Resumen de la película Dersu Uzala

‚ÄúPara m√≠, en la base de todo emprendimiento de pel√≠cula, existe esta necesidad interior de expresar algo, lo que alimenta la ra√≠z y la transforma en √°rbol. Lo que hace florecer el √°rbol y ofrecer sus frutos es la realizaci√≥n‚ÄĚ
Akira Kurosawa

Si hay una pel√≠cula humanista en el m√°s extenso sentido del t√©rmino, √©sta es sin lugar a dudas Dersu Uzala, seguramente la m√°s hermosa historia de amistad jam√°s filmada y uno de las proyectos maestras de Akira Kurosawa. Adaptaci√≥n de la obra hom√≥nima de 1923 donde el explorador Vladimir Arseniev narra sus tres expediciones por la taiga del r√≠o Ussuri, el film de Kurosawa se composici√≥n precisamente en un pr√≥logo, dos partes y un ep√≠logo. En el corto pr√≥logo, que tiene lugar en 1910, el capit√°n Arseniev (Yuri Solomin) acude al lugar de la desaparici√≥n del personaje principal, lo que proporciona lugar a los recuerdos de los que iremos a ser presentes desde este instante. La secci√≥n primera, ubicada en 1902, nos ense√Īa la primera expedici√≥n de Arseniev y su primer acercamiento con Dersu Uzala (Maksim Munzuk), que se unir√° al grupo como gu√≠a; en la segunda parte, que tiene lugar en 1907, asistimos al reencuentro de los dos personajes principales en el lapso de una exclusiva expedici√≥n del capit√°n; en tanto que en el ep√≠logo observamos los √ļltimos d√≠as de la vida de Dersu Uzala, recluido en la vivienda de Arseniev, en la localidad de Khabarovsk, antes de ser ejecutado tras su regreso a la taiga. Esta simple composici√≥n, unida a una m√≠nima trama argumental, facilita a Kurosawa ense√Īar la historia con apariencia de peque√Īos episodios que van a detallar la profunda relaci√≥n de amistad forjada entre los dos personajes principales ya desde su primer acercamiento.

En el chato secuencia que configura el brev√≠simo pr√≥logo, observamos a Arseniev consternado al ser incapaz de admitir el paraje en el que est√° enterrado su enorme amigo Dersu (fotograma 1), convertido en este momento en una regi√≥n desforestada donde se est√°n creando novedosas casas. La imagen de un abatido Arseniev invocando el nombre de su amigo Dersu en la mitad de la regi√≥n en construcci√≥n, proporciona paso a un hermoso chato de la taiga (que contrasta con el espacio previo por su espesa exuberancia) con el que comienza el flashback que proporciona lugar a la secci√≥n primera del film. Esta presencia f√≠sica de la naturaleza ser√° una de las claves de la escenificaci√≥n de Kurosawa, construida a partir de magn√≠ficos planos en general que tienen dentro a los individuos en impecable armon√≠a con el paisaje, consiguiendo el milagro de sugerir im√°genes de colosal hermosura sin caer en ning√ļn instante en un esteticismo gratis.

Tres situaciones a poner √©nfasis entre las muchas excepcionales de esta secci√≥n primera del film: la primera, justo antes de que la expedici√≥n abandone la vieja caba√Īa donde ha pernoctado, cuando Dersu le pide al capit√°n que deje algunos f√≥sforos, sal y arroz para el pr√≥ximo viajero que llegue a la caba√Īa, uno de los primeros instantes en los que Arseniev toma consciencia del profundo e innato sentido humanista del personaje que le acompa√Īa; la segunda, en el incre√≠ble episodio en el que los dos personajes principales se extrav√≠an en la mitad de un paraje helado y logran subsistir debido al talento y la destreza de Dersu (fofograma 2), que crea una caba√Īa usando un tr√≠pode y la hierba que tienen a su alrededor (sin duda, una secuencia que depara algunas de las im√°genes m√°s terriblemente bellas de la pel√≠cula, con los dos individuos indefensos frente la inmensidad del paisaje helado); la tercera, justo en el final de la secci√≥n primera, en el emotivo episodio de la separaci√≥n de los dos personajes principales. Tras un escueto apret√≥n de manos, Dersu y Arseniev se alejan en direcciones opuestas (Dersu ascendiendo la nevada ladera de una monta√Īa, Arseniev siguiendo los ra√≠les de una v√≠a de tren que debe conducirle a la ciudad) hasta que, como movidos por un mismo impuso, los dos se dan la vuelta para lanzarse un √ļltimo saludo mutuo con un grito que se erige como la m√°s fuerte e inexorable declaraci√≥n de amistad viable entre los personajes principales.

La segunda parte de la película comienza con una exclusiva expedición del capitán Arseniev, que muy próximamente se reencontrará con su viejo amigo Dersu. A la emotiva secuencia del reencuentro le sigue un chato no menos espléndido en el que observamos a los dos individuos sentados en torno al fuego (fotograma 3), a la derecha de la imagen, mientras el resto de los militares de la expedición están en un sutil background, en la parte de arriba izquierda, cantando una melancólica canción que sirve de fondo al diálogo de los dos personajes principales (uno de los varios ejemplos de cómo Kurosawa obtiene la máxima emoción e intensidad por medio de una ajustadísima composición que le impide recurrir al chato corto).

Esta segunda parte est√° a su vez dividida en dos partes precisamente diferenciadas. La primera es la que, en expresiones de Arseniev, re√ļne ‚Äúlos recuerdos m√°s felices‚ÄĚ de sus d√≠as con Dersu, de la misma forma que observamos en las espl√©ndidas fotograf√≠as (de tono y composici√≥n milagrosamente documental) que recogen varios de los episodios vividos por los dos individuos. La segunda parte, bastante m√°s oscura y pesimista, comienza desde el acercamiento de Dersu con el enorme tigre Amba: su incontrolada reacci√≥n tirando al animal que consigue escapar transforma el car√°cter del cazador convirti√©ndole en un viejo irascible y pr√°cticamente inidentificable de parte de Arseniev. Este hecho, unido a la progresiva p√©rdida de visi√≥n de Dersu, van a terminar persuadiendo al viejo cazador para aceptar el ofrecimiento de Arseniev de instalarse adjuntado con su familia en su vivienda de Khabarovsk.

Recluido en la vivienda de Arseniev (‚Äú¬Ņc√≥mo puede personas estar en una caja?”), Kurosawa nos ense√Īa a Dersu de espaldas, sentado en oposici√≥n al diminuto fuego de una estufa (fotograma 4), en una dram√°tica imagen que refleja el abatimiento de personaje, ya sin ning√ļn aliciente que d√© sentido a su vida. Su regreso a la taiga ser√° √ļnicamente ya para hallar la desaparici√≥n, aunque √©sta no sea bajo las fauces del inquietante Amba, sino a manos de un vulgar asaltador de caminos para robarle su rifle. Un triste y desesperanzado final con el que Kurosawa ejecuta una amarga diagnosis de la mezquindad de nuestro tiempo.

David Vericat
© cinema fundamental (noviembre 2013)