Resumen del libro “Memorias de Adriano”

Memorias de Adriano

Conoce a través de nuestro articulo las Memorias de Adriano, un libro escrito por la famosa autora Marguerite Yourcenar, que  redacta sobre la vida  de este emperador de roma.

Memorias de Adriano (en francés: Mémoires d’Hadrien) es una novela de la autora francesa de origen belga Marguerite Yourcenar sobre la vida y el deceso del emperador romano Adriano. Te sugerimos que leas el libro Don Quijote de Cervantes, un clásico de la literatura mundial.

Comunicado por primera ocasión en Francia en francés en 1951 como Mémoires d’Hadrien , el libro fue un éxito inmediato, encontrándose con una colosal aclamación de la crítica. Aunque el Adriano histórico escribió una autobiografía, se ha perdido.

El libro toma la forma de una carta apuntada al primo de Adriano y su seguro sustituto Marco Aurelio.¬†El emperador piensa de los logros¬†militares, de su gusto por los poemas y la m√ļsica, la filosof√≠a y su pasi√≥n por su amante¬†Antinuos, todo de manera similar a la ¬ęmelancol√≠a de todo el planeta antiguo¬Ľ de¬†Gustave Flaubert.

Maguerite Yourcenar se√Īal√≥ en su posdata ¬ęCarnet de nota¬Ľ a la edici√≥n original, citando a Flaubert, que ella hab√≠a elegido a Adriano como el tema de la novela, en parte porque hab√≠a vivido en una √©poca donde los dioses romanos por ahora no se cre√≠an, pero el cristianismo a√ļn no estaba por defecto.

Esto la intrigaba por lo cual veía como un paralelismo con su mundo europeo de la posguerra.

Resumen por capítulos de las Memorias de Adriano

La novela es narrada en primera persona por Adriano y se enmarca en una carta a Marco Aurelio en el primer capítulo, Animula Vagula Blandula. Los otros capítulos forman una narración cronológica distendida que recurrentemente rompe con varias percepciones y recuerdos.

La historia comienza con Adriano, que tiene cerca de sesenta a√Īos de edad, describiendo su patolog√≠a incurable.¬†Por lo tanto, quiere relatar eventos indispensables en su cr√≥nica antes de su muerte. Un libro atrayente de leer La guerra y la Paz de Le√≥n Tolstoi.

Sus primeros recuerdos son sus a√Īos de adolescencia en¬†It√°lica.¬†Tambi√©n habla de su temprano inter√©s en la¬†astrolog√≠a¬†y su pasi√≥n para toda la presencia por las artes, la civilizaci√≥n y la filosof√≠a de¬†Grecia;¬†temas que mira en todo el libro.

Visita¬†Atenas¬†para estudiar, viaja a Roma por primera ocasi√≥n y presencia la llegada de¬†Trajano.Eventualmente se integra al ej√©rcito y participa en la campa√Īa de¬†Daciano.

Adriano, que tiene cerca de treinta a√Īos en el desenlace de la guerra, se√Īala sus √©xitos en el ej√©rcito y su relaci√≥n con Trajano, que al inicio se muestra fr√≠a con √©l.¬†Lentamente gana el favor de Trajano y asegura su posici√≥n para el trono con la asistencia de¬†Plotina, la mujer del emperador, y tambi√©n cas√°ndose con¬†Sabina, la sobrina nieta de Trajano.

Durante su servicio militar, el resultado de las guerras¬†s√°rmatas¬†lo da√Īa poderosamente debido al horrible derramamiento de sangre y las atrocidades cometidas.Tambi√©n comienza a cuestionar el valor de la pol√≠tica de expansi√≥n militar de Trajano. Si te agradan los cl√°sicos de la literatura puedes leer La odisea.

Trajano, en la vejez, comienza una campa√Īa militar fracasada en¬†Partia¬†despu√©s de sus √©xitos en Dacia y Sarmatia.¬†Despu√©s de una colosal derrota, Trajano nombra apresuradamente a Adriano como su sustituto en un testamento antes de su muerte.

Despu√©s de la desaparici√≥n de Trajano, vacilantemente ejecuta a sus contrincantes y hace las paces con Partia.¬†Viaja con continuidad por todas las provincias del¬†Imperio Romano¬†mientras inicia numerosas reformas econ√≥micas y militares, promoviendo en sus palabras: ¬ęhumanitas, libertas, felicitas¬Ľ.

Durante una visita a¬†Gran Breta√Īa, se√Īala la construcci√≥n del¬†Muro¬†de¬†Adriano, que representa parte de su visi√≥n de frenar la expansi√≥n militar de su precursor y promover la paz. Otro libro atrayente es El Conde de Montecristo.

La administraci√≥n de Adriano es un tiempo de paz y felicidad que √©l considera su ¬ęEdad de oro¬Ľ.¬†√Čl asigna esta felicidad a su amor por¬†Antinous, un bello joven¬†bithyniano¬†que conoce en¬†Nicomedia.

También se siente genuinamente amado por Antinous en comparación con las pasiones fugaces de su juventud y la relación sin amor con su mujer Sabina. Mientras visita Egipto, se desespera por la desaparición instantánea y enigmática de Antinous que se ahoga en el Nilo.

Por √ļltimo, piensa que Antinous se sacrific√≥ para cambiar el resultado de atemorizantes augurios que los dos hab√≠an presenciado antes.¬†En su mal, √©l idea el¬†culto de Antinous¬†y hace proyectos futuros para dedicarle una √ļnica ciudad en un esfuerzo por eternizar su memoria.

Adriano comienza a dudar sobre su avanzada edad y su cambio de temperamento, recordando un hecho en el que de forma accidental ciega a su asesora por √≠ra.¬†Lo que le preocupa a√ļn m√°s es el estallido de la rebeli√≥n en¬†Judea, que lo ordena a viajar y tomar el mando de las tropas. Tambi√©n te gustara leer La iliada.

En el lapso de un sitio destacable, se desespera por desentra√Īar sus proyectos de paz, su condici√≥n card√≠aca enferma y m√°s tarde por la destrucci√≥n desenfrenada en Judea.¬†√Čl declara: ¬ęD√©ficit de Natura, fortuna mutatur, deus omnia cernit. La naturaleza nos falla, la fortuna cambia, un dios contempla todas las cosas desde lo prominente ‚Ķ¬Ľ

Durante sus √ļltimos a√Īos en Roma y en su villa en¬†Tibur, piensa sobre su sucesi√≥n y sus pensamientos se convierten en un recuerdo de Marco Aurelio como un ni√Īo virtuoso y bondadoso.

Adriano, en este exacto instante en edad avanzada y con muy mala salud, comienza a tener miedo a la desaparición y contempla el suicidio por diferentes medios. Si lo tuyo son la superación personal te sugerimos El Caballero de la armadura oxidada.

Por √ļltimo permite su destino con resignaci√≥n, o paciencia, mientras piensa sobre su nuevo estado divino en todo el Imperio.¬†Cerca de la desaparici√≥n, √©l contempla lo que el futuro puede contener para el planeta, Roma y su alma.

Frases de las Memorias de Adriano

¬ęMi hambre de poder era como el anhelo de amor, que impide que el con pasi√≥n coma o coma, de sospechar o de hecho de amar, mientras algunos ritos se queden sin cumplir. Las tareas m√°s urgentes parec√≠an vanas cuando yo no era el maestro libre de las selecciones afectando el futuro, necesitaba estar seguro de reinar para recobrar el deseo de servir¬Ľ.

¬ęDe todos nuestros juegos, el juego del amor es el √ļnico que amenaza con desestabilizar nuestra alma, y ‚Äč‚Äčtambi√©n es el √ļnico en el que el jugador debe abandonarse al √©xtasis del cuerpo¬Ľ.

¬ęClavado al cuerpo amado como un ciervo a una cruz, Aprend√≠ algunos secretos de la vida que en este exacto instante se oscurecen en mi memoria por el desempe√Īo de la misma ley que ordenaba que el convaleciente, una vez curado, dejara de contemplar las misteriosas verdades descubiertas por la patolog√≠a, y que el prisionero, liberado, olvida su tortura, o el conquistador, su triunfo pasado, se olvida de su gloria¬Ľ.

¬ęComo todos los dem√°s, tengo a mi disposici√≥n solo tres medios para tener en cuenta la presencia humana: el estudio del yo, que es el m√©todo m√°s dif√≠cil y riesgoso, pero tambi√©n el m√°s fruct√≠fero: la observaci√≥n de nuestros semejantes, que en la mayor√≠a de las ocasiones organizan la ocultaci√≥n de secretos donde no existe ninguno, y libros, con los errores de visi√≥n particulares a los que sin lugar a dudas dan lugar ¬ę.

¬ęNuestro error grave es intentar reclamar a cada sujeto virtudes que √©l no posee, y desatender el cultivo de las que √©l posee¬Ľ.

¬ęEl verdadero lugar de nacimiento es aquel en el que por primera ocasi√≥n uno se ve inteligentemente sobre uno mismo;¬†Mis primeros sitios de origen fueron libros y, en menor nivel, academias ¬ę.

¬ęHab√≠a llegado a ese hecho en la vida, diferente para todos nosotros, cuando un hombre se deja a su demonio o a su genio, siguiendo una enigm√°tica ley que le ordena a √©l o a destruirlo o superarlo¬Ľ.

¬ęPeque√Īa alma, gentil y a la deriva, invitada y compa√Īera de mi cuerpo, en este exacto instante habitar√°s en sitios p√°lidos, desnudos y desnudos;¬†all√≠ abandonar√°s tu juego de anta√Īo.¬†Pero a√ļn en un momento, observemos juntos en estas costas familiares, en estos elementos que sin dudas no volveremos a cubrir, Probemos, si es que podemos, entrar en la desaparici√≥n con los ojos abiertos¬Ľ.

¬ęHay libros que uno no deber√≠a intentar antes de haber vivido la edad de cuarenta¬Ľ.

Si quieres una historia mas romántica pero de época te sugerimos la lectura de Lo que el viento se llevo.

¬ęDejar atr√°s los libros es a√ļn m√°s hermoso: hay bastantes ni√Īos¬Ľ.

¬ęEsta ciudad forma parte a los esp√≠ritus, a los que asesinan, a los que caminan dormidos.¬†¬ŅEn donde te encuentras t√ļ, en qu√© aposento, en qu√© sue√Īo?¬Ľ.

¬ęPasi√≥n como la suya es todo consentimiento, pidiendo poco a cambio.Simplemente ten√≠a que entrar en una habitaci√≥n donde ella deb√≠a ver su rostro adoptar la expresi√≥n pac√≠fica de alguien que est√° descansando en la cama.¬†Si la toqu√©, tuve la impresi√≥n de que toda la sangre en sus venas se estaba convirtiendo en miel ¬ę.

¬ęLa cita colocada en papel me mostr√≥ como o√≠r la voz del ser humano, del mismo modo que las considerables esculturas inmutables me han ense√Īado a abarcar los movimientos corporales.¬†Por otro lado, pero m√°s lentamente, la vida me anunci√≥ luz sobre el m√©todo de los libros¬Ľ.

¬ęNo estoy seguro de que el encontrar la alegr√≠a sea lo √ļnicamente m√°s divino que encontrar la poes√≠a¬Ľ.

¬ęEl futuro de todo el planeta por ahora no me molesta;¬†No pretendo todav√≠a calcular, con angustia, cu√°nto o tan poco tiempo durar√° la paz romana;¬†Dejo eso a los dioses.¬†No es que haya conseguido m√°s seguridad en su justicia, que no es nuestra justicia, ni m√°s fe en la sabidur√≠a humana;¬†lo contrario es verdad¬†La vida es atroz, lo sabemos¬Ľ.

¬ęPero exactamente aunque deseo poco de la seguridad de los humanos, las etapas de ser feliz del hombre, su avance parcial, sus esfuerzos por comenzar otra vez y continuar, todos me parecen como varios prodigios que compensan la monstruosa masa de males y derrotas, de indiferencia y error¬Ľ.

¬ęLa cat√°strofe y la ruina vendr√°n;¬†el caos triunfar√°, pero el orden tambi√©n, ocasionalmente.¬†La paz se establecer√° otra vez entre dos per√≠odos y recuperar√° el m√©todo que intentamos de darles¬Ľ.

¬ęNo todos nuestros libros perecer√°n, ni nuestras esculturas, si se rompen, no se reparar√°n;¬†otras c√ļpulas y frontones surgir√°n de nuestras c√ļpulas y frontones;¬†algunos pocos hombres pensar√°n, trabajar√°n y sentir√°n lo que hicimos, y me atrevo a tener tales continuadores, colocados irregularmente a lo largo de los siglos, y sobre este tipo de inmortalidad intermitente¬Ľ.

¬ęLa memoria de la mayor√≠a de los hombres es un cementerio abandonado donde mienten, sin ser reconocidos ni honrados, los muertos que dejaron de ver.¬†Cualquier mal duradero es redarg√ľir a su negligencia¬Ľ.

¬ęLa t√©cnica de un colosal seductor requiere una simplicidad y una indiferencia al pasar de un elemento de aprecio a otro que jam√°s podr√≠a tener;¬†como quiera que sea, mis amores me dejaron m√°s seguido de lo que los he dejado, porque jam√°s fu√≠ con la aptitud de contemplar c√≥mo uno podr√≠a tener muy de alg√ļn amado¬Ľ.

¬ęEl deseo de contar exactamente las riquezas que nos trae cada nuevo amor, y verlo cambiar, y quiz√°s verlo envejecer, acarrea una multiplicidad de conquistas¬Ľ.

¬ęEl amor es un castigo¬Ľ¬†Somos castigados por no haber podido quedarnos solos.¬ę

¬ęPero de hecho la dedicaci√≥n m√°s famosa es muy corta y muy com√ļn para honrar una amistad tan poco com√ļn.¬†Cuando trato de comprender este activo que fu√© m√≠o en este exacto instante durante a√Īos, me digo a m√≠ mismo que ese privilegio, por extra√Īo que sea, sin lugar a dudas no es √ļnico¬Ľ.

¬ęQue en toda la aventura de llevar un libro a su conclusi√≥n con √©xito, o de hecho en la vida de algunos escritores afortunados, debe existir habido algunas oportunidades, en el fondo, quiz√°s, alguien que no dejar√° pasar la cita d√©bil o inexacta que nosotros retendr√≠amos, de la fatiga¬Ľ.

¬ęAlguien que volver√≠a a leer con nosotros por vig√©sima vez, si es requisito, una p√°gina cuestionable;alguien que nos saca de las estanter√≠as de la biblioteca los tomos pesados ‚Äč‚Äčen los que conseguimos encontrar una sugerencia √ļtil, y que persiste en seguirlos deteni√©ndolos un riguroso tiempo despu√©s de que el cansancio nos haya hecho abandonar¬Ľ.

¬ęAlguien que refuerza nuestro valor y aprueba, o algunas oportunidades disputa, nuestras ideas;¬†quien comparte con nosotros, y con igual fervor, las alegr√≠as del arte y de la vida, el trabajo interminable que los dos requieren, jam√°s f√°cil pero jam√°s aburrido¬Ľ.

¬ęAlguien que no es ni nuestra sombra ni nuestro reflejo, no nuestro complemento, sino simplemente √©l mismo;¬†alguien que nos deja idealmente libres, pero que por otro lado nos ordena a ser completamente lo que somos¬†Hospes Comesque¬Ľ.

¬ęY adem√°s, he amado a algunos de mis instructores, y esas relaciones extra√Īamente √≠ntimas, aunque elusivas, que hay entre estudiante y maestro, y las Sirenas cantando en alg√ļn lugar dentro de la voz agrietada de √©l que es el primero en revelar una √ļnica idea.¬†El m√°s grande seductor no era Alcib√≠ades, despu√©s de todo, era S√≥crates¬Ľ.

¬ęNo me confunda.¬†Todav√≠a no soy lo muy d√©bil como para ceder a imaginaciones temerosas, que son tan absurdas como ilusiones de promesa, y exactamente son m√°s dif√≠ciles de aguantar.¬†Si debo enga√Īarme a m√≠ mismo, preferir√≠a mantenerme del lado de la seguridad, ya que no perder√© m√°s all√≠ y sufrir√© menos¬Ľ.

¬ęPerdemos el rastro de todo, y de todos, de hecho de nosotros.¬†Los hechos de la vida de mi padre son menos populares para m√≠ que los de la vida de Adriano¬Ľ.

¬ęMi propia vida, si tuviera que escribir sobre ella, ser√≠a reconstruida por m√≠ desde lo de afuera, laboriosamente, como si fuera la vida de otra persona: tendr√≠a que recurrir a las cartas y a los recuerdos de otros, para conseguir aclarar tales recuerdos inciertos.¬†¬ŅQu√© queda sino paredes desmoronadas o masas de sombra?¬Ľ.

¬ęLa fundaci√≥n de bibliotecas fue como realizar m√°s graneros p√ļblicos, juntando reservas contra un invierno espiritual que por algunas se√Īales, a mi pesar, veo por enfrente ‚Ķ¬Ľ

¬ęDemasido forzado seria existir en un espacio donde no haya libros, pero la ver√≠dica vida no esta en ellos, ya que ella no cabe all√≠ completamente¬Ľ.

¬ęLas leyes cambian m√°s lentamente que la pr√°ctica, y aunque son peligrosas cuando se retrasan, los tiempos son a√ļn m√°s peligrosos cuando se piensa adivinar una costumbre¬Ľ.

¬ęPor mi parte he buscado la independencia m√°s que el poder, y el poder solo porque puede conducir a la independencia.¬†Lo que me interesaba no era una filosof√≠a del hombre libre (todos los que lo intentan han resultado cansados), sino una t√©cnica: esperaba cubrir la bisagra donde nuestra intenci√≥n est√° y se desplaza con el destino, y donde la especialidad hace m√°s fuerte, en lugar de limitar, nuestra naturaleza¬Ľ.

¬ęSi amas la vida, tambi√©n amas el pasado, porque es el presente, ya que ha sobrevivido en la memoria¬Ľ.

Crítica de las Memorias de Adriano

Marguerite Yourcenar ense√Īa el riguroso trabajo erudito y rom√°ntico que logr√≥ para escribir¬†Memorias de Adriano¬†en el ¬ęcuaderno¬Ľ que acompa√Īa a la mayor√≠a de las ediciones, y dice que ha buscado arrimarse lo m√°s posible el personaje y la atm√≥sfera hist√≥rica:

¬ęSi he elegido escribir estas¬†Memorias de Adriano¬†en primera persona, es para pasarme lo m√°s lejos posible de alg√ļn intermediario, de hecho de m√≠ mismo.¬†Sin embargo, ella es consciente de las trampas: ¬ęHagas lo que hagas, siempre reconstruimos el monumento a su forma.¬†Pero ya es muy usar piedras genuinas.¬†¬ę

  • Seg√ļn¬†Andr√© Chastagnol¬†,¬†¬ęel retrato que traza de √©l Marguerite Yourcenar sin dudas se ajusta a eso que nos dicen las fuentes.¬†¬ę
  • Para¬†Paul Petit¬†,¬†¬ęla Se√Īora¬†Yourcenar se ha desplegado para pintar bienes de psicolog√≠a y un √≥ptimo conocimiento de las fuentes sin aguardar la verdad hist√≥rica.¬†¬ę

Esta novela está incluida en la lista de los 100 superiores libros de siempre, establecida en 2002 por el Norwegian Book Club, fundamentada en proposiciones de 100 escritores de 54 países diferentes. Otro libro atrayente de leer es Por quien doblan las campanas.

En 2016, la exposici√≥n ¬ęMarguerite Yourcenar y el emperador Adriano, una reescritura de la antig√ľedad¬Ľ presentada en el Foro Bavay, ofrece tanto un enfoque hist√≥rico de los estudios arqueol√≥gicos cerca de la figura del emperador y una visi√≥n del enfoque documental y literario de¬†Yourcenar.

An√°lisis de las Memorias de Adriano

Memorias de Adriano de Marguerite Yournecar es una novela hist√≥rica cl√°sica que se√Īala la vida y el reinado del emperador de roma Adriano, as√≠ que se narra desde el m√©todo de narraci√≥n en primera persona del propio Adriano.

La narración se cuenta en una carta redactada por el personaje primordial a su sustituto, Marco Aurelio. Detalla las luchas y los triunfos de un líder que logró de la paz su propósito central.

Cuando Adriano comienza su carta a Marcus Aurelius, él es un adulto más grande que muere de una patología cardíaca. Tiene la intención de darle a su nieto adoptivo una verídica historia de su crónica y su reinado.

Adriano nace en It√°lica de una familia espa√Īola.¬†Estudia ret√≥rica, griego, filosof√≠a y medicina en Espa√Īa y Grecia, y se enlista como oficial del ej√©rcito.¬†Durante los √ļltimos d√≠as del reinado de Domiciano, va a Roma y trabaja varios a√Īos como juez.¬†All√≠ vive una vida de libertinaje, hasta que vuelve al servicio activo en los Pirineos.

Mientras sirve en Espa√Īa, Domiciano muere y es sucedido por la anciana Nerva, que toma como primo de adopci√≥n al primo de Adriano, Trajano.Nerva muere, y Adriano es el primero en contarle a su primo su ingreso.

Trajano no está seguro del valor y las habilidades de Adriano, pero Adriano se prueba a sí mismo en las Guerras dacias con actos de valor.Trajano lo elige tentativamente como un sustituto. te sugerimos la lectura de Delito y castigo.

Adriano se casa con la familia y es asistido por la emperatriz, Plotina.¬†Trajano comienza una campa√Īa de conquista en Partia que domina su reinado.¬†Adriano piensa que su papel como emperador deber√≠a ser garantizar la paz y la prosperidad en todo el mundo de roma.¬†Trajano muere y Adriano toma el trono.

En Memorias de Adriano a este no le importa Roma y pasa la mayor√≠a de su reinado viajando por las provincias.¬†√Čl hace las paces con los partos, comienza la reconstrucci√≥n de Atenas y Jerusal√©n, y crea centros de comercio en todas las provincias.

Tambi√©n impulsa las reformas creciendo la transparencia imperial y los derechos a los esclavos.¬†Mientras est√° en Bitinia, conoce a un bello griego llamado Antinous y se conquista.¬†El joven se transforma en su compa√Īero recurrente.

Exactamente en este exacto momento, Adriano se da cuenta de que es divino.¬†Empieza a tomar a su joven con pasi√≥n por sentado, y Antinous, sabedor del inter√©s de Adriano por los cultos y ritos extra√Īos, se sacrifica por el emperador.

Adriano est√° devastado, y tiene a Antinous enterrado en Alejandr√≠a.¬†√Čl crea cientos de esculturas y establece la creaci√≥n de un culto a su con pasi√≥n muerto.

No muy despu√©s, los fan√°ticos jud√≠os en Jerusal√©n masacraron a las tropas romanas y enviaron a la ciudad a la revuelta.¬†Adriano env√≠a a su mejor comandante, pero la guerra contin√ļa durante tres a√Īos.

Jerusal√©n se decrece a escombros, y el pueblo jud√≠o se vuelve uniformemente opuesto al gobierno de roma.¬†Adriano se pregunta si los romanos a√ļn son dignos l√≠deres de todo el planeta.

Al regresar a Roma despu√©s de la guerra de Judea, Adriano elige a su sustituto.¬†Se establece con su amigo Lucius Ceionius.¬†Desafortunadamente, Lucius se enferma s√ļbitamente y muere.

Adriano elige un Senador recurrente y capaz, Antonino, y un hijo prodigioso de una familia famosa, Marco Aurelio, para sucederlo.¬†Como Adriano est√° en su lecho de muerte, piensa en su cr√≥nica y su trabajo.¬†√Čl tiene una prosperidad y paz logradas en el planeta de roma y su con pasi√≥n es un dios por defecto, en este exacto instante.¬†√Čl muere contento.

Argumento de las Memorias de Adriano

Tanto una exploración del carácter como una reflexión sobre el método de la historia, Memorias de Adriano ha recibido la aclamación a nivel mundial desde su primera publicación en Francia en 1951.

En Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar vuelve a imaginar la adolescencia ardua del emperador Adriano, sus triunfos y reveses, y por √ļltimo, como emperador, su reordenamiento gradual de un mundo devastado por la guerra, escribiendo con la imaginaci√≥n.

Tanto una indagación de las maneras de seguir como una forma de dudar sobre que es la historia, Memorias de Adriano ha recibido reconocimiento a nivel mundial desde su primera publicación en Francia en 1951.

En √©l, Marguerite Yourcenar reimagina la ardua adolescencia del emperador Adriano,¬† en las Memorias de Adriano, sus triunfos y reveses, y por √ļltimo, como emperador, su gradual reordenamiento de un mundo despedazado por la guerra, escribiendo con la visi√≥n imaginativa de un colosal escritor del siglo XX mientras creaba un estilo prosa tan hermoso y precisos como los de los estilistas latinos de la √©poca de Adriano.