Resumen del libro «El estudiante de Salamanca»

El estudiante de Salamanca

Es un poema narrativo de José de Espronceda.

Resumen

Haciéndose eco de la figura del galán Don Juan, José de Espronceda nos enseña su particular versión del ‘burlador’: Félix de Montemar. Este hombre seduce a Elvira, una muchacha enamoradiza que se suicida al ver que Montemar no la quiere realmente. Lo atrayente de esta obra es la figura del doble, puesto que Montemar se ve a sí mismo en un ataúd en la parte cuarta y al fantasma/esqueleto/calavera de Elvira. Una obra digna del Romanticismo español.

Personajes

Félix de Montemar: es un sujeto irrespetuosa, irreverente e irreligiosa, así como se le señala en uno de los versos. Le gusta seducir a las damas con falsas promesas solo por el exitación de yacer con ellas; después las desecha sin miramientos. Además, no tiene escrúpulos en el instante de vender elementos personales.

Elvira: Esta es la joven a la que Félix seduce en el poema. Ella lo quiere enserio y le distribución su corazón, pero al contemplar el desplante de Félix simplemente se quita la vida.

Diego: Es el hermano de Elvira. Viene desde Flandes para vengar el honor de su hermana, arrebatado por un malnacido sin corazón como Montemar.

Resumen extenso

Primera parte

Esta sección primera del poema de El estudiante de Salamanca es un poco enigmática. Hay un desafío entre dos individuos extraños. Bien podría ser una analepsis de lo que pasa más adelante o, simplemente, algo recurrente para el personaje que se nos presenta: Félix de Montemar, un ‘segundo’ Don Juan.

Segunda parte

Es la parte encargada de la desdicha de Elvira, que se vió seducida y engañada por Félix de Montemar. Este le prometió ser su marido, pero, por supuesto, solo fue una mentira para acostarse con ella. Elvira muere por amor.

Tercera parte

Aquí se ve otro aspecto sin corazón y malvado de la personalidad de Félix de Montemar. En una partida de cartas no tiene ningún reparo en apostar los elementos personales que otrora Elvira le entregó, como, por ejemplo cosas cosas, un retrato. No le importa perder el marco ni, exactamente, la imagen de ella. Esto señala unos puntos egoístas del personaje sustancial. En media partida de cartas, entra Diego, que quiere vengar la desaparición de su hermana Elvira en un desafío. Félix no deja de burlarse de la situación hasta el desenlace, y aunque sugiere al joven ofendido que desista, en el desenlace se bate con él y, por supuesto, le gana. Diego muere.

Cuarta parte

Esta es la parte más asombroso del poema de Espronceda. Después de haber matado a Diego, Félix vaga por las calles y está con una figura femenina a la que quiere seducir a toda costa. La figura camina sin revelar su identidad: tan sólo se conoce que es una mujer que augura un mal final para Félix, aunque esto se ve enardecerlo más porque no deja de perseguirla.

La mujer lo transporta hasta el cementerio de Salamanca donde ve a unos hombres cargando con dos féretros. Uno es de Diego, lo cual le se ve que está bien: no siente remordimientos al ver al muerto. El otro muerto es él mismo. Pero esto tampoco asusta a Félix, piensa que es una clase de error o algo así, porque más allá de verse en el ataúd sigue a la enigmática mujer para intentar seducirla.

La figura femenina transporta a Félix a una clase de palacete extraño y este sufre una aparatosa caída, pero, aún así, sus ganas de yacer con la mujer se mantienen. El sitio al que lo transporta es muy extraño: hay espectros, fantasmas que cantan a coro que la mujer encontró al marido. Esto no asusta muy a Félix, aunque empieza a mosquearse y quiere cubrir la identidad de la mujer. Hace aparición, súbitamente, Diego, y Félix, más allá de haberlo matado, lo recibe con su humor socarrón.

Cuando la mujer estira su mano para tocar a Félix, este asegura que estamos hablando de una calavera. Es la visión de Elvira. El pavor lo aniquila ahí mismo y la vida en Salamanca se retoma como si nada.