Resumen de la película La invasión de los ladrones de cuerpos

Resulta parad√≥jico comprobar c√≥mo dos posiciones ideol√≥gicas tan contrapuestas como la de la derecha m√°s reaccionaria y la correspondiente a una corriente m√°s progresista hicieron de el (lo hacen todav√≠a hoy) el mensaje pol√≠tico de un extenso film como The body Snatchers. Exactamente, es evidente que la terror√≠fica historia del peque√Īo pueblo que sufre la invasi√≥n de una enigm√°tica plaga alien√≠gena con la aptitud de suplantar a todos sus pobladores con un ej√©rcito de r√©plicas f√≠sicamente id√©nticas pero carentes de alg√ļn aspecto emocional, puede ser interpretada de cualquier manera como una cr√≠tica a los preceptos m√°s totalitarios del comunismo sovi√©tico (la pel√≠cula se enmarca en la mitad de la disputa fr√≠a entre √°mbas gigantes potencias) o, en sentido contrario, como una (m√°s sutil, y personalmente mi preferida) denuncia a la desaforada cruzada anticomunista del senador McCarthy (la lastimosamente famosa caza de brujas de Hollywood, que se llev√≥ a cabo exactamente en la primera mitad de la d√©cada de los cincuenta). Sea como fuere, y llevada a cabo la adscripci√≥n a una u otra interpretaci√≥n seg√ļn las configuraciones de cada espectador (al fin y al cabo, quiz√° sea ese el colosal acierto de la idea, al posibilitar √°mbas configuraciones evidenciando por consiguiente sus coincidencias en los puntos m√°s perniciosos), s√≥lo cabe disfrutar de este magn√≠fico thriller en clave de ciencia ficci√≥n (o a la inversa) servido con pulso maestro por Don Siegel (que, se ve ser, admit√≠a las evidentes alusiones de la pel√≠cula al McCarhysmo) desde la novela hom√≥nima de Jack Finney (quien, por el contrario, se esforzaba en denegar alg√ļn referencia pol√≠tica en su obra).

El arranque de la pel√≠cula, narrada en clave de flashback por el doctor Miles J. Bennell (Kevin McCarthy) desde el hospital psiqui√°trico en el que est√° retenido, es ejemplar: ‚ÄúTodo empez√≥ el jueves pasado, al menos para m√≠. A f√°cil vista todo parec√≠a igual‚Ķ pero no lo era‚ÄĚ, ense√Īa el personaje primordial para detallar el √°mbito de la peque√Īa poblaci√≥n de Santa Mira a su regreso de un congreso m√©dico. Y ya desde el primer momento una sucesi√≥n de extra√Īos hechos van a ir ocasionando en Miles un sentimiento de zozobra que va a ir paulativamente en aumento: la relaci√≥n de parte de su enfermera Sally (Jean Willes) de la multitud de pacientes esperando ser atendidos en la consulta (raz√≥n que hab√≠a forzado el precipitado regreso del protagonista); el sobresalto por la instant√°nea aparici√≥n en la carretera de un ni√Īo huyendo de su propia madre que Miles est√° pr√≥ximo de atropellar (fotograma 1); la visi√≥n de un peque√Īo puesto de verduras (‚Äús√≥lo hace un mes el m√°s limpio y concurrido de todos‚ÄĚ) completamente abandonado por sus due√Īos; la imagen de la sal√≥n de espera, hasta el d√≠a previo abarrotada de pacientes, ahora mismo completamente vac√≠a (interesante el aspecto de Miles reconociendo como ‚Äúnormalidad‚ÄĚ la alienada vida de sus conciudadanos que mira a trav√©s de la ventana de su consulta, en un chato que hace sospechar en las secuencias urbanas recreadas por los realizadores televisivos en El Show de Truman); y los primeros casos de testimonios que aseguran frente el personaje primordial no admitir a los pertenecientes de su propia familia (‚ÄúYa no tiene esa mirada. No hay emoci√≥n. Nada en absoluto‚ÄĚ). Episodios que culminar√°n con la llamada que Miles recibe durante su cita nocturna con Becky Briscoll (Dana Wynter) para ser informado de la extra√Īa aparici√≥n de un cuerpo con forma humana pero ‚Äútodav√≠a no terminado, como la primera impresi√≥n de una moneda‚ÄĚ (fotograma 2) en la vivienda de Jack y Teddy Belicec (King Donovan y Carolyn Jones).

A partir de este momento los hechos se precipitan, y el ritmo se hace m√°s r√°pido de forma vertiginosa (magn√≠fico el chato de Miles descendiendo de su autom√≥vil en marcha despu√©s de conducir a toda agilidad hasta la vivienda de Becky frente la sospecha del peligro al que √©sta se expone). Tras comprender en su propia vivienda las misteriosas vainas de las que emergen cuerpos en gestaci√≥n premeditados a transformarse en sus propias r√©plicas, Miles y Becky emprenden una huida que les llevar√° a resguardarse en la consulta del personaje primordial, desde donde ser√° presentes del terrible destino al que qued√≥ doblegada toda la poblaci√≥n: desde la ventana observan lo que a f√°cil vista se ve la vida recurrente de sus pobladores (de nuevo, una imagen de cotidianidad que crea un extra√Īo sentimiento de desasosiego), hasta que, s√ļbitamente, la multitud se re√ļne en silencio en el centro de una plaza para recibir de unos camiones el reparto de las misteriosas vainas destinadas a propagar la invasi√≥n (fotograma 3). Como escrib√≠a Jos√© Mar√≠a Latorre en relaci√≥n a la pel√≠cula de Siegel en su magn√≠fico volumen sobre El cine fant√°stico: ‚Äúel enemigo de nuestra personalidad est√° dentro de nosotros, en nuestra forma de aceptar ciegamente la mediocre rutina cotidiana‚ÄĚ.

Imitando los inexpresivos movimientos de los invasores para hacerse pasar por uno de ellos y poder as√≠ burlar su supervisi√≥n (hasta que la emotiva reacci√≥n de Becky frente la visi√≥n de un perro pr√≥ximo de ser atropellado les delata de nuevo), los individuos primordiales alcanzan hu√≠r y resguardarse en una vieja mina dejada a las afueras de la poblaci√≥n. Y es en este preciso momento cuando el extenso film nos llama la atenci√≥n con una √ļltima secuencia de c√°ustica y desesperanzada iron√≠a: desde el interior de la mina, escuchan una apacible melod√≠a religiosa; ‚ÄúNunca he escuchado algo tan bello. No somos los √ļnicos que conocen el amor‚ÄĚ, exclama esperanzada Becky antes de que Miles salga a investigar el origen de la m√ļsica y descubra horrorizado que √©sta procede de los altavoces de una colosal plantaci√≥n de vainas destinadas a propagar la invasi√≥n (fotograma 4). Una √ļnica y elocuente observaci√≥n sobre c√≥mo los mecanismos de terror tienen la oportunidad de camuflarse bajo las formas en fachada m√°s apacibles.

David Vericat
© cinema primordial (abril 2016)

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