Resumen de la pel√≠cula Los violentos a√Īos veinte

Adem√°s de un incre√≠ble film de g√©nero negro, Los violentos a√Īos veinte es una magn√≠fica cr√≥nica de una de las d√©cadas m√°s convulsas de la cr√≥nica de los USA, la que comprende el per√≠odo entre el objetivo de la primera guerra mundial hasta el fat√≠dico crack del 29, marcada precisamente por la instauraci√≥n de la ley seca y el apogeo de las bandas mafiosas que √©sta acarre√≥ con su llegada (una cualidad, la de erigirse como leal reflejo de un per√≠odo y lugar determinados, muy caracter√≠stica de un g√©nero que, por medio de su aptitud transgresora, supo exhibir el lado m√°s oscuro de la sociedad de su √©poca).

Al ritmo de la contundente narraci√≥n de Walsh, asistiremos al apogeo y ca√≠da de Eddie Bartlett (James Cagney), un veterano de guerra que, tras el objetivo de la contienda, se ver√° abocado a la clandestinidad despu√©s de intentar en vano reincorporarse a la vida civil. Y sucede que, a distingue del personaje principal de la posterior Al rojo vivo (el villano Cody Jarrett, tambi√©n magistralmente encarnado por el mismo James Cagney), un ser amoral cuyo accionar no admitir√° ning√ļn atenuante, Bartlett es aqu√≠ un personaje fatalmente condicionado por la adversidad de las situaciones y por su incorruptible sentido de la lealtad (la comparaci√≥n entre los dos antih√©roes walshianos dar√≠a para todo un tratado sobre el desesperanzado diagn√≥stico del director sobre la evoluci√≥n moral de la sociedad norteamericana entre √°mbas d√©cadas que separan uno y otro film).

Tras una secuencia pr√≥logo donde asistimos al acercamiento del personaje principal con Hally (Humphrey Bogart) y Lloyd (Jeffrey Lynn), en una trinchera en el frente europeo antes del armisticio (y donde quedar√°n patentes las diferentes personalidades de los tres individuos ‚Äď fotograma 1), el film nos ense√Īa el regreso de Barlett al terminar la guerra y su infructuosa b√ļsqueda de trabajo, hasta terminar aceptando el momento de noche en el taxi de su compa√Īero Danny (Frank McHugh). Gracias a un malentendido, y por culpa de su personal criterio de lealtad que le impide denunciar a la encargada de un local clandestino, Panama Smith (Gladys George), Barlett acabar√° en prisi√≥n cuando es asombrado en medio de una distribuci√≥n de unas botellas de licor. Y precisamente por ese mismo sentido de lealtad, el personaje principal empezar√° a trabajar como contrabandista al servicio de Panama cuando √©sta paga su fianza para sacarle de la c√°rcel.

A partir de este instante, Barlett comienza a hacerse un espacio en el negocio clandestino del alcohol hasta el punto de comenzar a producir el mismo su propia mercanc√≠a (magn√≠fica la secuencia donde Walsh nos ense√Īa al personaje principal mezclando el licor en su ba√Īera, para llevar a cabo a continuaci√≥n una panor√°mica hasta las botellas fals√≠ficadas, y pasar por corte a la imagen de unos cuantos clientes jact√°ndose de la excelente calidad del brebaje de Barlett) y, poco despu√©s, confrontar a uno de los capos del negocio, Nick Brown (Paul Kelly), al que acabar√° rob√°ndole su mercanc√≠a para poder controlar el contrabando de la regi√≥n (otro instante memorable: Barlett, abstemio, comprueba la calidad del producto que termina de quitar oliendo el licor que vuelca y frota sobre sus manos ‚Äď fotograma 2; una espl√©ndida exhibe de c√≥mo conferir vericidad a la historia y los individuos a trav√©s de peque√Īos gestos).

‚ÄúAhora la ley seca ya es parte de la vida de america, igual que el incumplimiento de la misma. Los universitarios, y tambi√©n los alumnos de secundaria que jam√°s hab√≠an bebido antes, se dan cuenta que tienen la posibilidad de adquirir licores fuertes con la m√°s grande simplicidad. La petaca es parte integral del panorama nacional, en los partidos de futbol, en los coches‚Ķ‚ÄĚ. La cr√≥nica de la voz en off describiendo las secuelas de la prohibici√≥n en la vida del pa√≠s no puede ser m√°s certera (ni m√°s vigente, si pensamos en la situaci√≥n de hoy con el inconveniente del narcotr√°fico), as√≠ como la visi√≥n cr√≠tica de una sociedad acomodaticia, cuando no corrupta, que cerraba hip√≥critamente los ojos si con ello pod√≠a sacar un provecho. Esto queda precisamente reflejado en la actitud de individuos como Lloyd, que lograr√° transformarse en fiscal del estado despu√©s de subir como abogado al servicio de Barlett (Walsh, inexorable, exhibe al joven abogado aceptando calladamente el dinero de Barlett justo despu√©s de recriminarle su conducta delictiva), o de manera a√ļn m√°s dram√°tica en el personaje de Jean (Priscilla Lane), que mantiene un misterio idilio con Lloyd mientras se deja agasajar por el enamorado Barlett, despu√©s de que √©ste le haya conseguido un trabajo como artista en su club (‚Äú¬°Cierra el pico! Yo me f√≠o de mis amigos‚ÄĚ, le espeta el leal Barlett a Hally cuando √©ste le insin√ļa la relaci√≥n entre Lloyd y Jane).

Ser√° precisamente desde el instante en que Barlett vea traicionada su lealtad con los individuos de su √°mbito m√°s cercano, cuando se inicie la ineludible ca√≠da del personaje principal. Primero, de parte de Hally, previniendo en misterio al mafioso Brown cuando Barlett sale en su b√ļsqueda para vengar el asesinato de Danny (lo que dar√° lugar a la espl√©ndida secuencia del tiroteo en el local de Brown), y a continuaci√≥n, a su regreso del combate con Brown, cuando Barlett revela por √ļltimo la relaci√≥n de Jane con Lloyd en otra magn√≠fica secuencia: la c√°mara sigue al personaje principal caminando claramente al acercamiento de la pareja; cuando llega a su altura, Barlett le propina un pu√Īetazo a Lloyd para, a continuaci√≥n, darse la vuelta y arrancar el sendero de regreso hacia la entrada de su local. Un primer movimiento, de izquierda a derecha, al acercamiento de sus conocidos cercanos que se contrapone al inmediato movimiento en sentido opuesto, de regreso al abismo, y que tendr√° su dram√°tica contrarr√©plica en la antol√≥gica secuencia final cuando, tras terminar con el traidor Hally, Barlett avanza herido de muerte (de nuevo en el movimiento liberador de izquierda a derecha ) hasta terminar postrado en brazos de la leal Panama, en la c√©lebre imagen con la que Walsh nos da una hermosa y apasionante recreaci√≥n de La Piet√† (fotograma 3).

No quiero cerrar esta rese√Īa sin nombrar un √ļltimo instante sublime, justo antes del fat√≠dico desenlace del film: ca√≠do terminantemente en desgracia y convertido en un pobre borracho, Barlett escucha embelesado en el viejo piano de un miserable local la melod√≠a de Melancholy Baby, la primera canci√≥n que cant√≥ Jean en su local (fotograma 4). La mirada perdida de Cagney recordando a su querida es, para quien esto redacta, una de las m√°s bellas y tristes im√°genes del amor fallido que nos ha brindado el cinemat√≥grafo.

David Vericat
© cinema fundamental (mayo 2014)