Resumen de la película Cul de sac

‚ÄúPor encima de todo lo dem√°s, el cine es atm√≥sfera. Es la personalidad de una pel√≠cula. Lo es todo. Es el sonido, primordialmente. Si muestras un paisaje, por ejemplo cosas, habr√° muy poca atm√≥sfera en √©l. Pero si muestras un paisaje y se escucha el zumbido de una mosca, la atm√≥sfera crecer√° inmediatamente‚ÄĚ
Roman Polanski

Hay pocos arranques de pel√≠cula tan estimulantes como el de este Cul de sac, tercer riguroso film de Roman Polanski despu√©s de las magn√≠ficas El cuchillo en el agua (1962) y Repulsi√≥n (1965): en el chato general de una carretera en la mitad de un colosal espacio des√©rtico observamos arrimarse lentamente la silueta de un autom√≥vil empujado por un hombre de rudo aspecto; sentado en el interior, otro hombre de fisonom√≠a delgada y semblante malherido √ļnicamente puede sostener el volante; el autom√≥vil sigue continuando en zigzag hasta estrellarse absurdamente contra uno de los postes de la interminable carretera (fotograma 1).

Desde la primera secuencia de la película, Polanski crea de manera magistral la peculiar atmósfera de esta beckettiana historia de individuos dejados en un espacio físico que será aparente materialización del espacio psicológico en el que están aprisionados, de esta manera que sugiere la imagen del agua de la marea estancada que domina el paisaje (paradójicamente el director eligió la inmensidad de los espacios libres de Northumberland, al nordeste de Inglaterra, para reflejar precisamente el enclaustramiento de sus protagonistas).

George (Donald Pleasence) es un pusilánime empresario retirado que se movió con su joven y novedosa mujer, Teresa (Françoise Dorléac) al viejo castillo (antigua morada del escritor Walter Scott) que acaba de adquirir capitalizando parte de su fortuna. La instantánea intrusión de Richard (Lionel Stander) y Albie (Jack MacGowran), la peculiar pareja de atracadores extraviados tras un enigmático golpe fallido, en la morada del matrimonio va a dinamitar la ya de por sí extravagante relación del matrimonio y el frágil equilibrio mental del personaje primordial.

Estamos, por consiguiente, frente uno de los primeros t√≠tulos en arrancar el inquietante tema de la intrusi√≥n, entendida como la violaci√≥n del espacio privado burgu√©s de parte de un agente de afuera que actuar√° como agitador del orden preestablecido seg√ļn la escala de valores de las clases dominantes. Tem√°tica que dar√° lugar a posteriores proyectos tan elocuentes como Perros de paja (Sam Peckinpah, 1971), Los visitantes (Elia Kazan, 1972), La Ceremonia (Claude Chabrol, 1995) o Funny Games (Michael Haneke, 1997).

La caracter√≠stica de la pel√≠cula de Polanski es, por otro lado, su peculiar tono de comedia del absurdo, a trav√©s de el cual las oportunidades m√°s dram√°ticas se ti√Īen siempre de un tono grotesco que transforma a los individuos en letras y n√ļmeros gui√Īolescos, de esta manera que sucede ya en el mismo arranque, cuando Richard irrumpe en el castillo impresionando a George en camis√≥n y rid√≠culamente maquillado (despu√©s de dejarse travestir por la caprichosa Teresa ‚Äď fotograma 2). Desde ese momento, la relaci√≥n entre el asaltante Richard (tras la pronta muerte de su c√≥mplice) y el matrimonio cautivo se va a desarrollar en un juego de poder y sumisi√≥n en el que George va a llevar siempre la peor parte, frente a la asombroso cooperaci√≥n que se establece entre Richard y Teresa.

Esta situaci√≥n, que sigue en una clase de tiempo suspendido durante el cual Richard espera la llegada del enigm√°tico Katelbach (trasunto del Godott de Final de Partida, convertido aqu√≠ en el cerebro de la banda con quien el malhechor contacta por tel√©fono para conseguir ser rescatado), da un giro con la inesperada aparici√≥n del matrimonio Fairweather (Robert Dorning ¬†y Renee Houston) con su irritante hijo Nicholas (Trevor Delaney) y los acompa√Īantes Cecil y Jacqueline (William Franklyn y Jacqueline Bisset), viejos amigos que acuden a abarcar (a escrutar, m√°s apropiadamente) a la novedosa mujer de George y que obligan a Richard a adoptar el papel de mayordomo del matrimonio para ocultar su ver√≠dica identidad (lo que hace un peculiar giro en la seguridad de poderes por defecto, con Teresa ejerciendo de autoritaria se√Īora de la vivienda en oposici√≥n al improvisado mayordomo).

Lo que en ocasiones normales podr√≠a ser una d√≠a dominada por una hospitalidad hip√≥crita y obligada se transforma, por medio de la tensi√≥n acumulada por la amenazante presencia de Richard, en una ceremonia cat√°rtica donde van a relucir las miserias de hu√©spedes e invitados (los miedos, recelos, reproches, intrigas y envidias) hasta el punto de ocasionar la reacci√≥n airada de George (despu√©s de que Marion califique a su novedosa mujer como una ‚Äúmujerzuela que se ir√≠a a la cama con cualquiera‚ÄĚ) el cual, en una actitud in√©dita en el personaje primordial, acabar√° por echar a los airados visitantes (‚ÄúAhora coged todas vuestras cosas y largaos de mi‚Ķ ¬°fortaleza!‚ÄĚ ‚Äď fotograma 3).

Tras la partida de los otros intrusos, la seguridad se restablece y Richard retoma moment√°neamente el mando de la situaci√≥n. Pero la catarsis ha acabado por derrumbar el d√©bil refugio psicol√≥gico en el que George se hab√≠a recluido. La espl√©ndida imagen final del personaje primordial, encaramado a una roca que emerge de la marea e invocando indefenso el nombre de su primera mujer (fotograma 4), se erige como pat√©tica met√°fora del desamparo y la soledad en esta patra√Īa sobre la fragilidad de la presencia humana.

David Vericat
© cinema primordial (enero 2014)

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