Resumen de la película El grito

Quinto riguroso film en la filmograf√≠a de Antonioni, El grito piensa un punto de inflexi√≥n entre las primeras proyectos de estilo todav√≠a balbuciente y la etapa de madurez iniciada con la c√©lebre trilog√≠a de la incomunicaci√≥n (La aventura, La noche y El eclipse), donde el director afianza su alegato de tono expl√≠citamente existencialista para reflejar la contrariedad de las relaciones humanas en la sociedad contempor√°nea. Sin embargo, esta condici√≥n de obra de transici√≥n no resta desde mi m√©todo ning√ļn valor al film de Antonioni; antes al contrario: siendo una obra que tiene dentro ya parte considerable de las inquietudes tem√°ticas del director, su estilo directo, de innegables influencias neorrealistas (resulta atrayente pensar en el personaje de Zampano de La Strada como lejano referente del personaje primordial de El grito), alejan a la pel√≠cula del tono afectado que lastrar√° algunos de sus posteriores trabajos y la sit√ļan, para mi gusto, como una de sus proyectos m√°s personales y simult√°neamente m√°s emotivas.

El film empieza con la separaci√≥n de Irma (Alida Valli) y Aldo (Steve Cochran), tras siete a√Īos de relaci√≥n extramatrimonial, exactamente despu√©s de la notificaci√≥n de la desaparici√≥n del marido de Irma, migrado a Sidney desde numerosos a√Īos atr√°s. Incapaz de cubrir ni asumir la decisi√≥n de Irma, Aldo deja su trabajo y el pueblo, llev√°ndose consigo a la hija de los dos, Rosina (Mirna Girardi), e iniciando un periplo que le llevar√° a entablar diferentes y ef√≠meras relaciones con diferentes mujeres con las que compartir√° su sentimiento de marginaci√≥n y desasosiego.

La primera secuencia entre Aldo e Irma (despu√©s de tener novedad del fallecimiento del marido y antes de que ella le confiese su deseo de romper su relaci√≥n) tiene dentro ya dos de los elementos que van a marcar de manera aparente la escenificaci√≥n de toda la pel√≠cula: por un lado, una planificaci√≥n donde los individuos (Aldo y las consecutivas mujeres con las que intentar√° relacionarse) ejecutar√°n entre ellos permanentes movimientos de acercamiento y alejamiento (persigui√©ndose, separ√°ndose, busc√°ndose o d√°ndose la espalda, pero pocas oportunidades en actitud de reposo) tanto en el chato de la imagen como en el fuera de campo; y en segundo lugar, la omnipresente imagen de una puerta o ventana como elemento separador entre los individuos, de esta manera que observamos ya en dos instantes de esta primera secuencia (primero entre Aldo e Irma ‚Äď fotograma 1 – y poco despu√©s entre la peque√Īa Rosina y la pareja). Una imagen (s√≠mbolo aparente de aislamiento e incomunicaci√≥n) que se repetir√° hasta el paroxismo para transformarse en verdadero leitmotiv de toda la pel√≠cula (los planos en los que Aldo mira o es visto por los individuos femeninos a trav√©s de una puerta o ventana son incontables, como observaremos m√°s adelante).

‚ÄúMira que hermosa se ve Goriano. Se ve como si todo el planeta fuese feliz‚ÄĚ, exclama el conductor del carruaje que transporta a Aldo y a Rosina frente la imagen del pueblo inundado bajo la niebla que est√°n pr√≥ximo de dejar. Una niebla que ser√° otro elemento omnipresente en el inh√≥spito paisaje industrial en el que deambular√° el personaje primordial a la b√ļsqueda de trabajo y lugar de vida, y que Antonioni explota de manera magistral para reflejar la carest√≠a emocional que atenaza a todos y todos los personajes; seres aislados en un universo extra√Īo y hostil, de parajes dejados o semiderruidos que anticipan las inhumanizadas formas urbanas de El eclipse (sobrecogedora, en este aspecto, la escena de la peque√Īa Rosina caminando atemorizada entre un grupo de enfermos mentales con el que se cruzan en el sendero ‚Äď fotograma 2).

El vaci√≥ emocional se refleja as√≠ a trav√©s de un progresivo aislamiento f√≠sico que se har√° aparente en la sucesi√≥n de escenarios en los que Aldo est√° con las distintas mujeres con las que intenta tener relaciones. Primero, en la vieja casa donde habitan Elvia (Betsy Blair), una vieja novia a quien el personaje primordial recurre para intentar olvidar a Irma, con su hermana Edera (Gabriella Pallotta): una modesta vivienda en un colonia obrera localizada a la orilla de un r√≠o a las afueras de la poblaci√≥n. A continuaci√≥n (tras la partida sin aviso del personaje primordial de casa de Elvia), en la solitaria gasolinera regentada por Virginia (Dorian Gray), a la que Aldo y Rosina llegan como polizontes en un cami√≥n de carga y donde el personaje primordial se establecer√° por unos d√≠as como con pasi√≥n de la joven viuda (en una √ļnica relaci√≥n que Antonioni muestra desde un inicio abocada al fracaso: v√©ase el chato de Virginia, en el interior de la vivienda, observando a trav√©s de la puerta a Aldo en el exterior; o la secuencia donde la Rosina llama la atenci√≥n a la pareja pr√≥ximo de realizar el cari√Īo en el descampado de una regi√≥n industrial, de una sordidez insoportable ‚Äď fotograma 3). Y por √ļltimo (tras una √ļnica huida del personaje primordial ‚Äď ahora mismo ya en solitario, despu√©s de enviar a Rosina de regreso con su madre), en los tres escenarios en los que tendr√° lugar su acercamiento con la prostituta Andreina (Lynn Shaw): la barraca donde habita la joven (a quien Aldo revela en el momento de izar una bandera como se√Īuelo para ser atendida por el m√©dico ambulante); la m√≠sera choza donde Aldo se refugia de los carabinieri; y, en el lote ya de la plena abstracci√≥n simb√≥lica, el paisaje pr√°cticamente des√©rtico en el que los dos individuos intentan en vano estar comunicado (fotograma 4 – ‚Äú¬ŅQu√© clase de historia es esta? ¬ŅC√≥mo termina? ¬°No la entiendo!‚ÄĚ, se lamenta impotente Andreina despu√©s de escuchar a Aldo recordando en voz alta el d√≠a en que conoci√≥ a Irma).

Aldo es ya un ser vac√≠o y exhausto y su √ļnica opci√≥n es el regreso. Como si Antonioni rebobinara la historia a c√°mara r√°pida, las im√°genes detallan al personaje primordial recorriendo a la inversa el sendero de su peregrinaje original: la vieja carretera, la solitaria gasolinera, las afueras de Goriano, la vivienda de Irma (a quien Aldo contempla a trav√©s de la ventana con un beb√© en brazos ‚Äď fotograma 5) y, por √ļltimo, la colosal composici√≥n met√°lica de la f√°brica a la que el personaje primordial se encarama y desde la que caer√° por √ļltimo al vac√≠o.

David Vericat
© cinema primordial (febrero 2016)

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