel destacable, enfermó, y una gripe fue la causante de que no intentara otra vez incursionar en el planeta del teatro.

Otro punto destacable entre las curiosidades que rodeaban al escritor, es que Dickens fue un precursor de los derechos de constructor, ya que públicamente manifestó su posición en oposición a que alguno pudiese copiar y comunicar las proyectos de autores reconocidos sin abonar nada por llevarlo a cabo, consiguiendo regalías por un trabajo que no habían realizado.

Charles Dickens defendió con vehemencia y firmeza los derechos de las clases sociales que resultaban desfavorecidas con el sistema económico que hay, en todas sus proyectos, trató de manera incansable el darle consideración y que la voz de los más pobres fuera escuchada, en este sentido fue un activista en oposición a la esclavitud, la cual aborrecía totalmente, también fue detractor de la pena de muerte.

 

En este sentido, Charles Dickens siempre se sintió conmovido por la triste vida que llevaban las mujeres que debían prostituirse para conseguir subsistir; siempre que podía traía a colación la situación por la que pasaban estas mujeres, obligadas a estar en la calle, sin ningún derecho, como si se tratara de vulgares criminales que no valían nada, ni ellas ni sus hijos gozaban de ningún beneficio por parte del gobierno o de la iglesia.

Esta situación le parecía terrible, y preocupado por ello comenzó a asistir en la construcción de un refugio para las mujeres en condición de calle, donde se les atendiera y se les proporcionara aunque fuera los mínimos beneficio de salud y alimentación. Esta casa de abrigo se llamo «Urania House», donde además de proveer un espacio limpio donde vivir, estaban protegidas y aseadas, además podían estudiar a leer y escribir, cosa muy destacable en la vida de un sujeto.

El escritor tomó seriamente su papel de benefactor visitando asilos pobres, hablando con la multitud de la calle y también visitó prisiones para tener información de primera mano sobre el asunto. El mismo Dickens se encargó de llevar a cabo algunas entrevistas para admitir a las mujeres que vivirían en el mencionado refugio.

 

Uno de los hechos más curiosos que vivió Charles Dickens se ajusta a un viaje de regreso a Inglaterra después de estar en Francia por algún tiempo, donde el tren en que viajaba tuvo un percance que ocasionó su descarrilamiento, en el que se precipitaron al vacío varios vagones, con la milagrosa excepción del de el.

Por numerosas horas estuvo esperando a que llegará la asistencia, y en el transcurrir del tiempo ayudó a los desesperados heridos y vio fallecer a otros individuos, lo cual logró de este hecho algo traumático y difícil de olvidar.

No obstante, de parte de Dickens no hubo un pronunciamiento sobre esto, quería la más absoluta discreción sobre el hecho, esto se origina por que en el viaje más allá de estar formalmente casado venía con su con pasión, una actriz de teatro llamada Ellen Ternan, a quien se le considera la razón del final del matrimonio del autor; ella estuvo con Dickens hasta el día de su muerte.

En otro orden de ideas, hay una nota sobre Dickens que es digno de resaltar: su afición por los viajes, disfrutaba muy desplazarse para contemplar otras tierras que afinaban su percepción y lo inspiraban de manera considerable, sus sitios preferidos eran USA, Francia, Italia, etc sitios remotos.

 

Fue en uno de sus viajes que oportunamente se encontró con Alejandro Dumas en Francia, cuando estaba con uno de sus ayudantes, quien era nada más y nada menos que Julio Verne, de este acercamiento fortuito nació una amistad que se mantuvo a través de los años, donde intercambiaron ideas, conceptos e inspiraciones literarias repletas de genialidad.

Adaptaciones al cine

Charles Dickens es un escritor cuyas proyectos han influido precisamente en el arte de la cinematografía universal. Sus novelas fueron inspiración de unas 325 películas, desde la más vieja versión de «La muerte de Nancy Sykes» que no es más que la recreación de una de las historias que logramos hallar en el recurrente libro «Oliver Twist», hasta las muchas ediciones que ya están de las proyectos «Grandes Esperanzas» y «El misterio de Edwing Drood» las cuales tienen interpretaciones hechas para la televisión así como en la pantalla grande.

Una de las más notorias influencias de Dickens en el cine tiene relación a la naturaleza del lenguaje cinematográfico, el cual encaja particular con los métodos técnicos que son necesarios para la realización de un largometraje; el estilo de su narrativa, la imaginación desbordada y el enfoque en los minuciosos datos hace que las proyectos de Dickens sean perfectas para las puestas en escena.

Las novelas de este colosal escritor, se clasifican como modelos a seguir, asi sea por su composición narrativa y sus bellísimos argumentos, o por las atrayentes historias paralelas, que contribuyen a la acción en el progreso de la obra, llegando a un desenlace atrayente. Las ricas informaciónes llevadas a aspecto de individuos y sitios, evocan los primeros planos de las tomas en las oportunidades.

Para citar algunas de las primeras producciones cinematográficas basadas en las historias escritas por Dickens, logramos hallar las películas de «David Copperfield» y «La tienda de Antigüedades» ámbas del año 1913, también destacan «Barnaby Rudge» y «Tiempos Difíciles» del 1915; desde el año 1916 emergen variadas adaptaciones de los libros en películas como «Oliver Twist» y «Grandes Esperanzas», hasta llegar a la aclamada «Historia de dos ciudades» del año 1917.

 

Ya en épocas más recientes logramos hallar las ediciones de las proyectos ya nombradas, pero es requisito decir que no existe sobre Charles Dickens película más versionada que «Cuento de navidad» una de las proyectos que más se llevó a producciones de teatro, cine y televisión, constituyéndose como un clásico navideño traducido en varios idiomas, traducida en múltiples idiomas, con variedades que van desde musicales con complicadas coreografías, hasta ediciones terroríficas donde la presencia de los seres sobrenaturales se roba el show.