Resumen de la película Julieta

 

 

Julieta

 

Espa√Īa (2015) *

Duración: 95 min.

M√ļsica: Alberto Iglesias

Fotografía: Jean-Claude Larrieu

Guion: Pedro Almodóvar (Relatos: Alice Munro)

Dirección: Pedro Almodóvar

Int√©rpretes: Emma Su√°rez (Julieta Arcos), Adriana Ugarte (Julieta joven), Daniel Grao (Xoan Feijo√≥), Inma Cuesta (Ava), Dar√≠o Grandinetti (Lorenzo Gentile), Michelle Jenner (Beatriz), Rossy de Palma (Marian), Priscilla Angosto (Ant√≠a ni√Īa), Pilar Castro (Claudia), Nathalie Poza (Juana), Susi S√°nchez (Sara), Joaqu√≠n Notario (Samuel), Blanca Par√©s (Ant√≠a adolescente), Mariam Bachir (Sanaa), Sara Jim√©nez (Beatriz ni√Īa).

Julieta acaba de almacenar sus cosas en una caja, sacando un sobre de un cajón que tira a la papelera.

Llega entonces Lorenzo, al que le dice que se siente indecisa sobre los libros a llevar, dici√©ndole √©l que lleve solo los necesarios, y si requiere alg√ļn otro lo puede soliciar por Internet, diciendo ella que no le agrada adquirir libros que ya tiene, record√°ndole √©l que se van a Portugal y no al desierto, por lo cual podr√° volver cuando lo quiera a Madrid, diciendo ella que elige no tener que volver a Madrid.

Sale a llevar a cabo las √ļltimas compras y de repente se topa con Bea, a la que abraza emocionada, cont√°ndole esta que vio a Antia en el Lago Como y que le mencion√≥ que hab√≠a bajado a la localidad a adquirir cosas para sus tres hijos, dos chicos y una chica.

Bea vive entre Mil√°n y Nueva York ya que es editora de complementos de Vogue y fue al Lago Como por trabajo y est√° de paso por Madrid, cont√°ndole que ella no posee hijos y no est√° casada, observando Julieta c√≥mo mira a una de sus acompa√Īantes vestida como un hombre. Le cuenta que su madre muri√≥ tres a√Īos antes y que tiene prisa, ya que qued√≥ con su hermano para comer.

Para terminar le cuenta que la encontró a Antía muy delgada, pero atractiva.

De regreso a su casa rescata de la papelera el sobre que tiró antes, no realizando caso al teléfono que suena insistentemente, más allá de tratarse de Lorenzo.

Este se muestra al día siguiente en su casa y le dice que la estuvo llamando la noche previo y no le contestó, diciendo ella que necesitaba estar sola.

Le pregunta √©l si acab√≥ ya con las maletas y las cajas, respondiendo ella que lo ha deshecho todo, ya que decidi√≥ quedarse en Madrid, pidi√©ndole a Lorenzo que no le lleve a cabo cuestiones, no logrando creerse √©l que le diga eso despu√©s de haberlo estado pensando y planeando un a√Īo y habiendo afirmado solo el d√≠a previo estar preparada para no regresar a Madrid, comport√°ndose como una loca.

Ella le dice que se di√≥ cuenta de que se se encontraba enga√Īando a s√≠ misma y que no quiere irse de Madrid y elige estar sola.

√Čl le dice que siempre sospech√≥ que hab√≠a algo sustancial en su historia que no compart√≠a con √©l y sobre lo que jam√°s quiso comentar y que √©l siempre respet√≥, pidi√©ndole ella que siga haci√©ndolo.

Se aproxima tras ello a su vieja casa y le pregunta al conserje si lleg√≥ alg√ļn correo para ella a lo largo de esos a√Īos, dici√©ndole que termina de regresar a Madrid y le gustar√≠a volver a rentar su vieja casa, que le dice est√° ocupada, aunque hay otro piso que est√° libre, aunque sucio y sin colorear, lo que a ella no le importa, decidiendo qued√°rselo.

Una vez instalada en su vieja calle y en el mismo edificio saca del sobre que rescat√≥ de la papelera una fotograf√≠a rota que trata de recomponer comenzando tras ello a escribir un per√≠odico con apariencia de carta a Ant√≠a, empezando por escribir lo que le cont√≥ Bea, de que debe vivir en alg√ļn pueblo suizo cercano al Lago Como y que sigue suponiendo que ella vive en Madrid.

Paseando por su vecindario se sienta en un banco frente a un parque donde unos tipos juegan a baloncesto, sin entender que paralelamente es observada por Lorenzo.

Empieza su ep√≠stola a Ant√≠a cont√°ndole todo aquello que no quiso mencionarle antes porque era una ni√Īa, porque era lamentable o por pudor, empezando por ahora en que conoci√≥ a Xoan, su padre, que fue, como le hab√≠a contado, en un tren.

En este momento le cuenta todos los datos, de aquello, que sucedi√≥ cuando ten√≠a 25 a√Īos y era una noche desapacible y con bastante viento.

Le cuenta que un hombre se sentó frente a ella en su departamento e intentó establecer conversación con ella hasta que se percató de que ella no tenía ganas de comentar.

Molesta frente la presencia del hombre decidió escapar del departamento e ir al vagón lugar de comidas, donde se encontraba un hombre, Xoan.

No ha podido evadir fijarse nada más llegar al vagón, en un ciervo que se encontraba tras la ventana corriendo junto al tren en la mitad de la nieve, invitándola entonces Xoan a tomar algo.

Enseguida le cont√≥ que se encontraba casado y que su mujer, Ana, se encontraba desde hac√≠a cinco a√Īos en coma, cont√°ndole Julieta que ella era profesora de filolog√≠a cl√°sica y que se encontraba haciendo un trabajo sustituyendo a una profesora enferma.

Xoan le contó que era pescador y tenía tres gamelas e iba a adquirir un motor en Madrid para una de ellas, habiendo vivido siempre en la vivienda que compró su abuelo en Galicia tras regresar de Cuba.

Cuando llegan a la siguiente estación Xoan le invita a bajar, aunque ella manifiesta no estar bien abrigada y se queda arriba, continuando la lectura de su libro cuando el tren reanuda la marcha, hasta frenar bruscamente, realizando que todos los usuarios salgan asustados, hablando que debieron chocar contra algo, que aventuran ha podido ser el ciervo que numerosos de ellos vieron previamente, algo que el revisor niega.

Julieta vuelve a su departamento observando que no est√° ya el hombre que se sent√≥ con ella y que una mujer le dice lo vio bajar antes sin abrigo cuando pararon, tras lo que abre la bolsa de su compa√Īero de departamento que mira est√° vac√≠a, por lo cual muy preocupada baja del tren observando a numerosos hombres, entre los que est√° Xoan, cargando con una camilla cubierta por un pl√°stico, pregunt√°ndole a Xoan si lo que llevan es un ciervo o un hombre, pidi√©ndole Xoan sin dejarle ver que suba al tren.

Cuando reanudan la marcha, Julieta le cuenta que se sintió molesta del modo en cómo aquel hombre la miraba, intentando Xoan de calmarla haciéndole ver que el hombre lo tenía todo premeditado y por eso llevaba vacía su bolsa para no llamar la atención.

Esa noche se acuestan juntos en el mismo departamento, aunque ninguno de los dos consigue dormirse y terminan realizando el cari√Īo.

Mientras pasea otra vez por su obsoleto vecindario, Julieta recuerda sus clases, comentando a sus estudiantes de Ulises y de la hermosa ninfa Calipso que le ofrecía la vida eterna, más allá de lo cual él decidió regresar al mar y al sendero de la aventura.

Terminada la clase va a comentar con la directora del centro que le comunica de que la profesora a la que sustitu√≠a va a incorporarse, por lo cual deber√° dejar su puesto, aunque le dice que est√°n muy contentos con su trabajo de los √ļltimos 6 meses, entreg√°ndole adem√°s antes de marcharse una carta que lleg√≥ para ella.

Esta, enviada por Xoan all√≠, por ser la √ļnica direcci√≥n que sab√≠a de ella, es para mencionarle que no consigui√≥ olvidar la noche que pasaron juntos en el tren, indic√°ndole que Ana est√° peor y que le gustar√≠a verla mostrarse entre la lluvia intentando encontrar un espacio donde guarecerse, y que este fuese su casa.

Sin nada que llevar a cabo, se anima a coger de nuevo el tren y se muestra en el hogar de Xoan, aunque quien le abre es Marian, la mujer del servicio que le dice que llega tarde, ya que el entierro fue el día previo.

Cuando le ense√Īa que no fue por el fallecimiento de Ana, Marian le dice que no piensa que Xoan vuelva esa noche, ya que est√° con Ava, una mujer que hace esculturas de cer√°mica, d√°ndole a comprender que se acuesta con ella para no sentirse solamente.

La invita tras ello a coger el autob√ļs de las 8 para regresar a Madrid, e invit√°ndola a proceder a su casa, aunque ella elige aguardar en el hogar de Xoan, ya que est√° cansada, y aunque la deja all√≠ le sugiere que no se quede dormida, ya que puede perder el autob√ļs.

Pero m√°s all√° de las observaciones se queda dormida, encontr√°ndola as√≠ Xoan cuando llega, cogi√©ndola en brazos y llev√°ndola hasta la cama, donde vuelven a llevar a cabo el cari√Īo.

A la ma√Īana siguiente ella se levanta antes y prepara el desayuno y aunque le dice que piensa que debe marcharse, √©l la convence para que se quede, saliendo en su barca a pescar y volviendo a llevar a cabo el cari√Īo en su barca.

Ella, sin trabajo y sin prisa, pensaba quedarse solo unos días, pero lo iba aplazando.

Conoce también a Ava y sus figuras de bronce recubiertas por una cubierta de terracota, visitándola comunmente dado que le gustaba verla trabajar y a Ava le gustaba que mientras lo hacía ella le contara historias mitológicas, confesándole un día que está embarazada, y que, de hecho ya venía embarazada de Madrid, aunque no se lo contó aun a Xoan.

A los pocos meses de que naciera Ant√≠a la llevaron a que la conocieran sus abuelos, volviendo √°mbas unos cuantos a√Īos m√°s tarde, instante en que el abuelo Samuel, que hab√≠a sido maestro en el pueblo se hab√≠a prejubilado ya para hacerse labrador, habiendo vendido su casa para comprarse otra en el campo.

A su llegada le espera su padre con una muchacha extranjera, Sanaa, que, le cuenta, se encarga de su madre y le echa una mano con la tierra, dando por seguro que no echa de menos la escuela, ya que entre su madre y la tierra se le pasa el tiempo volando, observando Julieta las miradas cómplices que se lanzan entre ellos.

Cuando llegan a la vivienda mira que su padre dejó clausurada la puerta con llave, observando cuando entra a verla que no se ve acordarse de ella ni de Antía, más allá de lo cual Julieta escoge reposar con su madre, en la cama de al costado, donde comunmente duerme Sanaa.

Pero esa noche mientras duerme nota cómo su madre la acaricia tras reconocerla, preguntándole qué hace allí, mostrándole a su nieta.

Por la ma√Īana y desde la ventana mira a su padre en la huerta ayudado por Sanaa, observando c√≥mo se besan.

M√°s all√° de todo su padre le dice que est√°n todo lo bien que tienen la posibilidad de estar y que all√≠ tienen condici√≥n de vida m√°s √≥ptima, dando por seguro que siempre hay alguien con su madre, se√Īalando ella que su madre requiere algo m√°s, dici√©ndole su padre que debe ser m√°s generosa, ya que ella est√° lejos y no sabe c√≥mo es el d√≠a a d√≠a.

Cuando vuelven son recibidas con enorme cari√Īo por Xoan y por Marian, que est√° loca con Ant√≠a, observando c√≥mo a lo largo de su sepa Xoan se ha tatuado en el brazo un coraz√≥n con la A de Antia y la J de Julieta.

En su per√≠odico le recuerda a Ant√≠a que a los 9 a√Īos sal√≠a con su padre en el barco y deseaba ser pescadora, tanto que al llegar las vacaciones insist√≠a en quedarse y salir con su padre a pescar mostr√°ndose muy reacia a proceder a un campamento al que la enviaron.

Marian se despide de ella finalmente, ya que va a dejar ya su trabajo para proteger a su marido, observando entonces Julieta que transporta la sudadera de Xoan, diciendo ella que la transporta porque se la regaló él tiempo atrás.

Le pregunta a ella si es verdad que va a ofrecer clases en un colegio, asegurándole que si lo realiza cometerá una equivocación, ya que su profesión es su familia, y que para mantenerla unida debe ocuparse a ella y que si se va pasará lo habitual, aunque no le aclara lo que quiere mencionarle.

Cuando llega Xoan Julieta le dice que espera a la novedosa sirvienta que espera sea m√°s discreta que Marian, cont√°ndole que cuando lleg√≥ le mencion√≥ que no se esperara porque pasaba la noche con Ava y al marcharse le insinu√≥ lo mismo, comprendiendo que cuando 10 a√Īos antes fue con Ant√≠a a conocer a sus padres √©l volvi√≥ a acostarse con Ava, algo que √©l no niega.

Llega entonces Inés, la novedosa empleada, a la que emplaza para el día siguiente, ya que no quiere que la vea en ese estado, aduciendo que la vivienda está ya limpia.

Contin√ļan la conversaci√≥n tras ello, alegando Xoan que conoce a Ava desde los 15 a√Īos y jam√°s estuvieron liados m√°s all√° de que se acostaban ocasionalmente, y aunque pens√≥ en dec√≠rselo frecuentemente no supo c√≥mo llevarlo a cabo, aunque le afirma que ella y Ant√≠a son lo m√°s sustancial de su historia.

Julieta elige no decir nada y sale a pasear y a reflexionar, hablando Xoan que él que saldrá a pescar.

Asombrada por una fortísima tormenta, Julieta vuelve a su casa en un taxi.

Tras cambiarse mira el mar embravecido desde el ventanal antes de elaborar la cena, oyendo cómo en las novedades piden a todas las embarcaciones que regresen a puerto debido al temporal.

Julieta espera a Xoan preocupada y trata de perfeccionarse observando televisión, sin conseguirlo, por lo cual llama a Ava para hacerle una pregunta si está con ella, aunque esta le responde que no, contándole que está muy preocupada por la tormenta.

En televisión dan novedad del naufragio de una gamela cerca de la ría de Ferrol cuyo ocupante no fué localizado, temiéndose por su historia.

A la ma√Īana siguiente la llevan hasta una nave donde la espera el juez de guardia con un cad√°ver, que le advierte, no est√° √≠ntegro, gracias a la crueldad del temporal, pidi√©ndole que lo reconozca, haci√©ndolo f√°cilmente por su coraz√≥n tatuado.

Unos días más tarde acude con Ava a publicar las cenizas al mar, recibiendo nada más llegar a su casa una llamada de Antía desde el campamento.

Le dice que ir√° a recogerla al d√≠a siguiente a primera hora con Ava, dici√©ndole entonces Ant√≠a que no es necesario, ya que se hizo muy amiga de otra ni√Īa, Bea y su madre fu√© a buscarla un d√≠a antes y la han invitado a ir con ellas a Madrid.

Se pone de hecho Claudia, la madre de Bea, que termina convenciéndola.

Pocos días después será nuestra Julieta quien viaje a Madrid, siendo recibida por Claudia, que le advierte que Antía está enojada porque piensa que fué a buscarle antes de lo que suponía y que llamó a Xoan, pero este no se lo cogió.

Cuando sale Antía a recibirla protesta de que su padre pasa de ella, ya que no le coge el teléfono, debiendo contarle que murió gracias a la tormenta.

La ni√Īa llora desconsolada y abraza a su madre y despu√©s a Bea, que escuch√≥ todo tras la puerta, pregunt√°ndole a su madre por qu√© sali√≥ a pescar si hab√≠a tormenta, dici√©ndole que la tormenta estall√≥ por la tarde y √©l sali√≥ por la ma√Īana.

Claudia le dice entonces que va a viajar a la Patagonia con su marido y Bea no quiere ir con ellos porque elige estar con Antía, por lo cual le da a Julieta la oportunidad de quedarse en su casa a lo largo de ese tiempo, ya que piensa que será bueno para Antía y para ella estar en Madrid, diciéndole que puede usar inclusive su ropa.

Con escasa intención deja que sea su hija la que decida, quedándose de hecho en Madrid, saliendo con ámbas muchachas por la localidad, observando cómo las dos juegan al baloncesto en la misma cancha donde en este momento mira a otros tipos.

Pero en esos instantes ella parecía ajena a todo y era incapaz de elegir nada, lo que le transporta a aceptar la decisión de estas de ir a conocer un piso que se alquilaba muy cerca del de Bea y de alquilarlo.

Mientras Antía se encontraba fuerte y había madurado, ella se sentía sin fuerzas ni ganas.

Fue de hecho Antía quien volvió a Redes para cerrar la vivienda familiar y ponerla a la venta con el apoyo de Ava mientras Bea se encargaba de cuidarla, asegurando no haber sobrevivido sin ellas.

A su vuelta solamente hablaron del viaje, pero Ant√≠a continu√≥ cuid√°ndola, ya que ella carec√≠a de fuerzas inclusive para ba√Īarse sola.

De a poco empezó a volver como estaba y pintó la vivienda, empapelada hasta el momento por unos colores que le resultaban muy agobiantes, reconociendo que superó la depresión por medio de su asistencia, consiguiendo un trabajo de correctora de pruebas de imprenta que podía hacer en el hogar.

4 a√Īos m√°s tarde, cuando Bea sali√≥ a USA ella sali√≥ a llevar a cabo un retiro espiritual en los Pirineos, un retiro que durar√≠a tres meses y del que volver√≠a para ingresar en la facultad.

Julieta afrontaba con horror la separación, pero no podía negárselo y además era ya más grande de edad, quedándose cuando se marchó viendo la puerta por la que salió.

Finalizado el tiempo de retiro ella se presentó en los Pirineos para recogerla.

Allí fue recibida por Juana, que le invita a tomar un té, contándole ella que la incomunicación a lo largo de ese tiempo se le hizo muy dura mientras espera que salga su hija, diciéndole entonces Juana que Antía no está porque decidió irse antes de que va a llegar y no puede mencionarle dónde está porque Antía le pidió que no se lo dijera ya que eligió su sendero y que ella no pertenece a él.

Julieta tiene una reacci√≥n mal diciendo que va a llamar a la polic√≠a y preguntando qu√© le hicieron a su hija, respondi√©ndole Juana que la ayudaron, ya que lleg√≥ en un estado de extrema necesidad, se√Īalando ella que jam√°s le falt√≥ nada.

Juana le dice que se sentía sola y muy desgraciada y echaba de menos una dimensión espiritual en su historia y allí encontró la fe, pidiendo Julieta que se lo diga ella misma.

Juana le dice que su hija es en este momento muy feliz y debe reflexionar en ello y ofrecerle tiempo.

Julieta denunció de hecho su desaparición y contrató un detective privado y dedicó numerosos meses a buscarla, dándose cuenta de lo poco que sabía de ella.

El d√≠a del 19 cumplea√Īos de Ant√≠a se sent√≥ ella sola frente a una tarta con las velas. Llam√≥ entonces el cartero y le entreg√≥ una carta sin remite, habiendo dentro una tarjeta de la que aparece un √°rbol al abrirse, pero sin solo una palabra redactada.

Su padre le manda fotograf√≠as de su nuevo hermano, ya cerca de los 10 a√Īos, pero al que no lleg√≥ a comprender en persona, pregunt√°ndole su padre cu√°ndo ir√° a conocerlo, excus√°ndose ella se√Īalando estar muy ocupada, pidi√©ndole su padre que no lo castigue m√°s, tras lo que le pregunta si no posee derecho a ser feliz tras la desaparici√≥n de su madre, se√Īalando ella que elige no comentar de esa muerte,

El padre le ten en cuenta que no volvi√≥ a conocer a Ant√≠a desde que era una ni√Īa.

A lo largo de los tres primeros a√Īos compr√≥ una tarta cada d√≠a de su cumplea√Īos aguardando que le va a llegar otra postal y tener la posibilidad de visualizar su letra aunque solo fuera en la direcci√≥n.

Esos tres primeros a√Īos festejar su cumplea√Īos tirando la tarta a la basura se convirti√≥ en una tradici√≥n, hasta que tras el tercero decidi√≥ desarmar su habitaci√≥n y tirar todas sus cosas y dej√≥ su piso mud√°ndose a otro vecindario de Madrid donde no hubiera huellas suyas y donde nada le recordara a Ant√≠a.

Alg√ļn tiempo despu√©s visit√≥ a Ava, ingresada en un hospital de Madrid gracias a una esclerosis m√ļltiple que le dej√≥ inmovilizada la secci√≥n izquierda del cuerpo.

A lo largo de su visita ella le distribución una de sus esculturas, la del hombre sentado, para el que Xoan posó y que ve que es la portada de un libro que tiene Ava en la habitación de Lorenzo Gentile.

Ava le cuenta en ese instante que cuando Ant√≠a fue a Redes a agarrar su casa fue Marian a verla y le cont√≥ todos los datos sobre el √ļltimo d√≠a de Xoan, incluida su discusi√≥n, algo que Marian no deber√≠a entender seg√ļn Julieta, dado que no se encontraba en el hogar, por lo cual deducen que debi√≥ llamarla Xoan y cont√°rselo.

Julieta ten en cuenta que a su regreso no le coment√≥ nada ni le pregunt√≥ jam√°s, dici√©ndole Ava que a ella si le pregunt√≥ que si se acostaba con su padre, y cuando le contest√≥ que no eran cosas para hablarlas con una ni√Īa, Ant√≠a la insult√≥ y la llam√≥ puta, ech√°ndoles la culpa a √°mbas de que Xoan se fuera a pescar m√°s all√° del estado de la mar.

Julieta ten en cuenta que jamás le logró reproche alguno.

Unos a√Īos m√°s tarde, el d√≠a antes de su partida al retiro espiritual Ant√≠a volvi√≥ a llamarla, justo cuando acababan de ofrecerle el diagn√≥stico de su patolog√≠a y volvi√≥ a hacerle las mismas cuestiones de entonces, aunque en este momento ella tambi√©n se sent√≠a culpable por haberse ausentado y ser feliz en el campamento.

Ava le mencion√≥ que ninguna ten√≠a la culpa y que si alguna la ten√≠a ya hab√≠an comprado, se√Īalando la joven que cada una ten√≠a lo que se merec√≠a.

En su períodico Julieta ten en cuenta que cuando se mudó a Madrid sentía una enorme responsabilidad por la desaparición de Xoan y del hombre del tren, aunque no le contó nada porque quería que ella creciera libre de culpa, más allá de lo cual ella la percibió y se la acabó contagiando.

A lo largo de el entierro de Ava Julieta conoció a Lorenzo, que la recordaba de haberse cruzado con ella en el hospital.

Se√Īala que Ava le dej√≥ en herencia a Lorenzo, al que se√Īala, jam√°s le habl√≥ de ella.

Comenzó una exclusiva vida con él, logrando que hubiera días en que no pensaba en ella.

Se abstuvo de ella a lo largo de a√Īos como un drogadicto que deja la sustancia, pero recay√≥ en tener la promesa de hallarla o entender de ella y esa promesa destruy√≥ la d√©bil base sobre la que hab√≠a edificado su novedosa vida.

En este momento, se√Īala, ya no posee nada, ya que su sepa llena su historia completamente y la elimina.

Vuelve a aquel parque donde sol√≠a ver a Ant√≠a y a Bea jugar al baloncesto, donde en este momento juegan otras dos ni√Īas y comienza a llorar.

Enfrente de ella, y en otro banco se sienta Bea, que de repente ve a Julieta con muy mal aspecto y se dirige a ella y la abraza.

Julieta le ense√Īa que est√° llorando porque √°mbas ni√Īas que juegan le recordaron a ella y a Ant√≠a, cont√°ndole Bea que son sus sobrinas.

Julieta se derrumba y le confiesa que no sabe nada de Ant√≠a ya hace 12 a√Īos, cont√°ndole Bea que es verdad que se la encontr√≥, aunque fue muy repugnante, ya que Ant√≠a no quer√≠a comentar con ella e logr√≥ todo lo viable por evitarla diciendo inclusive que la hab√≠a confundido con otro persona.

Se pregunta Julieta por qu√© no quer√≠a comentar con ella si eran tan amigas, diciendo Bea que eran m√°s que eso, que eran indivisibles y no pod√≠an vivir la una sin la otra, hasta que aquello se convirti√≥ en un infierno, dici√©ndole que sali√≥ a estudiar dise√Īo a Nueva York para escapar de Ant√≠a, que le cont√≥ que ella iba a proceder a un retiro.

Despu√©s de aquello hablaron √ļnicamente una vez, dici√©ndole entonces que se avergonzaba de su relaci√≥n y que no quer√≠a entender nada de ella porque era ya una exclusiva persona que hab√≠a encontrado su sendero y ella por el momento no formaba parte de √©l, se√Īalando que le hablaba como una fan√°tica, llegando a ofrecerle miedo.

De vuelta a su casa ve al otro lado de la calle a Lorenzo y empieza a atravesar sin atender el sem√°foro, siendo golpeada por un coche.

Se despierta en el hospital con Lorenzo a su lado.

Este le cuenta que regresó de Portugal 4 días antes y salió hasta su casa para ver si tenía la suerte de verla salir, replicándole Julieta que se cambió de casa, reconociendo él que lo sabía porque los primeros días tras su separación la siguió para ver qué hacía hasta que se percató de que se encontraba obsesionándose y decidió irse a Portugal para escribir de la misma forma que habían premeditado.

Julieta le pide perdón por haberse despedido tan mal de él.

Lorenzo va a su piso para agarrar algunas cosas, observando sobre el escritorio la fotografía rota y reconstruida de Julieta con Antía y su períodico, aunque lo cierra pudorosamente.

Cuando en el hospital ella ve que le llev√≥ los diarios le pregunta si los ley√≥, se√Īalando Lorenzo que no se hubiera atrevido, dici√©ndole ella que puede leerlos si quiere y despu√©s destruirlos.

Pero entonces ve que en la bolsa hay también una carta donde reconoce inmediatamente la letra de Antía, y que en esta ocasión sí transporta remite, de un pueblo suizo.

Lorenzo y Julieta van en el coche, recordando ella el contenido de la carta donde Ant√≠a le contaba que ten√≠a tres hijos y que el m√°s grande de ellos, Xoan, muri√≥ con solo 9 a√Īos ahogado en un r√≠o, estando ella loca de mal.

Y en esos instantes, los peores de su historia, piensa en ella y sabe lo que debió padecer tras su desaparición.

Julieta le dice a Lorenzo que no va a pedirle ninguna explicaci√≥n a su hija, ya que solo quiere acompa√Īarla.

Lorenzo le dice que aunque no la haya invitado a verla, piensa que es porque tras 13 a√Īos no se atreve, aunque sabe el remite como una invitaci√≥n, mientras el coche avanza entre las monta√Īas suizas sendero a su destino.

Calificación: 3