El agente Guorguof y el caso del ladrón misterioso

En Villaverde estaban pasando cosas muy extra√Īas. Alguien se encontraba robando y no hab√≠a forma de pillarle. De todos modos la polic√≠a siempre cog√≠a al presunto ladr√≥n, pero como jam√°s llevaba el bot√≠n encima no hab√≠a forma de llevarlo a la c√°rcel.

-¬ŅC√≥mo lo realiza? -se preguntaba el capit√°n de polic√≠a-. Todos saben que es √©l, pero no hay forma de pillarle con el bot√≠n. Necesitaremos asistencia.
El capit√°n de polic√≠a de Villaverde pidi√≥ asistencia, pero al √ļnico que le mandaron fue a Guorguof, un agente un poco particular, ya que era un perro.

-¬ŅEn serio? ¬ŅPido asistencia y esto es lo que me mandan? -dec√≠a el capit√°n por tel√©fono.
Guorguof sab√≠a que no era bienvenido, pero como era un perro, eso no le perjudica. Al opuesto, se dirigi√≥ al capit√°n y le logr√≥ unas caranto√Īas. El capit√°n, conmovido, le dio una galleta, la cual Guorguof acept√≥ muy alegre. Justo en ese instante avisaron de otro robo.
-En fin, compa√Īero, vamos all√° -dijo el capit√°n.
La escena era la de siempre. El ladrón con las manos en prominente, sin rastro del botín. En esta ocasión faltaban varias joyas. Guorguof olfateó al ladrón y olfateó la escena del robo. Debió de hallar un rastro, porque decidió ladrar marcando una dirección.

-Vamos, tras el perro -dijo el capitán. Y todos los policías accesibles salieron corriendo detrás de Guorguof. El rastro les llevó a un almacén fuera de la región donde estaban todos los elementos que el ladrón había robado. Pero no había nada que vinculara al ladrón con aquel lugar.
-Tenemos que pillarlo in fraganti -dijo el capit√°n-. Habr√° que patrullar m√°s.
-Capit√°n, poseemos a todos los efectivos en la calle,y de paisano, para que no sospeche. Y no hemos logrado nada -dijo el agente S√°nchez.
-Guau, guau -dijo Guorguof.
-¬°Eso eso, compa√Īero! -dijo el capit√°n-. Guorguof patrullar√° tambi√©n. A conocer si as√≠ conseguimos algo.
-Que Guorguof olisquee varios de los elementos robados -dijo el agente S√°nchez-. Quiz√°s encuentre alg√ļn rastro o reconozca alg√ļn olor.

-Bien dicho, agente -dijo el capitán-. Empecemos por ahí.
Así fue como Guorguof encontró al cómplice, que no era otro que un perrito de fachada inocente que se llevaba el botín sin que nadie se diera cuenta.
-Estábamos tan concentrados en el ladrón que no nos enteramos de nada -dijo el capitán-. Suerte, agente Guorguof.
Guorguof se ganó su primera medalla al mérito. El ladrón y el perro fueron directos a los calabozos.
-Ya hemos devuelvo los elementos robados a sus due√Īos -dijo el capit√°n de polic√≠a al ladr√≥n-. T√ļ estar√°s encerrado hasta que ense√Īes al perro a llevar a cabo algo positivo por la red social.

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