Resumen de la película ¡Qué verde era mi valle!

Si alg√ļn aspecto se pude destacar de parte considerable de la filmograf√≠a de John Ford es su car√°cter nost√°lgico en relaci√≥n a √©pocas, valores y pr√°cticas que han acabado sucumbiendo frente la llegada de nuevos tiempos, no en todos los casos peores (aunque exactamente s√≠ en numerosos aspectos) pero exactamente diferentes. En el primer tercio de ¬°Qu√© verde era mi valle!, despu√©s de contribuir a trav√©s de los recuerdos de su joven personaje primordial, Huw Morgan (Roddy McDowall), a toda una sucesi√≥n de im√°genes que nos describen la apacible rutina de la familia de mineros a la que forma parte (los paseos con el padre, Gilwyn Morgan – Donald Crisp ‚Äď por el valle todav√≠a verde a que tiene relaci√≥n el t√≠tulo de la pel√≠cula, la salida de la mina y el cobro del salario en el desenlace de la d√≠a, el aseo, la cena, el reparto de la asignaci√≥n‚Ķ), la tranquila vida de la poblaci√≥n minera se ve quebrantada por la huelga ocasionada por la reducci√≥n de los salarios por medio de la abundancia de mano de obra. ‚Äú¬ŅQu√© significa, Mr. Gruffydd?‚ÄĚ, pregunta extra√Īado el joven Huw al nuevo pastor de la poblaci√≥n (Walter Pidgeon) frente la imagen de los trabajadores regresando cabizbajos a sus hogares; ‚ÄúSignifica que el valle ha perdido algo que jam√°s podr√° reemplazar‚ÄĚ, es la lac√≥nica respuesta del p√°rroco.

Igual que en la posterior El hombre que mat√≥ a Liberty Valance en relaci√≥n a la desaparici√≥n del salvaje oeste frente la irrupci√≥n de la ley y el orden impuestos por los nuevos tiempos, hay en ¬°Qu√© verde era mi valle! un llanto sereno y resignado por un mundo de viejos valores que debe ceder paso irremisiblemente a una √ļnica √©poca marcada por las reivindicaciones laborales y sociales frente a la opresi√≥n econ√≥mica y religiosa de principios del pasado siglo. Y si en el western Tom Doniphon (y su antagonista, Liberty Valance) encarnar√≠a ese universo (mistificado por la leyenda) ya agonizante al que se contrapondr√≠a la figura del abogado Ransom Stoddard, aqu√≠ es el patriarca de los Morgan quien personifica una √©poca (mistificada por la memoria del narrador) frente la que se van a rebelar sus propios hijos y que tomar√° tambi√©n forma en la figura de Gruffydd, el joven pastor enfrentado a su vez al intransigente decano de la comunidad (Arthur Shields ‚Äď un personaje que, como en la situacion del binomio Doniphon/Valance, encarna la otra cara de la misma moneda donde est√° el viejo Gilwyn Morgan).

Como ya es recurrente en su cine, pero aqu√≠ de una manera m√°s patente si cabe, Ford tiene la virtud de emocionar tanto al espectador m√°s af√≠n a sus postulados ideol√≥gicos como a aqu√©l que consigua encontrarse a las ant√≠podas de los valores entronizados en sus pel√≠culas. Exactamente, resulta irrealizable no empatizar con el viejo Gilwyn Morgan (y qu√© decir del personaje de la madre – Sara Allgood) en numerosos de los episodios de la historia, aun cuando su posici√≥n nos puede parecer cuando menos discutible, asi sea en su combate con la leg√≠tima actitud reivindicativa de los hijos de la familia (en su negativa a apoyar la huelga que √©stos defienden para batallar la bajada de salarios en la mina y que va a finalizar ocasionando el exilio de todos ellos ‚Äď instantes que Ford muestra con la misma discreci√≥n con la que act√ļan los individuos primordiales, como en la situacion de la partida de Owen y Gwilym, con un r√°pido travelling del costado que va del primer chato de la madre oyendo con la cara compungido el coro comandado por Ianto – John Loder¬† – a la imagen de los dos hermanos alej√°ndose en la oscuridad para dejar el pueblo ‚Äď fotograma 1), o en su alegato en pos de la respuesta violenta al ataque sufrido por Huw en su primer d√≠a de escuela a manos de sus compa√Īeros de clase (lo que dar√° lugar a la tan hilarante como pol√≠ticamente err√≥nea secuencia donde los dos granujas, Cyfartha – Barry Fitzgerald ‚Äď y Dai Bando – Rhys Williams, acuden a darle su merecido al detestable instructor frente los ojos del at√≥nito personaje primordial y el resto de escolares).

Pero es que, m√°s all√° de la visi√≥n conservadora (que no reaccionaria) que sin dudas se deprende de la pel√≠cula, hay tambi√©n una aparente posici√≥n en oposici√≥n a alg√ļn dogmatismo (ideol√≥gico o religioso) encarnada en esta situaci√≥n en la figura del pastor Gruffydd. √Čl ser√° quien aliente a Ianto y al resto de los hermanos Morgan a constituir un sindicato para conseguir asegurar sus derechos como trabajadores, y quien acabar√° enfrent√°ndose a los decanos de su propia iglesia cuando sea acusado por su supuesta relaci√≥n con la hermosa Angharad (Maureen O’Hara) con un alegato final que es toda una declaraci√≥n de pretenciones en pos de una visi√≥n liberadora de la religi√≥n: ‚ÄúMuerte. Miedo. Llamas, horror y ropas negras. Celebrad vuestra reuni√≥n. Pero sabed que si lo hac√©is en nombre de Dios y en la vivienda de Dios blasfem√°is contra √©l y su palabra‚ÄĚ. Antes, Gruffydd ya di√≥ buena muestra de su particular concepci√≥n de la religi√≥n (alejada de alg√ļn dogmatismo y muy m√°s pr√≥ximo a un ejercicio de avance personal) cuando le advierte a Huw que rezar no significa ‚Äúhacer aspavientos con sentimentalismos religiosos. Cuando reces, piensa. Transforma tus pensamientos en cosas s√≥lidas. De ese modo tus oraciones tendr√°n fuerza, y esa fuerza formar√° parte de ti, de tu cuerpo, tu cabeza y esp√≠ritu‚ÄĚ.

Hay un sinf√≠n de instantes memorables, todos ellos relatados a trav√©s de la melanc√≥lica mirada (tamizada por la memoria) del joven personaje primordial. Algunos entra√Īables: su primer acercamiento con su futura cu√Īada, Bronwyn (Anna Lee); la velada donde, despu√©s de dejar el resto de los hermanos la vivienda familiar (disconformes con la actitud del cabeza de familia en relaci√≥n al conflicto con los patronos de la mina), Huw se queda s√≥lo con el padre sentado al otro extremista de la colosal mesa del comedor y carraspea para realizar ver su presencia en se√Īal de fidelidad (fotograma 2); la visita de Gruffydd, cuando Huw est√° convaleciente por el hecho en el arroyo helado, donde el cura le distribuci√≥n un ejemplar de La isla del tesoro (‚Äúcasi desear√≠a estar tumbado en tu lugar con tal de leer este libro por primera vez‚ÄĚ ‚Äď fotograma 3); el reencuentro con la madre, tambi√©n convaleciente por el mismo percance, a la que revela at√≥nito s√ļbitamente envejecida (‚ÄúLa nieve se qued√≥ en mi pelo‚ÄĚ); sus primeros pasos, a trav√©s de Gruffydd, tras la popularizada temporada postrado en cama. Otros aciagos, o de forma directa tr√°gicos: la desaparici√≥n de Ianto en la mina, cuyo cuerpo observamos manifestarse en brazos de su padre en el dise√Īo elevadora que los saca al exterior (una imagen que nos remite a La Piet√†); Gruffydd observando impotente y desde la distancia a Angharad a la salida de la iglesia tras su boda con el heredero del patr√≥n de la mina (fotograma 4); o, por supuesto, la imagen del propio Huw con el cuerpo muerto del padre en su regazo tras un nuevo hecho en la mina (de nuevo la referencia a la c√©lebre escultura de Miguel √Āngel, ahora mismo con los papeles invertidos: si antes era el hijo muerto en brazos del padre, ahora mismo es el padre el que yace en brazos del hijo ‚Äď fotograma 5). Episodios que Ford glosa (entre otros) en el desenlace de la pel√≠cula para cerrar uno de los filmes m√°s bell√≠simos y emocionantes de toda su filmograf√≠a.

David Vericat
© cinema primordial (enero 2018)