Fábulas de Esopo: La hormiga y el saltamontes

Un dĂ­a de verano, un saltamontes saltaba, tocaba el violĂ­n, gorjeaba y cantaba a pleno pulmĂłn. Una hormiga pasĂł junto a Ă©l, inclinada bajo la carga de un grano de arroz que llevaba.

“¡Mi querida hormiga! Deja tu carga cansada. ¡Mira, qué día tan brillante y soleado es! Ven a cantar conmigo en lugar de trabajar duro ”, dijo el saltamontes.

“Estoy ayudando a almacenar comida para el invierno”, dijo la hormiga. “Y te aconsejo que hagas lo mismo, amigo mĂ­o”.

“ÂżPor quĂ© preocuparse por el invierno?” respondiĂł el saltamontes. “TodavĂ­a hay mucho tiempo y tenemos mucha comida por el momento”.

“Como quieras”, dijo la hormiga y continuó su camino.

Cuando llegĂł el invierno, el saltamontes no tenĂ­a comida. Todo estaba cubierto de nieve y se encontrĂł muriendo de hambre. DeambulĂł y se encontrĂł con las hormigas, que estaban distribuyendo maĂ­z y granos que habĂ­an recolectado en el verano. Entonces el saltamontes supo: “Siempre es mejor prepararse para los dĂ­as futuros de necesidad”.