Resumen del cuento El gato con botas

Tal vez cuando piensas en el gato con botas te viene en psique el amigo de Shrek, con la voz de Antonio Banderas. Mas la verdad es que este cuento popular es viejo, aun más que otros cuentos tradicionales como Blancanieves la Bella durmiente. En verdad, El gato con botas aparece por vez primera en una colección de cuentos populares ya en 1500… mas de esto vamos a hablar más adelante.

Vamos a leer juntos el cuento El gato con botas, veremos la historia animada en vídeo, vamos a hablar del origen del cuento y de su moraleja, pero… ¿se puede decir que El gato con botas tenga una moraleja? ¡Vamos a descubrirlo juntos!

 

Cuento infantil El gato con botas

Había una vez, un humilde molinero que tenía 3 hijos. Estando el pobre hombre enfermísimo, ya antes de fallecer llamó a sus hijos al lado de su lecho. Los únicos recursos que el hombre tenía eran el molino, un asno y un gato, y decidió repartir esta herencia entre sus 3 hijos. Al hijo mayor le tocó el molino. El del medio recibió el asno, y el hijo menor debió conformarse con el gato.

El más joven de los hermanos lamentó mucho su mala suerte; mas no tenía idea de la gran sorpresa que le depararía el destino…

Un gato muy especial

El hermano menor estaba muy enfadado: consideraba una injusticia que le hubiese tocado solo un gato como herencia, mientras que sus hermanos mayores podrían trabajar juntos y ganarse el pan sin inconvenientes.

¿Para qué exactamente deseo un gato? Es solo otra boca para nutrir, ¡que desgraciado soy! –dijo el joven hablando para sí en voz alta

Pero para su sorpresa, el gato, que estaba acurrucado a su lado, le respondió:

-Despreocúpate mi señor, te probaré que puedo ser considerablemente más útil de lo que piensas

¿Y de qué forma vas a poder asistirme , que eres solo un gato?- le respondió descreído el joven

-Solo necesito dos botas y un saco, y te probaré que has sido muy afortunado– afirmó el gato, segurísimo de sí.

El hijo del molinero decidió que calidad la pena procurarlo. Tras todo, un gato que habla ya era por sí un milagro, y no tenía nada que perder. El joven logró las botas y la bolsa que había pedido el gato y se las entregó.

El taimado gato con botas

El gato se calzó las botas, cogió el saco y se dirigió al bosque. En el bosque cazó un conejo y lo metió en el saco, se lo puso al hombro y se dirigió con paso decidido al Palacio Real. Cuando llegó al palacio solicitó ver al Rey, y los guardas, sorprendidos frente a un gato con botas que charlaba, lo condujeron frente al monarca.

El gato con botas, haciendo muy elegantes gestos, le charló al Rey:

-Su Majestad, os traigo un presente de una parte del Señor Marqués de Carabás- dijo el gato, que se había inventado este nombre para su amo en aquel preciso instante.

Mi amo el Marqués me ha encargado entregarle este obsequio de su parte, un estupendo conejo cazado en sus campos para Su Majestad– prosiguió diciendo el gato.

El Rey, sorprendido frente al regalo de una parte de este enigmático Marqués que no conocía, lo admitió con gusto. Un hombre que tenía un gato parlante había de ser indudablemente un noble caballero.

Al día después, el gato con botas cazó unas perdices, y de nuevo se dirigió al Palacio Real, obsequiándolas al Rey de una parte de su amo el Marqués de Carabás. Y de esta manera prosiguió, a lo largo de meses, llevando al Rey lo que cazaba como obsequio de una parte de su amo, ganándose la confianza, y sobre todo la curiosidad, del monarca.

El gato con botas pone en marcha su plan

En una de estas visitas al Palacio, el gato escuchó que el Rey y su preciosa hija saldrían a dar un camino por el río. Veloz como un rayo, el gato corrió hasta la casa de su amo y le dijo:

-Prosigue mi consejo y la suerte se va a poner de tu lado- le afirmó el gato a su amo –Ve al río, y en el sitio que te señalaré, quítate la ropa y métete al agua. Yo me encargaré del resto.

El joven prosiguió las indicaciones del gato. El animal ocultó las ropas viejas de su amo y se ocultó cerca del camino, a la espera. Al fin vio aparecer la carroza del Rey, y empezó a gritar:

-¡Auxilio! ¡Ayudadnos por favor! ¡Mi amo el Marqués de Carabás se ahoga!

El Rey ordenó de manera inmediata a sus guardas que rescataran al Marqués. Mientras, el taimado gato le contó al Rey y a la princesa que unos prófugos habían atacado a su amo y le habían robado el caballo, sus ricas indumentarias y sus joyas, lanzándolo entonces al río. Sin titubear un momento, el monarca ordenó que vistiesen al Marqués con alguna de sus mejores ropas. De este modo se hizo, y al ver a este joven tan apuesto y muy elegante, la princesa quedó cautivada. El Rey estaba encantado de conocer por último al conocido Marqués, conque le invitó a acompañarles en el camino.

Mientras las guardas reales asistían al joven y le traían nuevas ropas, el gato con botas aprovechó para anticiparse por el camino. Unos quilómetros más adelante, en un imponente castillo rodeado de tierras cultivadas, vivía un desalmado ogro que aterraba a sus sirvientes, y nuestro inteligente gato tenía un plan…

El castillo del ogro

Cuando llegó a las tierras del ogro, halló a los campesinos trabajando y les dijo:

-Afables campesinos, os planteo un trato: en el momento en que os pregunten de quién son estas tierras, responded que pertenecen al Marqués de Carabás. Si hacéis lo que os solicito, os liberaré del horrible ogro y podréis vivir y trabajar sosegados.

Los campesinos admitieron, y cuando el carruaje del Rey pasó junto a ellos y Su Majestad preguntó quién era el dueño de aquellas tierras, los campesinos respondieron en coro:

-¡Son del Marqués de Carabás!

Mientras tanto el gato llegó al palacio del ogro, y solicitó audiencia. Nuevamente los guardas, como había pasado en el castillo del Rey, le dejaron entrar, sorprendidos frente al muy elegante gato parlante.

Ya delante del ogro, el taimado gato le dijo:

-¿Eres el conocido ogro del que me charlaron? Me han dicho que eres un poderoso mago, y que puedes transformarte en cualquier tipo de animal… que podrías, por poner un ejemplo, convertirte en un león o bien un elefante

El ogro, que aparte de ser desalmado era vanidosísimo, deseó probarle al gato que era cierto, y se convirtió al momento en un enorme león. El gato con botas disimuló su temor, y con aire desentendido le afirmó al ogro:

-Bueno, está realmente bien, mas transformarte en un animal grande y amenazante para ti es bastante simple. Lo verdaderamente bastante difícil sería que te transformes en uno pequeñísimo, como un ratón

Herido en su orgullo, el ogro deseó probar a su convidado que era capaz de transformarse en cualquier animal, y se convirtió en ratón. Mas tan pronto como lo hizo, el gato se le abalanzó encima ¡y se lo tragó entero!

Entonces el gato con botas llamó a todos y cada uno de los sirvientes del palacio, y les comunicó que el ogro ya no los maltrataría nunca, y que desde ese instante, el castillo pertenecía al Marqués de Carabás, que sería benevolente y justo con . Los sirvientes, contentísimos de haberse liberado del desalmado ogro, salieron a percibir al nuevo señor del castillo, que en ese instante llegaba en el carruaje con el Rey y la princesa.

Después de un tiempo, el Marqués de Carabás se casó con la princesa, y vivieron por siempre felices en el castillo del Marqués. En lo que se refiere al gato con botas, vivió el resto de sus días como un enorme señor.

Cuento animado: El gato con botas


Asimismo os dejamos esta versión animada del cuento, para verla con los peques.

¿Quién escribió El gato con botas?

El gato con botas es un cuento popular que fue compendiado por vez primera en 1500 por Giovanni Francesco Straparola, en su novela «Las noches agradables». Hables Perrault lo incluyó en «Cuentos de mamá ganso» en 1697, en la que es la versión más conocida.

¿Cuál es la moraleja de El gato con botas?

El gato con botas es uno de los poco cuentos populares en donde no se halla una moraleja edificante. La historia de un taimado gato que gana fortuna con engaños y patrañas no semeja ofrecer enseñanzas morales. No obstante, podemos ver en la historia del gato que derrota a un poderoso ogro una lección: ¡más vale maña que fuerza! Y a vosotros ¿qué os semeja? Este cuento nos deja alguna enseñanza?