Resumen de Anda… que te tenga que enseñar yo a hablar de sexo

Anda… que te tenga que enseñar yo a comentar de sexo

La idea de este libro es que debemos hablar de sexo con nuestros hijos con total naturalidad y desde que son pequeños, concretamente desde que aprenden a comentar y tienen la capacidad de expresar sus inquietudes. Es evidente que hemos de adaptar las explicaciones a su edad, aptitud de comprensión e inquietudes; pero también debemos tener claro que el avance afectivo sexual no empieza al llegar a la adolescencia. Cuando tienen dos años y nos enfadamos porque se tocan los órganos genitales, o les ofrecemos largas si con 5 años nos preguntan cómo se hace un bebé o si a los diez años les respondemos que son pequeños y ni se les ocurra llevar a cabo «eso» sin más explicaciones, nos encontramos influyendo en su educación y ocasionando se formen un concepto negativa de la sexualidad. Lo que aprenden es que es un tema tabú, algo de lo que avergonzarse; pero a la vez su curiosidad va en incremento y no hemos desarrollado unos cimientos de seguridad para que la sacien con nosotros. Y el resultado son jovenes sin una base bastante para crear su identidad de género y entablar relaciones afectivo sexuales sanas.
Rosa Eva Rabanillo siempre mencionó de sexo con su hijo, Iván, de trece años, libremente. Con la misma normalidad que sobre algún otro tema. Teniendo en cuenta que la mayoría de mamás y padres no lo hacen, han escrito “Anda… que te tenga que enseñar yo a comentar de sexo“, para empujarlos a dejar atrás los prejuicios y convencionalismos sociales y que sean capaces de hacer una relación de seguridad con sus hijos y educarlos también en la sexualidad. Y para que sepan qué es lo que de todos modos les atrae entender a los niños durante su evolución, dado que una cosa es lo que deseamos enseñarles y otra lo que ellos desean estudiar. Para esto es primordial el criterio de Iván, que en cada capítulo expone un tema, las inquietudes que le pudieron aparecer y cómo su madre le ha ayudado a resolverlas. Cierra cada capítulo Rosa Eva, con una exposición sobre los resultados positivos de comentar con los niños de cada tema.
Tal vez logre parecer exagerado o escandalizar que un preadolescente hable con tanta espontaneidad del sexo y todo lo que circunda a la sexualidad, pero la verdad es que es natural sentir curiosidad por esto, y si no reciben esa información en el hogar, la buscarán fuera. Hoy en día, con la simplicidad con que los niños entran a aparatos tecnológicos, saben desde pequeños cómo buscar información, y las estadísticas son claras: uno de cada tres niños de diez años vió pornografía en internet. Esto sí que escandaliza, y la inclinación es a llevarlo a cabo a edades cada vez más tempranas. Esto se traduce en que si no tienen una fuente de seguridad, aprenden sobre sexo observando pornografía, que por norma establecida es extremista, erotiza el abuso sexual y incentiva la humillación y dominación a las mujeres y unos modelos físicos muy distanciado de los naturales.
Aun y todo, los autores avisan: si se quiere estudiar las inquietudes de los niños en temas de sexualidad y a comentar con ellos sobre el tema, la vivencia caracteristica de Rosa Eva e Iván, plasmada en este libro, puede ser útil; si se sabe que no está bien que un niño de trece años dialogue de sexo, mejor que no lo compren. Enviado por:
Luna Paniagua