Resumen de Analectas de Confucio

Las Analectas de Confucio fueron escritas cerca del año 500 aC y se atribuyen comunmente a Confucio. Por otro lado, parte importante del texto real fue escrito por sus estudiantes en el transcurso de un período de tiempo que comprende los treinta a cincuenta años posteriores a su muerte. No se sabe la fecha precisa de publicación. La versión más popular hoy en día es una combinación de las ediciones Lu y Qi del trabajo. Estos fueron compilados por Zhang Yu, un maestro del emperador Cheng, hacia el desenlace de la dinastía Han occidental.

Género

Esta obra es una compilación de charlas sostenidas entre el pensador y filósofo chino Confucio y sus discípulos. Es un grupo de divagaciones y reflexiones hechas en la mitad de un período de inconvenientes geopolíticos en China.

Composición y individuos

Las Analectas fueron grabadas por los discípulos de Confucio, seguramente a objetivos del siglo IV o principios del siglo V a. C., a lo largo de el período de los Estados Combatientes. Se constituye de veinte capítulos, cada uno compuesto de aforismos, cuestiones y notas atribuidas a Confucio y veinte de sus discípulos.

Meng I Tzu / Mang I: Un joven patricio del estado de Lu que fue enviado a estudiar con Confucio por su padre. Murió en el 481 a. C.

Meng Wu Po / Mang Wu:

Tzu-yu / Tsze-yu: Otro discípulo

Tzu-yu / Tsze-yu:

Tzu-lu:

Tzu-lu: Un discípulo en ocasiones llamado Yu.

Tzu-lu:

Relación Título-Contenido

El nombre “analecta” significa un fragmento o extracto de literatura, o una colección de enseñanzas. En chino, el título del libro se lee verdaderamente “discusión sobre las expresiones de Confucio”.

Resumen y síntesis

El texto, con sus diálogos y reflexiones, tiene lugar a lo largo de el Período de los Estados Combatientes (475-222 a. C.), un período de enorme agitación y reestructuración geopolítica cuando los vasallos del entonces soberano titular (dinastía Zhou) desertaron y se declararon independientes de Zhou. , convirtiéndose así en reinos por derecho propio. Es en este contexto que las Analectas tienen que ser leídas e interpretadas.

Debido al regionalismo y al faccionalismo que plagaron a China en ese instante, Confucio detalla lo que se necesita de parte de los individuos, las comunidades y los gobernadores locales y nacionales para la reconstitución de una sociedad unificada, armoniosa, pacífica y organizada.

Así, el lector encontrará, constantemente, el énfasis de Confucio en la necesidad de respetar a los superiores y las figuras de autoridad, la necesidad de que todos los integrantes de la sociedad observen y acaten los rituales y ceremonias habituales, y la necesidad de todas la gente, principalmente esos que gobiernan, para cultivar la más alta virtud moral, que Confucio llama “virilidad”. Esta sola virtud, dice Confucio, es bastante para asesorar las acciones de uno lejos del mal y el delito hacia la justicia y la paz.

Adjuntado con la virilidad, Confucio añade la necesidad de cultivar un sentido de filialidad, o piedad filial, que es un amor y respeto por los ancianos y las figuras de autoridad. Una población, dice Confucio, que ha internalizado este sentido de piedad filial será un pueblo que por último se gobierne a sí mismo y, entonces, permita la manera más óptima de gobierno de parte de los políticos: gobernar con la menor proporción de coerción y fuerza punitiva.

Desde la época de este filósofo, las Analectas de Confucio han influido poderosamente en la filosofía y los valores éticos de China y, más tarde, de otros países del este asiático. Un hombre que no se encontraba familiarizado con las Analectas se consideraba inculto y no moralmente recto.

Adjuntado con otras proyectos que conforman los 4 Libros, las Analectas enseñan las primordiales virtudes confucianas: decoro, justicia, igualdad y piedad filial. A lo largo de dos mil años, las Analectas fueron la base de la educación china.

Análisis