Historia de Panchatantra: La cigüeña y el cangrejo

Érase una vez, una cigüeña al lado de un tanque. Había muchos peces en el tanque y la cigüeña siempre tenía una comida completa. Con el paso de los años, la cigüeña envejeció y tuvo dificultades para pescar peces como alimento. A veces, tendría hambre durante días.

La cigüeña pensó en un plan. Se paró junto al tanque con una mirada triste en su rostro. No intentó pescar ningún pez. Los peces, ranas y cangrejos en el tanque se dieron cuenta y le preguntaron qué pasaba.

“Escuché que algunos humanos pronto llenarán este tanque y cultivarán cultivos sobre él”. No quedará ningún pez vivo. Esto me pone triste ”, respondió la cigüeña. Los peces estaban muy preocupados y le pidieron ayuda a la cigüeña.

La cigüeña se ofreció a llevarlos a todos a un tanque más grande a cierta distancia. Pero como period mayor, necesitaría descansar entre viajes y solo podría transportar unos pocos peces a la vez. Dicho esto, emprendió su primer viaje con algunos peces en el pico. Sin embargo, no fue a otro tanque. En cambio, los llevó a una roca pantanosa y se los comió allí. Cada vez que tenía hambre, hacía un viaje con algunos peces más.

Se dejó un cangrejo en el tanque. También quería salvarse a sí mismo y le pidió a la cigüeña que se lo llevara a él también. La cigüeña sintió que podía probar una comida diferente para variar. Estuvo de acuerdo en llevarse el cangrejo.

La cigüeña voló con él. Después de un rato, el cangrejo miró hacia abajo para ver el tanque al que se dirigía, pero todo lo que pudo ver fue tierra seca.

“Tío, ¿dónde está el gran tanque al que me estás llevando?” preguntó.

La cigüeña se rió y señaló una roca debajo. Había montones de espinas de pescado sobre la roca. El cangrejo se dio cuenta de que iba a ser la próxima comida de la cigüeña. Pensó rápidamente en una forma de salvarse. El cangrejo clavó sus afiladas garras en el cuello de la cigüeña y no la soltó hasta que la cigüeña cayó muerta. Luego le cortó la cabeza a la cigüeña y la arrastró hasta el tanque en el que vivía. Allí les contó a todos cómo la cigüeña había estado engañando a todos y cómo lo había matado.

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