Resumen de la película Yo anduve con un zombie

Si hay algo por lo cual recalca un film como Yo anduve con un zombi es por su forma de arrancar el género fantástico a través de una escenificación que juega sus superiores bazas en la sugerencia y la evocación en oposición al vacuo exhibicionismo que logramos hallar en parte considerable de las aproximaciones contemporáneas al género. Donde hoy en día imperan los efectos digitales para realizar aparente (casi tangible) lo imaginario, Tourneur utilizaba elementos tan denostados en nuestros días como el fuera de campo, la oposición entre luz y sombra o la utilización del sonido como elemento sugeridor para llevar a cabo atmósferas totalmente espectaculares en las que lo fantástico jamás se expone como una prueba (oxímoron en el que caen muchas películas en la actualidad) sino que aflora como algo incierto y, entonces, inquietante y perturbador.

Ya el mismo t√≠tulo del film es ambiguo y sugerente, de la misma manera que la voz en off con la que empieza la pel√≠cula: ‚ÄúYo anduve con un zombi‚ÄĚ afirma la personaje primordial, Betsy Connell (Frances Dee). Y prosigue: ‚ÄúParece extra√Īo. Hace varios a√Īos no sab√≠a ni que eran los zombis. Pensar√≠a que eran extra√Īos y aterradores, y algo entretenidos. Todo empez√≥ con normalidad‚Ķ‚ÄĚ. Y mientras o√≠mos estas expresiones, en la pantalla, un bell√≠simo chato de una playa con la enigm√°tica imagen, a la distancia, de Betsy caminando por la orilla junto al dios Carre-Four (el enigm√°tico guardi√°n del Houmfort, como observaremos m√°s adelante ‚Äď fotograma 1). ¬ŅCu√°l es el sentido real de esta imagen? ¬ŅAcaso sea la proyecci√≥n de un sue√Īo de la personaje primordial o sucedi√≥ realmente ese paseo junto al enigm√°tico Carre-Four? Cuestiones que el film dejar√° abiertas para que sea el espectador quien sugiera la respuesta.

Tras la secuencia pr√≥logo donde observamos a Betsy en la entrevista para encontrar el trabajo de enfermera al servicio de la familia Holland, el film nos ense√Īa a la personaje primordial dentro del velero que la conduce hasta la isla antillana de San Sebastian, un territorio bajo el dominio de la citada familia, cuyos antepasados fueron los causantes de poblar la isla con los esclavos que trajeron ‚Äúencadenados en el fondo del barco‚ÄĚ, de esta manera que le relatar√° el cochero a la personaje primordial durante el sendero hasta la mansi√≥n de los Holland.

‚ÄúAqu√≠ no hay hermosura, s√≥lo muerte y descomposici√≥n‚ÄĚ le espeta Paul Holland (Tom Conway) a Betsy, cuando √©sta contempla embelesada la luz del mar a la luz de la luna desde el velero. Y una vez en tierra permanente, para explicarle las causas del llanto de una ind√≠gena al prestar a luz, le insiste: ‚ÄúDurante generaciones vieron la vida como una carga. Por eso lamentan los nacimientos y celebran los entierros. Se lo dije, este lugar es triste‚ÄĚ. Una tristeza que pesa como una condena sobre toda la familia descendiente de los esclavistas, y que act√ļa de la forma m√°s terrible en la extra√Īa patolog√≠a que padece la mujer de Paul, Jessica Holland (Christine Gordon), un ser en persistente estado son√°mbulo (o acaso un muerto viviente) como producto de un ataque de fiebres tropicales, que Betsy deber√° asegurar en su cometido como enfermera.

Ya desde la primera noche de Betsy en la hacienda de los Holland, Tourneur va entrando los elementos que desarrollan esa atm√≥sfera on√≠rica que va a vigilar toda la pel√≠cula: las sombras en la habitaci√≥n de la personaje primordial, el lejano sonido de los tambores, el rumor de la vegetaci√≥n agitada por el viento‚Ķ hasta culminar con la secuencia donde Betsy sale al acercamiento de Jessica, a la que revela por primera ocasi√≥n deambulando fantasmag√≥ricamente por el exterior de la mansi√≥n (una magn√≠fica escena de horror que Tourneur soluciona con el √ļnico recurso de la iluminaci√≥n).

Pero, adem√°s de una extraordinaria pel√≠cula de g√©nero fant√°stico, Yo anduve con un zombie da tambi√©n una historia cargada de romanticismo donde la personaje primordial se ver√° arrastrada por el torbellino de sentimientos que le hace la figura de Tom Holland (‚ÄúHab√≠a crueldad y dureza en su voz. Sin embargo, hubo algo en √©l que me gust√≥. Algo limpio y sincero. Pero estaba herido, dificultosamente herido‚ÄĚ, confiesa Betsy tras su primer acercamiento con Tom). Un torbellino que Tourneur plasma de manera magistral en la secuencia donde, tras escuchar de Tom la confesi√≥n sobre su tormentosa relaci√≥n con su mujer Jessica (enamorada del hermanastro de √©ste, Wesley – James Ellison –¬† con quien ten√≠a en cabeza fugarse justo antes de caer enferma), observamos a Betsy sobre un arrecife, realmente engullida por un mar embravecido que circunda su silueta (fotograma 2).

Llevada por su deseo de confortar al hombre al que quiere, Betsy conducir√° en secreto a Jessica al Houmfort, el sitio sagrado en el que los ind√≠genas practican sus rituales de vud√ļ, con la promesa de poder encontrar un remedio para su dolencia. Es aqu√≠, cuando la pel√≠cula alza terminantemente el vuelo, ofreciendo un torbellino de espectaculares im√°genes que est√°n en la cumbre del g√©nero fant√°stico: desde el travelling en el que seguimos a √°mbas mujeres abandonando la vivienda (el mundo de lo real) para, a trav√©s de un sendero de vegetaci√≥n cada vez m√°s densa, finalizar desapareciendo tras la oscura entrada de un viejo muro de piedra (el mundo de lo fant√°stico); pasando por el fantasmag√≥rico sendero hacia el Houmfort a trav√©s de los campos de ca√Īas de az√ļcar, con las marcas de lo sobrehumano que van encontrando en el mismo (el cr√°neo de un animal sobre un poste, el cad√°ver de un perro colgado, la calavera humana en el suelo y, en el final, la inquietante figura del dios Carre-Four ‚Äď fotograma 3); para finalizar con los rituales de vud√ļ de los ind√≠genas que presencian a su llegada al Houmfort (rituales que, en esta ocasi√≥n, Tourneur rueda con un estilo muy cercano al documental), en donde Betsy descubrir√° con sorpresa que la colosal hechicera de los ind√≠genas no es otra que la madre de Tom y Wesley, la Sra. Rand (Edith Barrett), quien, tras la desaparici√≥n de su marido, comprendi√≥ que la √ļnica forma que ten√≠a de poder influir en la poblaci√≥n era realizar ‚Äúque los dioses hablaran a trav√©s‚ÄĚ de ella.

El intento de Betsy, sin embargo, no hace m√°s que despertar las oscuras fuerzas del m√°s all√°, y una vez de regreso a la vivienda de los Holland, el cuerpo de Jessica es solicitado por los hechiceros del Houmfort (en una magistral secuencia donde contemplamos el maligno influjo sobre la joven a trav√©s del ritual de vud√ļ con una mu√Īeca), secuencia que dar√° paso otra vez a un pu√Īado de instantes memorables, entre los que cabe destacar la irrupci√≥n del dios Carre-Four en la vivienda de la familia, la espectral salida de Jessica respondiendo a la llamada de los tambores, o el hermoso chato final en el que, despu√©s de haber liberado a Jessica del hechizo, Wesley se adentra en el oc√©ano con el cuerpo muerto de la joven en brazos, en busca del eterno reposo (fotograma 4).

En estos instantes de pobreza cinematogr√°fica dominados por la obviedad, la redundancia y el subrayado, corroborar un film como Yo anduve con un zombi piensa una experiencia purificadora.

David Vericat
© cinema primordial (mayo 2014)

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