Resumen del libro Rosario Tijeras: de Jorge Franco

En el presente articulo se muestra un¬†resumen del libro Rosario Tijeras¬†escrito por Jorge Franco. El libro estamos hablando de la vida de una mujer de Medell√≠n, Colombia, llamada Rosario y su nick ‚Äútijeras‚ÄĚ. Rosario es una mujer da√Īina que busca de arreglar su pasado y relaci√≥n con los hombres.

Libro de Rosario tijeras

 

La narraci√≥n de los sucedido a¬†Rosario Tijeras en este ¬†libro,¬†es llevada a cabo por un enamorado de ella, Antonio, al que llama parcero, durante toda la novela, con el que tiene m√°s seguridad para desquitarse. √Čl mientras espera en la sal√≥n de hospital que atienden a Rosario, que fue acribillada y est√° en el quir√≥fano. Empieza a sospechar como Rosario Tijeras lleg√≥ a su cr√≥nica, y los cambios que ingres√≥ en ella. Se puede decir que es la biograf√≠a de Rosarios Tijeras narrada por su parcero.

Parte Uno

Parcero, es un amigo de Rosario que narra que encontr√≥ a Rosario, moribunda, dado que hab√≠a recibido varios tiros a quemarropa. ¬†Al socorrerla, le dice a quien la socorre ‚Äúsent√≠ como electricidad por todo el cuerpo y cre√≠ que era por el beso‚ÄĚ. Le dije que se quedara en silencio y pulsando m√≠ mano me pidi√≥ que no la dejara fallecer. La ve√≠a que se estaba muriendo y, segu√≠a vi√©ndose hermosa. Ya en el hospital mientras la ingresaban al quir√≥fano, le o√≠ decir, ‚Äúav√≠sale a mi mam√°‚ÄĚ.

√Čl decido llamar ¬†a Emilio quiz√°s √©l conoce numerosas cosas de Rosario, la conoce m√°s √≠ntimamente dado que hab√≠a sido su con pasi√≥n y, quiz√°s sepa donde habita la madre de ella. √Čl se qued√≥ en silencio cuando le dije que le hab√≠an disparado, tuve que llamar su atenci√≥n y, cuando pregunt√© el n√ļmero de la madre de Rosario, me contest√≥ que no lo sab√≠a. Le respond√≠, que ella en una ocasi√≥n me se√Īal√≥ con su dedo a que altura del vecindario viv√≠a su madre, pero de todos m√©todos no distinguir el sitio que se√Īalaba y le segu√≠ la corriente.

 

Rosario siempre repetía que a ella nadie la mataría, dado que era hierba mala, repetía Rosario…mientras pensaba en Rosario y esperaba que me dieran razón de su salud, pero preguntó en la recepción por su estado de salud y, no me dan información. Cuando llegamos, le llevaron directo al quirófano y no la registraron. Cuando fui a registrarla y me preguntaron su nombre dije Rosario y al preguntar su apellido, me percaté que no sabía su apellido, y dije Tijeras (su apodo).

Su nick, se lo colocaron por haber capado a un hombre. Seg√ļn me coment√≥ desde peque√Īa ella aprendi√≥ a defenderse por s√≠ sola y, que la expulsaron de la escuela cuando le ray√≥ la cara a una maestra con unas tijeras. Su madre era modista y su instrumento de trabajo era las tijeras y las utilizaba para todo. Su padre por su lado la abandon√≥ cuando era un bebe.

Parte Dos

En esta parte Parcero el amigo enamorado en secreto de Rosario, mientras est√° en la sal√≥n de espera del hospital, piensa sobre su amistad con Rosario y sus sentimientos por ella. √Čl conoce a dos de los fan√°ticos de ella, Ferney que ya est√° muerto y Emilio, a qui√©n llam√≥ para transmitir por lo cual pas√≥ y, aparentemente escoge aguardar noticias¬† en su casa, c√≥mo le logr√≥ comprender.

 

 

Parcero, como ella lo llamaba, sab√≠a los pasajes de la vida de Rosario, que ella le quiso contar. Ella era una mujer muy sufrida, que hab√≠a sido violada en varias oportunidades. La primera ocasi√≥n, fue a los ocho a√Īos, su violador fue un ex marido de su madre, y fue vengada por su hermano m√°s grande y el amigo de este Ferney, que despu√©s fue con pasi√≥n de ella.

Emilio hab√≠a sido con pasi√≥n de Rosario y compa√Īero de fechor√≠a y sustancia de la misma. Mientras estaba en la sal√≥n de espera metido en sus pensamientos, la polic√≠a lleg√≥ para interrogarlo sobre lo ocurrido. Despu√©s, que termin√≥ el interrogatorio, volvi√≥ a seguir esperando noticias de Rosario y sospechar en ella.

En c√≥mo se conocieron hace unos seis a√Īos en la discoteca Acuarius, donde se divert√≠an los j√≥venes de arriba, que consum√≠an drogas o negociaban con las mismas y, los j√≥venes de abajo, que empezaban a subir, y gastan el dinero en drogas, veh√≠culos, fiestas, armas. Iban a las discotecas los dos grupos han comenzado a mezclarse, por negocios, conoci√©ndose sus hombres y mujeres, entre ellas estaba Rosario.

Pancero estaba enamorado de Rosario en secreto y aparentemente Rosario estaba tambi√©n enamorada, pero no lo manifestaba, estaban los dos convencidos que el cari√Īo podr√≠a arruinar su amistad. Emilio, le pregunt√≥ a Pancero en una ocasi√≥n, si estaba enamorado de ella y √©l lo neg√≥. Pero t√ļ te alegras cuando estas con ella, le logr√≥ comprender y, los dos hablan muy. Conmigo, ella no habla, ni me mira como te mira a ti.

Parte Tres

Esta tercera parte inicia narrando cuando Rosario, capo a un j√≥ven del vecindario que la viol√≥. Pandero, narra, que fue cuando ella ten√≠a trece a√Īos y era una pandilla de un tal Mario Malo, ocurri√≥ cuando ven√≠a de salir con una amiga, y esta se acababa de ir hacia su casa y, Rosario, qued√≥ sola en la calle mientras se dirig√≠a a casa de su madre Do√Īa Rub√≠. Ella caminaba confiada por el vecindario, suponiendo que no se meter√≠an con ella por ser hermana de Johnefe.

 

Durante que pensaba en su amiga, reflexionaba de como la vida había tratado a Rosario, que la pelea de ella con la vida no era tan fácil, que tenía raíces muy profundas, de generaciones anteriores, sus genes vienen etnias de hidalgos que se abrieron sendero a punta de machetes, machetes que usaron para cultivar, y también matar y, ahora mismo los modificaron por una nueve milímetros. Se ve que el día que nació, no vino con un pan bajo el brazo sino la desgracia.

Parte Cuatro

Rosario le muestra a Pancero la otra cara de Medell√≠n, ya que √©l y Emilio viv√≠an en la regi√≥n pudiente de la regi√≥n y Rosario proven√≠a de la regi√≥n baja de la regi√≥n. Lo conoci√≥ cuando ella le pidi√≥ que la acompa√Īara porque su anticuado con pasi√≥n Ferney, le avis√≥ que su hermano lo asesinaron. En esta parte tambi√©n Parcero se√Īala, como √©l y Emilio, entraron al planeta de Rosario y, comprender lo que era con la aptitud de realizar ella.

Parte Cinco

Un médico le hace comprender que todavía están tratando de socorrer a Rosario, porque tiene bastantes tiros. De igual modo, en esta parte Parcero habla de la distingue de clase de Rosario, y de ellos Emilio el novio de Rosario y él. Dice que Emilio, se realizó novio de ella, como parte de la rebeldía que él tenía en relación al abolengo de su familia y estatus.

Cuando los familiares de Emilio conocieron a Rosario le hicieron ver que aunque la mona se vista de seda mona se queda. Llevando a cabo ver su poca clase y roce habitual ten√≠a. A Emilio, de hecho le quitan todos sus beneficio econ√≥micos. De parte de la familia de Rosario, su madre Do√Īa Rub√≠, le logr√≥ comprender a Rosario el desprecio que le iban a exhibir, que ella no ten√≠a que buscar nada en ese mundo. Emilio le pidi√≥ matrimonio y ella lo repudia.

Parte Seis

En esta parte Parcero, recuerda los cuentos de Rosario sobre la relaci√≥n de Johnefe y Ferney con los capos de la sustancia y c√≥mo su hermano la ingres√≥ en ese mundo. Sin derecho a preguntar el ¬Ņpor qu√©? de la balas, los muertos, la adrenalina y vicios. Para Parcero, era como si los de abajo se cobrar√°n ojo por ojo todos los a√Īos en que los de abolengos estuvieron sobre ellos.

 

Parte Siete

Ya amaneció y todavía Rosario está en el quirófano, Parcero recuerda una conversación que tuvo con Rosario, sobre la desaparición, para ella era como una puta vestida de minifalda, tacones rojos… le dijo ella. Hubo un tiempo que se metió en una secta satánica y se vestía de negro, se colocaba una base blanca, labios y ojos negros, párpados morados, utilizaba guantes largos y se colgaba una cruz invertida.

En un tiempo se han comenzado a llevar a cabo historias que no se sab√≠an cuales hab√≠an ocurrido en la realidad. Rosario Tijera se hab√≠a convertido un √≠dolo en los barrios de Medell√≠n. Se pod√≠a ver grafittis en las paredes con mensajes como: Rosario Tijeras mamacita, C√°pame con besos Rosario Tijeras. Las ni√Īas eran bautizadas con nombres como: Mar√≠a del Rosario, Claudia Rosario, Leidy Rosario y tambi√©n Amparo Tijeras.

Parte Ocho

En esta parte Parcero, cuenta el cari√Īo que siente por Rosario, las oportunidades que se dio cachetadas¬† para sacar ese amor de su cabeza y coraz√≥n. Narra de cuando Ferney, celaba a Rosario de Emilio, y el odio que este √ļltimo le ten√≠a al otro. La frialdad con que Rosario hablaba sobre ese tri√°ngulo amoroso. Su reacci√≥n de Rosario frente el cari√Īo, seg√ļn ella, de nada serv√≠a enamorarse, mejor era vivir la relaci√≥n y ya.

Rosario era novia de Emilio, mi amigo desde el colegio y cuando me dijo la primera ocasi√≥n que se acostar√≠a con ella, pens√© que lo iban a matar. Por los celos de Ferley por Rosario, pero cu√°ndo se lo cont√© a ella, contest√≥: ‚Äútranquilo mi hermano orden√≥ que no nos tocaran‚ÄĚ. ¬†Pues su hermano, el terror de los barrios o comunas de Medell√≠n, ca√≠a rendido por los antojos de su hermana Rosario. Pero cuando mataron a Johnefe, volv√≠ a tener miedo.

Rosario me tranquilizaba, ense√Īando, que Ferney sab√≠a que si le hace da√Īo a Emilio me lo ejecuta a m√≠ y estoy segura que Ferney no se atrever√° a herirme. Ella sab√≠a c√≥mo mover sus fichas, conoc√≠a a su gente y suponiendo que la traicionan, lo resolv√≠a con un beso y, un tiro a quemarropa, como le ense√Ī√≥ Ferney.

 

Igual era con los duros, la mafia, en varias oportunidades le escuche decir,… es un negocio parcero y si yo cumplo la parte de mi contrato, ellos tienen que cumplir conmigo… esto lo decía cuando les exigía un nuevo carro, nuevo apartamento o que le abonaran a su cuenta bancaria. Nos enteramos de esa relación de Rosario con los duros, por Ferney, porque quería ver a Emilio despedazado. Antes oímos comentarios de gente envidiosa, pero no le hicimos caso.

Aunque para √©l era solo de putear lo que m√°s le molest√≥ es que todos los dem√°s supieran lo que hac√≠a Rosario y, m√°s que nada, porque √©l fue el √ļltimo en comprender para donde iba Rosario cuando sal√≠a calladita. En todo instante and√°bamos los tres para arriba y abajo con ella. No nos qued√≥ otra que entender con ella misma sobre esto.

Para entender, ten√≠amos miedo de perder a Rosario por lo cual nos pusimos en concordancia, que los dos le preguntar√≠amos. Un d√≠a que lleg√≥ despu√©s de andar dos d√≠as perdida, la vimos llegar de buen humor, le comentamos, ‚Ķ la multitud es bien chismosa y continu√≥ Emilio, Rosario ni te imaginas que andan diciendo,‚Ķ ella √ļnicamente respondi√≥ ni tan chismosos‚Ķ la mitad es verdad y la mitad es mentira. Era verdad estaba relacionada con los narcos antes de conocernos.

S√ļbitamente sent√≠ las ganas de llamar a Emilio, cuando me contest√≥, me ¬Ņqu√© pas√≥? Hace rato estaba esperando que me llamaras, ¬Ņqu√© te dijeron los m√©dicos? ‚Ķ le contest√© que habl√© con uno de ellos y me mencion√≥ que estaba llena de balas‚Ķ le pegaron varios tiros a quemarropa,‚Ķ √©l respondi√≥‚Ķ mientras la besaba,‚Ķ ¬Ņc√≥mo lo supiste?‚Ķle pagaron con su misma moneda. El comentario de Emilio fue desconcertante‚Ķ, sus besos saben muy extra√Īo,‚Ķ Como a muerto.

Parte Nueve

En esta parte parcero, narra su relaci√≥n de amistad con Emilio desde sus a√Īos en el colegio, se√Īala c√≥mo se complementa con Emilio que es un sujeto m√°s decidida y en cambio √©l era m√°s guardado y temeroso. Piensa que de haber hablado y no aceptar todo en silencio todo hubiera¬† sido distinto. Habla de su amor secreto por Rosario, de la √ļnica vez que se acostaron,‚Ķ de querer comprender ¬Ņpor qu√© Rosario quer√≠a traicionar a Emilio?

 

Despu√©s de esto empec√© a preguntarme por qu√© Rosario, quer√≠a da√Īar a Emilio, si ya le era infiel con otros hombres. Por mi parte evit√© ver a Emilio a los ojos y denominar su nombre para ocultar mi amor por ella‚Ķ s√ļbitamente, me sacan de mis pensamientos, cuando el se√Īor que est√° conmigo en la sal√≥n de espera, esperando comprender por su hijo,‚Ķ me pregunt√≥‚Ķ ¬Ņes su novia?, le dije que una amiga‚Ķse ve que la quiere muy.

El se√Īor coment√≥‚Ķ adentro esta mi hijo, lo traje muerto‚Ķle respond√≠: cuando despierte d√≠gale que al costado de √©l esta Rosario Tijeras, el viejo asombrado respondi√≥ Rosario Tijeras ¬Ņest√° ah√≠?, ¬Ņqu√© le pas√≥?, lo mismo que a su hijo‚Ķlo mismo no, es diferente ver a una mujer baleada. Duele m√°s, que pena‚Ķ hace tiempo no sab√≠amos de ella, cre√≠amos que la hab√≠an matado‚Ķme estremec√≠ con lo que dijo,‚Ķ porque Rosario y muerte eran dos ideas que no se pod√≠an dividir.

Parte Diez

Narra cuando Rosario les pidi√≥ que se fueran de la regi√≥n, estaba harta de Medell√≠n se quejaba diciendo que la ciudad la iba a matar. Medell√≠n es un valle cubierto de dos monta√Īas. Que te transporta a so√Īar ver que hay m√°s all√° de la monta√Īa, pero igual escoges estar en Medell√≠n, es como una relaci√≥n de amor y odio,‚Ķ el que se va se regresa, el que la insulta la disculpa y el que la violenta la paga.

Hubo un tiempo que parcero, se apart√≥ de Rosario y Emilio, fue un momento que la pareja viv√≠a exaltada con mucha rumba y sexo, pero esa misma euforia los llev√≥ a estados irascibles y tormentosos que termin√≥ apart√°ndose de ellos‚Ķhasta cuando me llam√≥ Emilio, drogado, quer√≠a que lo acompa√Īara hasta que ella llegara‚Ķ me cost√≥ dejarlo, adem√°s yo tambi√©n ten√≠a miedo, porque m√°s temprano que tarde estar√≠a tan drogado como √©l.

Al tercer día llegó Rosario pidiendo que saliéramos de Medellín por unos días, estaba iracunda y pidió que no le preguntamos nada.  Nos montamos en su carro y nos fuimos, Emilio estaba nervioso y por esto se montó atrás y yo me monte en el puesto de copiloto y eso porque Rosario no me permitió conducir.

 

Iba manejando a muy agilidad superior, cuando Emilio le reclam√≥ ¬ŅNos vamos a matar o qu√©?, baja la agilidad estoy muy nervioso. En el instante, Rosario freno en seco y, Emilio termin√≥ llegando a la parte de adelante, y el auto que ven√≠a detr√°s choc√≥ con el auto de Rosario. En el instante ella le grit√≥ ¬°Est√°s nervioso, maric√≥n! ¬ŅPor qu√© no te vas caminando?‚ĶLe mand√≥ a bajarse del carro‚Ķ en eso apareci√≥ por la ventanilla del chofer, el conductor del carro de atr√°s yo le hac√≠a se√Īa para que se fuera.

Lo lamentables es que el hombre, ni se imaginaba con quien hab√≠a chocado, de buena forma le pregunt√≥ ¬Ņc√≥mo podemos arreglarlo?, porque usted freno intempestivamente‚Ķa lo que ella le respondi√≥‚Ķyo freno c√≥mo me brinda la gana‚Ķ Emilio por su lado dec√≠a, el que choca por detr√°s paga‚Ķ mientras yo segu√≠a llevando a cabo se√Īas para que se fuera.

Se baj√≥ a comprender que era el reclamo del se√Īor, sin antes cerciorarse que llevaba la pistola en el bolso. No logramos ver que pas√≥ atr√°s, dado que el vidrio posterior, estaba roto, lo medio que se ve√≠a era la silueta de Rosario pegado al hombre. Lo que o√≠mos despu√©s fue un tiro, lo que imaginamos fue lo malo. Ella se mont√≥ en el auto y arranc√≥ llevando a cabo sonar las llantas y a m√°s grande agilidad,‚Ķ Emilio le pregunto y yo tambi√©n le pregunte si se hab√≠a arreglado con √©l y ella solo guardo silencio.

Cuando llegaron a la finca, la situaci√≥n se puso peor, llegando Rosario sac√≥ destacable suma de todo tipo de droga‚Ķmarihuana, bazuco, coca, pastillas de farmacias y las lanz√≥ en la cama. Nosotros cre√≠amos, que iba a buscar de comer muy para castigarse por haber hecho da√Īo al hombre del choque, pero a menor que hubiese cambiado de men√ļ, era viable que solo lo asust√≥‚Ķnunca lo supimos, narr√≥ parcero.

Los próximos días fue lo que me temía un exceso de consumo de drogas. Eramos tres autodestructibles consumiendo drogas, nos habíamos sobre pasado, éramos como zombis frenéticos, cortándonos con nuestras miserias afiladas, hiriéndonos a punta de silencio, sólo nos mirábamos y seguíamos metiéndonos droga…empezó a llorar Rosario, después Emilio y yo también…hasta que una reaccioné. Me regresé a casa y los dejé solos.

 

Cuando llegué a casa, mi familia estaba como loca tratando hallar de comprender dónde me encontraba y si estaba bien, al verme, caí arrodillado pidiendo asistencia, creyeron que pedía asistencia para salir de las drogas, sin embargo la sustancia de la quería parcero que lo ayudarán a sanar era de la sustancia que se aloja en el corazón y lo carcome, la sustancia que los inocentes llaman amor. Pero mis padres no me entendieron.

En el lapso de un mes no supe nada de ellos, pens√© que ya se hab√≠an ido de la finca‚Ķuna ma√Īana Emilio y Rosario me llam√≥ por tel√©fono, se sent√≠an que estaban peor que cuando me regrese a casa y, me pidieron que volviera a la finca porque quer√≠an que los ayudara, que era de vida o de muerte. Rosario fue quien logr√≥ la llamada.

Me pidi√≥ suplicante e imperativo a la vez que fuese para all√°, sol√≥ esa aprobaci√≥n bast√≥ para que estuviera con ellos en el instante. Cuando la vi, le pregunte ¬ŅRosario, eres t√ļ?, parcero pulsando su cara a la m√≠a viniste y Emilio me recibi√≥ con un abrazo‚Ķ despu√©s Emilio me mencion√≥ que hab√≠a matado un tipo y, ella aclar√≥ que hab√≠a sido ella. Yo, estaba confundido, no sab√≠a si era delirio o era verdad. Despu√©s, ya los tres en los cabales les pregunte y ninguno se acordaba.

Cuando me entere para que me llamaban me arrepent√≠ de haber regresado a la finca, quer√≠an dinero, les respond√≠ que ten√≠a un poco. Respondi√≥ Rosario, que entendiera, que les hac√≠a falta mucha m√°s. Pregunte de ¬Ņd√≥nde iba a sacar el dinero?, me contest√≥ Rosario que le deb√≠an dinero y, que yo ten√≠a que seguir a reclamar y, solo decir que iba de parte de Rosario. Ya que a ella no la quer√≠an ver.

Me chantajee con cari√Īos y, su juego de manipulaci√≥n me logr√≥ comprender el tope de amor por un sujeto. Termin√© yendo. Todo result√≥ un fracaso, solo llegue hasta la porter√≠a del edificio donde aparentemente se refugiaban, porque seg√ļn los estaban tratando hallar. Lo que logr√© fue que cinco tipos me intimidaran con sus armas, insultos y risas burlonas. Todo lo citado para nada, llegu√© temblando a la finca y Emilio pregunt√≥ ¬Ņcu√°l plata?, ¬ŅDe d√≥nde vienes?, Te la fumaste verde‚Ķ Est√°s en la puta olla.

 

Parte Once

Esperando informaci√≥n de los m√©dicos, la recordaba y hac√≠a proyectos para cuando las resucitar√°n. Los pensamientos lo llevaron a la √ļltima vez que estuvo con Rosario, ¬†que en contraste con otros instantes no me desped√≠ de Rosario. En muchas oportunidades le hab√≠a dicho‚ÄĚ Adi√≥s Rosario‚ÄĚ agotado de estar enamorado solo, pero siempre regresaba con ‚Äúhe vuelto‚ÄĚ y yo desde adentro cuestionando mis ‚Äúno soy capaz‚ÄĚ.

Y aqu√≠ estoy esperando que regrese. Ya deber√≠a irme, ya he hecho muy, est√° en buenas manos, las que tienen la oportunidad de rescatarla, para que sigo aqu√≠, es Emilio el tuviera que estar aqu√≠, √©l tiene m√°s deber con ella que yo‚Ķ A penas me puedo mover, para ver que todo sigue igual, el reloj marcando las 4 y media de la ma√Īana, el viejo dormitando, la enfermera, el pasillo. Afuera la niebla de la madrugada, que no posibilita ver las casas a lo prominente de la monta√Īa.

Después de las vacaciones de sustancia en la finca, Emilio la llevó a su apartamento para soliciar que la cuidara… cuando entre, estaba desnuda de la cintura para arriba observando la lluvia. Le dije Rosario, te vas a enfermar y, la cubrí, le dialogue con tiernicidad, con el tono maricón, como decía ella. La vi abatida, tan sola y cerca de mí. Le dije te voy a asegurar Rosario…ella contestó, que lo iba a dejar todo, a la multitud maluca, a los que me están matando, a dejar de ser mala. Le dije que descansara.

Al rato logró descansar, después de haber botado el cansancio en un suspiro, tomo otra vez aire un aire que la llevó en sospechar en nuevos propósitos, cerré las cortinas, pero no pude dejarla sola, me quede sentado a su lado para mirarla descansar. Te quiero muy Rosario, le dije en voz alta a sabiendas que no me oía. Me quede en su casa varios días para cuidarla. Fueron días duros.

Durante esos d√≠as trat√≥ de salir de las drogas, pero su depresi√≥n la llevaba a hoyo y, en las noches ten√≠a que salir a buscar algo para calmar su ansiedad, en las ollas m√°s tenebrosas. Al d√≠a siguiente, lloraba su reca√≠da. Despu√©s volv√≠a a sus nuevos prop√≥sitos. Parcero, sab√≠a que su angustia era por muchas de las oportunidades que hab√≠a sufrido en toda su cr√≥nica, que la hab√≠an sumergido en ese foso. La sustancia era el recurso para atenuar el da√Īo que la vida le hab√≠a hecho.

 

Me percat√© que no pod√≠a realizar nada, porque mientras m√°s intentaba arrastrarla a la luz, ella buscaba de hundirse como si fuese su prop√≥sito. En el desenlace acept√© que mi √ļnica opci√≥n era aguardar a su lado y aguardar que por lo menos rebotara en su ca√≠da. Tienes que ilusionarte, mentirte, le dije antes de resignarme. Por mi parte empec√© a so√Īar con una Rosario recuperada y con nuevos objetivos.

Pocos días después me preguntó por Emilio, simplemente respondí que nada, que me había designado a ella. De buscar de sacarla de ese hueco… después de unos días abrimos las cortinas y el apartamento se llenó de luz, era un óptimo síntoma de mejoría. Fue ella la que empezó abrir las cortinas, con un fuerte impulso.

Con la misma decidi√≥ que se ten√≠a que limpiar el apartamento. Como dice do√Īa Rub√≠, que la pobreza no se equivoque con mugre. Yo le pregunt√© ¬Ņde qu√© pobreza hablas?, ella respondi√≥: todo lo citado es prestado, cuando ellos quieran vienen y me los quitan.

Por su lado Emilio, me contó por lo cual había pasado. Su familia lo llevó a diferentes médicos, psicólogos, psiquiatras, terapeutas, para ver si le diagnosticaron un régimen en el extranjero. Sin embargo, él mismo respondía que no se quería ir, que él se quedaba en el país. En vista de esto, su familia cambio su estrategia y buscaron de sacar a Rosario de la vida de Emilio.

El resultado no pudo ser peor,¬† no me percat√© cuando son√≥ el tel√©fono y ella contest√≥ a la llamada de la familia de Emilio, al terminar de comentar por tel√©fono sali√≥ vuelta una fiera. Insultando a todo el planeta, diciendo improperios, ¬°Partidas de hijos de putas! ¬ŅQu√© pas√≥ Rosario? ¬°Los voy a matar uno a uno!‚Ķ ¬ŅQui√©nes eran? ¬ŅEran ellos? ¬ŅQu√© ellos? ¬°Estos hijos de putas, son peores que ellos!

Mientras, ella segu√≠a insultante, fui hilando y abarcar de quienes se trataban, estaba realmente molesta, pasaba el tiempo y parec√≠a ponerse peor, sent√≠ temor por su estado de salud, por restablecimiento, pens√© que perder√≠amos todo lo adelantado en su recuperaci√≥n, ¬°no les pares bolas! ¬ŅSabes que les respond√≠, a esas gonorreas les dije que se cogieran su plata, sus ‚Äúsus apellidos, su reputaci√≥n‚Ä̂Ķ que agarran todo hicieran un rollito y se lo metieran por el culo.

 

Que de paso tambi√©n se metieran a Emilio,‚Ķ ¬Ņt√ļ le dijiste eso? ¬°Eso y m√°s!, s√ļbitamente solt√© la carcajada y Rosario no pudo omitir contagiarse, ¬†cuando la vi riendo me tranquilice,‚Ķ toda esta situaci√≥n impact√≥ su accionar. Desde el d√≠a que empez√≥ a asear el apartamento, la llamada de la familia de Emilio, su estado de √°nimo fue avanzando, y el m√≠o tambi√©n.

M√°s all√° de que todav√≠a no ve√≠amos la luz en el desenlace del t√ļnel, el sendero recorrido fue tan luminoso que todav√≠a estaba encandilado y por el resto de la vida. Rosario paso a paso hab√≠a pasado de la ansiedad a la inocencia, quede asombrado con esta novedosa Rosario que estaba conociendo y, las que yo intu√≠a pero no cre√≠ que iba a disfrutar. De haberla alguien habitual en ese momento, no se imaginar√≠a la Rosario violenta, combativa, peleando con la vida.

En ese momento quise hacerle comprender que quería abrazarla para toda la existencia, que en vez de besar sus mejillas quería besar sus labios, mencionarle que ya la había tenido muchas noches y haber paseado en mi vida, imaginándola en mi pasado y con ganas de estar con ella el resto de nuestras vidas. Sin importar esto, de verla con ganas de vivir, con nuevos proyectos y sin Emilio ni Ferney, ni los duros, el inconveniente seguía, como cuando me percaté que estaba enamorado de Rosario Tijeras.

Los d√≠as parec√≠an unas vacaciones, disfrutando de nuestra compa√Ī√≠a y observando como Rosario se restablec√≠a, no me percat√© de mi error, por estar inmersa en √©l,‚Ķ una noche nos amanec√≠amos por una llamada telef√≥nica, yo contest√© con la promesa que estuviera equivocada‚Ķ Por √ļltimo Rosario contest√≥,‚Ķ me pare al costado de la puerta a escuchar pero solo capte varios s√≠‚Ķ, s√≠‚Ķ, s√≠‚Ķ mientras escuchaba me iba bajando y mi √°nimo tambi√©n‚ĶOtra vez, si hallar pararme.

Parte Doce

Regresé a mi casa despedazado y así sería la cara que no me dijeron nada, en lugar de reclamos recibí tímidas sonrisas y palmadas en mi espalda, … la sensación que tenía era de haber chocado con un tren a alta velocidad… trataba de organizar mis ideas para realizar un diagnóstico de lo que me pasaba y en ese momento alguien de mi familia fue quien lo dijo cuándo se habló del tema… Tu adicción no es a las drogas sino a la mierda.

 

Al poco tiempo regreso y como ya sab√≠a nada hab√≠a cambiado, volv√≠a de estar con los duros y volv√≠a a llamar para que la escuchara y la pusiera en contacto con Emilio, en esta ocasi√≥n le cost√≥ m√°s pero en el desenlace ella gano la partida y, Emilio y yo de nada nos sirvi√≥ las vivencias vividas con Rosario para ap√°rtarnos de ella. La explicaci√≥n para que me pusiera al tel√©fono fue la desaparici√≥n de alguien, ¬Ņqui√©n muri√≥? pregunte, mi hermano, ¬Ņpero √©l no muri√≥ hace tiempo? Es su aniversario.

No quer√≠a ir sola,‚ĶLos cementerios son sitios no me agrada comprender, quiz√°s sea por varios muertos. Rosario se dirigi√≥ a una tumba custodiada por dos j√≥venes, yo me qued√© asombrado, me coment√≥, que la secta sat√°nica quer√≠a tanto a Johnefe que intentaron remover su cuerpo, por esto los observadores. Despu√©s, les entreg√≥ un Cd me percat√© que la m√ļsica que sonaba proven√≠a de un grupo de sonido escondido entre las flores y protegido con rejas.

Ese fue el fundamento para volver a vernos otra vez la pareja de tres. Aunque m√°s que un reencuentro fue una popularizada despedida. Emilio me pregunt√≥ c√≥mo fue mi reencuentro con Rosario y le coment√© lo del cementerio y, √©l solo pregunto y ¬Ņte fijaste en el apellido?, lo menos que me fij√© fue en eso, t√ļ tuviste m√°s ocasi√≥n de comprender su apellido, tratando hallar en su bolso. Emilio me respondi√≥ ¬Ņno te percatas que no deja su bolso ni para ir al ba√Īo?

En el caos en la actualidad, no ca√≠ presente de comprender d√≥nde se qued√≥ el bolso de Rosario ¬Ņqui√©n se habr√° quedado con √©l en la confusi√≥n de la discoteca?‚Ķ Ahora mismo hab√≠a m√°s movimiento en el pasillo, mir√© a comprender si ve√≠a una cara habitual, el m√©dico, quiz√°s a Emilio, lo √ļnico que vi fue a la enfermera de turno, el reloj detallando las 4 y media y el viejo esperando comprender de su hijo. Mir√© por la ventana, quiz√°s hoy no llueva pero es un d√≠a para comprarme un reloj.

Parte Trece

D√≠as previos que mataran a Ferney, √©l llegaba muy temprano y se escond√≠a entre los arbustos, sin atreverse a subir. Al inicio cre√≠mos, que cuando saliera Emilio √©l subir√≠a pero no sucedi√≥ as√≠. Nos parec√≠a extra√Īo, le preguntamos a Rosario ¬Ņpor qu√© no bajas y hablas con √©l?, Porque no sube √©l, respondi√≥. Despu√©s se sent√≥ en la acera del frente desde muy temprano en la ma√Īana hasta muy tarde en la noche.

 

Hasta que un día decidió bajar, estuvieron un rato junto y subieron al apartamento. Ferney se quedó unos días con ella en el apartamento, no sé lo que hablaron, sí estuvieron juntos, Emilio no volvió y yo lo que hice fue llamar por teléfono para comprender cómo estaba todo. Ya un día que se había ido, fui a casa de Rosario y moría, al eliminar del fuego unas balas que colocó con agua bendita, que era una práctica de su vecindario.

Ella cuando consigua apartar las balas del fuego y echar agua para bajar la temperatura y socorrer de fallecer por una ráfaga de balas desde la cocina. Rosario me confesó que no era para usarlas ella, si no Ferney y que ella tenía miedo de lo que pudiera pasarle. Me comentó que lo achicaron y temía por su crónica.

Parte Catorce

Mataron a Ferney, ni en qu√© l√≠o estaba metido. Despu√©s, retomamos la vida recurrente y pasamos unos quince d√≠as relajados. Emilio regres√≥ pidiendo cacao y, a m√≠ me brindaron mi mierdita y me la com√≠. Rosario estaba pensativa. Pasaron los d√≠as hasta una ma√Īana que llevaron el peri√≥dico al apartamento y en las p√°ginas de hechos policiales estaba la foto de Ferney.

Le√≠ la noticia antes que Rosario y Emilio, y el enunciado dec√≠a que era un riesgoso delincuente dado de baja en un trueque de tiro entre la polic√≠a y delincuentes. No sab√≠a c√≥mo decir la noticia, as√≠ que primero se lo dije a Emilio para que fuese √©l quien se lo dijera. √Čl no quer√≠a mencionarle y empezamos a debatir, en eso apareci√≥ Rosario y, no nos qued√≥ otra que exhibir el peri√≥dico con la noticia. Pensamos que iba estallar, pero empez√≥ fue a llorar bajito‚Ķ

Al rato nos tomó de la mano y salió la verídica Rosario y sentenció: ¡Los voy a matar! … los dos sentimos miedo,… después de esa escena tuvimos días sin comprender de ella, hasta que fui a su apartamento y el portero me comentó que había salido detrás de nosotros.  Fui comentar con Emilio y, lo que logró fue descargarse conmigo y, decirme que no quería comprender nada de ella.

 

S√ļbitamente me trajeron a la realidad‚Ķ el viejo coment√≥, ese reloj sigue dando las 4 y media y, ya es muy tarde, no hab√≠a nadie a quien preguntar, aunque hab√≠a muy gente en los pasillos, cuando me iba a parar, el viejo me dijo, no se preocupe voy a preguntar por los tipos. Ten√≠a tres a√Īos sin verla, y ahora mismo lo que quiero es tomar su mano y comentar del futuro.

Parte Quince

Después de lo de Ferney, habían pasado 4 meses y tampoco Emilio y yo nos habíamos vuelto a reunir. Pensé que Rosario se había ido para toda la existencia, una madrugada llamó Rosario quería que nos viéramos y preguntar por Emilio, le respondí que lo llamara ella misma. Al cabo de unos días nos reunimos con Rosario y, dejamos que hablara, ella empezó diciendo que sabía que no nos gustaba su estilo de vida y, que de  alguna forma los había arrastrado hacia ella, pero que todo iba a cambiar.

S√ļbitamente Rosario nos propuso, que ahora mismo s√≠ vamos a salir de pobre, nos quedamos en una secci√≥n. Emilio, le mencion√≥ que √©ramos ¬†gente decente. Los dos, salimos del apartamento, sin antes escuchar a Rosario decirnos hijos de putas, y tuvimos d√≠as sin vernos. D√≠as despu√©s la vi, le pregunt√© si hab√≠an enterrado a Ferney, me mencion√≥ que cerca de la tumba de Johnefe. Despu√©s, se despidi√≥ diciendo, que le har√≠a mucha falta.

D√≠as despu√©s fui a buscarla a su apartamento para mencionarle que me iba con ella, pero que iba de compa√Ī√≠a, no participar√≠a en nada de sus proyectos, aunque en ese momento no se le coment√© las condiciones de mi viaje, cuando s√ļbitamente de un portazo los militares abrieron la puerta del apartamento, apuntando con sus armas, nos metieron a cada uno en un cuarto y a m√≠ me tiraron al piso, me pusieron un pie encima, ense√Īaron las fotograf√≠as de los duros y han comenzado a interrogarme.

Mi familia me sac√≥ de la c√°rcel y a Rosario la sacaron otra gente, despu√©s de eso pasaron tres a√Īos sin verla, hasta la noche previo, en ese momento apareci√≥ el m√©dico que pienso que la recibi√≥, est√° hablando con la enfermera, ella me se√Īala y despu√©s √©l me mira, me apunta con un tubo de ensayo, empieza a caminar en mi direcci√≥n, yo me tapo los o√≠dos, no quiero escuchar lo que va a decir.

 

Parte Dieciséis

Al verla lo primero que se me ocurri√≥ sospechar fue ‚Äúhasta la desaparici√≥n te luce Rosario Tijeras‚ÄĚ, no me atrev√≠ levantar la s√°bana, lo logr√≥ alguien m√°s. Me gustar√≠a besarla y acordarse el gusto de sus besos ‚Äútus besos saben a muerte Rosario Tijeras‚ÄĚ, Emilio me lo dijo y yo lo comprob√© una noche. Segu√≠ suponiendo que realizar con ese amor que no sirvi√≥ de nada y ahora mismo con el cuerpo de Rosario‚Ķen eso me volvieron a la realidad, dado que requer√≠an de la sal√≥n.

La miro por √ļltima vez y tengo que dejarla, es la √ļltima vez que estoy con ella, la √ļltima vez que tomo su mano, y eso duele. No quiero irme sin besarle, el √ļltimo de la fila. Ya es muy tarde, se la llevan en la camilla, ‚Äúeso es todo Rosario Tijeras‚ÄĚ. S√≠, disfrutas leer los libros de autores latinos, te invito a leer otros articulo como: