Resumen de la película La casa de las ventanas que ríen

Pupi Avati est√° dentro de los cineastas italianos m√°s extra√Īos en nuestro pa√≠s, en el que √ļnicamente se han estrenado una tercer parte de su obra, una ver√≠dica pena sabiendo el envidiable dominio que ten√≠a Avati en g√©neros varios como la comedia o el cine de aventuras. Pero donde destac√≥ sobremanera este, en un inicio, m√ļsico y profesional en jazz (disciplina que abandon√≥ cuando cay√≥ presente de que s√≥lo ser√≠a un m√ļsico recurrente y no un genio, realizando de hecho varios documentales y series sobre dicho estilo) fue en el g√©nero de terror.

Su nombre se redacta con letras de oro en la historia del fantaterror italiano ya s√≥lo por haber dirigido la presente La vivienda dalle finestre che ridono, una joya donde las haya, considerada por numerosos como la √ļltima obra maestra de un g√©nero que comenz√≥ con La muchacha que sab√≠a muy, (Mario Bava, 1963) y concluy√≥ de forma oficial con Tenebre (Dario Argento, 1982). As√≠ mismo da una m√°s que sugerente variaci√≥n sobre las propias reglas del giallo, dejando secuencias para la posteridad, aunque sin llegar a conformar parte totalmente al sub-g√©nero: m√°s bien es una cinta de terror g√≥tico.

La casa con las ventanas que ríen es un viaje al mismo centro del horror, o del miedo, como se prefiera (fotograma 1). Un paseo por terror de prominente nivel en una película que revela a Avati como un particular constructor de atmósferas, acercándose y alejándose del giallo, reinventándolo, y hasta subvirtiéndolo, jugando con el espectador hasta límites jamás pensados, tanto en lo formal como en lo argumental. Prodigio de equilibro ético/estético que puede ocasionar verdaderas pesadillas.

Ya en los títulos de crédito iniciales Avati declara que en La vivienda con las ventanas que ríen puede pasar de todo, sembrando en el espectador la semilla de la irritación. Un cuerpo masculino es acuchillado salvajemente mientras se escucha una tenebrosa voz que se ve decir cosas sin sentido (fotograma 2). Lo que más tarde se revelará como una morbosa unión entre arte y horror a través de la pintura, sacude al espectador desde el primer segundo, para acto seguido llevarle a un pueblo donde la palabra normalidad no se observa existir en el diccionario. Un relato de terror y crueldad en la mitad de un marco rural.

En ese ámbito, que evoca títulos e pretenciones de cineastas que usaron elementos parecidos para detallar la maldad humana, caso de Lucio Fulci y Tobe Hooper dentro del género (aunque la escencial referencia en ese aspecto es The Wicker Man, el film de 1973 de Robin Hardy), o de hecho Sam Peckinpah, Avati desmonta totalmente el giallo: para empezar, los homicidos se desarrollan en off, las ocasiones eróticas se practican con ropa, al menos hasta que el fundido en negro sugiere el acto sexual; todo ello en beneficio de una de las atmósferas más enrarecidas y escalofriantes que dió el cine, y de la cual se vieron influenciados numerosos cineastas, más que nada David Lynch. Eso sí, el tramo final es la catarsis absoluta de todo el relato y sus individuos.

Las sorpresas desveladas en ese tramo final detallan una de las considerables caracter√≠sticas del g√©nero, para un servidor la m√°s llamativa y atrevida: su irreverencia religiosa. En esos minutos finales, densos como pocos, se llega con ello a extremos impensables, revelando la identidad de los autores de los homicidos, a la par que se brinda una bofetada sin miramientos ni verg√ľenza a las creencias y el miedo (el silencio de un pueblo donde todo el planeta sabe m√°s de lo que dice). Jam√°s un pecho descubierto tuvo tanta mala baba ni pretenciones tan perversas (fotograma 3). Ecos de Hitchcock, milim√©trica escenificaci√≥n y el horror en estado puro.

La casa con las ventanas que r√≠en revela la superioridad de Pupi Avati en el g√©nero del terror, en el que tambi√©n logr√≥ las atrayentes, y poco reconocidas por estos lares, Thomas e gli indemoniati (1970), Le strelle nel fosso (1979), L‚Äôarcano incantatore (1996) y Il nascondiglio (2007). Secuencias como las del personaje primordial abriendo una puerta en la oscuridad, y Avati plasmando el instante como si de un cuadro se tratase son √ļnicas y repetibles (fotograma 4). La idea de la obra particular desde la desaparici√≥n es un tema de lo m√°s sabroso en cineastas como el italiano.

Lo dicho, una joya.

Alberto Abuín
© cinema primordial (agosto 2016)
(Rese√Īa original en blogdecine.com)

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Puntuación de Alberto Abuín: 8