Resumen de la película Esta tierra es mía

 

Esta tierra es mía

This land is mine (1943) USA

Duración: 100 min.

Música: Lothar Perl

Fotografía: Frank Redman

Guion: Dudley Nichols

Dirección: Jean Renoir

Intérpretes: Charles Laughton (Albert Lory), Maureen O’Hara (Louise Martin), George Sanders (George Lambert), Walter Slezak (Erich von Keller), Kent Smith (Paul Martin), Una O’Connor (Emma Lory), Philip Merivale (Profesor Sorel), Thurston Hall (Manville), Ivan F. Simpson (Juez), George Coulouris (Fiscal), Nancy Gates (Julie Grant), John Donat (Edmund W. Lorraine).

Albert Lory es un apocado instructor en un colegio de una pequeña localidad ocupada por los nazis que, más allá de su edad vive con su madre y está secretamente enamorado de su vecina, la también profesora Louise Martin, fundamento por el que es objeto de las burlas de sus estudiantes. Burlas que incrementan cuando a lo largo de los bombardeos tiembla como un niño abrazado a su madre.

Paul, hermano de Louise, trabaja en la compañía ferroviaria que dirige George Lambert, prometido de esta, al que Louise solicita que lleve a cabo valer su amistad con los nazis y les pida explicaciones por haber entrado en su caso y requisado las páginas que, gracias a la censura arrancaron de los libros de texto y que ella guardaba para lograr volverlos a pegar.

Pese al estado policial hay un sabotaje en los ferrocarriles que hace chocar a dos trenes cargados de comida, a pesar de que los nazis lo hacen pasar por un incidente para evadir mártires.

Pero no podrán pasar por prominente un atentado dirigido contra el más grande Von Keller, el más prominente mando de la región tras desmantelar una imprenta clandestina que imprimía octavillas. Y en respuesta a esa acción, realizada por Paul, detienen a numerosas personas, entre las que está el instructor Sorel, el director judío de la escuela, al que Lory adora, sin que sirvan de nada los ruegos de Louise, que trata de buscar el acompañamiento de George, el cual se expone conveniente a los alemanes, decepcionando a su novia que lo deja.

Un nuevo atentado contra un convoy provocará novedosas detenciones, entre ellas la de Lory, por lo cual su madre acude inútilmente a todas las estancias, hasta que al final va a conocer a George Lambert al que le cuenta que el creador de los sabotajes es Paul Martin, al que vio en numerosas oportunidades esconderse de los nazis después de los atentados.

Los nazis acuden a buscarlo al trabajo, y, aunque arrepentido de su chivatazo, George trata de avisarlo, al final es abatido.

Puesto Albert en independencia, Louis piensa que lo logró delatando a Paul. Y Albert, que ignoraba lo ocurrido se entera por su madre de que fue ella quien lo delató frente George.

Von Keller le pide a este que se reconcilie con Louise para conseguir el nombre de los cómplices de Paul. Pero George, que se siente culpable se suicida justo cuando llegaba Albert a vengarse por su delación, siendo acusado él de su muerte, alentada por los celos.

Lory acude sin abogado al tribunal señalando que él por su cobardía jamás podría haber matado a George aunque lo deseara, contando que fue su madre quien, por amor lo delató. Tras ello acusa a las clases medias por su conveniencia por elegir sostener sus negocios a combatir contra la invasión. Acusa además al alcalde, pidiendo el fiscal entonces un receso.

Nuestro Von Keller lo visita esa noche en su celda diciéndole que será absuelto, ya que harán mostrarse una nota de confesión.

Pero cuando por la mañana ve desde su celda cómo son fusilados el instructor Sorel y otra gente, repudia por falsa la carta aportada por el fiscal y prosigue con su alegato en el que acusa a los colaboracionistas reconociendo su amor por Louise y animando al sabotaje.

El jurado sin la necesidad de retirarse a deliberar lo afirma inocente por concordancia, tras lo cual y con Louise, su amor incondicional vuelve al colegio donde frente los niños, que por el momento no le ven como un cobarde dará su última lección: la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, siendo detenido como esperaba., tras lo cual, feliz, se despide de Louise, que continúa su tarea leyendo los próximos artículos de los Derechos Humanos.

Calificación: 4