Resumen del libro “Ant铆gona”

Ant铆gona

Tema de la obra

En Ant铆gona dos concepciones de la justicia entran en colisi贸n. Por un lado, las leyes del Estado, de la regi贸n, que persiguen el precauci贸n del orden; por otro, las normas religiosas, las leyes eternas dictadas por los dioses. Creonte y Ant铆gona mantienen una pugna irreconciliable que transporta a la destrucci贸n y al padecimiento. La obra nos ense帽a dos individuos enclaustrados en sus posiciones, dogm谩ticos.

Los dos desde su actitud, son incapaces de sentir las limitaciones de su propia concepci贸n de la realidad. Creonte, cegado por el poder absoluto que no le permite ver sus limites; Ant铆gona, incapaz de sentir que en su posici贸n hay prominente orgullo.

En el desenlace, la moderaci贸n y la conciliaci贸n quedan como una ense帽anza duramente aprendida.

Como fin de la obra, Corifeo: Es con muy la sensatez lo primero para la ventura. Contra los dioses jam谩s se ha de ser irreverente. Las expresiones altaneras acarrean a los soberbios castigos atroces, y a la vejez, por fin, les ense帽a a ser cuerdos. Con 茅ste mon贸logo, S贸focles se decanta sutilmente por la irreverencia de Ant铆gona.

 

Resumen de Ant铆gona

La cat谩strofe comienza en el amanecer del d铆a siguiente del final de la guerra, el d铆a en el que los dos hijos de Edipo, Polinices que ha conducido el ej茅rcito de los argivos contra Tebas, y Eteocles que la ha defendido, se brindaron muerte mutuamente. Son 谩mbas hijas de Edipo las que est谩n en escena. Ant铆gona pide a su hermana Ismene que la ayude a enterrar a Polinices, contraviniendo el mandato de Creonte, que ha ordenado que, como castigo al traidor, su cad谩ver quede insepulto. Pero 茅sta, alegando que de siempre hab铆a sido un sujeto temerosa e indecisa, no le prest贸 su asistencia y cuando le prometi贸 no mencionarle nada a nadie, Ant铆gona insisti贸 en que no se lo callara, que m谩s grande ser铆a su gloria en la otra vida y m谩s grande el agradecimiento de sus antepasados si todo el planeta lo sab铆a.

La llegada del Coro, conformado por ancianos y nobles tebanos, trae el saludo al nuevo d铆a, el d铆a de la victoria y, m谩s que nada, de la paz despu茅s de los horrores de la guerra. Fueron llamados por el nuevo gobernante aunque a煤n no tienen iniciativa la raz贸n.

Hace su aparici贸n Creonte y, antes de transmitir su primera disposici贸n, expresa su seguridad en que esos nobles y ancianos tebanos le sirvan a 茅l con la misma fidelidad que ya ense帽aron a Layo y Edipo, sus antecesores. Es entonces cuando comunica su prohibici贸n de que se cumpla con el sagrado deber de enterrar a Polinices, el 鈥渉ermano traidor鈥 y que, en cambio, a Eteocles le rindan homenaje como defensor de la regi贸n. El coro es consciente de la gravedad de esa ley, de lo que piensa de atentado contra las leyes religiosas, pero, a fin de cuentas, est谩n sujetos tambi茅n a esa orden y est谩n convencidos de que nadie sacrificar铆a su propia vida por contravenirla.

Adem谩s, est谩n equivocados, como muestra la llegada de uno de los soldados encargados de vigilar el cad谩ver de Polinices para transmitir que alguien ha contravenido la ley y logr贸 ritos funerarios en su honor.

M谩s tarde los guardias traen detenida a Ant铆gona, porque fu茅 ella la que ha violado esas leyes para continuar estando leal al deber sagrado a trav茅s de los muertos. Creonte le pregunt贸 si era ella quien hab铆a cubierto el cuerpo de Polinices y afirm贸 q s铆, que hab铆a sido ella y nadie m谩s; pero Creonte no la crey贸 y pens贸 que Ismere ten铆a alhgo que ver, puesto que la hab铆a visto muy inquieta y mand贸 traerla a su presencia. Ismere hab铆a cambiado de idea, y sin haber participado en los hechos le dijo a su t铆o Creonte que ella hab铆a ayudado a Ant铆gona.

Tras enviar a 谩mbas a una celda, aparce Hem贸n, hijo de Creonte y prometido de Ant铆gona. La intransigencia de Creonte se transforma ya en ceguera, porque es incapaz de sentir que su condena a Ant铆gona alcanzar铆a tambi茅n a Hem贸n, lo que el Coro se帽ala como algo que podr铆a da帽ar al futuro del reino a trav茅s de su heredero, gracias a que son dos en este exacto instante las muertes que esa inflexible orden de Creonte puede ocasionar. Pero nada hace cambiar la opini贸n de el gobernanteque elige dejar en independencia a Ismere en tanto que a Ant铆gona la iba a dejar dejada en una cueva con algo de comida, la iba a enterrar en vida, para que as铆 鈥渟u muerte no salpicara a la ciudad鈥.

La entrada de Ant铆gona, sendero de su mortal destino, nos la muestra cambiada. Ha perdido su altivez y la seguridad inicial. Increpada por Creonte y dejada por todos, de llevado a cabo por el Coro, su mon贸logo de despedida no es un canto de triunfo, sino de tristeza, melancolia y desolaci贸n. De abandono frente a un deber con el que ha cargado en soledad y que no inicia ya con la altivez del triunfo.

La llegada del adulto m谩s grande Tiresias anunciando negros presagios llena a Creonte de irritaci贸n. En un princip矛o se niega a aceptar su error, pero su seguridad se desmorona y, atemorizado, intenta omitir que se cumpla la condena de Ant铆gona.

Pero cuando lleg贸 adonde se encontraba 茅sta, vio como estaba ahorcada y como agarrado a su cintura estaba su hijo Hem贸n, que hab铆a cargado su espada contra 茅l, se la hab铆a clavado en el pecho, y consecuentemente hab铆a muerto. Volviendo a su palacio, con su hijo en brazos, encuentra que su mujer, Eur铆dice, no hab铆a podido aguantar la desaparici贸n de Hem贸n y tambi茅n ella decidi贸 quitarse la vida.

脡ste es el papel que le queda a Creonte. Por haber castigado a su sobrina, puesto que 茅sta hab铆a dado sepultura a Polinices, despu茅s de que 茅ste muriera en combate contra su ciudad natal, Tebas, y de la que es Creonte el m谩ximo gerente, su hijo y heredero, Hem贸n ,y su mujer, Eur铆dice, hab铆an muerto. Debieron fallecer muy gente para que en el desenlace de la obra y sin remedio, Creonte se diera cuenta de su error grave, de que un sujeto, por muy poder pol铆tico que tenga, siempre est谩 por debajo de los dioses y de las leyes 鈥渆scritas鈥 por ellos.

 

Personajes

Ant铆gona

Es la personaje importante indiscutible de la obra. Desde el comienzo tiene muy claro lo que debe hacer y lo que debe hacer, pasando si es requisito por arriba de los edictos del Rey de Tebas, su t铆o Creonte. Es consciente del peligro que corre, al querer sugerir sepultura a su hermano Polinices, pero ella antepone la necesidad de no fallar a sus antepasados a su propia vida. Ella dice llevarse por las leyes marcadas por los dioses, y no piensa que ning煤n mortal consigua tener tanto poder como para anteponerse a los dioses: 鈥淣o era Zeus quien impon铆a tales 贸rdenes, ni es la Justicia, que tiene su trono con los dioses de all谩 abajo, la que ha dictado tales leyes a los hombres, ni cre铆 que tus bandos hab铆an de tener tanta fuerza que hab铆as t煤, mortal, de prevalecer por arriba de las leyes no escritas e inquebrantables de los dioses. Que no son de hoy ni de ayer, sino que viven en todos los tiempos y nadie sabe cuando se han comunicado. No iba yo a incurrir en la furia de los dioses violando esas leyes por temor a los antojos de hombre alguno[…]As铆 que a m铆, al menos, sucumbir en este lance no me duele muy ni poco: el que el hijo de mi misma madre una vez muerto quedase insepulto, eso es lo que me doler铆a. Lo dem谩s a m铆 no me duele. Y si te se ve que es disparidad lo que hago, quiz谩s parezco loca a quien es un loco鈥 Antes de que sea dejada en la cueva, cuando la llevan de vuelta al palacio, Ant铆gona se ve haber cambiado y comienza a sentirse sola frente su muerte: 鈥淪in llantos, sin amigos, sin himeneos, me llevan ya, triste de m铆, a este viaje ineludible. Jam谩s me ser谩 dado ya, desventurada, ver el sagrado ojo del d铆a; y mi muerte, muerte sin llantos, ning煤n ser amigo la llora鈥 En el desenlace, como Creonte, es castigada, pero con menos crueldad que a 茅ste, gracias a que S贸focles castiga su dogmaticidad, pero no sus ideas, que sin duda comparte con el constructor. Su muerte acarrea la desaparici贸n de Hem贸n, y la de 茅ste acarrea la de su madre, Eur铆dice.

Creonte

Es el Rey de Tebas, padre de Hem贸n y t铆o de Ant铆gona, Ismere, Polinices y Eteocles. Cree tener la raz贸n cuando establece que Polinices no debe recibir sepultura, gracias a que a luchado contra su ciudad natal, pero no piensa en las consecuencias que puede traerle esa decisi贸n. Es un hombre soberbio, y el poder no le deja ver m谩s all谩 de sus narices:鈥…y quien se propase a faltar las leyes o pretenda imponer las suyas a la autoridad, este tal no ser谩 quien escuche alabanzas m铆as. Al que la ciudad ha colocado en el trono, a 茅se hay que obedecerle, en lo peque帽o y en lo justo y en lo que no lo es鈥 鈥溌縔 la ciudad va a dictarme a m铆 lo que yo tengo que enviar?鈥, tambi茅n es tremendamente machista: 鈥…Que a mi, mientras viva, no me domina una mujer鈥

Tan s贸lo se muestra indeciso cuando su adivino, Tiresias, le advierte de las consecuencias que puede traer su decisi贸n , aunque en un inicio tampoco le hace caso. En el desenlace, y despu茅s de los vaticinios de Tiresias, elige ir 茅l mismo a socorrer a Ant铆gona: 鈥淢e voy yo mismo, as铆, sin m谩s[…]Que yo, puesto que 茅ste es el consejo que he tomado, yo lo he hecho, yo lo tengo que deshacer por m铆 mismo. Me voy temiendo que es lo considerable llegar al fin de la vida acatando las leyes establecidas鈥 Ah铆 comienza a contemplar sus errores, pero no ser谩 hasta el desenlace de la obra, cuando encuentre a su hijo y a su mujer muertos, cuando sepa de que ha excedido sus limitaciones, y que se vi贸 sobrepasado por el poder: 鈥溌y de mi! A nadie, a nadie sino a m铆 se culpe jam谩s de este delito. Yo te he muerto, hijo; yo, desdichado, lo admito abiertamente. Sacadme de aqu铆, 隆oh siervos!, cuanto antes; sacadme fuera; yo por ahora no existo, yo por ahora no soy鈥. S贸focles le castiga duramente, gracias a que 茅l se decanta exactamente por 鈥渓as leyes no escritas鈥, los leyes divinas.

Ismere

Es la hermana de Ant铆gona, Polinices y Eteocles la sobrina de Creonte. Al inicio se escandaliza cuando su hermana le cuenta sus proyectos para encontrar enterrar a Polinices, le dice que est谩 loca y elige no prestarle su ayuda: 鈥… Y en este exacto instante a nosotras dos, solas como hemos quedado, 驴qu茅 muerte m谩s atroz no nos espera, dime, si, a despecho de la ley, desafiamos los edictos y el poder del tirano? […] Yo al menos pedir茅 a los muertos que me lo dispensen, porque cedo frente el poder y acatar茅 la autoridad constituida. Entremeterse muy es falta de juicio鈥 Adem谩s es un personaje tremendamente obediente para con su t铆o, para con el Rey de Tebas.

Cuando es llamada por Creonte a su presencia, 茅sta admite haber tenido que ver con la sepultura de Polinices: 鈥淢铆o es el hecho, si 茅sta me lo consiente; tengo parte en la culpa, cargo con ella鈥, lo que Ant铆gona se niega a o铆r. En el desenlace de la obra, est谩 dentro de los pocos individuos que no muere.

Hem贸n

Es el hijo de Creonte y el prometido de Ant铆gona. AL inicio de su aparici贸n se muestra muy obediente con su padre y con la decisi贸n tomada por 茅ste: 鈥淧adre, tuyo soy. T煤 me gu铆es dictando buenos consejos, que yo lo seguir茅. No hay para m铆 bodas ni partido m谩s aceptable que tu sabia direcci贸n鈥 Pero intenta convencerle de que se est谩 equivocando, y de que todo el pueblo est谩 en contra suya:鈥… con todo, tambi茅n otros tienen la oportunidad de tener un 贸ptimo pensamiento. A m铆 me toca naturalmente ver qu茅 es lo que aseguran por ah铆 o hacen o censuran de tus cosas, porque al ciudadano f谩cil le infunde muy respeto tu presencia para encontrar decirte cosas que te han de irritar con s贸lo o铆rlas. A m铆, en cambio, me es dado escuchar en la sombra como llora toda la ciudad a esta doncella, porque siendo la que menos lo merece de todas las mujeres, mueren afrentosamente en pago de acciones las m谩s nobles, porque no consinti贸 que su hermano muerto en la guerra quedara insepulto, pasto de perros carniceros o de alguna ave de rapi帽a. 驴No es tal mujer digna de dorada recompensa?[…]No vivas casado con tu propia opini贸n, aferrado en que como t煤 las dices as铆 son las cosas y nada m谩s[…]Por m谩s sabio que sea, jam谩s es humillante para un hombre el estudiar en numerosos casos de otros y el no aferrarse en demas铆a鈥. En 煤ltimo lugar, pasa de la obediencia a la discusi贸n con su padre, donde intenta seducir a su padre de que ha perdido la raz贸n y que el asunto se le est谩 escapando de las manos. Su aparici贸n termina con estas expresiones a su padre, que quer铆a matar a Ant铆gona enfrente de 茅l, por su irreverencia: 鈥溌erca de m铆 no! No lo creas, no; ni ella muere con m铆, ni t煤 vuelves a contemplar mi cara con tus ojos; pasea tu frenes铆 entre esos de los tuyos que te quieran aguantar鈥 En el desenlace de la obra, se marcha donde est谩 encerrada su querida y con su espada se quita la vida, agarr谩ndose, con su 煤ltimo aliento de vida a Ant铆gona.

Tiresias

es un invidente, adulto m谩s grande y adivino de Creonte: 鈥淧r铆ncipes de Tebas, dos venimos juntos ac谩 con la visi贸n de uno solo; puesto que as铆 son los viajes de los ciegos, a trav茅s de un gu铆a鈥 Es el personaje importante que 煤nicamente hace cambiar de opini贸n a Creonte, aunque no desde el comienzo de su intervenci贸n, y le avisa de las desgracias que puede sufrir por sus selecciones muy prepotentes y dogm谩ticas: 鈥淵 t煤 ten por muy cierto que no han de cumplirse ya muchas vueltas del sol en su veloz carrera sin que t煤 mismo mires entregado, muerto por muerto, a un hijo de tu propia sangre; porque tienes echado al planeta de abajo a quien es del de arriba, encerrando indignamente a un vivo en una tumba, y retienes aqu铆 a un cad谩ver, posesi贸n de los dioses infernales, sin sepulcro, sin exequias, sin respeto. Todos son atropellos completados por ti […]Pasar谩 un tiempo, nada riguroso, y llenar谩n tu propio palacio lamentos de hombre y lamentos de mujeres…鈥 Esta intervenci贸n produce un cambio extremista en el comportamiento de Creonte.

Corifeo

Es el presidente del Coro de ancianos de Tebas. Representa la m谩xima autoridad despu茅s del Rey y se muestra muy cuidadoso en el instante de comentar con 茅ste.

Desde el comienzo sabe las consecuencias que puede traer la decisi贸n tomada por Creonte, pero no se atreve a dec铆rselo directamente, tan s贸lo se ve dispuesto cuando, despu茅s de los vaticinios de Tiresias, Creonte se ve que ya ha entrado en raz贸n: 鈥淩ey, se fu茅 el hombre; misteriosos vaticinios ha pronunciado; desde que voy dejando blanco este cabello, antes negro, nos consta que jam谩s dict贸 profec铆as falsas a nuestro pueblo鈥

Es el personaje que recomienda a Creonte que deje libre a Ant铆gona, y que entierre a Polinices: 鈥淰e, y a la ni帽a l铆brala de aquella l贸brega morada, y al muerto 谩brele una tumba鈥

 

Interpretaciones de la obra

Un texto de primer orden de la cr贸nica de la literatura no se presta a lecturas simplificadoras e interpretaciones esquem谩ticas. Hay que procurar conciliar los punbtos de vista mas indispensables.

Una de las interpretaciones m谩s conocidas y jugosas es la de Hegel, seg煤n la cual hay un conflicto -tesis y antitesis- entre el derecho de estado, y el derecho de familia, Ant铆gona. 鈥淎nt铆gona y Creonte tienen los dos raz贸n y culpa鈥.

Desde un m茅todo quiz谩s oportunista se ha interpretado a Ant铆gona como una revelde revolucionaria que se alza contra un gobierno tir谩nico. 鈥淎nt铆gona es una revolucionaria feminista frente un tirano鈥(Brecht)

En nuestros dias tiende a leerse la obra desde un m茅todo espiritual, y ello se ve concordar con nuestra idea de S贸focles. 脡l es exactamente parcial, y entre uno y otro se elige por Ant铆gona, por la ley no redactada. Se ve como el conflicto entre religi贸n y utilismo humano: para asegurar y realizar mejor la sociedad humana se crea el hombre normas sociales, reglas pol铆ticas y decreta medidas ejemplares para omitir que el sujeto se adem谩s de ellas (Creonte), pero esta normas tienen un l铆mite- la legalidad debe estar animada por la moralidad -y si ese l铆mite se sobrepasa, esta transgresi贸n puede constituir un delito . El l铆mite es lo divino, las leyes no escritas. 鈥淎nt铆gona representa las leyes no escritas, la conciencia鈥

Tanto Opstelten como Ehremberg coinciden en que S贸focles se ense帽aba en oposici贸n a Prot谩goras ( el hombre es la medida de todas las cosas) y de Pericles ( que era un gobernante racionalista que colocaba las normas pol铆ticas por arriba de todo)鈥漇贸focles colabora con Pericles en la pol铆tica de Atenas, pero tiene miedo de las consecuencias remotas de su pol铆tica, que ense帽a a trav茅s de sus tragedias鈥 Para estos autores, los puntos de Creonte son los mismo que los de Pericles, Creonte es un heroe sof贸cleo que se encamina a su destrucci贸n, porque es un hombre falto de lo divino.

Antonio Tovar ya en 1942 interpreta la posici贸n de Creonte como la de un gerente de la pol铆tica en relaci贸n a ciencia racional que sin lugar a dudas choca con los causantes recurrentes e irracionales representados por Ant铆gona