Resumen del libro Más trabajo para el enterrador

Margery Louise Allingham (1904, Londres – 1966, Colchester), autora de “Más trabajo para el enterrador“, fue colocado junto con Agatha Christie y Dorothy L. Sayers una de las tres gigantes damas de la novela inglesa de detectives. Allingham dio vida al detective Albert Campion en “Crimen en Black Dudley” y desde esa primera novela se convirtió pausadamente (en esa primera novela era un secundario prescindible) en personaje primordial de 40 historias (entre cuentos y novelas). La primera característica de este detective es su aptitud para moverse igual de cómodo entre la clase alta y entre la criminal (si bien, en oportunidades, es la misma clase). El interés que este detective despertó fue tal que de hecho la BBC le dio un espacio en la programación con un total de ocho películas (de una hora de duración aproximadamente).
Esta aventura se transporta a cabo en Apron Street, una calle que representa un micromundo de antiguas prácticas sociales, secretos que terminan siendo confesables y peligros ocultos en cada callejón. Campion es llamado para arreglar un enigmático asesinato (que comenzó no siéndolo) por intoxicación. Para arreglar este delito contará con la colaboración de su ayudante Lugg y del inspector de policía responsable del caso, Charlie Luke. La persona asesinada es Ruth Palinode, una de las correspondientes de una familia de la clase alta venida a menos con el paso de los años, las malas gestiones económicas y la inestimable asistencia de terceras personas.
La narración de Allingham nos va aportando información de forma progresiva, enredando la trama poco a poco, y dejándonos claro que Campion va deduciendo vínculos, consecuencias y encadenando de forma lógica los hechos, y que los que leen no vamos a tener esta información hasta que el detective tenga la absoluta seguridad de que las cosas pasaron así como él las está intuyendo y razonando. El goteo de individuos es continuo; al inicio de la novela conocemos a los que tendrán más grande peso, pero a lo largo de la narración van mostrándose otros que tienen su momento de consideración en el misterio por arreglar. Homicidos, dinero, viejos malhechores reconvertidos en hombres de negocios respetables (o no tanto), amores escondidos, relaciones extramatrimoniales del pasado, cartas anónimas… toda una secuencia de elementos que convierten esta novela de misterio en una tela de araña para el lector, que no podrá dejar a medias la lectura para concentrarse en otra tarea.
Además de la trama enigmática, la novela nos deja un retrato algo irónico de un grupo de personajes: un banquero ávido de más y más dinero, huraño, que podemos imaginar físicamente como las representaciones que se hicieron de Ebenezer Scrooge; una muchacha que vive su adolescencia escondiendo su amor por miedo a su familia; una familia, la Palinode, que de vivir sin ningún ahogo económico pasó a vivir de la caridad (es la situacion de alguno de los correspondientes de la familia), de alquiler donde fue su propia casa y queriendo sostener las apariencias y las amistades; otros inquilinos característicos de las historias de esta época que aportan su granito de arena para aumentar el embrollo o para resolverlo (porque todos tienen algo que esconder y que contar); lógicamente, un enterrador, al que podemos imaginar como el personaje de Igor de “El jovencito Frankenstein” (pero sin la faceta cómica); un médico agobiado por el trabajo y por su mujer; y un atípico ayudante, el de Campion, que en el pasado tuvo una vida poco aconsejable (pero muy útil para Campion en el presente).
En resumen, una lectura muy aconsejable para los que leen que agradan de las novelas de misterio, o de las novelas británicas, o de la lectura sin apellidos. Lo malo de la novela… que sin lugar a dudas provoque adicción al detective.Enviado por: