Los Mejores Cuentos Cortos Para Adolescentes

Ponte c贸modo y divi茅rtete con estos cuentos cortos para adolescentes.

Historia de los dos que so帽aron

Cuentan que hace muy vivi贸 en El Cairo聽un hombre muy rico聽que por otro lado era muy dado a las fiestas y聽los antojos. As铆, lo perdi贸 todo y se qued贸 sin dinero. Ya solo ten铆a la vivienda de su padre. As铆, se vio obligado a trabajar duro para ganarse la vida.

 

Yacub, que as铆 se llamaba, trabaj贸 muy y recurrentemente llegaba rendido a su casa. Estaba tan agotado, que con continuidad se quedaba dormido聽bajo la higuera聽del patio de su casa.

Un d铆a, durante uno de estos reposos, tuvo un sue帽o: un hombre inidentificable se le apareci贸 para mencionarle lo siguiente:

鈥 Tienes que seguir a Persia,聽a Isfaj谩n. All铆 encontrar谩s聽la fortuna.

El hombre crey贸 lo que escuch贸 y vio en su sue帽o y al d铆a siguiente decidi贸 partir para Persia.

Yacub busca la fortuna en Isfaj谩n

El sendero no fue nada f谩cil. Yacub tuvo que atravesar un聽enorme desierto聽y llevar a cabo frente a numerosos peligros, entre los que estaban las fieras y los asaltantes de caminos. Pero despu茅s de numerosos d铆as, consigui贸 llegar a Isfaj谩n. Y como era de noche y estaba agotado, se ech贸 a dormir聽en el patio de una mezquita.

Quiso el destino que esa noche聽unos bandidos聽entraran en la vivienda contigua a la mezquita.

Los inquilinos de esa vivienda se despertaron sobresaltados y comenzaron a gritar, despertando a todos los vecinos. Un sereno que vigilaba cerca de all铆 mand贸 a sus hombres para registrar la regi贸n. Los bandidos hab铆an huido saltando por los tejados, y solo lograron encontrar al hombre que dorm铆a en el suelo del patio de la mezquita. Suponiendo que era el culpable del intento de robo,聽le llevaron a la c谩rcel.

Historia de los dos que so帽aron: los dos sue帽os

Al d铆a siguiente,聽el juez de Isfaj谩n聽quiso tomar declaraci贸n al acusado:

鈥 Dime, 驴qui茅n eres? 驴Cu谩l es tu patria?- pregunt贸 el juez.

鈥 Soy de la regi贸n famosa de El Cairo y mi nombre es Yacub El Magreb铆- respondi贸 茅l.

鈥 驴Y qu茅 le trajo a Persia?

鈥 Un hombre聽me dijo en un sue帽o聽que aqu铆 encontrar铆a mi fortuna鈥 Me qued茅 dormido en el patio de la mezquita y un guardia me despert贸 y me trajo hasta aqu铆. Igual mi fortuna est谩 aqu铆聽en la c谩rcel鈥

鈥 Ja, ja, ja- se ri贸 entonces el juez- 隆Hombre de Dios, qu茅 inocente! Tres oportunidades he so帽ado yo聽con una casa en El Cairo. En la vivienda hay un patio con una densa higuera. Bajo la higuera hay enterrado un tesoro. 驴Y piensas acaso que voy a dejar todo para cubrir si ese sue帽o es verdad? 隆Es una mentira! T煤, adem谩s, has errado de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sue帽o. Que no vuelva a verte en Isfaj谩n. Toma estas monedas y vete.

Yacub regres贸 a su tierra. Lleg贸 hasta la higuera, cav贸 un poco con su pala y聽desenterr贸 el tesoro. Esa fue la bendici贸n y la recompensa de su Dios.

 

Los dos reyes y los dos laberintos

Cuentan que hace un riguroso tiempo,聽el rey de Babilonia聽y el rey de Arabia estaban enemistados. El rey de Babilonia, para exhibir al otro rey聽su poder, mand贸 realizar un laberinto tan complejo que nadie pudiera hu铆r de 茅l.

Y un d铆a en el que el rey de Arabia lleg贸 a Babilonia de visita, y este le dijo:

 

鈥 Quiero mostraros las maravillas de nuestra 煤ltima construcci贸n. Tienes que ingresar por esta puerta y caminar por los pasillos鈥 realmente te quedar谩s desconcertado frente tal obra de arte鈥

El rey 谩rabe, llevado por la curiosidad, entr贸 en el laberinto y se dej贸 llevar por los cientos de pasillos que lo formaban. Evidentemente, se perdi贸. Estuvo vagando horas y horas por sus recovecos, hasta que atormentado, pidi贸 asiste para su Dios y en el desenlace consigui贸 sugerir con la puerta de salida.

La respuesta del rey 谩rabe al ataque del rey de Babilonia

El rey 谩rabe no logr贸 ning煤n comentario frente el rey de babilonia. Ni una queja. Sali贸 y poco despu茅s orden贸 comenzar聽una cruenta guerra.

Las islas babil贸nicas quedaron arrasadas y el rey, apresado. Entonces, el rey 谩rabe mand贸 atar a un camello al rey de Babilonia y lo condujo durante tres d铆as por el desierto.

鈥 T煤 me mostraste el m谩s bello laberinto que hiciste para m铆鈥 Nosotros tenemos un聽laberinto聽sin pasillos, sin recovecos, sin puertas de entrada y salida. Quiero que gozes de 茅l tanto como disfrut茅 yo del tu.

Y entonces solt贸 al rey de Babilonia y le dej贸 en mitad del desierto. Poco despu茅s muri贸 de hambre y sed.

El rey y la peste

Un rey 谩rabe atravesaba聽el desierto聽cuando de pronto聽se encontr贸 con la peste. El rey se extra帽贸 de hallarla en aquel lugar:

鈥 Detente, peste, 驴a d贸nde vas tan r谩pidamente?

 

鈥 Voy a Bagdad- respondi贸 entonces ella- Pienso llevarme聽unas cinco mil vidas聽con mi guada帽a.

Unos d铆as despu茅s, el rey volvi贸 a encontrarse en el desierto con la peste, que regresaba de la regi贸n. El rey estaba聽muy enfadado, y dijo a la peste:

聽隆Me mentiste!聽隆Dijiste que te llevar铆as a cinco mil persona y fallecieron cincuenta mil!

鈥 Yo no te ment铆- dijo entonces聽la peste鈥 Yo sesgu茅 cinco mil vidas鈥 y聽fue el miedo聽quien mat贸 al resto.

La paradoja de Abilene

Durante una calurosa ma帽ana de verano, en聽Coleman (Texas), una familia compuesta por un matrimonio y los suegros, est谩n jugando聽al domin贸聽tranquilamente junto al porche. Beben limonada y no hacen m谩s que omitir el tiempo de forma perezosa.

Su casa est谩 a unos 53 kil贸metros de Abilene. Entonces, al suegro piensa algo:

 

鈥 Podr铆amos llevar a cabo algo m谩s atrayente. Por ejemplo cosas cosas,聽ir hasta Abilene y comer en la cafeter铆a聽del pueblo鈥

Todos le miran un poco sorprendidos. El yerno, aunque piensa que es聽una disparidad,聽cree que debe quedar bien con su suegro:

鈥 Claro, s铆, 驴por qu茅 no?

Entonces su mujer, por no llevar la contraria, a帽ade:

鈥 Buena idea, cari帽o鈥

Y por supuesto, la madre, al ver que todos quieren ir, elige no ser la nota discordante para no romper la armon铆a del grupo:

鈥 隆Iremos!

As铆 que toda la familia se sube al coche,聽que no tiene aire acondicionado, y conduce hasta Abilene m谩s all谩 del聽agobiante calor.

Recorren largos y polvorientos caminos y llegan acalorados al pueblo. Comen un聽men煤 mediocre聽en la cafeter铆a y vuelven a Coleman por los mismos largos y polvorientos caminos.

Al llegar, todos se retiraron extenuados y acalorados, sin decir nada, pensando en por qu茅 hab铆an hecho ese rid铆culo viaje聽que no quer铆an llevar a cabo.

El pr铆ncipe y el mago

Hab铆a una vez聽un pr铆ncipe聽al que le gustaba ver y repensar m谩s que nada lo que ve铆a. Y聽cre铆a en todo, menos en las princesas, las islas y en Dios.聽Su padre le hab铆a dicho que estas tres cosas no exist铆an y 茅l, como no hab铆a visto jam谩s princesas, islas ni a Dios, cre铆a a su padre.

 

Pero un d铆a,聽el pr铆ncipe decidi贸 hu铆r del reino.聽Sent铆a colosales deseos de contemplar otros mundos. Y despu茅s de cabalgar durante muy tiempo, lleg贸 hasta el mar. Y a la distancia vio unos pedacitos de tierra que le parecieron islas, y en ellas, se mov铆an con distinci贸n unas mujeres que luc铆an vestidos lujosos.

Al pr铆ncipe聽le entr贸 curiosidad聽y quiso arrimarse a esa isla, y comenz贸 a buscar alg煤n bote. Entonces, un hombre se le acerc贸 y le pregunt贸:

鈥 驴Qu茅 buscas?

鈥 Oh, busco un bote, porque quiero acercarme a aquel lugar鈥 鈥 dijo se帽alando a la isla.

鈥 驴A esa isla?

鈥 驴Es una isla? Entonces鈥 驴hay las islas?

鈥 隆Claro que existen!

鈥 Vaya鈥 驴y qui茅nes son esas mujeres de la isla?

鈥 Son princesas- respondi贸 el hombre, que iba muy elegantemente vestido.

鈥 As铆 que hay las princesas鈥 solo falta que me digas que聽existe Dios.

鈥 Claro que hay. Soy yo.- dijo entonces el hombre llevando a cabo una reverencia.

El pr铆ncipe y el mago: la realidad construida con la magia

El Pr铆ncipe se qued贸 at贸nito, y decidi贸 volver al castillo de su padre. Al llegar, le dijo muy enfadado:

鈥 隆Me has mentido! 隆Me dijiste que no hab铆a islas, princesas ni Dios! 隆Y en este exacto instante s茅 que existe!

Su padre contest贸 con calma:

鈥 驴Y c贸mo sabes que hay?

鈥 隆Los he visto! 隆Tambi茅n he recurrente a Dios!

鈥 Y ese Dios鈥 驴vest铆a de forma hermoso y llevaba las mangas agarradas?

鈥 S铆.

鈥 Te聽han enga帽ado,聽hijo.聽Es un mago.聽Le conozco鈥

鈥 驴Un mago?

El pr铆ncipe, m谩s enfadado a煤n, busc贸 al mago y le dijo:

鈥 驴Por qu茅 me enga帽aste? En este exacto instante s茅 que eres un mago y me hiciste ver lo que t煤 has amado que vea鈥 En este exacto instante s铆 creo m谩s a煤n a mi padre.

鈥 驴Tu padre? 驴Ese que dice ser rey? 隆脡l tambi茅n es un mago!

El pr铆ncipe no supo qu茅 decir. Regres贸 a casa de su padre y le pregunt贸:

鈥 驴Es verdad que eres un mago?

鈥 S铆, es verdad鈥

鈥 隆Me volviste a enga帽ar! 驴Por qu茅 me haces esto? En este exacto instante mi vida no tiene sentido. Todo es mentira鈥 隆Prefiero morir!

Entonces, el rey (mago) logr贸 aparecer聽a la muerte聽y 茅sta llam贸 al pr铆ncipe. Pero cuando el joven iba a ir hacia ella, le entr贸 un escalofr铆o y dio marcha atr谩s. Record贸 entonces las islas falsas pero bell铆simas y las princesas falsas pero bellas y dijo:

鈥 Est谩 bien, padre, puedo aceptar que seas un mago.

鈥 Bien, hijo- contest贸 茅l- T煤 tambi茅n comienzas a serlo.

El buscador

Este cuento cuenta la narraci贸n de un buscador. Y un buscador es aquel que busca y que聽no siempre encuentra.聽Su vida radica en buscar en todo momento. Y esta persona sinti贸 un d铆a la necesidad de visitar聽la ciudad de Kammir,聽as铆 que parti贸 hacia all铆 sin pens谩rselo dos oportunidades.

Llevaba dos d铆as andando cuando el buscador divis贸 a la distancia la ciudad de Kammir. Pero antes de llegar, atravesando聽una colina, se fij贸 en un sendero muy configurado que part铆a del sendero hacia la derecha. El sendero estaba bordeado de 谩rboles muy verdes y de flores muy bell铆simas. El buscador no pudo aguantar la tentaci贸n de investigar y comenz贸 a andar por el sendero.

 

Adem谩s de graciosas聽mariposas de colores, el buscador se fij贸 en que el sendero entre los 谩rboles estaba salpicado de peque帽as piedras blancas.聽Pero al arrimarse a un ley贸 una inscripci贸n que dec铆a:

鈥楢bdul Tareg, vivi贸 8 a帽os, 6 meses, 2 semanas y 3 d铆as鈥.

De pronto聽su alma se entristeci贸, al abarcar que ten铆a que ver con la l谩pida de un ni帽o. Entonces se acerc贸 a otra de las piedras y ley贸:

鈥榊amir Kalib, vivi贸 5 a帽os, 8 meses y 3 semanas鈥.

El enigma que entristec铆a a 鈥楨l buscador鈥

Pero, 驴c贸mo era posible? 驴Qu茅 clase de maldici贸n reinaba sobre aquel lugar?聽驴Por qu茅 todos mor铆an tan j贸venes?聽聽Comprob贸 con una profunda tristeza que todas las piedras pertenec铆an a ni帽os. El que m谩s hab铆a vivido, solo alcanzaba los once a帽os.

Y el buscador, totalmente apesadumbrado, se sent贸 junto聽a un 谩rbol聽y rompi贸 a llorar.

Entonces le vio un lugare帽o. Se acerc贸 a 茅l y le pregunt贸:

鈥 驴Puedo asistirle? 驴Por qu茅 est谩 tan triste?

鈥 Oh, quiz谩s consigua explicarme qu茅 mal reina en esta ciudad. 驴Qu茅 hace que mueran varios ni帽os? 驴Por qu茅 existe este riguroso cementerio infantil?

El hombre entonces sonri贸 y le dijo:

鈥 No tema,聽no existe ning煤n maleficio.聽Ver谩, se lo explicar茅: en este lugar tenemos una tradici贸n. Cuando los ni帽os cumplen 15 a帽os, pensamos que comienza su etapa adulta y se les distribuci贸n como regalo聽una libreta聽como la que llevo colgada del cuello- Y el hombre le mostr贸 su libreta- En ella debe apuntar todos los instantes sensacionales que ha vivido y el tiempo que dur贸.

En el papel de la izquierda se anota el hecho que le logr贸 feliz y a la derecha, cu谩nto dur贸 ese momento de felicidad. Por ejemplo cosas cosas, el momento del primer amor, un viaje que te logr贸 feliz, el nacimiento de un hijo鈥 En el desenlace, cuando esta persona muere, se abre su libreta y se suma聽en todo instante que esa persona realmente vivi贸聽en felicidad, en todo instante gozado. Y esa es su edad real de vida.

El buscador entonces se qued贸 realmente impresionado frente el pensamiento tan profundo y sabio de aquella gente.

El ruise帽or y la rosa

Paseaba muy triste un estudiante cerca de la encina en donde el ruise帽or hab铆a constituido su nido. El joven lloraba amargamente mientras gritaba a los 4 vientos su desdicha:

 

鈥 隆Una rosa roja! 隆Solo quiere una rosa roja y no acercamiento ninguna!- dec铆a entre l谩grimas el estudiante.

El ruise帽or,聽alertado por el llanto del joven, escuch贸 con atenci贸n, mientras 茅l segu铆a hablando:

鈥 Si consiguiera una rosa roja,聽ella bailar铆a conmigo toda la noche. Aceptar铆a a ir al gigantesco baile en mi compa帽铆a. Y al fin podr铆a rozar su c谩lida piel. Oh, qu茅 desgraciado soy, 隆qu茅 duro es el amor!

El ruise帽or pens贸 entonces:

鈥 Pobre chico鈥 Yo, que cada d铆a canto al amor y a la hermosura, s茅 lo que se puede llegar a sufrir por amor. El m谩s grande padecimiento, sin dudas, porque el cari帽o lo es todo, y聽sin amor,聽la vida no posee sentido.

Por su lado, el joven, que ya se hab铆a tumbado sobre el c茅sped, segu铆a llorando:

鈥 No puedo ser m谩s desgraciado鈥 隆Si solo quiere una rosa roja! 隆Y no hay ninguna en todo mi jard铆n! Si al menos consiguiera una鈥 隆qu茅 felicidad! 隆Ser铆a como rozar el cielo! 隆Como encontrarme s煤bitamente en el para铆so!

El ruise帽or busca una rosa roja

Pasaba por all铆 cerca una lagartija, quien, al ver llorar al chico, pregunt贸:

鈥 Pero鈥 驴por qu茅 llora as铆?

鈥 Eso, eso- a帽adi贸聽una mariposa聽que volaba entre las flores- 驴Por qu茅?

Y una dulce margarita, levant贸 su cabeza y tambi茅n pregunt贸:

鈥 驴Por qu茅 llora?

Y el ruise帽or contest贸:

鈥 Por una rosa roja. Por amor.

鈥 隆Vaya ridiculez!- dijeron los tres.

Pero el ruise帽or, que entend铆a realmente bien el padecimiento que crea el cari帽o, alz贸 el vuelo en busca de una rosa roja. Lleg贸 hasta un rosal y le dijo:

鈥 Rosal, dame una rosa roja y te cantar茅 las m谩s dulces melod铆as.

鈥 Me temo que no puedo- contest贸 el rosal- Mis rosas son m谩s blancas que la luna. Pero pregunta a mi hermano, el rosal que est谩 con la iglesia. Quiz谩s consigua guiarte.

El ruise帽or vol贸 hasta all铆 y le dijo al rosal:

鈥 Rosal, por favor, dame una rosa roja y te cantar茅 las melod铆as m谩s dulces que hayas escuchado jam谩s.

鈥 Ya me gustar铆a- contest贸 el rosa- Pero mis rosas son amarillas, tan amarillas聽como el sol聽y el trigo. Pregunta al rosal que duerme bajo la ventana del estudiante.

Y el ruise帽or lleg贸 hasta el rosal que hab铆a bajo la ventana del estudiante y le dijo:

鈥 Rosal, necesito una rosa roja. 驴Podr铆as d谩rmela t煤?

鈥 Oh, lo siento, ruise帽or, pero este a帽o no podr茅 sugerir rosas, porque la escarcha y las heladas rompieron mis ra铆ces y mis ramas. Mis rosas son rojas, s铆, pero no puedo hacer ninguna.

鈥 驴Y no hay ninguna forma de solucionarlo?- pregunt贸 entonces el ruise帽or.

鈥 S铆 la hay, pero es terrible鈥

鈥 Dime, rosal, 驴qu茅 puedo llevar a cabo?

鈥 Podr铆a sugerir una rosa roja nacida del sacrificio por amor. Si t煤 vienes a la luz de la luna esta noche y cantas hasta que amanezca pegado a mis espinas, y la sangre de tu coraz贸n llega hasta el m铆o, podr茅 hacer la rosa roja m谩s hermosa.

鈥 Sugerir mi vida por una rosa me se ve un prominente precio鈥 Sin embargo鈥 驴qu茅 es la vida聽de un p谩jaro en oposici贸n al amor de un hombre? Esta misma noche vendr茅, rosal.

El sacrificio del ruise帽or

El ruise帽or acudi贸 hasta donde estaba el joven, que a煤n lloraba desconsolado, y le dijo:

鈥 No llores m谩s, joven enamorado, debido a que esta misma noche te conseguir茅 esa rosa y el cari帽o podr谩 vencer, pero prom茅teme que ser谩 un amor verdadero, un amor puro y eterno.

Y el joven, que escuchaba cantar al p谩jaro, no entend铆a bien lo que dec铆a:

鈥 Oh, es hermoso tu trinar, pero sin lugar a dudas seas solo聽un ave聽que no sabe de amor y padecimiento, que vuela y piensa en s铆 mismo de forma ego铆sta鈥

Y diciendo esto, el estudiante sali贸 a su habitaci贸n.

Esa misma noche, a la luz de la luna, el ruise帽or fue hasta el rosa y cumpli贸 su palabra.聽Comenz贸 a cantar las melod铆as m谩s dulces, inspirado por el cari帽o, mientras se apretaba a las espinas del rosa y dejaba que se hundieran en su carne. La sangre fue dando vida a una rosa, al inicio p谩lida, despu茅s algo sonrosada, y en el desenlace, con los primeros rayos聽de la aurora, ya cuando el peque帽o ruise帽or cay贸 desplomado al suelo,聽la rosa se torn贸 roja y hermosa, y abri贸 sus p茅talos a la ma帽ana, llena de vida.

El estudiante abri贸 la ventana y vio con desconcierto esa hermosa rosa roja, pero no se fij贸 que en el suelo yac铆a muerto el ruise帽or.

鈥 隆Oh! 隆Qu茅 suerte la m铆a! 隆Qu茅 gigantesco dicha! 隆Una rosa roja! 隆Mi querida querr谩 bailar al fin conmigo!

Y el joven cort贸 la rosa y sali贸 corriendo hasta la vivienda del instructor, para entregarle la rosa a su hija.

La respuesta de la hija del profesor

El estudiante lleg贸 a la vivienda del instructor y dijo a su amada:

鈥 隆Mira! 隆Traigo lo que me pediste! 隆Aqu铆 tengo tu rosa! 驴Bailar谩s esta noche conmigo?

鈥 Oh, no, claro que no- dijo entonces la聽joven ingrata鈥 Tengo otro pretendiente que me ha regalado joyas. Como comprender谩s, una joya vale m谩s que una est煤pida rosa roja. As铆 que ll茅vatela, porque no la quiero.

El joven se enfad贸 entonces, pensando en lo est煤pido que es el cari帽o y en lo ingrata que era la joven. Al irse,聽arroj贸 al suelo la rosa聽y sali贸 a su cuarto murmurando:

鈥 隆Ah! 隆El amor! 隆Qu茅 tonter铆a! No merece dedicarle ni un minuto. Quiero mis estudios y mis libros, que me dan muchas y m谩s gratas recompensas.

El coraz贸n delator

Es verdad,聽soy muy nervioso.聽Tanto, que algunas oportunidades consigua parecer que me siento gobernado por los impulsos. Pero no estoy loco. Loco, no, porque soy con la aptitud de razonar. Tambi茅n de escucharlo todo, de o铆r cosas que nadie consigue o铆r. Y eso es porque mis sentidos se han agudizado. Y para demostrarles que聽no estoy loco, les contar茅 en este exacto instante, m谩s relajado, mi relato:

 

Llevaba tiempo observando al viejo. Le quer铆a muy, tienen que creerme, pero me fastidiaba, me irritaba, y no pod铆a frenar ese sentimiento. Era una tortura, y todo, por culpa de ese ojo, un ojo velado con el que miraba y no ve铆a, que me clavaba y me pon铆a nervioso. Un ojo como de buitre, azulado, fr铆o. 隆Fue por culpa de ese miserable ojo! Tienen que creerme. Yo no quer铆a nada del viejo. Ni su dinero. Ni 茅l me insult贸 jam谩s. Fue por culpa de ese maldito ojo, que me trastocaba totalmente.

Hab铆a tomado la determinaci贸n聽de matarlo, porque no aguantaba m谩s. Y decid铆 llevarlo a cabo con la m谩s grande aptitud posible. 驴Es eso de locos? Los locos act煤an sin pensar. Yo pens茅, recapacit茅, ide茅 un magn铆fico plan que sali贸 bien, si no consigue a ser por鈥 隆malditos sentidos! 隆Por qu茅 los tendr茅 tan agudizados!

El coraz贸n delator: plan para matar al viejo

Cada noche me acercaba a su cuarto, en silencio, y entornaba un poco la puerta con asistencia de una linterna apagada. Lo muy como para que pudiera caber una cabeza.

Cuando pod铆a ver al viejo tumbado, durmiendo tan relajado, con el ojo velado cerrado, apuntaba un rayo de luz con la linterna hacia su rostro, en direcci贸n al objeto de mis tormentoz,聽a ese ojo聽que abierto es con la aptitud de helarme la sangre. Y esperaba un rato, con el rayo de luz sobre sus ojos, hasta que decid铆a sugerir media vuelta y volver a mi habitaci贸n. Si el viejo dorm铆a, no pod铆a llevar a cabo nada. No era 茅l el que me fastidiaba, sino ese dichoso ojo de buitre. Necesitaba que lo abriera, que me mirara鈥

As铆 pasaron siete noches, siete largas noches. Cada d铆a, a las 12 en punto, repet铆a la misma operaci贸n. Despu茅s regresaba a mi cuarto, y saludaba al viejo a la ma帽ana siguiente con total cordialidad y cari帽o.

El d铆a del asesinato

Fue al octavo d铆a.聽El d铆a en que sucedi贸 todo.聽Eran las 12 y all铆 estaba yo, en la puerta, con la linterna apagada. Entonces, mi pulgar resbal贸 al intentar abrir el picaporte y al darle al pestillo, logr贸 ruido. El viejo se despert贸 y grit贸:

鈥 驴Qui茅n anda ah铆?

Y yo permanec铆 callado. Durante una hora entera no me mov铆 del sitio. Y el viejo tampoco. Ah铆 en la cama, incorporado鈥 Por un instante聽sent铆 l谩stima聽de 茅l. Pens茅 en el miedo que en ese momento estar铆a atenazando sus m煤sculos. Pensar铆a:

鈥 Habr谩 sido el ruido del viento. No, no es el viento鈥 Quiz谩s un animal. 驴Y si no es as铆?

Sin dudas el viejo no paraba de sugerir vueltas al sonido que acababa de escuchar, inm贸vil por el terror. Y yo, s煤bitamente me percat茅 de que ese era el momento oportuno. As铆 que apunt茅 delicadamente mi linterna contra su rostro, y la encend铆 d茅bilmente. Justo en su ojo de buitre. Ah铆 estaba. 隆Me estaba mirando! Abierto de par en par, con esa horrible tela que lo cubr铆a entero.

Me enfad茅.聽La furia aumentaba聽a cada instante. Y empec茅 a escucharlo. S铆, lo he dicho ya: mis sentidos, agudizados, tienen la aptitud de o铆rlo todo. Y escuchaba, realmente bien,聽el ensordecedor ruido de su coraz贸n acelerado.聽El coraz贸n del viejo, que no se paraba, y me hac铆a enfadar m谩s y m谩s. 隆Lo iban a escuchar todos los vecinos! 隆Deb铆a llevar a cabo algo!

Me lanc茅 contra 茅l, tir茅 el colch贸n, y lo us茅 para ahogarlo. Ya estaba hecho. Por fin el ojo de buitre me dejar铆a pacificamente. Por fin dej茅 de escuchar ese terrible sonido.

Pens茅 despu茅s en c贸mo librarme del cuerpo. 驴Creen que un loco pensar铆a en eso? Yo era con la aptitud de razonar, de buscar una salida. En el desenlace pens茅 que lo sustancial era esconderlo en su cuarto, bajo las tablas de madera. As铆 que levant茅 numerosas y escond铆 all铆 el cad谩ver.

El delator del asesino

Al d铆a siguiente apareci贸 la polic铆a en la puerta del edificio. Se ve ser, un vecino les hab铆a avisado porque escuch贸 un grito. Yo estaba relajado. 驴Qu茅 ten铆a que tener miedo? Todo hab铆a salido bien, como yo ten铆a premeditado.

鈥 驴El adulto m谩s grande que vive aqu铆?- contest茅 frente la pregunta de la polic铆a- No lo s茅. Se march贸 ayer y no he vuelto a verle.

La polic铆a comenz贸 entonces a registrar su habitaci贸n, y yo decid铆 sentarme en una silla, que聽coloqu茅 h谩bilmente justo encima de las tablas que escond铆an el cad谩ver.聽Entonces, ellos聽se sentaron frente a m铆聽y han comenzado a comentar, a re铆r, a detallar una conversaci贸n eterna.

Yo estaba alegre, y al inicio segu铆 su conversaci贸n sin problema. Todo iba bien, hasta que de pronto鈥 s煤bitamente comenz贸 a o铆rse, cada vez m谩s y m谩s. M谩s fuerte, m谩s n铆tido. 隆Agg!! 隆Esos malditos sentidos! 驴Por qu茅 tendr茅 que o铆rlo todo?

Era irrealizable que ellos no lo oyeran. Sonaba muy fuerte. Retumbaba en los o铆dos, como una m谩quina de tortura:

鈥 隆Toc, toc, toc!

El coraz贸n del viejo segu铆a andando,聽segu铆a latiendo, segu铆a sonando. Y mis o铆dos estaban pr贸ximo de estallar. Los polic铆as segu铆an hablando鈥 驴C贸mo era posible? Disimulaban, eso es, disimulaban para ponerme a煤n m谩s nervioso. Y lo consiguieron,聽lograron enfadarme, hasta el punto de saltar, atormentado, de levantarme y gritar:

鈥 隆S铆! 隆Lo hice! 隆Mat茅 al viejo! Ese coraz贸n que escuchan es el de su cad谩ver, y est谩 aqu铆 justo, debajo de mi silla.

La sombra

Un hombre, joven pero muy sabio, decidi贸 pasar un tiempo en un pa铆s c谩lido, gracias a que 茅l viv铆a en una regi贸n muy fr铆a y estaba deseando vivir d铆as聽m谩s largos y soleados.

 

Cuando lleg贸 al pa铆s c谩lido, en donde la multitud son de color caoba o de hecho negras, comprendi贸 que聽durante el d铆a 煤nicamente se pod铆a llevar a cabo vida, gracias a que el calor era agobiante. En relaci贸n el sol se pon铆a y sal铆an las estrellas, las calles se llenaban de bullicio.

As铆 que, el sabio, pasaba un riguroso tiempo durante el d铆a en su habitaci贸n, observando el balc贸n que ten铆a en frente聽y jugando con su propia sombra, que evidentemente, se mov铆a al tiempo que 茅l lo hac铆a. Cuando 茅l se estiraba, la sombra se alargaba hasta tocar el techo; y cuando 茅l se sentaba, la sombra, cuya luz de las bombillas ten铆a detr谩s, se dirig铆a hacia enfrente hasta rozar el balc贸n de bell铆simas flores que cada d铆a observaba el extranjero.

El hombre, poco divertido de pasar tanto tiempo all铆 solo, comenz贸 a comentar con su propia sombra.

鈥 Ay, si al menos t煤 pudieras ver qu茅 hay dentro聽de esa casa鈥

Al joven sabio le llamaba muy la atenci贸n ese balc贸n cuya puerta siempre estaba semi abierta. Las flores eran delicadas y bell铆simas y bien cuidadas, pero jam谩s hab铆a conseguido ver a nadie.聽驴Qui茅n vivir铆a all铆?聽Por m谩s que hab铆a preguntado, nadie parec铆a tener la respuesta. De hecho, a esa vivienda no se pod铆a ingresar de ninguna forma, gracias a que debajo solo hab铆a tiendas y no hab铆a ning煤n portal. Desde luego, era un misterio鈥

La extra帽a aparici贸n del balc贸n

Una noche, el sabio se hab铆a quedado medio dormido, cuando s煤bitamente, al abrir los ojos, observ贸 una intensa luz que ven铆a del balc贸n de enfrente. Al incorporarse y ver mejor, le pareci贸 ver聽a una hermosa mujer resplandeciente. Una gigantesco luz lo cubr铆a todo: las flores, el balc贸n y la hermosa y聽misteriosa dama. Pero al intentar arrimarse m谩s, la escena desapareci贸, y el hombre, atormentado, se dirigi贸 a su sombra, quien rozaba el balc贸n al tener las luces detr谩s el sabio, y le dijo:

鈥 Eh, sombra, 驴por qu茅 no te cuelas en la vivienda de enfrente聽y despu茅s me cuentas qu茅 hay dentro?

Y le logr贸 una se帽al para que se atreviera a ir. Entonces, el hombre se dio la vuelta para irse a descansar, y no se percat贸 de que detr谩s de el, la sombra se acababa de desligar para irse a la vivienda enigm谩tica.

El hombre sin sombra

A la ma帽ana siguiente, el sabio se percat贸 de que聽por ahora no ten铆a sombra. Baj贸 a la calle y mir贸 at贸nito a todas partes. 隆No estaba por ning煤n lado! Entonces cay贸 en una honda depresi贸n:

鈥 驴C贸mo voy a regresar a mi pa铆s sin sombra?聽隆Se burlar谩n de m铆!

Los d铆as pasaron, y su sombra no daba se帽ales por ning煤n lado, pero al octavo d铆a, comenz贸 a nacer una sombra novedosa. Al inicio era muy peque帽a. Adem谩s, al cabo de tres semanas, ya era una sombra muy decente.

鈥 Menos mal- dijo entonces el sabio- Debe ser que la ra铆z a煤n la ten铆a dentro.

El sabio regres贸 entonces a su pa铆s fr铆o聽y comenz贸 a escribir historias聽llenas de sentimientos, que adem谩s, no ten铆an muy 茅xito.

La reaparici贸n de la primera sombra

Pasaron los a帽os y un d铆a, s煤bitamente,聽alguien llam贸 a su puerta. Al abrir, se encontr贸 cara a cara con un hombre angosto, muy elegantemente vestido y con pose聽de sabio.

鈥 Buenos d铆as- dijo el hombre- Pasaron numerosos a帽os, pero quiz谩s llevando a cabo memoria, consiga recordarme. Soy su sombra.

El sabio no pod铆a creerlo: 隆era la sombra que perdi贸 en el pa铆s c谩lido! Pero鈥 隆si era humana!

鈥 S铆, s茅 lo que estar谩 pensando- continu贸 hablando ella- Soy humano, tan humano como usted. Cuando me indic贸 el sendero y medio la se帽al para decirme que ya estaba listo para vivir mi propia vida, todo cambi贸 totalmente.

鈥 Pero鈥 鈥 dijo dubitativo el sabio- 驴Conseguiste entrar en aquella casa? 驴Qu茅 pas贸? 驴Qu茅 viste?

鈥 S铆 que lo hice, por supuesto, y lo vi todo. Totalmente todo. Pero, ya veo que tiene una sombra novedosa. Oh, no me ofende, por el contrario, me enorgullece pensar que yo por ahora no soy una sombra. Sent茅monos y le contar茅 todo.

鈥 S铆, cu茅nteme, 驴qui茅n viv铆a en esa casa?

鈥 En aquella casa, viejo amigo, viv铆a鈥β犅a poes铆a!

鈥 隆La poes铆a!- repiti贸 el sabio totalmente deslumbrado.

鈥 S铆, la poes铆a misma, con toda su sabidur铆a, su turbulencia emocional, sus secretos鈥 Lo aprend铆 todo de ella: lo que los humanos saben y lo que ignoran, lo que tienen la oportunidad de ver con sus ojos y lo que jam谩s podr谩n contemplar. A trav茅s de ella me hice humano, y despu茅s solo tuve que encontrar un traje para darme una fachada m谩s respetable.

鈥 Vaya, debido a que me alegro muy de que te haya ido tambi茅n. A m铆, adem谩s, no me va como a ti鈥 por m谩s que escribo atrayentes historias, no las lee nadie鈥

La idea y el trato final

La sombra logr贸 como que lo sent铆a, y sigui贸 hablando:

鈥 Ver谩s, por ser t煤 mi anticuado amo, tengo contigo una honda gratitud. En el desenlace de cuenta, viv铆 numerosos a帽os pegado a ti y aprend铆 muy. Pero tengo un problema: no tengo sombra. Necesito una y he premeditado que quiz谩s podr铆as acompa帽arme.

鈥 驴C贸mo dices?- respondi贸 asombrado el sabio.

鈥 S铆, debido a que estamos hechos el uno para el otro y en este exacto instante soy yo el m谩s sabio, pienso que podr铆amos formar聽un buen equipo鈥

鈥 隆Me est谩s insultando! 隆Yo no puedo ser tu sombra! 隆T煤 eres la sombra!- dijo entonces enojado el sabio.

鈥 Bien, igual no me expliqu茅 bien, pero te dar茅 un tiempo para que lo supongas. Y diciendo esto, la sombra se despidi贸 del sabio.

Al cabo de unos meses, regres贸. El sabio聽estaba realmente hundido聽y adeudado.

鈥 Veo que las cosas no mejoraron para ti- le dijo la sombra al sabio-. A m铆 por otro lado me van muy superior. Te veo desmejorado. Y mira, estaba pensando en seguir a un balneario鈥 ser铆a un 贸ptimo sitio para que te repusieras un poco. 驴Qu茅 tal si vienes conmigo? Vendr铆as con todos los costos pagados, por supuesto, gracias a que estar铆as pegado a m铆 como una sombra. 煤nicamente tienes que seguir a donde yo vaya y ubicarte detr谩s de m铆. Y otra cosa: pienso que no estar铆a bien que me tutearas. En el desenlace de cuenta, yo ser铆a el se帽or. Te ruego que desde en este exacto instante me llames de usted.

El sabio estaba tan d茅bil, que聽decidi贸 aceptar la oferta.

Qu茅 pas贸 en el balneario

Una vez en el balneario,聽el sabio comenz贸 a accionar como la sombra de su vieja sombra. De forma discreta, le acompa帽aba a todas partes. Siempre detr谩s, as铆 como le dijo la vieja sombra.

En el balneario tambi茅n pasaba unos d铆as una princesa que se fij贸 en la sombra. Un d铆a se acerc贸 a ella y le dijo:

鈥 Yo pienso que s茅 por qu茅 has venido al balneario鈥 隆No tienes sombra!

鈥 驴C贸mo que no?- dijo entonces la sombra- S铆 la tengo, pero como soy especial, mi sombra tambi茅n lo es. Es聽casi tan sabia聽como yo, y est谩 all谩 sentada, esperando a que salga del agua- y la sombra se帽al贸 al sabio, que permanec铆a sentado cerca de 茅l.

鈥 驴Tan sabio, dices? No s茅- dijo la princesa- Debido a que te pondr茅 a prueba.

Y la joven empez贸 a hacerle dif铆ciles聽preguntas. Una de ellas no era con la aptitud de responderla, pero sab铆a que su previo amo sin lugar a dudas la sabr铆a, as铆 que le dijo a la princesa:

鈥 F铆jate si es capaz tambi茅n mi sombra que contestar谩 esta pregunta por m铆.

Y diciendo esto, llam贸 al sabio y acertadamente, 茅ste logr贸 acertar la respuesta. La princesa qued贸 maravillada por la sombra. Se enamor贸 hasta el punto de proponerle matrimonio. La sombra no intent贸 transmitir nada a su anticuado amo hasta que viajaron y llegaron al palacio. Entonces le dijo:

鈥 Ver谩s, ma帽ana me casar茅 con la princesa. Desde en este exacto instante ser谩s mi sombra tambi茅n en el palacio. Podr谩s vivir aqu铆 con todos nosotros.

鈥 驴C贸mo dices?- grit贸 exaltado el sabio-驴Ser tu sombra para toda la presencia? 隆Claro que no! 驴Est谩s loco?

鈥 No grites- le dijo la sombra- o tendr茅 que llamar a los guardias. 驴A qui茅n piensas que creer谩n?

鈥 隆No pienso ceder! 隆Yo no soy tu sombra!

Entonces, la sombra llam贸 a la guardia y les dijo:

鈥 隆Lleven en este exacto instante al calabozo a este hombre!

Los hombres obedecieron 贸rdenes y la princesa, al ver a su prometido sin sombra, le pregunt贸:

鈥 驴Qu茅 pas贸? 驴D贸nde est谩 tu sombra?

鈥 Ay鈥 se volvi贸 loca鈥 隆F铆jate que lleg贸 a decir que de todos m茅todos era yo su sombra!

鈥 Pobre鈥- respondi贸 compasiva la princesa- 隆Le mandar铆as apresar!

鈥 Por supuesto- respondi贸 la sombra.

La casa encantada

Una muchacha tuvo una noche聽un extra帽o sue帽o: caminaba por un inh贸spito sendero que ascend铆a por una colina y atravesaba un espeso bosque. Todo estaba en calma. Reinaba el silencio. Al llegar a la cima de la colina, hab铆a una peque帽a casa blanca, cercada por un hermoso jard铆n. Llena de curiosidad, la joven llam贸 a la puerta. Abri贸聽un adulto m谩s grande聽que ten铆a una famosa barba blanca. Pero al comenzar a comentar, la joven se despert贸, y no pudo聽continuar el sue帽o.

Aquel sue帽o comenz贸 a perturbar a la joven. No pod铆a dejar de pensar en 茅l. Por si eso fuera poco, durante las tres noches siguientes聽volvi贸 a tener el mismo sue帽o. Otra vez se ve铆a andando por aquel sendero, una vez m谩s se encontraba con la vivienda blanca y siempre, siempre, se despertaba en el mismo instante, justo cuando comenzaba a comentar con el adulto m谩s grande de la famosa barba blanca.

 

Algunas semanas despu茅s, la joven聽se dirig铆a en coche a la vivienda de unos amigos聽que daban una fiesta. Pero a mitad de sendero reconoci贸 el sendero de su sue帽o, as铆 que detuvo el coche y comenz贸 a subir por la聽empinada colina. Y all铆 estaba la vivienda blanca de sus sue帽os. No lo dud贸 y llam贸 a la puerta. Y s铆, abri贸 el adulto m谩s grande de la barba blanca. Ella aprovech贸 para preguntar:

鈥 D铆game, adulto m谩s grande, 驴se vende esta casa?

鈥 S铆-contest贸 茅l- Pero no le sugiero que la compre鈥

鈥 驴Por qu茅?- se extra帽贸 ella.

鈥 Porque en esta casa聽habita un fantasma.

鈥 驴Un fantasma? 驴De qui茅n?

鈥 El de el.

Y el anciano聽cerr贸 con suavidad la puerta.

Reflexiones sobre el cuento de miedo de La vivienda encantada

Esta extra帽a mezcla entre situaci贸n y el planeta de los muertos聽y fantasmas聽se ha utilizado muy en en todo momento en historias y pel铆culas. De este relato sacamos todas estas conclusiones:

鈥撀驴Y si los muertos no supieran que est谩n muertos?:聽en esta extra帽a historia, la joven personaje primordial de todos m茅todos est谩 muerta y no lo sabe. Ella piensa que contin煤a en el pa铆s de los vivos. Hay pel铆culas muy reconocidas que tratan justo este tema, el de la delgada l铆nea que divide la vida de la vida tras聽la muerte.

鈥撀La joven visitaba en sue帽os la vida:聽mientras que ella pensaba que la vivienda blanca era un f谩cil sue帽o, de todos m茅todos siempre que so帽aba que llamaba a la puerta de la vivienda blanca, era su fantasma quien la visitaba. El adulto m谩s grande que s铆 estaba vivo, ten铆a que aguantar cada d铆a la intrusi贸n del fantasma de la joven. Al fin consiguieron comentar y 茅l le cont贸 la verdad.

鈥撀La verdad muchas veces es realmente incre铆ble:聽dicen que muchas veces聽mentimos聽para ocultar una verdad que duele, que es dura. En esta ocasi贸n una vez m谩s la verdad es realmente poco cre铆ble, como muchas otras verdades. Tan incre铆ble que cuesta asimilarla. Es una met谩fora de c贸mo tantas oportunidades la verdad es la parte m谩s extra帽a de una historia en donde costar铆a muy menos trabajo creer la versi贸n falsa.