Resumen de la película La chica de la fábrica de cerillas

No recuerdo d√≥nde le√≠ o a qui√©n le escuch√© cuando la condici√≥n b√°sica para comenzar a tener en cuenta el valor de una pel√≠cula es que tenga dentro alguna ense√Īanza pr√°ctica (sobre c√≥mo llevar a cabo alguna cosa), teor√≠a que, sin dejar de formar parte al g√©nero de la boutade, subscribo firmemente y de la cual La chica de la f√°brica de cerillas es sin lugar a dudas un magn√≠fico exponente: la secuencia inicial que nos ense√Īa el desarrollo de fabricaci√≥n de una cerilla, desde el colosal tronco que le sirve de materia prima hasta el empaquetado final en la cadena de montaje, es mod√©lica en este sentido y piensa adem√°s un espl√©ndido ejercicio de montaje cinematogr√°fico en el final del cual Kaurismaki nos presentar√° a la personaje principal de esta desgarrada historia de soledad y desamor, Iris (Kati Outinen), que hace aparici√≥n en el √ļltimo eslab√≥n del desarrollo como una parte m√°s del entramado mec√°nico de la f√°brica (fotograma 1).

Tercera distribuci√≥n de la llamada trilog√≠a del proletariado (tras Sombras en el para√≠so y Ariel), La chica de la f√°brica de cerillas es la pel√≠cula m√°s desesperanzada de la serie: mientras en √°mbas entregas anteriores, los personajes principales logran escapar en busca un nuevo destino lejos de las penurias que han padecido en su Finlandia natal (hacia Tallin en Sombras y hacia M√©jico en Ariel), la hero√≠na de este tercer t√≠tulo se adivina desde el primer instante como un personaje fatalmente predestinado hacia el infortunio, inmerso en una vida gris y anodina de la que √ļnicamente puede hu√≠r pat√©tica y fugazmente por medio de la lectura de la serie de novelas baratas de la Condesa Angelika, personaje de ficci√≥n de los escritores Serge y Anne Golon, de los que Kaurismaki quita la enigm√°tica cita que abre la pel√≠cula (‚ÄúProbablemente fallecieron de fr√≠o y de hambre en medio del bosque‚ÄĚ).

Llevando al radical el estilo ya apuntado en sus t√≠tulos anteriores, y como si quisiera estar en armon√≠a con el destino tr√°gico de su personaje principal, Kaurismaki se despoja en esta pel√≠cula de alg√ļn elemento accesorio y nos da una escenificaci√≥n sobria y depurada que hace suponer indudablemente en el cine de Robert Bresson, tanto por la concisi√≥n de las im√°genes como por el estilo de actuaci√≥n de sus int√©rpretes, muy pr√≥ximo al de los modelos de las pel√≠culas del director franc√©s (imposible no suponer en Mouchette, frente el callado suplicio de Iris como resultado de sus (no)relaciones familiares, laborales y sentimentales).

Iris es, por consiguiente, un personaje culpado a la soledad, una espectadora que ve pasar la vida desde el banco de la sal√≥n de baile que nadie le invita a dejar, como nos ense√Īa el magn√≠fico chato de la personaje principal, sola y en silencio, con las sombras de las parejas en la pista de baile sobre su rostro (para quien esto firma, uno de los m√°s hermosos y pat√©ticos planos sobre la soledad jam√°s filmados ‚Äď fotograma 2). Y todo ello m√°s all√° de la obstinada pelea del personaje para llevar a cabo frente a las penosas situaciones de su existencia: hay, en cada peque√Īo acto de Iris, una se√Īal de √≠ntima rebeld√≠a y una exhibe de decisi√≥n que dan plena coherencia a la posterior actuaci√≥n de la personaje principal en el final de la pel√≠cula.

Esta actitud de rebeldía consigue su punto de inflexión la tarde en que Iris escoge gastarse parte del sueldo con el que mantiene a su madre (Elina Salo) y a su padrastro (Esko Nikkari) en un vestido para salir durante la noche (hay precisamente una visión pesimista de parte de Kaurismaki en su diagnosis sobre la aptitud de reacción del personaje y, por extensión, de una clase trabajadora que no tiene los mínimos elementos para tomar autoconciencia de su situación de opresión y rebelarse acertadamente contra el sistema).

Desobedeciendo la actitud represiva de los padres, y armada con su nuevo vestido, Iris acude a un bar musical y conoce a Aarne (Vesa Vierikko), un ejecutivo en busca de presas f√°ciles que seducir√° a la personaje principal sin ninguna intenci√≥n de sostener con ella una posterior relaci√≥n sentimental. Pero Iris queda embarazada despu√©s de pasar su primera y √ļnica velada con Aarne y, tras ser repudiada por el apasionado, sufre un aborto al ser atropellada por un autom√≥vil (en un acto que Kaurismaki deja entrever como de un viable intento de inmolaci√≥n de la protagonista: la c√°mara sigue a Iris caminando r√°pidamente por la calle, la cara enajenado, hasta que el personaje sale de cuadro y o√≠mos el incidente que acontece en el fuera de campo).

Tras el mortal incidente, Iris es repudiada por sus padres en una elocuente secuencia donde Kaurismaki nos ense√Īa de la forma m√°s pl√°stica y eficaz viable la deshumanizaci√≥n del √°mbito que circunda a la protagonista: desde la cama en la habitaci√≥n del hospital, Iris escucha las duras expresiones del padrastro, del que el director se niega en todo instante a exhibirnos su rostro (fotograma 3). Una imagen de una facilidad y contundencia tal que hace ineludible preguntarse por qu√© tan pocos realizadores hoy en d√≠a usan las potencialidades de la composici√≥n de la imagen como generadora de significante.

Sola en la habitaci√≥n del hospital, la personaje principal pela una naranja con la mec√°nica determinaci√≥n con que actuaba al pie de la cadena de montaje, y con la misma actitud fr√≠a y distante con la que la observaremos envenenar a Aarne y a sus progenitores (con el interludio de c√°ustica comicidad en el que proporciona a evaluar de su medicina a un infortunado lig√≥n que la aborda en un bar). Iris es ya un personaje totalmente vac√≠o y desprovisto de la m√°s m√≠nima vida interior, de la misma forma que nos ense√Īa Kaurismaki en la lastimosamente hermosa secuencia en el invernadero (con el chato del personaje, inm√≥vil y en silencio, verdaderamente engullido por un cactus ‚Äď fotograma 4). Una parte inanimada m√°s de la cadena de montaje que, tras ser retirada por la pareja de polic√≠as que acuden a su arresto, ser√° primordial remplazar para evadir que la maquinaria se detenga.

David Vericat
© cinema fundamental (marzo 2014)