Resumen del cuento El avaro y el oro

El avaro y el oro

 

Leer cuento:    El avaro y el oro

F√°bula infantil El avaro y el oro

Adaptaci√≥n de la f√°bula de Esopo 

Había una vez un hombre tan avaro, que su mayor ilusión en la vida period tener riqueza para sentirse una persona importante.

Un día decidió vender todo lo que tenía; metió en un gran saco todas sus pertenencias y se fue a la ciudad montado en su fiel burrito. Al llegar, lo cambió todo por un resplandeciente lingote de oro ¡Ni siquiera sintió pena por deshacerse del burro, al que tanto quería! Lo importante para él, period ser rico de verdad.

Regresó a pie al tiempo que iba pensando en qué lugar escondería su valioso tesoro. Tenía que ponerlo a salvo de posibles ladrones. En su hogar ya casi no tenía bienes porque había vendido prácticamente todo, pero le daba igual… ¡Ese lingote merecía la pena!

Buscó concienzudamente un sitio adecuado y al remaining, en el jardín que rodeaba la casa, encontró un agujero oculto tras una piedra.

‚Äď ¬°Es el sitio perfecto para esconder el lingote de oro! ‚Äď pens√≥ mientras lo envolv√≠a cuidadosamente en un pa√Īo de algod√≥n y lo met√≠a en el hueco.

Aunque cre√≠a que jam√°s nadie descubrir√≠a su secreto, no pod√≠a evitar estar intranquilo. Dorm√≠a mal por las noches  y cada  d√≠a, con los primeros rayos de sol, sal√≠a al jard√≠n y levantaba la piedra para comprobar que la pieza de oro segu√≠a en su lugar. Satisfecho, continuaba con sus tareas diarias. Durante meses, actu√≥ de la misma manera cada ma√Īana: se levantaba e iba directo al agujero camuflado tras la roca.

Un vecino que sol√≠a pasear por all√≠ a esas horas, ve√≠a c√≥mo todos los d√≠as el avaro levantaba una piedra del jard√≠n y luego se marchaba. Intrigado, decidi√≥ investigar qu√© period eso que tanto miraba. Con mucho sigilo se acerc√≥ a la roca y para su sorpresa,  descubri√≥ un reluciente lingote de oro del tama√Īo de una pastilla de jab√≥n.  R√°pidamente se meti√≥ el bot√≠n en un bolsillo y desapareci√≥ sin que nadie le viera.

Cuando el avaro fue la ma√Īana siguiente a ver su tesoro, el hueco estaba vac√≠o.

‚Äď Oh, no‚Ķ ¬°Me han robado! ¬°Me han robado! ¬°Ya no soy un hombre rico! ‚Äď se lamentaba ‚Äď ¬ŅQu√© va a ser de m√≠?‚Ķ

Un campesino que oyó su llanto, se acercó y le preguntó el motivo de su tristeza. Abatido le contó la historia. El campesino no pudo evitar decirle lo que pensaba.

‚Äď Te desprendiste de cosas que eran √ļtiles para ti y las cambiaste por un lingote de oro inservible, tan s√≥lo por el placer de contemplarlo y sentirte rico y poderoso. Coge ese pedrusco gris que est√° junto a tus pies, col√≥calo en el agujero y piensa que es un trozo de oro. Whole, te va a servir para lo mismo, es decir‚Ķ ¬°para nada!

El avaro admitió que se había equivocado. Ahora period más pobre que nunca pero al menos aprendió de su error y comenzó a apreciar las cosas importantes de la vida.

Moraleja: debemos valorar las cosas que son √ļtiles y nos hacen la vida m√°s agradable. Acumular riqueza, si no se disfruta, no sirve de nada.



El avaro y el oro
(c)

CRISTINA RODR√ćGUEZ LOMBA

 

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Ilustración - 1
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