Resumen de la película El laberinto del fauno

 

El laberinto del fauno

España / México (2006) *

Duración: 112 Min.

Música: Javier Navarrete

Fotografía: Guillermo Navarro

Guion y Dirección: Guillermo del Toro

Intérpretes: Sergi López (Vidal), Maribel Verdú (Mercedes), Ivana Baquero (Ofelia), Álex Angulo (Doctor Ferreiro), Ariadna Gil (Carmen), Doug Jones (Fauno y Ogro), Manolo Solo (Garcés), César Vea (Serrano), Roger Casamajor (Pedro), Iván Massagué (El tarta), Gonzalo Uriarte (Francés).

España, 1944. Aunque la guerra terminó, grupos de guerrilleros continúan combatiendo en las montañas contra el nuevo régimen.

Una niña sangra en el suelo agonizando.

Un largo tiempo atrás, en un mundo subterráneo, existía una princesa que soñaba con el planeta de los humanos, por lo cual un día, burlando la supervisión escapó, para hallarse, al llegar al exterior con que la luz del sol la cegó y borró de su memoria su pasado, padeciendo como algún ser humano, hasta fallecer.

Pero su padre, el rey, sabía que su alma regresaría algún día aunque quizá en otro cuerpo, en otro tiempo o en otro lugar, y él la esperaría hasta el desenlace.

Un grupo de coches avanza entre pinares. En él va Ofelia, una niña, con Carmen, su madre, leyendo el cuento de hadas.

Su madre, embarazada, se siente indispuesta y tienen que parar para que vomite.

Mientras la espera, Ofelia revela una figura de piedra a la que le falta un ojo. Encuentra al costado una piedra que encaja en el hueco, y al ponérselo sale de la figura una clase de mantis que ella le cuenta a su madre que es un hada, que les persigue cuando la comitiva prosigue su sendero.

En el final de su viaje, un pueblecito en el norte de España, les espera el capitán Vidal, nuevo marido de Carmen, solicitado de remover los últimos vestigios de los guerrilleros republicanos, escondidos en los montes, el cual refunfuña al notar que llegan 15 minutos más tarde de lo que se espera.

Allí Ofelia regresa a conocer a su “hada”, y siguiéndola, se adentra en un espacio que Mercedes, la encargada de los demás integrantes del servicio, le dice que es un laberinto.

Ella le enseña que Vidal no es su padre, ya que el verdadero, era sastre y murió en la guerra.

Como Carmen está muy mal, debe ser atendido inmediatamente por el doctor Ferreiro, que le receta un medicamento, al cual se dirige también Mercedes para pedirle que suba a conocer al monte a un hombre que tiene una pierna herida, aunque este se restringe a entregarle una caja de antibióticos, diciéndole que no ha podido hallar más, dándose cuenta Mercedes de que los vio Ofelia, que tras ello se acuesta con su madre asustada por los extraños ruidos que se oyen en la vivienda, recriminándole a su madre que volviera a casarse, a eso que ella le dice que estuvieron solas bastante tiempo.

Vidal trata de cortar toda contribuye a los hombres del monte bloqueando el ingreso al mismo sugiriendo tres nuevos puestos de supervisión y racionando comida y medicinas.

Ferreiro recrimina al capitán que obligara a su mujer a hacer un viaje tan extenso en su adelantado estado de gestación.

Mientras hablan, el capitán recibe el anuncio de la captura de un hombre y su hijo, al hallar al primero con una escopeta, y aunque él dice que fue a cazar conejos, encuentran publicidad en su bolsa, por lo cual el capitán golpea brutalmente con una botella al hijo para después disparar al padre y tras ello al propio hijo, dándose cuenta después de que, de hecho, llevaban un conejo en su bolsa.

Ofelia escucha un ruido extraño en la habitación, observando entonces a la mantis, que, tras transformarse en hada le pide que la siga hasta el laberinto, en cuyo centro se abre una clase de pozo al que baja y donde la espera un extraño ser que se inclina frente ella, a la que le enseña que es fauno dispuesto a servirla dado que ella es la princesa Moana, hija del rey del reino subterráneo, y le dice que en su hombro izquierdo tiene una marca que lo atestigua, aunque le dice que debe pasar tres pruebas antes de la luna llena para mostrar que no se volvió humana, tras lo cual le distribución el Libro de las Encrucijadas, que debe abrir cuando esté sola, y donde se le mostrará su futuro y lo que debe llevar a cabo, aunque cuando lo abre no ve nada.

Los militares organizan una comida particular con las autoridades locales, para lo que Carmen le distribución a su hija un vestido nuevo y unos zapatos de charol.

Cuando va a bañarse ve que el libro comienza a llenarse de imágenes, observando su marca con apariencia de luna en su hombro de la misma forma que le ha dicho el fauno.

Llega al campamento una remesa de comida y medicinas que ellos repartirán, racionándolas, a la población, para lo que Vidal se quedará con la única llave.

Hace aparición entonces en el monte una lengua de humo y los soldados van hacia el sitio de donde procede.

Entretanto Ofelia lee su libro donde comentan que al inicio de los tiempos hombres, animales y criaturas mágicas vivían en armonía, explicándole que su primera misión es asistir al bosque y buscar un viejo árbol moribundo ya que con su raíz anidó un colosal sapo.

Ella debe meter tres piedras de ámbar en la boca del sapo recobrar una llave dorada que transporta en su vientre para aceptar que el árbol vuelva a florecer.

Ofelia acude al bosque y al llegar al árbol se quita su vestido nuevo para no mancharlo, internándose en el árbol y recorriendo un extenso pasillo donde hay toda clase de bichos hasta llegar al colosal sapo, que lanza su lengua hacia ella, que, haciéndole creer que las piedras de ámbar son animales, se las traga, expulsando su vientre por su boca y con él la llave dorada.

Los soldados llegan entretanto al lugar de donde salía el humo, donde encuentran un frasco de antibiótico, observando que se marcharon antes.

Llena de barro, Ofelia sale con su premio, pero la lluvia hizo que su vestido volara de donde lo dejó, encontrándolo lleno de barro.

Las autoridades locales llegan a la cena, mientras Carmen se preocupa por la desaparición de su hija.

A lo largo de la cena Vidal les enseña que entregarán una cartilla de racionamiento a cada habitante para evadir que logren ofrecer comida a los del monte, que afirma tienen a un herido dada la aparición del antibiótico, dando por seguro que ellos triunfaron la guerra y que está dispuesto a matar a todos los rojos.

Carmen cuenta que se conocieron ya que su previo marido le confeccionaba los trajes al capitán y coincidieron algún tiempo después, aunque a Vidal no se ve agradarle que cuente su historia.

Mientras cenan Mercedes sale a llevar a cabo señales con su lámpara a los del monte cuando ve que hace aparición Ofelia llena de barro, haciéndole su madre, muy enojada que se bañe para quitarse el barro, observando mientras lo realiza otra vez al “hada”, a la que la niña le pide que la lleve al laberinto, ya que ya tiene la llave.

Una vez allí, el fauno le dice que conserve la llave, ya que la necesitará próximamente.

Mientras trata de leer otra vez el libro, que ve que hace aparición lleno de sangre, escucha ruidos en la habitación de su madre por lo cual lo cierra, encontrando a su madre sangrando, diciéndoles el médico que requiere reposo absoluto y que debe mantenerse sedada la más grande parte del tiempo, debiendo Ofelia moverse a otra habitación, pidiéndole Vidal que la cure cueste lo que cueste.

La niña le dice a Mercedes que sabe que contribuye a los del monte aunque no se lo dirá a nadie, y, de hecho, poco después partirán con el médico hacia el monte donde ella está con su hermano Pedro, uno de los guerrilleros.

El médico visita al herido, un hombre al que llaman el “Francés”, aunque afirma que no hay forma de socorrer la pierna del Francés, por lo cual debe cortársela.

El fauno visita esa noche a Ofelia y le recrimina que evitara la segunda prueba, más allá de lo cual se ve dispuesto a ayudarla, entregándole una mandrágora, una planta que soñaba con ser humana y le pide que la ponga bajo la cama de su madre en un cuenco con leche fría dándole de beber cada mañana dos gotas de sangre.

Le enseña tras ello su siguiente misión que le dice será internarse en un espacio donde verá que hay un lujoso banquete aunque no puede comer ni beber nada para no fallecer.

Con una tiza que le distribución debe dibujar en su habitación el contorno de una puerta. Debe abrirla y poner un reloj de arena y una vez adentro dejarse asesorar por las hadas y regresar antes de que caiga el último grano de arena del reloj, entregándole un estuche con tres hadas, que la ayudarán.

Ofelia se adentra en un extenso pasillo, hasta una salón donde hay dispuesto un banquete lleno de cosas apetitosas, presidido por un ogro sin ojos, junto al cual hay un montón de zapatos de niños devorados.

Las hadas la guían hasta unas pequeñas puertas donde probará su llave hasta hallar que abre una de ellas de la que saca un puñal dorado.

Cumplida su misión, y de regreso, coge unas de las apetitosas uvas y se las come, despertándose en ese instante el ogro, que tras ubicar los ojos en sus manos puede observarla, dirigiéndose hacia ella, que no hace caso a las observaciones de las hadas, a dos de las cuales atrapa el ogro y se las come.

La niña corre entonces hacia la puerta perseguida por el ogro, a pesar de que los granos de arena del reloj se terminan y se cierra la puerta, por lo cual debe colorear con su tiza mágica otra puerta, consiguiendo salir en el último instante.

En el monte Ferreiro trata de seducir a los guerrilleros de que crucen la frontera, mientras Mercedes, que se realizó con una copia de la llave del almacén, se la otorga.

Ofelia ubica la mandrágora en el cuenco de leche como le ha dicho el fauno, observando que se desplaza, y le otorga su sangre, observando desde debajo de la cama la llegada del médico, que le enseña a Vidal que la fiebre bajó milagrosamente y Carmen está mejor, más allá de lo cual Vidal le dice que si debe elegir, que salve al niño.

Mientras hablan se escuchan detonaciones en el monte, por lo cual otra vez los militares van hacia allí mientras Ofelia le asegura a su hermano que lo llevará a su reino y lo convertirá en un príncipe.

Los soldados llegan hasta el sitio donde ocurrió la explosión, encontrando que esta iba apuntada contra un tren, del que no abrieron ni un solo vagón ni se llevaron nada, escuchándose en ese instante otra explosión, esta en el cuartel al que vuelven rápidamente, encontrándose al regresar con que los guerrilleros asaltaron la bodega tras espantar al abultado de los soldados con el señuelo del tren, observando Vidal que el candado de la misma está abierto y no roto.

Le avisan de que consiguieron acorralar a un grupo, con el que alcanzan terminar, rematando Vidal sin piedad a uno de ellos que quedó herido, tras lo cual encuentran a otro que tiene solo un tiro en la pierna al que detendrán para interrogarlo, mostrándole Vidal que está dispuesto a usar toda clase de instrumentos de tortura.

El fauno vuelve a conocer a Ofelia, que le cuenta que hubo un incidente ya que rompió las reglas, y por esto le afirma que no podrá regresar y su espíritu se quedará para toda la vida entre los hombres y ellos desaparecerán para toda la vida con su memoria.

Vidal se utiliza tan duramente con el detenido, que por la mañana necesitan la asistencia del doctor Ferreiro, observando Valdés que el antibiótico que este tiene en su maletín es el mismo que hallaron en la montaña.

El prisionero le cuenta a Ferreiro mientras este lo atiende que, aunque poco, confesó algo, pidiéndole al doctor que acabe con su historia, inyectándole este una medicina y asegurándole que no sentirá más mal.

Antes de proceder a por Ferreiro, Vidal escuchó ruidos en el cuarto de su mujer, encontrando a Ofelia bajo la cama, triste tras ver que la mandrágora por el momento no se desplaza. Ve él también la mandrágora y escoge destruirla entre los gritos de la niña que le enseña que es una raíz mágica que le regaló un fauno, lo que enoja aun más a Vidal que recrimina a Carmen que le deje leer muchos cuentos de hadas.

Nuestra Carmen lanza la raíz al fuego que se retuerce chillando, cayendo entonces Carmen, con terribles dolores.

Otra vez en su salón de torturas, Vidal recrimina a Ferreiro que no le obedeciera, y que acabara con el preso, diciéndole el doctor que obedecer por obedecer solo lo hacen personas como nuestro Vidal, tras lo que se marcha, disparándole el capitán mientras lo realiza, por la espalda, hasta terminar con él, por lo cual, frente la carencia de un doctor tienen que recurrir al jefe del botiquín para que atienda a Carmen presa de terribles dolores, y la cual muere poco después, aunque su hijo nace vivo.

Vidal interroga a Mercedes sobre el asalto a la bodega, explicándole que más allá de las granadas y los explosivos, el candado no se encontraba forzado.

Sabiéndose próximo de ser descubierta, y temiendo la venganza de Vidal, Mercedes escoge marcharse, yendo antes de llevarlo a cabo a despedirse de Ofelia, que le suplica la lleve con ella, saliendo juntas hacia el bosque, cuando de repente son interceptadas por Vidal y sus hombres, encerrando a aquella mientras, tras conocer las cartas que llevaba para los del monte, ordena que busquen a quienes las escribieron, contándole a Mercedes, como antes lo logró con el previo

Encontrando las cartas que iba a llevar a los del monte pide que busquen a los que las escribieron, mientras se enlista para torturarla e interrogarla sobre los guerrilleros.

Pero Mercedes, que siempre llevaba su cuchillo escondido en la cintura consigue cortar con él las cuerdas clavándoselo a Vidal primero en la espalda y después por enfrente, para después rajarle la cara, para, tras mencionarle que espera que no le lleve a cabo daño a la niña, escapar.

Más allá de ello es alcanzada y cercada por los soldados, amenazando entonces con suicidarse con el cuchillo, instante en que suenan numerosos tiros que terminan con los soldados que la rodeaban, mostrándose tras ello el hermano de Mercedes con sus hombres.

Ofelia, que está encerrada, recibe la visita del fauno, que, más allá de su enfado, dice que le dará otra ocasión, debiendo para eso coger a su hermano y llevarlo al laberinto.

Dos de los soldados heridos vuelven y dan la voz de alarma.

Vidal se cose a sí mismo la boca que Mercedes le rajó mientras Ofelia, tras escapar, por medio de su tiza mágica se aproxima a por el bebé sin que la vea Vidal, al que uno de sus hombres le cuenta lo ocurrido.

Ofelia explota su marcha para poner en su copa unas gotas de láudano, con el que mantenían sedada a su madre, tras lo que coge a su hermano.

Vidal siente un fuerte escozor tras tomar la copa con el líquido que le puso Ofelia, a la que revela entonces con su hermano en brazos, pidiéndole que lo deje, a eso que ella se niega, saliendo corriendo con él hacia el laberinto, perseguida por un Vidal ya muy débil.

Llegan hasta el laberinto, donde el fauno le pide que le otorgue el niño, ya que es requisito derramar algunas gotas de sangre inocente para que se abran las puertas, a eso que la niña se niega, más allá de que ello suponga abandonar sus permisos.

Mientras habla con el fauno hace aparición Vidal, que mira cómo la niña habla sola.

Le quita al niño y le dispara sin compasión, más allá de que está a la salida del laberinto con los rebeldes esperándole, tras haberse hecho con el cuartel.

Sabiendo que llegó su hora, Vidal le distribución el niño a Mercedes y le pide que le cuente a su hijo en el momento que murió, a eso que ella le dice que su hijo no sabrá que él existió antes de que su hermano acabe con su historia.

Mercedes encuentran tras ello a Ofelia próximo de fallecer al límite del pozo del fauno.

Mientras se derrama su sangre Ofelia se ve accediendo en la corte vestida de princesa, donde la esperan los reyes, que son sus reales padres, Carmen y el sastre, los cuales le comentan que, dado que derramó su sangre en lugar de la de un inocente, superó la tercera prueba, que era la más considerable, por lo cual ingresa a su lugar entre los reyes.

Poco después la niña expira entre los llantos de Mercedes.

La princesa reinó con justicia y amabilidad por varios siglos y que fue querida por sus súbditos dejando tras de sí pequeñas huellas de su paso por el planeta visibles solo para esos que saben en dónde ver.

Calificación: 3