Resumen de la película Están vivos

 

 

Est√°n vivos

 

They live (1988) * USA
También popular como:
“Sobreviven” (Hispanoam√©rica)

Duración: 93 Min.

M√ļsica: John Carpenter (Alan Howarth)

Fotografía: Gary B. Kibbe

Guion: John Carpenter (Como Frank Armitage) (Historia corta: Ray Nelson)

Dirección: John Carpenter

Int√©rpretes: Roddy Piper (John Nada), Keith David (Frank Armitage), Meg Foster (Holly Thompson), Raymond St. Jacques (Predicador), George Flower (Vagabundo), Peter Jason (Gilbert), John Lawrence (Hombre barbudo), Susan Barnes (Mujer de pelo casta√Īo).

John Nada cruza las v√≠as del tren y se dirige hacia Los √Āngeles cargado con una mochila, dirigi√©ndose a una oficina de empleo donde cuenta que trabaj√≥ en Denver, Colorado en una compa√Ī√≠a a lo largo de 10 a√Īos hasta que lleg√≥ la crisis y en una semana quebraron 14 bancos.

La gobernante le comunica de que no hay puestos accesibles.

Empieza a deambular por la localidad llegando a un parque donde ve a un pastor ciego que, como si estuviera un poco loco habla a unos pocos ayudantes de unos seres que tienen a los terrícolas y se alimentan de ellos, y que están a lo que nos rodea y en nuestro interior.

Nada se va al notar que se aproxima la policía con ánimo de disolver la reunión.

Durante la noche se sienta con un grupo de mendigos alrededor de un fuego, mientras mira la televisión de una casa cercana.

Al pasar frente a una obra le pide trabajo al solicitado, afirmando llevar sus propias utilidades, ofreciéndole el trabajo, aunque le reportan de que solo abonan el sueldo base, pidiendo él comentar con los sindicalistas.

Empieza a trabajar duramente, aunque en el final de la día el solicitado le dice que se busque un sitio para reposar que no sea en la obra, informándole que no le pagarán hasta el jueves.

Un compa√Īero de la obra, Frank Armitage le dice que si busca hospedaje √©l lo acompa√Īar√° hasta un vecindario donde hay habitaciones, y aunque no le contesta lo sigue hasta llegar a un poblado de chabolas donde comen por medio de la beneficencia, llamando la atenci√≥n al ser nuevo entre los dem√°s desfavorecidos.

Frank le cuenta que su mujer y sus hijos están en Detroit y que no los ve desde 6 meses antes, contándole que allí las factorías han comenzado a despedir gente y ellos debieron aceptar sueldos ridículos, y los patronos se lo agradecieron despidiéndolos, mientras ellos se paseaban en sus enormes limusinas.

Se√Īala que los trabajadores se mord√≠an unos a otros y que para hacer mejor uno debe pasar por arriba del otro.

Nada le dice que él respeta las reglas y que todos pasan apuros.

Mientras pasea por el establecimiento mira a dos hombres observando la televisión, que todo el tiempo se pausa con interferencias, mostrándose en pantalla un hombre que, como el predicador del parque, dice que viven en un estado de conciencia causada artificialmente y que están manipulando sus mentes, sintiendo los que lo observan fuertes problemas.

El hombre les dice desde la televisi√≥n que crece el n√ļmero de indigentes y la sociedad es cada vez m√°s represiva y cada uno piensa en su confort y que est√°n intentando de eliminar nuestra conciencia.

Y mientras escucha al hombre de la tele ve al predicador que se encontraba antes en el parque que se ve decir lo mismo que el hombre de la televisión hasta que Gilbert, uno de los voluntarios del campamento se lo transporta a la iglesia a la fuerza.

Por la ma√Īana, y mientras se dirige al trabajo, Nada se cruza con Gilbert, que llega de la iglesia, y, le pregunta por los ensayos del coro, que le dice sinti√≥ hasta las 4 de la madrugada, respondi√©ndole Gilbert que estuvieron cocinando hasta tarde, ya que tienen varios necesitados y les transporta un largo tiempo.

El indigente contin√ļa por la ma√Īana observando la tele, como hac√≠a la noche previo, mientras siguen las interferencias, denunciando el hombre que pausa las emisiones que est√°n acabando con la clase media y cada vez hay m√°s pobres y est√°n convirti√©ndolos en esclavos, lamentando carecer de la fuerza que se requiere para cortar la se√Īal, volviendo los problemas a quienes ven la televisi√≥n.

Gilbert, tras ver el mensaje en al la televisión sale corriendo otra vez hacia la iglesia visto por Nada, que se aproxima hasta la misma con curiosidad, oyendo otra vez al coro cantando.

John se cuela con curiosidad en la escuela accediendo en una estancia llena de cajas y productos de laboratorio, observando un letrero que indica: “Ellos viven, nosotros dormimos”, tras lo cual ve que los coros no hay, y que hablamos de un magnetof√≥n que reitera los c√°nticos todo el d√≠a para emular que est√°n ensayando.

En la capilla hay reunido un grupo de hombres, con Gilbert a la cabeza, y entre los que est√° el hombre que pausa la se√Īal de televisi√≥n, con una enorme antena parab√≥lica, detallando Gilbert que sus interrupciones de la programaci√≥n solo duran unos segundos en onda, por lo cual tienen que intentar otra cosa.

Se preguntan también de dónde sacarán el dinero para crear más gafas, afirmando que requieren gente novedosa preparada para pelear con ellos.

Y de repente se ve asombrado por el predicador ciego, que le pide que le deje tocarle la cara, d√°ndose cuenta de que es un trabajador al tocar sus manos.

√Čl se marcha, aunque √©l sacerdote le afirma que volver√°.

Fuera mira cómo un helicóptero sobrevuela sobre ellos.

Frank mira cómo Nada vigila a Gilbert con unos prismáticos con los que ve cómo comienza a sacar cajas de la iglesia y a meterlas en su coche.

Frank le pregunta qué está realizando, explicándole John que se coló en la iglesia y que no existe el coro, que es una grabación y que le pareció que era una clase de laboratorio, contándole que Gilbert está sacando cajas, sugiriéndole su amigo que no se misión con nadie ni moleste.

John contin√ļa vigilando todo el d√≠a, observando al llegar la noche que se aproxima un helic√≥ptero, instante en que la multitud que se encontraba en la iglesia sale corriendo y huyen, llegando entonces incontables coches de polic√≠a acompa√Īados por gr√ļas, que cubren la iglesia y penetran en ella, un enorme despliegue que arrasa el establecimiento ayudados por los focos del helic√≥ptero.

Mientras trata de escapar, John mira cómo un grupo de policías se transporta al predicador y al hombre de las emisiones, golpeándolos brutalmente, corriendo él con un jóven que se encontraba escondido, y colándose en una vivienda para evadir que la policía los atrape, donde se unen a otros huidos.

A la ma√Īana siguiente acude al descampado, en este momento arrasado, donde los que lograron hu√≠r rebuscan para intentar hallar sus cosas, observando la iglesia, tambi√©n arrasada a la que se dirige, y donde no queda nada, excepto una caja que vio el d√≠a previo por al azar oculta tras unas maderas, cogi√©ndola y llev√°ndola hasta callej√≥n, donde al abrir la caja mira que est√° llena de gafas.

Tras ocultar la caja en un cubo de basura, se transporta unas gafas que se pone mientras pasea por la localidad, comprobando que ve las cosas en blanco y negro y cosas extra√Īas, leyendo entre otras cosas al ver un aviso de ordenadores, que al ponerse los lentes es un letrero que pone “Obedeced”, y tras otro, que comunica unas vacaciones en el Caribe, lee “Casaos y reproduc√≠os”, para ver varios m√°s con mensajes como “No pens√©is” o “Consumid”, observando que durante la localidad tras cada letrero hay mensajes de ese tipo: “Ved la televi√≥n-2,, “Comprad”, “Trabajad 8 horas y reposar ocho horas”, “no despert√©is”, “someteos”‚Ķ

Se fija entonces en un hombre al que ve que tiene cara de calaveras rob√≥ticas, observando que en el dinero hay un mensaje de “este es tu dios”, observando despu√©s por la calle a m√°s gente con cara de robot, incluidos los mandatarios.

Mira despu√©s en una tienda de comestibles a una mujer que le habla a su reloj de pulsera diciendo que encontr√≥ a uno que puede ver, ense√Īando que es un hombre blanco que transporta unas gafas de sol.

Llegan entonces dos policías, que le preguntan quién le dio los lentes, aunque cuando van a detenerlo consigue quitarles sus armas y terminar con ellos.

Intentando de evitar al resto de la policía se cuela en un banco cercano, empezando a disparar contra los que tienen cara de calaveras., aunque ve cómo uno de ellos se desvanece tras manejar su reloj de pulsera antes de que logre dispararle.

Y al irse mira una clase de platillo volante que lo graba con su cámara, al que dispara destruyéndolo.

Se oculta tras ello y va hasta un estacionamiento donde secuestra a una mujer, Holly Thompson, que iba a coger su coche, para que le ayude a huír de allí, pidiéndole que no vaya muy rápidamente para no llamar la atención, observando que fuera hay un colosal despliegue policial.

Frank le pide a la mujer que lo lleve a su casa aguardando estar seguro allí.

Una vez en su casa John se expone agotado tolerando migra√Īas debido al uso de los lentes que dice que son como una sustancia que no puede dejar cuando las empez√≥ a utilizar, mostr√°ndose Holly asustada, ya que no sabe lo que quiere y teme que desee abusar de ella, dado que tiene un arma, pidi√©ndole que no le realice da√Īo.

John se disculpa por su modo de accionar, haciéndole ver que están siendo controlados.

Ella le cuenta que se denomina Holly Thompson y que es ayudante de programas en el canal 54, y cuando él se ve más confiado ella lo golpea duramente y lo lanza por la ventana, tras lo que llama a la policía.

Nada cae por una ladera, y, pese al fuerte golpe consigue escapar y esconderse mientras ve arrimarse a los coches policiales, no disponiendo ya de gafas para ver la verdad.

Gracias a los fuertes golpes recibidos, John deambula sin fuerzas por las calles hasta quedarse dormido en un callejón.

Cojeando vuelve a la obra donde ve a Frank que le pregunta a cuántas personas ha matado, respondiendo él que a ninguna, ya que no eran personas, diciéndole Frank que tiene mujer e hijos, por lo cual le pide que le deje pacificamente.

Su imagen comienza a salir en todas las televisiones mientras vuelve al callejón donde escondió los lentes, no encontrándolas ya, aunque entonces mira un camión de la basura, subiéndose al mismo y intentando encontrar entre toda la basura hasta ofrecer con la caja, cogiendo algunas gafas antes de caer del camión cuando este empieza su marcha.

Frank lo encuentra allí y le distribución la paga de esa semana, aunque le pide que se mantenga distanciado de él y que se esconda, golpeándolo cuando John se aproxima a él pidiéndole que se ponga los lentes.

John trata más allá de todo de convencerlo, diciéndole que está intentando de socorrer su historia, devolviéndole el golpe, dando por seguro que si no se pone los lentes por las buenas lo hará por las malas, empezando una extendida y dura pelea entre los dos, consiguiendo tras ella ponerle los lentes, con las que Frank consigue ver también a dos de la gente con cara de esqueleto, los cuales reportan a través de su reloj de su presencia, yendo juntos por la localidad hasta un hotel donde piden una habitación.

Una vez en ella Frank le pregunta de dónde vienen esos seres y cuánto llevan en la Tierra, sin que John sepa responderle, planteándose hallar a quienes hicieron los lentes.

Durante la noche distribuyen confidencias, contando John que de ni√Īo su padre le llevaba al r√≠o y le contaba cosas, sinti√©ndose protegido, pero que despu√©s se volvi√≥ mezquino y comenz√≥ a maltratarlo, por lo cual sali√≥ de casa a los 13 a√Īos, ya que una vez trat√≥ de matarlo con una navaja de afeitar.

Se pregunta Frank si no estuvieron siempre all√≠ y disfrutan vi√©ndolos, asegurando su compa√Īero que se les acab√≥ la bicoca, ya que por el momento no es el ni√Īo que su padre maltrataba.

Frank sale a adquirir comida, siendo visto por Gilbert, que también transporta gafas y que les comunica de una reunión que habrá esa noche y a la que tienen que asistir teniendo precaución de no ser vistos.

Los dos amigos acuden armados hasta el sitio de la reuni√≥n, anim√°ndoles una vez all√≠ una mujer a quitarse los lentes, dado que todos son humanos, y entreg√°ndoles la √ļltima novedad, unas lentillas que no agotan tanto ni tienen tantas interferencias.

En televisi√≥n el hombre que pausa las emisiones sugiere que sabe que se emite una se√Īal cada segundo a trav√©s de los televisores que tienen la posibilidad de ver inclusive quienes no tienen idea leer, habiendo incrementado desde 1958 el di√≥xido de carbono, el fluorocarburo y el metano porque est√°n convirtiendo su atm√≥sfera en la de ellos.

Gilbert, por su lado les dice que la mayoría de los policías, aun humanos, los buscan, suponiendo que hablamos de comunistas que quieren derrocar al gobierno y que varios tratan de corromperlos para que abandonen sus ideas comunistas prometiéndoles riqueza y poder, realizando que sus cuentas aumenten y se vuelvan ricos.

Les ense√Īa tambi√©n que la Tierra es el tercer mundo de los extra√Īos, un mundo del que desean utilizar sus elementos naturales hasta agotarlos e proceder a otros planetas.

Les reportan también de que logran desvanecerse y estar comunicado a través de sus relojes, receptores con los que se oyen todas sus transmisiones, aunque tienen un código misterio que no consiguieron conocer aun, haciéndose Frank con uno de los que consiguieron incautar.

Les detallan también todas las armas que han logrado hallar, deseando hacer una unidad de asalto para atacarles llegado el instante correcto frente a las demandas de algunos de empezar a accionar ya, animándoles a sostener las apariencias y volverse precavidos.

Se√Īalan que tienen tambi√©n un profesional que trata de investigar su sistema de transmisiones, suponiendo que quiz√° la se√Īal proceda de un solo punto y que la destrucci√≥n de su fuente permitir√≠a a todos ver c√≥mo son verdaderamente, lo que es afirmado por una mujer que llega en ese instante, Holly, que est√° entre ellos.

Después mira que John está allí, preguntándole si está bien y pidiéndole perdón por lo ocurrido, ya que no sabía lo que se encontraba ocurriendo.

Y mientras hablan se escucha una fuerte explosión, irrumpiendo en el sitio de la reunión centenares de policías que disparan contra todos ellos y acabando con Gilbert y con todos los que tratan de confrontar a ellos disparándoles.

Frank recopila a John del suelo, aun conmocionado por la explosi√≥n y huye con √©l, logrando tambi√©n Holly escapar ayudada por numerosas personas que la recogen del suelo, observando c√≥mo aquellas personas que la acompa√Īaban caen abatidas por los tiros, consiguiendo ella escapar tambi√©n.

Los que consiguieron escapar son acosados por policías que esperan fuera, aunque Frank y Nada, bien armados, alcanzan liberarse de quienes les acechan, escondiéndose en un callejón, mostrándose John preocupado por Holly.

Mientras están escondidos Frank trata de interceptar sus transmisiones con el reloj que se llevó, siendo localizados por incontables policías que estan destinados hacia el callejón en que están y donde no tienen escapatoria, consiguiendo entonces Frank, sin entender cómo lo logró, que el reloj ande, abriéndose una clase de agujero con ellos, que el reloj les comunica, permanecerá abierto 10 segundos.

Frank recela de meterse en el agujero, pero Nada le conmina a que lo realice, realizando √©l lo mismo antes de que se cierre, y logrando llegar as√≠ hasta un largu√≠simo t√ļnel vac√≠o por el que avanzan recelosos intentando de hallar una salida.

A lo largo de su caminata ven una garita donde dos soldados escuchan la novedad de que la operaci√≥n “Pu√Īo de acero” fue un terminado √©xito, habiendo conseguido remover a todos los terroristas.

Contin√ļan tras ello por el pasillo que termina en el lujoso sal√≥n donde est√° reunida la √©lite de los extraterrestres, dando de ellos una charla donde aboga por ayudar con los terr√≠colas, algunos de ellos all√≠ presentes, y a los que les se√Īalan que tienen que rebajar los costos en armamento para que baje la inflaci√≥n, presumiendo de que su ej√©rcito elimin√≥ a la mayor√≠a de los rebeldes y que seguir√°n defendiendo la paz.

El vagabundo del poblado, que siempre se encontraba observando la televisión se encuentra dentro de los ayudantes a la reunión, y en este momento, vestido con smoking les proporciona la bienvenida y les dice que tienen que quitarse ya los harapos, ya que por el momento no son unos parias, alabando a los extraterrestres, que les han acogido, diciéndole a Nada que se encontraba seguro de que se uniría a ellos.

Les ense√Īa que est√°n dentro de la base de operaciones desde donde dirigen sus sensores hacia el planeta exterior, explic√°ndoles la utilizaci√≥n de los relojes monitorizados.

Les exhibe también el puerto desde el que parten hacia su planeta, que ven al fondo, o dentro del propio mundo, siendo una clase de transbordador interplanetario.

Tras ello les muestras la sal√≥n en que est√° el centro de control, desde el que sale la se√Īal por v√≠a sat√©lite para ser recibida a nivel mundial.

Llegan después al Canal 54, desde donde observan, hacen los servicios de noticias, procediendo una vez allí Nada y Frank a sacar sus pistolas y disparar contra los guardianes, a pesar de que los locutores están tras un cristal blindado al que no pueden entrar.

Le preguntan al vagabundo d√≥nde est√° el transmisor desde el que env√≠an las se√Īales, dici√©ndoles este que en la azotea, aunque trata de persuadirles para que no sigan, ya que dar√°n al traste con un enorme negocio, dado que no queda ning√ļn otro rebelde y si les asisten podr√°n favorecerse y ser contentos, ganando bastante dinero.

El vagabundo se desvanece antes de que Frank acabe con él, procediendo tras ello a asaltar el estudio tras ubicar una granada en la puerta, consiguiendo interrumpir las emisiones y acabando con todos los extraterrestres que están allí.

Sabiendo que Holly trabaja allí pregunta por ella mientras tratan de hallar el sendero hacia la azotea, siendo perseguidos por los soldados, debiendo liberarse de cuantos les van al paso.

A lo largo de la subida encuentran a Hollly y se la llevan con ella, y mientras John sube el √ļltimo tramo de escaleras hacia la azotea Holly llama la atenci√≥n a Frank sacando una pistola y dispar√°ndole, acabando as√≠ con su historia.

John llega hasta el transmisor, una colosal antena parabólica y se dispone a destruirla cuando llega Holly que, apuntándole con su arma le dice que no le conviene llevarlo a cabo y que no se entrometa, ya que no puede vencer, observando cómo se muestran numerosos helicópteros que le conminan a distanciarse de la antena parabólica o acabarán con él.

John deja su arma, para rápidamente sacar otra que llevaba oculta en la manga, y, tras terminar con Holly disparar a la parabólica justo antes de que terminen con él los tiros que llegan desde los helicópteros.

Con el transmisor destruido y sin poder enviar la se√Īal, los humanos empiezan a conocer las cosas como son de todos modos, conociendo que algunos de sus vecinos o los presentadores son de todos modos extraterrestres, observando una mujer mientras hac√≠a el cari√Īo con un hombre c√≥mo quien tiene debajo se encuentra dentro de los extraterrestres.

Calificación: 2