Resumen de la película Fresas salvajes

‚ÄúNo puedo evadir suponer que manejo un instrumento tan refinado que es viable iluminar con √©l el alma humana con una luz infinitamente m√°s intensa; descubrirla a√ļn m√°s brutalmente y agregar a nuestro conocimiento nuevos dominios de la realidad‚ÄĚ
Ingmar Bergman

Fresas Salvajes se abre con un chato del instructor Isak Borg (Viktor Sj√∂str√∂m) sentado en su escritorio de trabajo (fotograma 1), de espaldas (en una elocuente imagen de alguien que est√° en el final de su existencia), mientras o√≠mos sus reflexiones en voz en off: “Nuestras relaciones consisten m√°s que nada en debatir y apreciar c√≥mo son y c√≥mo se comportan los dem√°s. Esto me llev√≥ a renunciar pr√°cticamente a cualquier clase de compa√Ī√≠a. Por esto, de m√°s grande, estoy un poco solo”. En el estudio observamos los retratos de su hijo Evald (Gunnar Bj√∂rnstrand), su nuera Marianne (Ingrid Thulin), su madre (Naima Wifstrand) y su difunta mujer Karin. A estos individuos, que forman el achicado mundo de Isak, se suma √ļnicamente su leal asistenta Agda (Jullan Kindahl), con la que, despu√©s de toda una vida de servicio, el viejo instructor mantiene una relaci√≥n fr√≠a y distante. Nos encontramos al inicio de la d√≠a donde Isak recibir√° el homenaje de su facultad en Lund, y que va a ocupar todo el metraje de esta hermosa pel√≠cula sobre la identidad, la memoria, el cari√Īo, la soledad y la desaparici√≥n.

Se escribi√≥ bastante sobre Fresas Salvajes como el viaje interior (visualizado a trav√©s de los sue√Īos y recuerdos del protagonista) por medio de el cual el instructor Isak hace examen de su vida y de las relaciones frustradas con sus seres m√°s pr√≥ximos: su difunta mujer Karin, a la que jam√°s am√≥, su hijo Evald, con el que solamente mantiene relaci√≥n, sus padres (pr√°cticamente ausentes en todos sus sue√Īos y recuerdos) y su prima Sara (Bibi Andersson), el amor incondicional de su juventud que acabar√≠a cas√°ndose con su hermano Sigfrid. Desde este criterio, es claro que nos encontramos frente una obra de tono precisamente desesperanzado, donde el personaje principal hace aparici√≥n como un personaje amargado por la soledad y la frustraci√≥n, incapaz de hallar un solo instante de felicidad en (pr√°cticamente) ninguno de los recuerdos y sue√Īos que acuden a su cabeza en el final de su vida (la espl√©ndida secuencia con el c√©lebre primer sue√Īo de Isak – una escena con la que Bergman honra a una de sus pel√≠culas preferidas, La carreta fantasma, apuntada por nuestro Viktor Sj√∂str√∂m en 1921 – es ejemplar e inusitadamente reveladora sobre esto – fotograma 2)

Hay no obstante otro desarrollo de (auto)reconocimiento en la pel√≠cula, con un tono marcadamente m√°s ilusionado, que tiene lugar mientras se esta viajando f√≠sico desde Estocolmo hasta Lund y que perjudica no solo al instructor Isak, sino tambi√©n al que es el segundo personaje primordial de la obra: su nuera Marianne. Este desarrollo o evoluci√≥n va a ocasionar que la imagen precisamente negativa que los dos individuos tienen de todos ellos respectivamente (y de s√≠ mismos) cambie radicalmente en el final del viaje. As√≠, en la primera secuencia en el coche entre Isak y Marianne (una de las superiores situaciones del film, de una crudeza molesto – fotograma 3) observamos a dos individuos totalmente distanciados: Marianne (que se termina de dividir de Evald gracias a un embarazo que el marido no quiere, y que culpa de esta actitud a Isak) tiene a su suegro por un individuo ego√≠sta y solitaria, en tanto que √©ste considera a su nuera poco m√°s que una mujer bonita, inconstante y carente de alg√ļn inter√©s intelectual. Como se√Īala el personaje principal al inicio del film, “nuestras relaciones consisten m√°s que nada en debatir y apreciar c√≥mo son y c√≥mo se comportan los dem√°s”. Este distanciamiento se comienza a romper cuando Isak transporta a Mariane a la casa quinta donde el viejo instructor pas√≥ todos los veranos a lo largo de su juventud (en un primer e excepcional gesto de cooperaci√≥n de parte de Isak hacia su nuera), lugar en el que afloran los primeros recuerdos de Isak (el m√°s lamentable de ellos, el de su prima Sara, recogiendo las fresas que dan t√≠tulo a la pel√≠cula mientras es cortejada por su hermano Sigfrid). Y este acercamiento de los individuos se acent√ļa por medio de la aparici√≥n de la joven Sara (interpretada por la misma Bibi Andersson), la hija del due√Īo de hoy de la vieja casa quinta que se tiene dentro con dos amigos al viaje en coche (los tres tienen el prop√≥sito de viajar hasta italia) y que, record√°ndole indudablemente a su amor incondicional de juventud, consigue exhibir a un Isak amable y generoso que Marianne desconoc√≠a totalmente, lo que hace en ella un progresivo cambio de actitud en relaci√≥n a su suegro, que paralelamente comienza a conocer el lado m√°s afectuoso de su nuera. Poco despu√©s, Marianne es testigo del caluroso recibimiento que el empleado de la gasolinera del pueblo donde habita su madre le propicia a Isak, lo que refuerza el sentimiento de simpat√≠a que ha surgido en ella, a la vez que comienza a resquebrajar el negativo criterio que tiene nuestro Isak de s√≠ mismo (“quiz√° deber√≠a haberme quedado aqu√≠”, se lamenta el protagonista).

Esta evoluci√≥n de los dos individuos (y principalmente de Isak, en este caso) se ve sin embargo matizada a lo largo de la pel√≠cula por los recuerdos y visiones que invaden la cabeza del viejo profesor: el emocionante chato de Isaak frente a su imagen envejecida reflejada en el espejo que sostiene su prima Sara (una de los m√°s hermosos y terribles planos en toda la filmograf√≠a de Bergman – fotograma 4), el recuerdo actualmente en que fue testigo de la infidelidad de su mujer, o el sue√Īo en el que Isaak es examinado por el repudiable personaje que recogieran tras su incidente mientras se esta viajando, son instantes significativos del lado m√°s pesimista de la pel√≠cula.

A pesar de esto, la llegada a Lund piensa por √ļltimo la culminaci√≥n de la evoluci√≥n efectiva de los dos individuos principales: Marianne, embarazada y con toda una vida por enfrente, reconcili√°ndose con Evald y con Isak, y √©ste, en el final de su vida, con Marianne y consigo mismo (“Me gustas, Marianne”, “T√ļ tambi√©n, Isak”, se confiesan el uno al otro en el final de la jornada). Es aqu√≠ donde la pel√≠cula consigue una observaci√≥n bastante m√°s radiante, que se va a materializar en el bell√≠simo chato final (que no desvelaremos) en el que el viejo instructor Isak encuentra por √ļltimo ese instante de plena felicidad que tan ansiosamente estuvo intentando encontrar en su memoria.

David Vericat
© cinema fundamental (noviembre 2013)

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