Resumen de la película Fedora

 

 

Fedora

 

Fedora (1978) * Alemania / Francia

Duración: 114 min.

M√ļsica: Mikl√≥s R√≥zsa

Fotografía: Gerry Fisher

Guion: Billy Wilder y I. A. L. Diamond (N.: Thomas Tryon)

Dirección: Billy Wilder

Int√©rpretes: William Holden (Barry Detweiler / “Dutch”), Marthe Keller (Fedora / Antonia). Hildegard Knef (Condesa Sobryanski), Jos√© Ferrer (Dr. Vando), Frances Sternhagen (Miss Balfour), Mario Adorf (Director del Hotel), Stephen Collins (Barry Detweiler joven), Hans Jaray (Conde Sobryanski), Gottfried John (Kritos), Michael York (√Čl mismo), Henry Fonda (Presidente de la Academia).

El tren se dispone a ingresar a toda agilidad en la estaci√≥n cuando de la oscuridad aparece una mujer cubierta en una cubierta que corre hacia el mismo lanz√°ndose a la v√≠a sin escuchar una voz que grita su nombre: “Fedora”.

Los informativos reportan de la triste muerte de Fedora, una actriz de origen polaco de la que nadie conocía su verídica edad, puesto que realizó películas durante numerosas décadas siempre con un aspecto envidiable, habiendo encarnado a lo largo de su trayectoria papeles tan destacables como los de Madame Bovary, Juana de Arco o Lola Montes.

Sus restos fatales son expuestos en la vivienda parisina de la actriz para que sus una cantidad enorme de fan√°ticos logren ofrecerle su √ļltimo adi√≥s.

Y de hecho una cantidad enorme de personas desfilan frente su féretro dejando centenares de ramos de flores, siendo uno de los que desfilan frente ella Barry Detweiler, que ten en cuenta que Fedora logró un enorme trabajo a lo largo de su trayectoria sin importar lo difícil de su historia.

Mira la orquesta que acompa√Īa el desfile de personas, y la gente m√°s cercanas a la actriz, que observan desde un balc√≥n y entre las que Barry reconoce a los condes Sobryanski, a Nuss Balfour y al Doctor Vando, a los que considera unos hip√≥critas.

Piensa tras ello que quiz√° Fedora vivir√≠a aun si no hubiera ido √©l a buscarla a Corf√ļ solo dos semanas antes.

Detweiler lleg√≥ a la isla y, al firmar como productor, el director del hotel le da su mejor suite, aunque cuando le dice que aunque productor lo es sin dependencia, obtiene una habitaci√≥n habitual con “aire acondicionado”, que pr√≥ximamente revela es un ventilador en el techo.

Lo primero que hace es llamar por teléfono a Villa Calypso donde le dijeron está Fedora como invitada de la Condesa Sobryanski, aunque allí quien le coge el teléfono es Miss Balfour, que lo tiene bajo llave y que le afirma que su viaje fué en vano, ya que Fedora no está allí, y aunque él reitera que que debe debatir un asunto muy considerable con ella, Miss Balfour le reitera que no está allí.

Pero el director del hotel le afirma que √©l mismo la vio un d√≠a en el pueblo, ofreci√©ndole los servicios de su cu√Īado, que tiene una barca, y que es el √ļnico medio de entrar a la isla en que est√° localizada Villa Calypso y donde le afirma est√° Fedora con la due√Īa de la villa, la condesa, el Doctor Vando y Miss Balfour, una dama de compa√Ī√≠a.

Detweiler contrata al cu√Īado del director del hotel y va a la isla, aunque en lugar de llamar a la puerta la circunda hasta llegar a un espacio que est√° en prominente y desde donde ingresa a la visi√≥n de una terraza donde est√° Miss Balfour ley√©ndole algo a la vieja condesa.

Hace aparici√≥n entonces una mujer m√°s joven que transporta guantes y se cubre con un sombrero, y que pone un tocadiscos, siendo rega√Īada por la Condesa, que le recrimina que desenchufara su estufa para escuchar esa m√ļsica infernal, rompiendo el tocadiscos a bastonazos para recordarle a la joven que est√° en su casa, asegurando esta que preferir√≠a no estarlo, llev√°ndosela el Doctor Vando para evadir que contin√ļe la discusi√≥n.

Tras haber visto esa escena Detweiler llama tras ello a la puerta insistiendo en ver a Fedora, aunque un hombre que se asoma le dice que no est√° y no le abre, por lo cual deber√° regresar a Corf√ļ sin llegar a verla.

En el hotel el director le distribución devuelto el telegrama que envió el día previo, contándole que a la villa solo entran una limpiadora, el cartero y el carnicero.

Sentado en una terraza dando vueltas en su mano a las “perlas de la suerte” que le vendi√≥ el director del hotel cuando de repente hace aparici√≥n un lindo coche que persigue.

Ve que en el coche van Miss Balfour y la mujer que vio la tarde previo y que, utilizando un despiste del chófer sale también, reconociendo Detweiler a Fedora a la que él persigue hasta verla ingresar en una tienda.

En ella, la mujer pregunta por la película que encargó, pidiéndole el vendedor 300 dracmas, y negándose a ofrecerle la película si no le paga en efectivo rechazando su reloj.

Barry se dirige a ella para recordarle que la conoci√≥ a√Īos atr√°s cuando √©l era ayudante de direcci√≥n, utilizando ella para pedirle 100 d√≥lares, con los que paga su pel√≠cula. Le cuenta tras ello que trabajaron juntos en la Metro, asegur√°ndole que sigue igual que 30 a√Īos antes, pregunt√°ndole si recuerda la Playa de Santa M√≥nica, para por √ļltimo mencionarle que viaj√≥ desde California porque tiene una pel√≠cula que cree podr√° interpretar ella y que ya le envi√≥ el guion que ella dice no lleg√≥ a recibir, dando por seguro que le abren las cartas y la vigilan, asegurando no tener amigos

En el hotel, Barry le redacta una carta recordando cuando se conocieron en 1947, rodando una pel√≠cula donde √©l era 2¬ļ ayudante y ella ni lo conoc√≠a, hasta que rodaron una escena en una piscina de nen√ļfares donde ella se ba√Īaba desnuda. Fue entonces cuando el director lo llam√≥ para colocarle nen√ļfares sobre sus pechos para evadir inconvenientes con la censura, no logrando ella creerse que m√°s all√° de estar vi√©ndola desnuda el chico bostezase, por lo cual logr√≥ que lo llamaran a su camerino donde le pregunt√≥ si era gay, debiendo √©l defenderse diciendo que no es as√≠ y si quiere pude hacerle una pregunta a numerosas maquilladoras y ayudantes, lo que a ella le se ve m√°s insultante, creciendo su enfado al notar que √©l tiene prisa porque le espera una chica, con la que, a requerimiento de Fedora le cuenta que van a tomar una hamburguesa con queso y algunas veces al motel, o, si hace calor a la playa, ignorando Fedora qu√© es una hamburguesa, aunque aparece en ella el deseo de evaluar tanto la hamburguesa como al conquistador que parec√≠a indiferente frente ella, con el que va a la playa en coche y donde √©l termina qued√°ndose dormido tras su aventura.

Pero antes de terminar la carta y le prende fuego y redacta otra solo adjunt√°ndole el guion, pidi√©ndole al director que se lo lleve a cabo llegar a Fedora a trav√©s de la mujer que les limpia, aunque entonces ve ingresar al Doctor Vando en el bar del hotel y escoge abordarlo halag√°ndolo y dici√©ndole que deber√≠a recibir el premio Nobel un largo tiempo atr√°s por su trabajo sobre Franco, Coco Chanel o Fedora de la que dice nadie podr√≠a decir que tiene 62 a√Īos, corrigi√©ndole √©l que le dice que de todos modos tiene 67 y que consigue seguir estando tan juvenil debido a que congela su sangre que llena de hormonas, adem√°s de sostener una dieta particular y llevar a cabo algo de ejercicio.

Pero su reputación se vio manchada y en este momento tiene solo una tolerante, Fedora, dando por seguro que le aburre estar bajo el mismo techo con tres mujeres.

Le cuenta después que no es verdad que carezca de amigos y que controlen su correo, siendo amigos de ella ya que todos ellos son polacos.

Detweiler le dice que han escrito una exclusiva versión de Ana Karenina, aunque Vando le afirma que Fedora por el momento no lee guiones.

Mientras hablan avisan al doctor de que tiene una llamada escuchándole decir que ya les advirtió que no la dejaran sola y que traten de calmarla, tras lo que se marcha, sin percatarse de que Barry metió el guion en su abrigo.

Y al d√≠a siguiente va a buscarlo al hotel Kritos, el ch√≥fer de la Condesa, que lo traslada hasta la isla en la mitad de la lluvia, acompa√Ī√°ndolo hasta la vivienda, donde es recibido por el Doctor Vando, que lo muestra a la Condesa que le afirma que no le agradan los invitados y que accedieron a recibirlo solo por su insistencia.

Le dice tras ello que leyeron el guion y que no les atrae, preguntando él si Fedora opina lo mismo, diciendo ellos que saben que no les gustará, ya que logró ya 41 películas y no va a llevar a cabo más, asegurándole que está descansando, y diciendo que Tolstoi no entendía de mujeres, ya que ninguna mujer se lanzaría al tren, ya que no desean que las recuerden magulladas y desfiguradas, aunque entonces hace aparición Fedora arriba y dice que le encanta ese final, invitándola la Condesa a bajar.

Barry regresa a saludarla, asegurando ella que no se quita los guantes porque no puede eliminar la edad de las manos, interesándose inmediatamente por la película, diciendo él que empezarían a rodar cuando decida ella, logrando inclusive escoger el director que desee.

Pregunta tras ello por su partenaire, diciendo ella que le gustar√≠a Michael York, que fue con quien logr√≥ su √ļltima pel√≠cula, la que no lleg√≥ a finalizar, m√°s all√° de prestar a McQueen, Warren Beatty y Nicholson, confes√°ndoles que sin Fedora no habr√° pel√≠cula y debe dinero a los guionistas.

La Condesa se expone preparada para pagarle los costos – los 100 d√≥lares del pr√©stamo que le logr√≥ a Fedora en la tienda -, irrit√°ndose la actriz al notar que lo saben, se√Īalando que todos la esp√≠an y march√°ndose, instante en que le preguntan qu√© pag√≥ con ese dinero, contando que una pel√≠cula, se√Īalando la Condesa que no tiene m√°quina.

Antes de marcharse le pregunta al doctor qu√© le sucede a Fedora, se√Īalando este que el r√©gimen le produce algunas veces resultados consecutivos, escuch√°ndola gritar inclusive desde la barca.

Durante la noche toma una copa en el bar del hotel antes de retirarse a su habitación, donde encuentra a Fedora, que tras pedirle que cierre la puerta con llave le exhibe una caja llena con las cartas de amor que recibió, firmadas por Hemingway, Picasso, Chevalier, Churchill o el Aga Khan, que dice quiere que venda por ella, ya que, aunque afirma tener millones en Suiza, no puede tocarlos puesto que la administran para evadir que se marche con Michael York y que cuando intentó marcharse le robaron el pasaporte y que además la drogan, mostrándole el brazo lleno de pinchazos.

Pero mientras hablan llegan el Doctor Vando y Kritos, el ch√≥fer, a recogerla, mejorando el primero una inyecci√≥n, intentando Barry de evitarlo, aunque por √ļltimo ella escoge marcharse voluntariamente sin oponer m√°s resistencia, explic√°ndole el doctor a Barry que tiene una paranoia cr√≥nica y que su situaci√≥n se agrav√≥ tras la enorme depresi√≥n que sufri√≥ cuando rodaba su √ļltima pel√≠cula y se enamor√≥ de un actor al que le doblaba la edad, Michael York, e intent√≥ suicidarse y ellos tratan de cuidarla y que el p√ļblico la recuerde como lo que fue. La enorme Fedora.

Desde su balcón ve como una vez abajo Fedora trata de escapar otra vez de ellos, que la retienen y la llevan al coche a la fuerza.

Al día siguiente vuelve a Villa Calypso donde está con la puerta abierta, encontrando los lentes de ella rotas.

Comienza a gritar el nombre de Fedora y llama a la puerta, que nadie le abre, por lo cual trata de colarse por la puerta posterior que consigue abrir a patadas, encontrando la vivienda dejada y con los muebles cubiertos por sábanas, por lo cual sube a la habitación de la actriz, observando que su cama tiene cintas para mantenerla atada y las cajas de los carretes en el suelo, encontrando un cajón lleno de guantes blancos.

Despu√©s encuentra incontables cuadernos en los que se reitera una frase: “I am Fedora”.

Comienza un trozo de papel de la pared, observando que est√° llena de im√°genes de Michael York.

Suena entonces el teléfono, pero como está oculto en un mueble y bajo llave debe forzarlo, aunque cuando lo consigue le cuelgan.

Escucha entonces el ruido del motor del barco y a Kritos que llega y que ve la barca de Barry, por lo cual sale corriendo hacia la vivienda.

Más allá de haberlo visto, Barry se queda y coge el teléfono cuando regresa a sonar, y aunque al escucharlo lo confunden con el Doctor Vando él no lo soluciona.

Le llama el conde Sobryanski desde París, que le dice que ha contactado con las autoridades de Orly para que la recojan y la lleven hasta su clínica en una ambulancia sin llamar la atención.

Llega entonces el chófer, que lo golpea poderosamente con un candelabro.

Se despierta en la habitaci√≥n del hotel, cont√°ndole el director de este que lo encontr√≥ su cu√Īado en una barca sin sentido, habiendo pasado en ese estado una semana.

M√°s all√° de su estado se levanta inmediatamente dando por seguro que debe hallar a Fedora, mostr√°ndole entonces el director el peri√≥dico de esa ma√Īana en que reportan de la desaparici√≥n la noche previo de Fedora al lanzarse a la v√≠a del tren, asegurando √©l que ellos la mataron.

Cuando cierran al p√ļblico la capilla ardiente a lo largo de la hora de la comida, para reposar, uno de los observadores revela all√≠ a Barry, mostr√°ndose entonces la condesa Sobryanski, con Vando y nuestro conde, dejando la primera que se quede.

Mientras lo arreglan todo, para que todo esté especial, contando la Condesa que llegará desde Nueva York la CBS para hacer un programa sobre Fedora., a la que pide que maquillen otra vez y que le cambien los guantes, pidiendo a la orquesta que toque algo menos triste.

Le dice tras ello a Barry que fue él quien le metió en la cabeza la iniciativa de lanzarse al tren, aunque él les dice que fueron ellos los que lo provocaron.

La Condesa le dice entonces que la mujer que est√° en el ata√ļd no es Fedora, pidi√©ndole que le mire las manos, que mira son las de una jovencita, se√Īalando la Condesa que los guantes no los llevaba para esconder que fuera vieja, sino todo lo opuesto.

Barry asegura que esa fue la mujer que vio en Corf√ļ, confirm√°ndole la condesa que si lo es, pero que es no es Fedora, tras lo que se quita el velo mostr√°ndole su desfigurado rostro y cont√°ndole que Fedora es ella.

Le cuenta Vando que lo de su cara y la silla de ruedas son por culpa suya, porque, tras ir a lo largo de a√Īos a su cl√≠nica y que este hiciera siempre milagros, en 1962 le inyect√≥ un nuevo ingrediente que deb√≠a ser incre√≠ble, pero que no fue as√≠.

Un d√≠a avisaron al doctor de que la fiebre le hab√≠a subido bastante y deliraba, conociendo tras sacarle las vendas que algo fall√≥ en su ensayo, quedando su cara deformada para toda la vida, cogiendo adem√°s una infecci√≥n que se complic√≥, y que acab√≥ con ella en la silla donde transporta 15 a√Īos.

Barry comprende que las pel√≠culas posteriores las logr√≥ la mujer que est√° en el ata√ļd, que Fedora le confiesa que es su hija Antonia, y por eso se parec√≠a tanto a ella.

Nadie supo que Fedora tuvo una hija, que le dice es hija suya y del conde y nació en el verano previo a la guerra Europea en Suiza.

Ella volvi√≥ a Hollywood y fue la madre de √©l quien cri√≥ a la muchacha, yendo ella cada a√Īo a verla unos cuantos horas cuando iba sendero de la cl√≠nica del doctor Vando, y le llevaba regalos, hasta que la ni√Īa se cans√≥ de que le llevara regalos, pero no quisiera estar con ella, pasando tras ello 10 a√Īos sin verse.

Antonia sali√≥ a vivir a √Āmsterdam con un m√ļsico y jam√°s cobr√≥ los cheques que ella le enviaba, excepto uno que necesit√≥ para abortar.

M√°s all√° de todo lo ocurrido, y al darse cuenta del estado de su madre acept√≥ volver a verla, siendo la de recobrar a su hija la √ļnica alegr√≠a de aquella cat√°strofe, yendo la muchacha a verla cada d√≠a a la cl√≠nica.

Sobryanski le pidi√≥ que se casara con √©l, aunque ella lo rechaz√≥, viviendo desde ese instante aislados en Corf√ļ.

Fedora le dice que cada vez se veía más reflejada en Antonia, que se convirtió en su espejo.

Como se encontraba retirada, a lo largo de aquel tiempo no recibió ninguna oferta de trabajo.

Entonces la Academia de las Artes decidió ofrecerle un Oscar honorífico, anunciando ella que lo aceptaba, pero que no iría a la ceremonia, por lo cual pedía se lo enviaran allí.

Un mes m√°s tarde llam√≥ el presidente de la Academia dispuesto a entregarle el premio en lo personal, ocurri√©ndosele a ella un concepto, por lo cual mencion√≥ que estar√≠a encantada de recibirlo el lunes siguiente a √ļltima hora. Cuando el sol estar√≠a pr√≥ximo de ponerse.

Logró que su hija se pusiera una peluca, sombrero, gafas y guantes, recibiendo así a Henry Fonda, presidente de la Academia que llevaba con él a un fotógrafo, mientras desde una ventana observaba todo con gusto nuestra Fedora.

Las fotografías recorrieron el planeta entero y volvieron a lloverle las promociones tras ver que se encontraba más atractiva que jamás, así que se le ocurrió que su hija la reemplazara.

Aunque su padre se opuso a Antonia le encant√≥ la iniciativa y empez√≥ a conocer todas sus pel√≠culas, su entonaci√≥n y movimientos, debiendo fingir parecer m√°s grande de lo que era, aceptando por √ļltimo un papel en una pel√≠cula italiana peque√Īa. Hab√≠a regresado.

En la segunda estuvo mejor, igual que la tercera, rodada en Espa√Īa, siempre cuidada por Miss Balfour.

No hubo inconvenientes hasta que fue a Londres para rodar una pel√≠cula con Michael York donde interpretaba un papel en el que acababa enamor√°ndose de su hijastro, algo que tambi√©n ocurri√≥ en la verdad, puesto que se enamor√≥ de Michael York, fascinado al verla tan joven pese que le cuenta que cuando vio su primera pel√≠cula √©l ten√≠a solo 6 a√Īos y se realiz√≥ pis asustado.

Cuando ordenan cortar tras la escena del baile y el beso la pareja siguió besándose.

Enamorada del actor, le dice a Miss Balfour que se muere de ganas de ver la cara que pondrá Michael cuando se entere de que de todos modos ella es más joven que él, diciéndole Miss Balfour que está sentenciada a ser toda su historia Fedora y que no podrá revelar su misterio.

Antonia, que no había planeado en eso se vio atrapada, mostrándose al día siguiente inconsciente tras tomar una dosis de somníferos.

Tras aquello no volvió a trabajar y cuando se percataron de que se drogaba era bastante tarde.

Le aseguran que no era su prisionera, que solo intentaban apartarla de las drogas, aunque ella se las arreglaba para conseguirlas, razón por la que eligieron llevarla a una clínica parisina.

Un día ella recibió una llamada que le dijeron era de Michael York desde Londres, aunque quien hablaba era el doctor Vando que asegura haber leído las cartas en que ella le contaba toda la realidad, aunque le dice que no puede proceder a verla, porque le quedan 6 semanas de rodaje.

Ella le espera ilusionada sin entender que era una trampa, que ellos prepararon suponiendo que era la preferible solución, pero eso la llevó a escaparse, reconociendo que se les fue de las manos.

La buscan por todas partes, encontr√°ndola Miss Balfour en la estaci√≥n de Mortcerf. All√≠ le pregunta si espera a alguien, haci√©ndole ver que si espera a Michael debe entender que no va a ir, asegurando ella que s√≠ ir√°, ya que se lo ha dicho, haci√©ndole ver su asistente que el que pas√≥ era el √ļltimo tren de Par√≠s, insistiendo ella en que √©l se lo prometi√≥, dici√©ndole Balfour que lo que le ha dicho es que lo intentar√≠a, d√°ndose cuenta Antonia de que lo sabe todo y de que la han enga√Īado.

Balfour le dice que jamás podrá dejar de ser Fedora y le exhibe todas las cartas que le escribió a Michael que jamás enviaron, asegurando Antonia que odia esa cara.

Se escucha entonces el pitido de un tren, saliendo Antonia corriendo hacia él y lanzándose a las vías.

Fedora afirma que ten√≠a que pasar antes o despu√©s y que eligi√≥ esa muerte para que destrozaran su cara por segunda vez y hacerle as√≠ m√°s da√Īo, habiendo necesitado un grupo de expertos para volver a poner su rostro para el funeral.

Les llevan tarjetas de Sartre, Fellini, Marlene, etc., dirigiendo Fedora todo lo relativo a su funeral. Flores, guardaespaldas, luz que le proporciona al ata√ļd, maquillaje, etc., dando por seguro que la leyenda debe seguir, ya que la √ļltima imagen jam√°s se olvida.

Ella lo llama entonces Dutch, que era como lo conocían de joven, mostrándole que se acuerda de él, y que de hecho lo invitó a la villa para ver cómo se conservaba, recordando estar con él en la playa de Santa Barbara, recordando él que verdaderamente fue en la de Santa Monica.

√Čl afirma que con esa historia har√° una pel√≠cula bastante superior que la que les hab√≠a propuesto, pregunt√°ndole ella qui√©n la interpretar√°‚Ķ

La multitud regresa a ingresar otra vez a ense√Īar sus respetos a la enorme Fedora, march√°ndose √©l tras firmar en el libro como Dutch.

Entre los visitantes est√° nuestro Michael York.

Seis semanas despu√©s la Condesa Sobryanski muri√≥ en Corf√ļ, por lo cual le devolvieron sin abrir la manta el√©ctrica que le hab√≠a enviado.

Calificación: 3