Resumen de la película Noche en la ciudad

“Noche en la ciudad. Una ciudad así como se nos presentaba en 1931. Una noche que puede ser la de ayer, hoy o mañana. Una noche alguno en el Londres de aquel entonces”

Resulta ineludible establecer un paralelismo entre la imagen inicial de Harry Fabian (un increíble Richard Widmark) huyendo en la noche por las calles de Londres (fotograma 1 – imagen que se convertirá exactamente en leitmotiv de la película, de esta manera que el personaje primordial confesará en el desenlace del film: “Me he pasado la vida corriendo. Huyendo de la sociedad, de los maleantes, de mi padre…”) con la situación personal de Jules Dassin en el momento de rodar Noche en la ciudad, añadido en las listas del inefable McCarthy durante la ignominiosa caza de brujas y forzado por último a un exilio que le mantendría distanciado de Hollywood durante quince años (como castigo a su negativa a denunciar a ninguno de sus colegas). Un exilio que impidió a Dassin controlar la etapa final de la producción de la película en USA, dando lugar por último a dos ediciones de la misma: la de america, con partitura de Franz Waxman, y la británica, con un inicio y final muy edulcorados en relación a la previo y banda sonora se ve ser muy menos contundente a cargo de Benjamin Frankel (no por el momento no es asombroso, dadas las ocasiones, que sea la versión de america la que ofrezca la visión más descarnada – y por consiguiente, más en armonía con el estado de ánimo de su director – hasta el punto de que fuera ésta la que nuestro Dassin siempre consideró como propia).

Ciertamente, si algo recalca en Noche en la ciudad es exactamente su sombría y desesperanzada visión del accionar humano en esta Londres (trasunto de algún ciudad, y que nos hace pensar sin lugar a dudas en la Viena que Carol Reed recreó en El tercer hombre únicamente un año antes) plagada de seres movidos por la codicia y la desesperación, anegados de soledad y resentimiento. Una galería encabezada, cómo no, por nuestro Fabian, personaje que en su desesperación por ser alguien (“Yo sólo quiero ser algo importante”) no dudará en robarle el dinero a su propia chica, Mary (Gene Tierney), actuando como un auténtico drogadicto incapaz de vigilar sus impulsos (“Me estás matando y te estás matando”, solloza Mary, transformada en mera silueta en la sombra, mientras mira a Fabian hurgando en su bolso completamente fuera de sí – fotograma 2), y al que siguen la práctica integridad de individuos que pueblan el film: Philip Nosseross (Francis L. Sullivan), el dueño de un local nocturno atormentado por hallar la atención de su codiciosa mujer (pareja que protagonizará algunas de las superiores y más despiadadas secuencias de la película, como la de Philip reprochándole su accionar a Helen – Googie Withers – sin apartar la mirada de la imagen idealizada y jamás materializada de su retrato – fotograma 3); Kristo (Herbert Lom), un mafioso que controla el negocio de la pelea libre en el que quiere entrar el protagonista; o el mezquino Fliger (James Hayter), dueño de una red de mendigos a los que explota sin ningún escrúpulo para beneficio propio.

Hay sin embargo algunos (pocos) individuos que van algo mejor parados (dejando de lado al pusilánime y enamorado vecino de Mary, Adam – Hugh Marlowe -, acaso el único punto débil de la película): nuestra Mary, negándose en todo momento a considerar a Fabian (“Has trabajado más que diez hombres juntos, pero siempre en cosas equivocadas”); el gigantón Gregorius (Stanislaus Zbyszko), veterano luchador y padre del mafioso Kristo, que cae en las redes del manipulador Fabian hasta llegar a confrontar a su hijo para salvaguardar la “belleza de la pelea greco-romana” (protagonista de una antológica secuencia de pelea libre con dramático desenlace); y la vieja estraperlista Anna (Maureen Delaney), en brazos de la cual acaba por último postrado un exhausto Fabian (“No quiero ninguna asistencia. Lo que necesito es sentarme y descansar. Por ahora no puedo correr más”) justo antes de entregarse en sacrificio al mafioso Kristo para saldar sus tienes la hermosa Mary.

David Vericat
© cinema primordial (enero 2016)