Resumen de la película El confidente

“Hay que elegir… ¬Ņfallecer o mentir?”

El confidente empieza con un travelling que exhibe al personaje de Maurice (Serge Reggiani), hamp√≥n de segunda pasado de a√Īos, caminando por la pasarela de un paso subterr√°neo mientras se sobre llaman la atenci√≥n los cr√©ditos (fotograma 1). Es una toma continua, con √ļnicamente una transitoria elevaci√≥n hacia su mitad para enfocar las rejillas de ventilaci√≥n, que muestra todo el recorrido de Maurice por el riguroso t√ļnel hasta que sale de √©l. Como pasar√° con las otras ocasiones que comentar√© m√°s adelante (como en el colosal cine en general), la hermosura de la toma no la brinda el alarde t√©cnico sino su aptitud para expresar sentimientos e ideas sugeridas por la planificaci√≥n. Maurice acaba de salir de la c√°rcel y est√° por ver si las selecciones vitales que se dispone a llevar a cabo le proponen por √ļltimo el dominio de su destino.

La siguiente secuencia del acercamiento entre Maurice y el perista Varnove (Ren√© Lefevre) tiene una planificaci√≥n mod√©lica y puede decirse que, de la misma manera que la primera anticipa la trayectoria del personaje de Maurice, √©sta es algo as√≠ como el patr√≥n de tono que afina la escenificaci√≥n de El confidente. Nada m√°s entrar en la vivienda de Varnove, Maurice se sube el sombrero (fotograma 2) mientras mira su reflejo en un espejo partido (esta idea de recuperaci√≥n de la imagen que se tiene de uno mismo aparecer√° otra vez en la √ļltima secuencia de la pel√≠cula). Desde ah√≠ la mayor√≠a de la informaci√≥n de la popularizada escena que culminar√° con el asesinato de Varnove a manos de Maurice, la proponen las im√°genes que Melville nos sirve. La conversaci√≥n que se entabla entre los dos amigos est√° llena de datos, referencias a otros individuos que el espectador no conoce, hechos del pasado, y un mcguffin obvio: el golpe que Maurice quiere hacer muy pr√≥ximamente. Sin embargo, el curso que siguen las im√°genes no lo determinan las l√≠neas del di√°logo sino los movimientos inconscientes de Maurice que Varnove no es con la aptitud de ver, datos que parad√≥jicamente, pasan desapercibidos para su lupa (fotograma 3). La forma de moverse y ver del ex-presidiario; el juego con las monedas en su mano (fotograma 4), que Melville introduce magn√≠ficamente justo despu√©s del chato de aspecto de la joya que Varnove est√° desmontando; su reacci√≥n nerviosa al comprender que los socios de Varnove, Nuteccio y Armand, est√°n pr√≥ximo llegar; todo recomienda que el pensamiento de Maurice se desplaza en direcci√≥n diferente a la charla que est√° manteniendo. El momento en que por √ļltimo Maurice se elige a matar a Varnove, como no puede ser de otra forma en esta pel√≠cula (Le Doulos, t√≠tulo orignal de la pel√≠cula, significa tanto “el chivato” como “el sombrero‚ÄĚ) se escenifica con el primer chato del mat√≥n volviendo a bajarse un sombrero que no se ha quitado en toda la escena (fotograma 5). ¬†A partir de ah√≠ los movimientos del personaje ya alcanzan un criterio claro para el espectador, aunque no se diga expresamente: Maurice abre con el dedo me√Īique el caj√≥n en donde Varnove almacena su pistola, la carga, y su mirada antes de disparar ya es inequ√≠voca.

He ah√≠ un leitmotiv formal que recorrer√° la pel√≠cula: la contrariedad para ver en su grupo la realidad, para posicionarse como se debe frente lo que observamos, la porci√≥n de un todo al que jam√°s acceder√°n totalmente los individuos sin importar su esfuerzo por ver con apariencia. Es un sentimiento expresado en el ambiguo t√≠tulo de la pel√≠cula y que el espectador compartir√° siempre al desconocer claves argumentales que se despejar√°n de manera algo apresurada hacia el desenlace, en √ļnicamente una escena.

M√°s adelante se nos ense√Īa al segundo personaje primordial, Silien (Jean-Paul Belmondo), el profesional con el que Maurice contacta para que le provea del material que necesita en su robo. La trama va a apoyarse desde ese instante tanto en la ejecuci√≥n y consecuencias del golpe de Maurice como en las evoluciones de Silien, un sujeto que en un primer momento se ve incidental dentro de la intriga, pero a cuya relaci√≥n con dos mujeres, con la polic√≠a, con otros colegas y, de manera enigm√°tica, con nuestro Maurice, la pel√≠cula acabar√° dedicando la m√°s grande parte del metraje.

La escena donde la polic√≠a interroga en comisar√≠a a Silien est√° rodada en un √ļnico chato de cerca de nueve minutos, sin cortes. La c√°mara gira sobre su eje completando dos rotaciones y media de 360 grados. Observamos que el foco sigue al comisario Clain (un incre√≠ble Jean Desailly que soporta con admirable naturalidad todo el andamiaje de la secuencia) mientras √©ste se desplaza circularmente acosando con sus cuestiones a Silien. Relevantemente, el g√°nster est√° inm√≥vil, apoyado en la pared; compone una figura deliberadamente caracter√≠stica, con su sombrero y gabardina que viste de hecho en un espacio interior, exhibiendo un claro mensaje de diferenciaci√≥n (fotograma 6). El personaje del comisario Clain tiene la posibilidad de tener relaciones sin problemas con otros polic√≠as de Melville, como los comisarios de Hasta el √ļltimo aliento (1966) y El silencio de un hombre (1967): todos ellos son individuos moralmente neutros, todos ellos carecen de un c√≥digo de conducta distinto del que les marca su profesi√≥n, todos ellos tienen cierto humorismo un poco histri√≥nico con el que desean exhibir desprecio a los fuera de la ley pero que encubre en decisi√≥n precisa su incomprensi√≥n hacia los mismos. El contraste muy marcado entre los h√°bitos de los dos individuos revela no s√≥lo su diferente posici√≥n en el interrogatorio sino tambi√©n una actitud moral que es pr√°cticamente el centro de gravedad tem√°tico de El confidente: puede quebrantarse alg√ļn ley (Silien es, de hecho, un asesino) salvo la de la lealtad correcta a los de tu misma clase. O, dicho de otra forma: ¬†la medida de la integridad la brinda el ser o no ser un chivato.

As√≠, como polar de ley que es, en El confidente la integridad traza la l√≠nea que divide a los personajes:¬† en el lado condenable est√°n los traidores (doulos), como Nuteccio o Armand; en tierra de nadie est√° la polic√≠a, os√©a la Ley; y a este lado est√°n Silien y Maurice, los que se mantienen leales al c√≥digo, los que valoran lo que es llevar sombrero (doulos) y gabardina. Sin embargo, el destino de los dos, y esto es principalmente parad√≥jico en una historia donde los individuos idean y ejecutan varios y tan complejos proyectos, no lo marca su pertinaz esfuerzo por hu√≠r del t√ļnel sin atravesar esa l√≠nea, sino la tr√°gica circularidad que por √ļltimo consigue a todos los hombres que meritan llevar sombrero en esta pel√≠cula. Y si es verdad que tampoco se aparta aqu√≠ El confidente de la senda del noir franc√©s del que trae causa (Touchez pas au grisbi, Rifif√≠, las historias de Jos√© Giovanni o de Pierre Lesou, constructor de la novela original) el agudo fatalismo y la hermosura ritual con que se expone el desenlace recuerdan al primer western crepuscular, el de los cl√°sicos, y al chambara m√°s lac√≥nico y menos violento, al estilo de Sadao Yamanaka. Es verdaderamente dif√≠cil olvidar ese chato de Silien, herido de muerte, coloc√°ndose bien el sombrero mientras se mira en un espejo (fotograma 7), que remite a la imagen de Maurice al inicio de la pel√≠cula: un privilegio que tiene el hombre que antepone a alg√ļn otro inicio la lealtad a un exacto c√≥digo de conducta y elige fallecer antes que mentir.

Talib√°n
© cinema primordial (mayo 2017)