Resumen de la película Su juego favorito

Algo que me agrada primordialmente de Howard Hawks es que es el director cl√°sico que mejor demostr√≥ que realizar pel√≠culas que buscan precisamente entretener no va re√Īido con hacer cine de primer nivel. Los filmes de Hawks son diversi√≥n en el sentido m√°s puro de la palabra: pel√≠culas amenas y ligeras dirigidas al colosal p√ļblico, lo cual llev√≥ en el transcurso de un riguroso tiempo a los cr√≠ticos a menospreciarlas como proyectos inferiores. Y de hecho Hawks jam√°s escondi√≥ su prop√≥sito de agradar a su audiencia reanudando argumentos que ya le hab√≠an funcionado en el pasado. Entre otras cosas cosas, cogiendo la divertid√≠sima Bola de fuego (1941) para convertirla en el musical Nace una canci√≥n (1948), o repitiendo la idea de R√≠o Bravo (1959) no una sino dos veces: en El Dorado (1966) y R√≠o Lobo (1970), usando adem√°s en las tres a John Wayne como personaje indispensable.

Y he aqu√≠ que en los 60 Hawks se ha propuesto hacer una especide de remake de una de sus comedias m√°s m√≠ticas, La fiera de mi ni√Īa (1938). Es m√°s, Hawks intent√≥ que Katharine Hepburn y Cary Grant aceptaran constituir parte en la pel√≠cula, y de hecho logr√≥ tener Grant, pero por √ļltimo la estrella prefiri√≥ el papel de Charada (1962) de Stanley Donen. Hawks tuvo consecuentemente que recurrir a Rock Hudson, el colosal gal√°n de comedias ligeras de la √©poca, lo cual acab√≥ siendo uno de los puntos que m√°s jug√≥ en oposici√≥n a la pel√≠cula, ya que aunque Hudson hace un √≥ptimo trabajo, uno puede ver que el gui√≥n est√° hecho a medida de Cary Grant. Y Cary Grant solo hay uno.

Hudson encarna aqu√≠ a Roger Willoughby, un profesional en pesca que se gana la vida vendiendo toda suerte de utensilios relacionados con ese deporte mientras ofrece a sus individuos indispensables consejos. Un d√≠a entra en su cr√≥nica como un torbellino Abigail Page (Paula Prentiss), una publicista que convence al jefe de Roger para que obligue a su empleado a constituir parte en un recurrente certamen de pesca con fachada de estratagema publicitaria. ¬ŅEl inconveniente? Roger no posee ni iniciativa de pesca. No solo no la ha practicado en su cr√≥nica sino que le ofrece repel√ļs el f√°cil hecho de tocar un pez. Cuando le confiesa su misterio a Abigail, √©sta, lejos de tirarse atr√°s, le anima a que aprenda a pescar los d√≠as anteriores al certamen. Roger, colocado entre la espada y la pared, no posee m√°s remedio que aceptar.

Como se puede observar, la iniciativa que ten√≠a Hawks aqu√≠ de un remake de La fiera de mi ni√Īa no era volver al mismo argumento sino al mismo tipo de personajes: el hombre de vida hasta esta √©poca placentera llevado a una situaci√≥n insostenible por culpa de una mujer extravagante que se encapricha de √©l. En otras expresiones, la consabida guerra de sexos que caracterizaba la screwball comedy de los a√Īos 30 y 40 en que los individuos primordiales padec√≠an toda clase de oportunidades rid√≠culas mientras intentan sostener su dignidad. A Hawks le gustaba presumir de haber iniciado el que ser√≠a uno de los g√©neros m√°s especial del Hollywood cl√°sico con La comedia de la vida (Twentieth Century, 1934)*, mezclando las claves de la comedia rom√°ntica con las del slapstick. Del primer g√©nero tomaba la consabida guerra de sexos que acababa desembocando en romance, y del segundo la utilizaci√≥n de humor m√°s f√≠sico y acelerado. Lo que propon√≠a la screwball era tomar a los distinguidos individuos de comedias rom√°nticas y hacerles pasar por oportunidades rid√≠culas a un ritmo fren√©tico. Ser un personaje indispensable de screwball requer√≠a tener la distinci√≥n muy para hacer de gal√°n o de atrayente dama pero tambi√©n el don c√≥mico para ser gracioso en gags grotescos.

Estando el g√©nero ya en desuso desde hac√≠a a√Īos, Su juego preferido supon√≠a un intento de revivir la screwball comedy pero adapt√°ndola a los nuevos tiempos, algo que Hawks consigue a partes desiguales. S√≠ que consigue sostener el dinamismo t√≠pico del g√©nero a trav√©s de un √°gil gui√≥n lleno de di√°logos muy entretenidos, que sirven m√°s que nada a la ind√≥mita Abigail como armas arrojadizas contra su desvalido personaje indispensable. Y m√°s all√° de que es verdad que las comparaciones tienen la posibilidad de ser injustas, hay que admitir que Prentiss, sin ser la Hepburn, sale airosa del reto de encarnar un personaje tan semejante a ella. Su absoluta locuacidad que roza lo molesto encaja con algunos memorables di√°logos de besugos como el primero que tienen los individuos primordiales en la plaza de parking (fotograma 1) o la conversaci√≥n que tiene con Roger por tel√©fono a altas horas de la madrugada en que √©l, irritado, le pregunta si sabe qu√© hora es, y √©sta, en lugar de cubrir la indirecta se va a otro cuarto a comprender la hora para m√°s adelante comunic√°rsela a un agotado Roger.

Tambi√©n trabaja realmente bien la pel√≠cula en lo que debe ver con la faceta de humillaci√≥n al personaje indispensable masculino, un Rock Hudson asociado por entonces a comedias m√°s amables con Doris Day que aqu√≠ debe defenderse de una mujer que no solo le hace chantaje sino que en m√°s de una ocasi√≥n pone en deber su integridad f√≠sica, primordialmente en la hilarante escena en que le escayolan un brazo y Abigail intenta romper el molde con un serrucho frente la mirada asustada de su v√≠ctima (fotograma 2). Son esta clase de oportunidades donde Hudson se ve tan vulnerable e intenta sostener la dignidad las que mejor le trabajan al actor, como cuando trata de manera maravillosamente rid√≠cula montar una tienda de campa√Īa (fotograma 3), o cuando se retoma el gag de La fiera de mi ni√Īa en que el personaje indispensable camina pegado a una mujer para tapar el agujero que se le form√≥ en la parte de atr√°s de su vestido (fotograma 4) y que en esta ocasi√≥n tiene dentro un a√Īadido que termina de redondearlo cuando a Roger se le engancha la corbata con la cremallera (fotograma 5 – Hawks no se dedica sencillamente a reciclar gags, sino que m√°s bien hace variedades de √©stos).

Pero en lo que debe ver con los gags m√°s f√≠sicos, Hudson no los ejecuta con la misma maestr√≠a que un Cary Grant. S√≠ que consigue comunicar la sensaci√≥n de c√≥mica torpeza que necesita el personaje, pero le falta ese dominio del gag f√≠sico que ten√≠a Grant y lo convert√≠a en un actor c√≥mico tan excepcional. Sin embargo, eso no quita que tenga algunos instantes completamente memorables, como las tres oportunidades en que pesca un pez gigantesco por pura coincidencia. Todas ellas es tan absurda e inveros√≠mil que resultan hilarantes, m√°s que nada aquella en que la ca√Īa de pescar se le engancha a la rama de un √°rbol y √©l intenta agarrar al pobre pescado manteniendo la ca√Īa en prominente hasta que, por √ļltimo, termina teniendo que subir a nuestra rama para agarrar su captura (fotograma 6). Se habla hoy en d√≠a que se ve m√°s cercano a al slapstick, por su nivel de absurdez y por la forma como se filma, solo superado por la inolvidable imagen del oso en motocicleta (fotograma 7).

Del mismo modo que en La fiera de mi ni√Īa, la idea rom√°ntica sobre la cual se sustenta Su juego preferido es la de que los polos opuestos se agradan. Y de la misma manera que en su film antecedente, Hawks apuesta muy inteligentemente por achicar el ingrediente rom√°ntico, realizando que el primer beso entre los dos se lo d√© Roger con despecho y sin poner nada de sentimiento, y que el segundo ella lo rechace por no ser primordialmente bueno. En la √ļltima imagen de la pel√≠cula, cuando la pareja por fin se reconcilia y se besan (esta vez s√≠, con pasi√≥n) Hawks nos ense√Īa unas im√°genes de archivo de dos trenes que terminan chocando entre ellos. Es la met√°fora visual precisa de c√≥mo sabe el realizador las historias de amor en esta clase de filmes: como algo que termina mostr√°ndose desde los roces y los choques permanentes, hasta que uno comprende que sin dudas se ha enamorado de la persona a la que horas antes deseaba estrangular.

En primordial, si uno la compara con sus precedentes m√°s obvios, Su juego preferido se queda a medio sendero en su b√ļsqueda de revivir la screwball comedy. Resulta entretenida pero la falta parte de la energ√≠a y la disparidad del g√©nero, que se ve intentar compensarse con datos que hoy d√≠a nos parecen algo anticuados como la banda sonora de Henry Mancini (en oportunidades muy preocupada en recalcar el tono humor√≠stico de sus gags) o el montaje de la escena en que la prometida de Roger le pilla in fraganti con Abigail, en que se nos ense√Īa un primer chato de cada personaje para enfatizar lo violento de dicho acercamiento. Al Hawks de sus superiores proyectos no le hac√≠an faltar esos elementos para recalcar lo entretenido de estas oportunidades, y a decir verdad, estos datos reflejan una alguna inseguridad injustificada, ya que sin obligaci√≥n de ingresar en comparaciones Su juego preferido es una m√°s que destacable comedia.

* De todos métodos se cree que la primera película screwball fue Sucedió una noche (It Happened one Night, 1934) de Frank Capra, estrenada unos meses antes.