Resumen del libro “Relato de un n√°ufrago”

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Relato de un N√°frago

Conozca el relato de un náufrago, que cayó al mar desde un barco militar, y tuvo que subsistir a la deriva, a lo largo de 10 días. Te invito a cubrir esta colosal historia y sumergirte en ella.

Resumen de Relato de un n√°ufrago

El Relato de un n√°ufrago es una novela, fundamentada en un hecho real ocurrido en el a√Īo 1955, redactada por el colombiano Gabriel Garc√≠a M√°rquez,¬† premio Nobel de Literatura en el a√Īo 1.982. Seg√ļn las novedades oficiales, el destructor Caldas, de la Marina de Guerra de Colombia, regresaba de Alabama. En la traves√≠a, sufri√≥ los embates de una fuerte tormenta¬† en el Caribe que ocasion√≥ la desaparici√≥n de diez marinos. Una obra grandiosa, que no tienes que dejar de cubrir es¬†¬†Cr√≥nica de una muerte anunciada, te encantar√°.

El gobierno colombiano se dedic√≥ a la b√ļsqueda de sobrevivientes y al cabo de un tiempo los declar√≥ desaparecidos o muertos. Lo asombroso fue que , a los pocos d√≠as se presento un j√≥ven de unos veinte a√Īos a la redacci√≥n de El Espectador, peri√≥dico donde trabajaba el periodista¬† Garc√≠a M√°rquez y dirigi√©ndose a √©l, le cont√≥ que vivi√≥ a lo largo de diez d√≠as explorando en una balsa, sin comer, ni beber.

A trav√©s de largas sesiones de conversaci√≥n, el marino Luis Alejandro Velasco, le narr√≥¬† el terrible episodio vivido.Producto de estas entrevistas, Garc√≠a M√°rquez escribi√≥ el estudio ¬ęRelato de un N√°ufrago¬Ľ. Tenemos la posibilidad de decir que las vivencias del marino fueron una ver√≠dica odisea¬†ya que su viaje estuvo plagado de peripecias desafortunadas. Te sugerimos ver La Odisea

Llama la atención la colosal memoria del náufrago.Sin haber llevado un períodico escrito, recordó todos los accidentes. Quizás te agrade leer también El períodico de AnaFrank

Consecuencias políticas de Relato de un náufrago

El artículo periodístico de Gabriel García Márquez se convirtió en una denuncia   política contra el gobierno del dictador Gustavo Rojas Pinilla, militar que llegó al poder a través de un golpe de estado.Ya que un destructor   correspondiente a la Marina de Guerra se encontrara transportando artículos electrodomésticos, actividad que no le se encontraba permitida, causó dolencias en la población.

A lo previo se suma la mentira con la que trataron de encubrir el hecho en el mar. Decir que el hecho se debió a una tormenta y no al  exceso de peso que cargaba el barco, dio pie a manifestaciones de protesta.En represalia por revelar la realidad, el gobierno de Colombia expulsó del país al escritor, quien tuvo que residenciarse en París.

Resumen por capítulos  de Relato de un náufrago

A continuación se hacen un corto resumen de cada capítulo de Relato de un náufrago; en el orden y con los mismos títulos títulos del libro .

¬†Cap√≠tulo I.¬†C√≥mo eran mis compa√Īeros muertos en el mar

Luis Alejandro Velasco permanecía en Mobile, Alabama, formando parte de la tripulación del destructor A.R.C. Caldas,   correspondiente a la Marina de Guerra de Colombia.

Permaneci√≥ ocho meses en el puerto, aguardando que terminaran las reparaciones.¬† En las noches libres,¬† √©l y sus compa√Īeros¬† se dedicaban a salir con las respectivas novias¬† y a beber en la taberna Joe Palooka. La noche antes de zarpar hacia Colombia,el marino Luis Alejandro Velasco pensaba en su familia y s√ļbitamente se sinti√≥ invadido por¬† extra√Īos presentimientos.

Hab√≠a visto la¬† pel√≠cula ‚ÄúEl Mot√≠n del Caine‚ÄĚ y tem√≠a que le sucediera lo mismo que a los marineros de ese barco, el cual¬† ¬†estaba¬† comandado¬† por un capit√°n neur√≥tico. Presa del insomnio, pas√≥ la noche sin reposar. Era tanto su temor que hab√≠a planeado¬† dejar de ser marino, cuando llegar√° a Cartagena de Indias.

Los invitados de la desaparición

El primer día de viaje no hubo contratiempos, reinaba un ámbito de cordialidad entre la tripulación. Los marinos hacían bromas entre ellos hasta  que se presentó el fuerte oleaje.

Cap√≠tulo II. Mis √ļltimos minutos dentro del ¬ębarco lobo¬Ľ

El 26 de febrero, en el momento de almuerzo explorando por  el Golfo de Mexico, el barco empezó  a moverse  A lo largo de la noche el  mar se movía tanto que inclinaba la nave, algunos marinos se marearon.

Empieza el baile

Ordenaron el paso¬† a babor, el barco se encontraba escorando a estribor y la intenci√≥n era equilibrarlo con el peso de la tripulaci√≥n. En la ma√Īana las olas reventaban en el puente y ba√Īaban la cubierta.

 Un minuto de silencio

Esperaban que les ordenaran aceptar que caiga la carga. Es una acci√≥n lo que se denomina ‚Äúzafarrancho de aligeramiento‚ÄĚ en el argot de los marineros . En la mitad de las inmensas olas del Caribe, el barco escoraba cada vez m√°s. Les ordenaron colocarse los salvavidas, pero nada que los mandaban a¬†¬† aligerar el peso de la carga. La ola los empuj√≥ a algunos marinos fuera del barco,entre ellos iba Luis Alejandro Velasco.

Cap√≠tulo III.¬†Viendo ahogarse a 4 de mis compa√Īeros

Pr√≥ximo de ahogarse,¬† escuch√≥ los gritos de sus compa√Īeros. Entre las cajas que flotaban en el mar, hab√≠a dos balsas; una desapareci√≥ pero ha podido llegar a la otra.¬† A√ļn as√≠ mantuvo la promesa de que no tardar√≠an en salvarlo.

 Solo tres metros

Trat√≥ de socorrer a sus compa√Īeros remando con vigor, pero no ha podido arrimarse.

Solo

Vio el reloj¬† y comprob√≥ que solo¬† hab√≠an transcurrido diez minutos desde la √ļltima vez que vio la hora en el destructor. En la balsa se consol√≥ pensando¬† que¬† ser√≠a rescatado.

Capítulo IV. Mi primera noche en el Caribe solo

Después del mediodía la fuerza de la brisa disminuyó. Se percató de que tenía una herida en la rodilla, que le había sangrado y ya se encontraba seca.

La colosal noche

Anocheció y se distrajo contemplando el cielo. Pasó su primera noche solo en el Caribe, hasta pensó en lo que haría cuando viera a un avión sobrevolando la zona: agitaría la camisa para llamar la atención del grupo de salvamento que, suponía él, no tardaría en llegar.

La luz de cada día

En la ma√Īana experiment√≥ colosal alegr√≠a, al punto de sentirse realmente feliz, por primera ocasi√≥n en su cr√≥nica.

Un punto negro en el horizonte

Sintió que un avión se acercaba y agitó la camisa, seguro de que lo verían, pero el avión siguió del  riguroso.

Cap√≠tulo V.¬†Yo tuve un compa√Īero en la balsa

¬ęPero pr√≥ximamente me percat√© de que me hab√≠a equivocado: el avi√≥n no ven√≠a hacia la balsa. Cuando vi crecer el punto negro me pareci√≥ que pasar√≠a por arriba de m√≠ cabeza. Pero pas√≥ muy distante y a una altura desde la cual era irrealizable que me vieran¬Ľ.

Me habían visto

Se encontraba agobiado por la sed y divis√≥ otro avi√≥n que se dirig√≠a hacia la balsa,¬† y hasta logr√≥ ‚Äúdistinguir‚ÄĚ a un hombre que lo observaba con bin√≥culos desde la cabina, ¬°me han visto!, exclam√≥. Pero el avi√≥n se alej√≥ del lugar.

Los tiburones llegan a las cinco

Después del mediodía se presentaron los tiburones que merodeaban la balsa para alimentarse de los peces. Con la llegada de la noche le sobrevino el terror. Contemplaba la Osa Menor para sentirse menos solo.

Un compa√Īero en la balsa

Estando con los ojos cerrados ve a su amigo Manjarr√©s¬† que le se√Īala las luces de un puerto. La sed y el hambre lo acosan. La claridad del amanecer sustituy√≥¬† las luces del puerto: se encontraba delirando,.

Capítulo VI. Un barco y una isla de caníbales

El náufrago comenzó a perder la memoria, aunque contaba los días que pasaba en el mar, llegó a confundir la cuenta.

Barco a la visión

En la noche volvi√≥ a abarcar a su amigo Manjarr√©s, quien le se√Īal√≥ las luces de un barco. Atormentado rem√≥ hacia la direcci√≥n de la nave, pero √©ste se esfum√≥ en el oc√©ano. ¬ŅTe agrada la novela psicol√≥gica? Puedes ofrecerle una observaci√≥n a El T√ļnel

Recordó con obsesión un, libro titulado  El Marinero Renegado que cuenta la narración de un marino,  a lo largo de la guerra su barco chocó contra una mina. Se refugió en una isla habitada por caníbales y lo cocinaron vivo.

Siete gaviotas

Se alegr√≥ cuando se percat√≥ de que siete gaviotas sobrevolaban la balsa, era se√Īal de la cercan√≠a a la costa.

Capítulo VII. Los desesperados elementos de un hambriento

Tomó una de las aves y la despedazó para agradar el hambre, pero no pude comerla y la tiró al mar.

Yo era un muerto

Imagin√≥ que su familia lo lo habr√≠a dado por muerto (como de hecho ocurri√≥). El hambre le logr√≥ sacar unas tarjetas del almac√©n de Alabama que guard√≥ en los bolsillos. Se encontraba h√ļmedas y sinti√≥ un colosal alivio en la garganta. Se trag√≥¬† la papilla de cart√≥n y pens√≥ que iba a subsistir.

¬ŅA qu√© saben los zapatos?

Logró intentos por despegar las suelas de los zapatos sin conseguirlo. Deseaba masticar las botas. Esa noche ha podido reposar.

Seg√ļn Garc√≠a M√°rquez el n√°ufrago relata: ‚ÄúSi hubiera tenido una navaja habr√≠a despedazado los zapatos y hubiera masticado tiras de caucho. Era lo m√°s provocativo que ten√≠a al alcance de la mano. Trat√© de dividir con las llaves la suela blanca y limpia. Pero los esfuerzos fueron in√ļtiles. Era irrealizable arrancar una tira de ese caucho s√≥lidamente fundido a la tela. Desesperadamente mord√≠ el cintur√≥n hasta cuando me dolieron los dientes. No pude arrancar ni un bocado‚ÄĚ.

CAPITULO VIII. Mi pelea con los tiburones por un pescado

Intent√≥ en vano¬† agarrar un pescado, pero los peces le atacaron produci√©do le peque√Īos lesiones en la piel

¡Un tiburón en la balsa!

Estimulados por la sangre de las lesiones los tiburones se arremolinaron cerca de la balsa, arremetiendo contra los peces. En eso un pez grande, intentando de huír saltó y cayó en la balsa. El naufrago lo despedazó acuciado por el hambre, guardó un trozo. Quiso lavarlo en el mar pero un tiburón se lo arrancó de las manos.

‚ÄúInstintivamente, agarr√© un remo y me puse a bajar el golpe de muerte: se encontraba seguro de que el tibur√≥n se hab√≠a metido en la balsa. Pero en un momento vi la aleta colosal que sobresal√≠a por la borda y me percat√© de lo que hab√≠a pasado. Buscado por el tibur√≥n, un pez brillante y verde, como de medio metro de longitud, hab√≠a saltado dentro de la balsa. Con todas mis fuerzas descargu√© el primer golpe de remo en su cabeza‚ÄĚ

Mi pobre cuerpo 

Sin dejar de sentir asco se comió medio pescado y dejó de sentir sed.

CAPITULO IX. Empieza a padecer cambios el color  del agua

El tiempo empezó a prestar visos de tempestad, pero no llovía. Creyó que podría agarrar agua en sus botas. Llevaba siete días en el mar.

El oleaje era muy más fuerte que el del día del hecho. Una colosal ola volteó la balsa, pero ha podido, dando unas brazadas abordarla otra vez.

 

Mi buena estrella

No podía quejarse, si esa ola lo hubiera atacado después del mediodía, habría sido víctima de los tiburones.

El sol del amanecer

sin respiración y atormentado por la sed, vio una gaviota adulta y pesada que se posó en la balsa Esto le logró suponer que se encontraba cerca de la costa. No sentía hambre y tomaba con continuidad sorbos de agua de mar.

El siete de marzo se percató de que el agua modificaba de color azul a verde.Podía detectar el límite entre los dos colores. Este descubrimiento, unido a la existencia de gaviotas lo convenció de la cercanía de la costa.

CAPITULO X. Perdidas las esperanzas hasta la desaparición

Al llegar la noche logr√≥ reposar, la balsa se deslizaba delicadamente. La gaviota que se hab√≠a posado en la ma√Īana, continu√≥ all√≠. El n√°ufrago la apret√≥ contra su cuerpo con inocencia hasta que la dej√≥ libre

Con la piel llevada a cabo jirones y el cuerpo sangrando empezó a perder la promesa de llegar a tierra.

Quiero fallecer

√Čl sab√≠a que cuando la regi√≥n de los pulmones es expuesta al sol a lo largo de muy tiempo, las quemaduras¬†¬† pueden¬† afectar¬† la respiraci√≥n. Se acost√≥ boca abajo. No sent√≠a mal y s√≠ una indiferencia total hacia la vida. El delirio lo transport√≥ hasta Nobile, all√≠ vio al relacionado jud√≠o del almac√©n donde compraban ropa.¬† En una tarima bailaba una mujer con el vientre descubierto y todos tomaban cerveza. Se acost√≥ dispuesto a fallecer, pero antes dio un beso a la medalla de la Virgen del Carmen.

La raíz enigmática

Jam√°s supo de d√≥nde sali√≥ aquella extra√Īa ra√≠z que vio en el piso de la balsa. La mordi√≥y le supo a sangre. Lleg√≥ a suponer que quiz√°s fuera venenosa pero a√ļn as√≠ se la comi√≥

CAPITULO XI. Al décimo día, otra alucinación¨: la tierra

En la noche revivió mentalmente todo lo vivido después del hecho. Era incapaz de distinguir entre el delirio y la verdad. Empezó a tomar conciencia de su cuerpo, sintió mal en la rodilla y el viento frío del amanecer.

¬°Tierra!

A las 4 de la madrugada miró el reloj. Un poco más tarde, cuando el cielo se puso azul, vio frente a él, una fila de cocoteros.

 

Pero,¬Ņd√≥nde est√° la tierra

quiso remar, pero casi  había perdido los remos en su pelea con los tiburones. Además no tenía fuerzas. La corriente arrastraba la balsa hacia los acantilados

Decidido se lanzó al mar y comenzó a nadar. Llevaba entre los dientes la medalla dela Virgen del Carmen.

CAPITULO XII.¬†Una resurrecci√≥n entierra extra√Īa

Lleg√≥ a la orilla y se desplom√≥ en el suelo. Acostado en la playa busc√≥ con la mirada alg√ļn vestigio de presencia humana. Y¬† lo encontr√≥ cuando ha podido ver una cerca de alambre.Por instantes lleg√≥ a creer que estaba en Jamaica al notar, caminando por la playa, a una muchacha negra, acompa√Īada de un perro. La joven se percat√≥ de su presencia y huy√≥ espantada.

Después se le acercó un hombre y Luis Alejandro  le preguntó que en cuál país se encontraba. Se sorprendió cuando le respondió que se encontraba Colombia. Le contó al hombre que era un náufrago  de la tripulación del Caldas.

CAPITULO XIII. Seiscientos hombres me conducen a San Juan

Montado en un burro lo llevan a una vivienda pero no le dan de comer, antes debía verlo el médico. Reitera que contar su crónica pero aparentemente a nadie le interesaba conocerla. Solo lo alimentaban con agua azucarada.

Trag√°ndose la historia

Dámaso Imitela, que asi se llamaba el hombre que lo encontró en la playa avisó a la policía en el pueblo de Mulatos. Entonces todos los agentes y sesenta hombres del  caserío se dispusieron a auxiliarlo.

El cuento del fakir

En una hamaca agarrada a dos palos lo llevaron hasta San Juán. Allí el médico le avisó que lo llevarían a Cartagena en avioneta.

¬ę√ćbamos al aire libre, pero hac√≠a tanto calor como en un cuarto cerrado, a trav√©s de las l√°mparas. Los ocho hombres se turnaban cada media hora. Entonces me daban una medida peque√Īa de agua y pedacitos de galleta de soda . Yo hubiera amado abarcar hacia d√≥nde me llevaban, qu√© pensaban hacer conmigo.

Pero all√≠ se hablaba de todo. Todo el planeta hablaba, menos yo. El inspector, que dirig√≠a la multitud, no permit√≠a que nadie se me acercara para hablarme. Se o√≠an gritos, √≥rdenes, comentarios a famosa distancia. Cuando llegamos a la famosa callecita de Mulatos la polic√≠a no dio abasto para contener la multitud¬Ľ.

CAPITULO XIV. Mi heroísmo consistió en no dejarme fallecer

 

En el Hospital Naval de Cartagena le pusieron un guardia para que no hablara con nadie. Los periodistas tenían contraindicado entrevistarlo.

Historia de un estudio

Un notero disfrazado de médico simuló examinarlo,le logró unas prerguntas y le pidió que le hiciera el dibujo de un buque con flechas y letreros. Al siguiente día lo publicó en primera página del periódico.

 El negocio del cuento

De ser un inidentificable pas√≥ a ser una celebridad. Fue condecorado por el Presidente de la Rep√ļblica y ascendido a¬† ¬†Cadete. Lo entrevistaron en la radio y en la televisi√≥n y contaba su cr√≥nica siempre que quer√≠a. Llegaron a considerarlo un h√©roe.

¬ęHe contado mi historia en la televisi√≥n y a trav√©s de un programa de radio. Adem√°s, se la he contado a mis amigos. Se la cont√© a una anciana viuda que tiene un voluminoso √°lbum de fotograf√≠as y que me invit√≥ a su casa. Varias personas me aseguran que esta historia es una invenci√≥n fant√°stica. Yo les pregunto: Entonces, ¬Ņqu√© hice a lo largo de mis diez d√≠as en el mar?¬ĽFin de Relato de un n√°ufrago.

 

Características de  Relato de un náufrago

En el relato de un náufrago, el escritor  narró la catástrofe ocurrida a través de catorce entregas que mantuvo en vilo a los que leen del periódico El Espectador. García Márquez cuenta que la tormenta jamás ocurrió y tan sólo se trató de una fuerte marejada que provocó la caída de una carga y arrastró a los hombres al mar.

Con esta narración, el escritor dejó muy mal parado al gobierno de Colombia de esa época, el dictador Gustavo Rojas Pinilla y a la Marina de Guerra colombiana. Además de que negó la supuesta tormenta, mencionó que la carga era de un contrabando de electrodomésticos, que también se perdió en el mar.

El náufrago llegó moribundo a la costa de Mulatos en Colombia. Después de los primeros auxilios lo trasladaron a Cartagena, donde fue recibido como héroe.

Corrieron novedades falsas que pretendieron esconder la realidad de lo ocurrido, con la carga de contrabando. El gobierno oblig√≥ a Garc√≠a M√°rquez a exiliarse y el marino perdi√≥ su trayectoria.¬† Posteriormente¬† ¬† decidi√≥ divulgar el estudio en el libro que se titula relato de un n√°ufrago, por lo cual fue demandado por el marino n√°ufrago, quien aspiraba ser el due√Īo absoluto de los derechos de constructor. No te pierdas el realismo m√°gico de 100 a√Īos de Soledad

Lugar  y tiempo de Relato de un náufrago

El Relato de un náufrago se transporta a cabo entre el puerto de Mobile, en Alabama y las costas de Colombia. El 22 de febrero  le avisan a la tripulación que zarparán dentro dedos días. El 28  de ese mes pasa la catástrofe y el náufrago llega el 9 de marzo de 1955  a las costas de Mulatos. Dos días después lo trasladan a San Juan de Urabá y después a Cartagena (Colombia).

Personajes del relato de un naufrago

Personajes principales

Luis Alejandro Velasco: oficial de bajo rango de la Marina ¬†de Colombia, tiene √ļnicamente veinte a√Īos y forma parte a la tripulaci√≥n del destructor A.R.C. ¬†Es valeroso y fantasioso. El √ļnico que se salva y cuenta la historia.

Personajes secundarios:

Luis Rengifo. Compa√Īero ¬†de litera de Luis Alejandro Velasco. Dorm√≠a en la parte de abajo.

Mary Adress. Novia de Luis Alejandro, en Mobile.

Ram√≥n Herrera.Marinero de bajo rango, le gustaba imitar cantantes, buen compa√Īero de juergas.

Miguel Ortega.

Cabo de Artillería. Sufrió de mareos a lo largo de la marejada.

Jaime Martínez Diego:Oficial de Operaciones. Muerto en el mar.

Elías Sabogal:Jefe de Máquinas.

Julio Amador Caraballo: Sub-Oficial Primero.

Eduardo Castillo: Almacenista.

Muchacha negra: l primer ser humano que Luis Alejandro ve  después del naufragio.

Dámaso Imítela: rescata a Luis Alejandro de la playa.

An√°lisis de Relato de un n√°ufrago

En 1955¬† Gabriel Garc√≠a M√°rquez publica un estudio en catorce entregas que se titula ‚ÄúLa verdad sobre mi aventura‚ÄĚ. El escritor usa el recurso del narrador homodieg√©tico,¬†¬† artificio con el cual proporciona¬† verosimilitud ¬†y ¬†objetividad a la narraci√≥n, como es¬† propio¬† del estudio period√≠stico. Al comentar en primera persona, provoca que lo contado resulte cre√≠ble.

 

No obstante son notorios los elementos de ficción y el náufrago real se transforma en un personaje novelado. En el relato es un  hombre bondadoso y sensible.

En el prólogo de la novela publicada en 1970, García Márquez   presenta a Luis Alejandro Velasco como un mercachifle de su crónica, cuando llega  al periódico y pregunta cuánto le abonan por contarla.  Así ya que, en este prólogo se desprende que el Premio Nobel, desde un hecho real, inventó un personaje y convirtió el estudio en una historia novelada.

Argumento de Relato de un n√°ufrago

Este libro,  Relato de un náufrago, así que lo dice el título, cuenta la crónica de un oficial de bajo rango de la Marina   de Guerra de Colombia, que sufre un hecho dentro del destructor A.R.C. Caldas y pasa diez días en una balsa en alta  mar. Sufre todas las penurias imaginables: hambre, sed, quemaduras, lesiones, sangramientos,  terrores y hasta alucinaciones.

 

Las   corrientes  llevan la balsa hasta las costas de Colombia, donde es rescatado, después de diez días de ser empujado fuera del barco por una colosal ola. Los otros marineros que también cayeron al mar fallecieron ahogados. Al llegar a tierra persistente fue ascendido a Cadete y  tratado como un héroe. Te  invitamos a leer La Ilíada

Frases de Relato de un n√°ufrago

¬ęEl agua de mar me aliviaba el dolor¬Ľ

Me sent√≠a acompa√Īado y alegre con unas gaviotas que merodeaban la balsa

¬ęNo ten√≠a hambre. Con m√°s continuidad que antes tomaba sorbos de agua de mar¬Ľ

‚ÄúPens√© que me se encontraba muriendo. Y esa iniciativa me llen√≥ de una extra√Īa y oscura promesa.‚ÄĚ

‚ÄúLa sensibilidad desaparece y la raz√≥n empieza a embotarse hasta cuando se pierde la noci√≥n del tiempo y del espacio.‚ÄĚ

‚ÄúEl hero√≠smo, en mi caso, radica de forma √ļnica en no haberme dejado pasar muy hambre y de sed a lo largo de diez d√≠as.‚ÄĚ

‚ÄúPara sentirme menos solo me puse a comprender el cuadrante de mi reloj. Eran las siete menos diez. Un riguroso tiempo despu√©s, como a √°mbas, a las tres horas, eran las siete menos cinco. Cuando el minutero lleg√≥ al n√ļmero 12 eran las siete en punto y el cielo se encontraba apretado de estrellas. Pero a m√≠ me parec√≠a que hab√≠a transcurrido tanto tiempo que ya era hora de que empezara a amanecer.‚ÄĚ

‚ÄúLa √ļnica distingue entre el fakir y yo era que el fakir se encontraba dentro de una urna de cristal.

¬ęSent√≠a como si el agua me penetrara los huesos¬Ľ

¬ęEl cielo se encontraba lleno de gaviotas que pasaban volando muy bajo. Yo sent√≠a los fuertes aletazos sobre mi cabeza. Eran indicios inequ√≠vocos; el cambio en el color del agua, la abundancia de las gaviotas, me indicaron que esa noche deb√≠a continuar estando en vela, listo a abarcar las primeras luces de la costa¬Ľ.

¬ęNo sent√≠a sed ni hambre. No sent√≠a nada, adem√°s de una indiferencia general por la vida y la desaparici√≥n. Pens√© que me se encontraba muriendo. Y esa iniciativa me llen√≥ de una extra√Īa y oscura esperanza¬Ľ.

¬ęHay un momento en que por el momento no se siente dolor¬Ľ.

¬ęTrat√© de andar hacia el otro lado, para equilibrar la embarcaci√≥n, pero me lo impidi√≥ la fuerte correa de cuero amarrada al enjaretado¬Ľ.

¬ęEl fr√≠o fue m√°s profundo en las horas de la madrugada y me parec√≠a que mi cuerpo se hab√≠a vuelto resplandeciente, con todo el sol de la tarde incrustado debajo de la piel¬Ľ

¬ęEmpec√© a sentir fr√≠o. Es realmente dif√≠cil continuar estando seco un minuto dentro de una balsa. De hecho cuando uno se sienta en la borda medio cuerpo queda dentro del agua, porque el piso de la balsa cuelga como una canasta, m√°s de medio metro abajo de la superficie¬Ľ

¬ęA las ocho de la noche el agua era menos fr√≠a que el aire¬Ľ.

Y por √ļltimo, ¬ęYo sab√≠a que en el piso de la balsa estar√≠a seguro de animales, porque la red que asegura el piso les impide acercarse¬Ľ.