Las dos culebras

Las dos culebras

 

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F√°bula Las dos culebras

Adaptación de una antigua fábula de China

Hab√≠a una vez dos culebras que viv√≠an tranquilas y felices en las aguas estancadas de un pantano. En este lugar ten√≠an todo lo que necesitaban: insectos y peque√Īos peces para comer, sitio de sobra para moverse y humedad suficiente para mantener brillantes y en buenas condiciones sus escamas.

Todo era perfecto, pero sucedi√≥  que lleg√≥ una estaci√≥n m√°s calurosa de lo normal y el pantano comenz√≥ a secarse. Las dos culebras intentaron permanecer all√≠ a pesar de que  cada d√≠a la tierra se resquebrajaba y se iba agotando el agua para beber. Les produc√≠a mucha tristeza  comprobar que su enorme y querido pantano de aguas calentitas se estaba convirtiendo en una m√≠sera charca, pero era el √ļnico hogar que conoc√≠an y no quer√≠an abandonarlo.

Esperaron y esperaron las deseadas lluvias, pero √©stas no llegaron. Con mucho dolor de coraz√≥n,  tuvieron que tomar la dura decisi√≥n de buscar otro lugar para vivir.

Una de ellas, la culebra de manchas oscuras, le dijo a la culebra de manchas claras:

‚Äď Aqu√≠ solo ya solo quedan piedras y barro. Creo, amiga m√≠a, que debemos irnos ya o moriremos deshidratadas.

‚Äď Tienes toda la raz√≥n, vay√°monos ahora mismo. T√ļ ve delante, hacia el norte, que yo te sigo.

Entonces, la culebra de manchas oscuras, que era muy inteligente y cautelosa, le advirtió:

‚Äď ¬°No, eso es peligroso!

Su compa√Īera  dio un respingo.

‚Äď ¬ŅPeligroso? ¬ŅPor qu√© lo dices?

La sabia culebra se lo explicó de manera muy sencilla:

‚Äď Si vamos en fila india los humanos nos ver√°n y nos cazar√°n sin compasi√≥n ¬°Tenemos que demostrar que somos m√°s listas que ellos!

‚Äď ¬ŅM√°s listas que los humanos? ¬°Eso es imposible!

‚Äď Bueno, eso ya lo veremos. Esc√ļchame atentamente: t√ļ te subir√°s sobre mi lomo pero con el cuerpo al rev√©s y as√≠ yo meter√© mi cola en tu boca y t√ļ tu cola en la m√≠a. En vez de dos serpientes pareceremos un ser extra√Īo, y como los seres humanos siempre tienen miedo a lo desconocido, no nos har√°n nada.

‚Äď ¬°Buena idea, intent√©moslo!

La culebra de manchas claras se encaram√≥ sobre la culebra de manchas oscuras y cada una sujet√≥ con la boca la cola de la otra. Unidas de esa forma tan rara, comenzaron a reptar.  Al moverse sus cuerpos se bamboleaban cada uno para un lado formando una especie de ocho que se desplazaba sobre la hierba.

Como habían sospechado, en el camino se cruzaron con varios campesinos y cazadores, pero todos, al ver a un animal tan enigmático, tan misterioso, echaron a correr muertos de miedo, pensando que se trataba de un demonio o un ser de otro planeta.

El inteligente plan funcionó, y al cabo de varias horas, las culebras consiguieron su objetivo: muy agarraditas, sin soltarse ni un solo momento, llegaron a tierras lluviosas y fértiles donde había agua y comida en abundancia. Contentísimas, continuaron tranquilas con su vida en este nuevo y acogedor lugar.

Moraleja: Si alguna te surge un problema,  lo mejor que puedes hacer es analizar todas las ventajas e inconvenientes  de la situaci√≥n. Si piensas las cosas con tranquilidad y sabidur√≠a, seguro que encontrar√°s una buena soluci√≥n.



Las dos culebras
(c)

CRISTINA RODR√ćGUEZ LOMBA

 

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